“Pegale en otro lado, no en tu casa”

“Pegale en otro lado, no en tu casa”

En un acto político multitudinario, el actual candidato y expresidente brasileño Luiz Inácio “Lula” da Silva lanzó un exabrupto descomunal, de esos que no hay disculpa que los arregle.

Enfervorizado, gritó a sus adherentes: “si querés pegarle a una mujer, pegale en otro lado, no en tu casa”.

Una supone que no habrá querido decir lo que efectivamente dijo. Que fue uno de esos “lapsus” en que la gente declara algo muy distinto a lo que quería expresar.

Lo cierto es que la violencia de género es uno de esos temas en que más deberíamos medir nuestras palabras, porque se trata una gravísima disfunción social que compromete la convivencia en toda América Latina. Y que aparezca en los discursos que declaman los políticos para ganar votos, no significa que esté suficientemente internalizada por ellos mismos.

A lo largo de mi vida política he escuchado todo tipo de opiniones sobre este asunto, algunas francamente infundadas y peregrinas. Están aquellos que creen que nuestras denuncias contra la violencia de género son influidas por un supuesto feminismo radical que agrede ciegamente a los hombres.

Nada más lejos de la realidad.

Los números de femicidios colocan a Uruguay en un vergonzante ránking internacional (como también ocurre con los suicidios), en proporción a la cantidad de habitantes.

Y está claro que la incidencia del femicidio dentro del hogar es aplastantemente mayoritaria, en comparación con los crímenes de hombres cometidos por sus parejas o exparejas mujeres.

Entender el problema y valorarlo en toda su dimensión no significa subirse al carro de radicalismos tontos como lo de “muerte al macho”.

Suponer que la causa de defensa del derecho a la vida de las mujeres es patrimonio del Frente Amplio (como lamentablemente postulan algunos dirigentes -pocos y aislados- que integran nuestra coalición republicana) significa concederle a la oposición una fortaleza de la que carece, porque si ha habido regímenes con violencia machista (y homofobia), estos han sido los colectivistas afines al marxismo.

El embanderamiento de las izquierdas actuales con la causa feminista tiene más que ver con una tendencia de “izquierda woke” que, lejos de estar en las fuentes intelectuales que los alimentan, proviene de determinadas universidades norteamericanas y europeas que han instalado nuevos paradigmas, al advertir que el mito de la lucha de clases está completamente perimido.

Pero somos nosotros, los republicamos y liberales, quienes más hemos levantado las banderas de la igualdad de género y el respeto a las minorías, y también quienes tenemos la responsabilidad de seguir haciéndolo, en procura de un futuro de verdadera inclusión y libertad.

Somos nosotros quienes debemos denunciar las atrocidades que comete no solo el machismo en las sociedades occidentales, sino también los vejámenes a que son sometidas las mujeres en las naciones aún gobernadas por oscurantismos religiosos y fanáticos. Es el caso de Afganistán, donde la actual “revolución” de los talibanes ha llevado más bien a una trágica involución de los derechos de las mujeres, aunque las feministas de izquierda no reparen en ello, por ser los talibanes enemigos de Estados Unidos.

En nuestro país, el actual gobierno ha dado pasos importantes en el combate a la violencia de género. Recordamos que una de las primeras medidas de la ministra Azucena Arbeleche fue la adquisición de tobilleras electrónicas, elemento imprescindible que en gobiernos anteriores había probado su eficacia pero resultaba escaso para la alta demanda generada. También se inició el camino de la incorporación de juzgados especializados en violencia de género, un objetivo que los gobiernos del FA habían aprobado a nivel jurídico, pero nunca concretado en la práctica.

Ha habido desde 2020 una eficaz labor de Inmujeres, el instituto del Mides específicamente destinado a esta tarea.

Pero los logros de la coalición republicana aún son insuficientes.

Los niveles de denuncias por este tipo de violencia todavía son elevados y hace falta una mayor severidad del Estado en políticas de prevención.

Los fondos otorgados para atender este problema siguen siendo menores a los que se reclaman.

Por eso el 27 de agosto pasado, la Convención Nacional del Partido Colorado votó una declaración en que expresa “su firme aspiración a que en la Rendición de Cuentas a estudio del Parlamento Nacional y en futuras instancias presupuestales se incluyan los recursos que reclaman el Poder Judicial y la Fiscalía General de la Nación, en particular los destinados a mejorar la calidad de la respuesta a las situaciones de violencia contra niños, niñas, adolescentes y mujeres, en línea con la Declaración de Mujeres Coloradas del 23 de setiembre de 2019. Un Poder Judicial fuerte, independiente y con recursos suficientes, constituye una condición ineludible para un funcionamiento institucional republicano y democrático”.

En esto, como pasó con Lula, todos corremos el riesgo de caer en “lapsus” que empeoren la situación en lugar de corregirla.

Las “Dinocárceles”

Las “Dinocárceles”

Análisis y crítica sobre la situación de las cárceles en Uruguay.


Es indiscutible que la inseguridad es uno de los temas que más preocupa a los uruguayos, según los datos más recientes obtenidos por la Encuesta Nacional de Victimización 2017 realizada por el INE, el 21% de los encuestados (la mayoría) indicó que la inseguridad es la primera de sus inquietudes.

El tema de la inseguridad es un tema complejo con múltiples causales y para cuyo abordaje se debería realizar una investigación más profunda desde una perspectiva multidisciplinaria, por lo tanto un simple artículo no alcanzaría para responder todas las incógnitas que surgen en torno al tema. Eso me lleva a hablar de un tema puntual dentro de la complejidad que abarca el tema de la inseguridad: hoy escribiré sobre la situación de las cárceles.

Según el informe del año 2019 del Comisionado Parlamentario Penitenciario, en lo que va del siglo XXI la población penitenciaria se triplicó. El informe muestra cómo Uruguay figura en los puestos más altos del gráfico de la Tasa de prisionización (c/100.000 Hab.) de distintos países del mundo elaborado en base a datos del Instituto de Investigación en Política Criminal de la Universidad de Londres.

De acuerdo con dicho informe, la población penitenciaria no ha parado de aumentar desde 1999, cuando tenía unos 4.000 presos. Para noviembre de 2019, la cifra aumentó a 11.574.

A pesar del crecimiento económico, la redistribución de la riqueza, la disminución de la pobreza y del aumento de la cantidad de presos en las cárceles, la inseguridad no ha parado de aumentar. Según los datos del Ministerio del interior, la cantidad homicidios en el año 2000 era de 214, en 2018 paso a ser 414. En cuanto a las rapiñas para el año 2000 se registraron 6.751 denuncias y en 2018 aumentaron a 29.904. La cantidad de hurtos en el año 2000 era de 60.608, y en 2018 pasó a ser de 145.161.

En torno a estos datos surgen varias incógnitas, algunas son las siguientes: ¿Cuáles son las causales de la delincuencia? ¿Qué hacemos para frenarla? El debate respecto de estas preguntas es variado, hay quienes atribuyen las causas al “maldito sistema neoliberal en el que vivimos”, otros al avance de la cultura de la drogadicción y la falta de moral, pero para tratar de encontrar las causas se requeriría un análisis técnico más en profundidad, que excede las posibilidades y el objetivo de este artículo.

En cuanto a las posibles soluciones, hay quienes reclaman mayor gasto social y posibilidades de trabajo, y quienes reclaman “mano dura y plomo”. En lo atinente a este punto, es necesario aclarar que la realidad social es compleja y nadie tiene la bola de cristal. Existen múltiples fórmulas para abarcar la problemática, pero la que vamos a tratar sigue una línea Batllista, y por lo tanto se apega a principios humanistas.

Muchos dirán: ¿Debemos ser humanistas con los delincuentes? ¡No hay que tenerles piedad! ¡Que no salgan nunca más! ¡Que sufran ahí adentro!

Es entendible que quienes perdieron a un ser querido en manos de un mal encaminado tengan sentimientos de furia y de venganza, al fin y al cabo somos seres humanos y cualquiera en ese lugar sentiría lo mismo. La cuestión es que aquellos mal encaminados no sigan arruinándole la vida a otras personas.

Actualmente las cárceles no garantizan la rehabilitación, sino por el contrario, garantizan la reincidencia. El 61,9% de las personas privadas de libertad son reincidentes, mientras que los primarios son el 38,1%.

La razón por la que tenemos estas cifras se explica por las condiciones de vida que hay en las cárceles: tan solo el 27% de los presos tienen oportunidades de integración social, mientras que el 47% de los presos presentan insuficientes condiciones para lograr la misma; por otro lado, 26% de los presos reciben tratos crueles, inhumanos o degradantes y aproximadamente el 50% de los presos en la Zona Metropolitana presenta problemas de salud mental (Informe del comisionado Parlamentario Penitenciario, 2019).

Esto se complementa con el problema de la superpoblación carcelaria que no contribuye al proceso de rehabilitación: en promedio, la densidad poblacional del sistema penitenciario (2019) es del 87% en la Zona Metropolitana, mientras que en el Interior del país es de 117,6%. Cabe destacar que es un promedio elaborado en base a la totalidad de los módulos; si analizamos la situación en base a cada módulo los porcentajes varían.

En cuanto a los homicidios, en 2019 la tasa se mantuvo similar a 2018, indicando 186,5 homicidios cada 100.000 personas. La distribución de las muertes violentas tiende a concentrarse en los establecimientos de mayor tamaño, ubicados en el área metropolitana. Por su parte, la tasa de suicidios en cárceles fue de 83,9 cada 100.000, aproximadamente 4 veces más que la cifra nacional (Datos extraídos del informe del Comisionado Parlamentario Penitenciario, 2019).

¿Quién en su sano juicio puede pensar que una persona se puede rehabilitar en un lugar donde se violan los derechos humanos, en donde existen escasas oportunidades, y en donde reina prácticamente la anarquía?

Es importante que nuestro país siga el ejemplo de los países que lograron obtener los mejores resultados en seguridad a nivel mundial gracias a la inversión en las cárceles, gracias a apostar por mejorar la calidad de vida de los presos orientándolos hacia una vida sana, de trabajo, y dotándolos de oportunidades y herramientas para rehabilitarse.

Es momento de que sigamos el ejemplo de Don José Batlle y Ordóñez, mirando a las sociedades más “desarrolladas” para estar un paso adelante y así ser un País Modelo.

¡Es el momento de Reformar las cárceles!


Los dueños de Villa Cosmópolis

Los dueños de Villa Cosmópolis

Un 9 de setiembre de 1942 por decreto del presidente Baldomir se aprobaba la ley que daba creación a la Universidad del Trabajo, en sustitución de la Escuela de Artes y Oficios. Ese mismo día, pero de 1913, en esos años de grandes transformaciones sociales, se había concretado la ley 4.802 que le otorgaba a la mujer el derecho a solicitar el divorcio por su propia voluntad.

Concreciones con un profundo contenido social y de derechos.

El 9 de setiembre parece ser un día clave para la vida del país, porque también en esa fecha, pero un siglo antes, en 1834, se fundaba la Villa Cosmópolis, el histórico y popular barrio que conocemos como Villa del Cerro.

En un país que comenzaba a abrir sus puertas y a extender sus brazos solidarios para recibir a los inmigrantes que huyendo de la guerra y que con valijas con poca cosa material pero repletas de sueños, arribaba a nuestras costas. Familias de las más diversas procedencias, que se afincaron mayormente en esa zona de nuestro país, rusos, polacos, lituanos, italianos, armenios, españoles entre tantas otras nacionalidades.

En un censo de 1852 se calculaba que el 85% de los habitantes de esa zona eran extranjeros. Como forma de un necesario ordenamiento territorial se les asignaría a las calles de la Villa Cosmópolis en 1867 con el gobierno de Venancio Flores el nombre de los más lejanos países de procedencia de esos inmigrantes.

Un barrio de gente trabajadora que con los saladeros primero y los frigoríficos después ocupaba a buena parte de sus habitantes. Con una fortaleza que desde lo más alto observaba atenta. Ese Cerro de Montevideo que dice presente en la cuarta superior derecha de nuestro escudo patrio, como representación de fuerza.

Familias que en muchos casos dividen su corazón entre los colores rojo y verde con su añejo Parque Nelson de la calle Turquía e Inglaterra, si allí con la ciudad a sus pies y besando la bahía y los albicelestes que con su reducto del lado norte del Cerro lleva el nombre de su gran impulsor don Luis Tròccoli.

Rivalidades que eran irreconciliables, pero respetuosas y tolerantes

Una populosa zona que supo tener momentos de gran prosperidad y otros con dificultades propias del momento que se vivía.

Con el pasar del tiempo el Cerro no estuvo ajeno a lo que acontecía en el país y entre ellos al gradual deterioro de valores que ha sufrido la sociedad toda. Donde por el accionar intolerante de unos pocos parecía que esa historia tan rica, de brazos abiertos, grandeza, solidaridad, se rendìan ante el enojo, la intolerancia y la mezquindad. Donde el talante solidario cedía su espacio al puño crispado y la actitud agresiva.

Donde las libertades parecen encorsetadas por la actitud totalitaria que avanza. Donde se pretende amordazar al que piensa diferente.

Esa rara forma de practicar la libertad de expresión, donde solo se permite escuchar una única voz.

El trabajador que protesta con firmeza y que lucha por sus reivindicaciones justas parece debilitarse frente al griterío, insulto y agresión de un puñado.

Esa vidriosa y turbia forma de manifestarse, que no representa la voluntad ni el proceder respetuoso de la amplia mayoría, a rostro tapado, capucha, violencia verbal y material.

Un puñado de fanáticos que pretenden apoderarse de un barrio: “Fuera oligarcas del Cerro”, se les escuchaba gritarle al presidente del Codicen, cuyo único pecado fue ofrecer una charla, como en tantos otros puntos del país, para intentar explicar la transformación educativa que se viene.

“Entraste al Cerro veremos cómo vas a hacer para salir” expresaban en tono amenazante, no sin antes romperle a golpes los vidrios del auto en el que se trasladaba.

Paradojalmente y para vergüenza de la amplia mayoría de los uruguayos y de los habitantes de la zona, este hecho se producía nada más ni nada menos que en el Centro Cultural del Cerro (ex liceo 11) y protagonizado por docentes. Si, de aquellos encargados de educar en valores a nuestros jóvenes.

Hace un tiempo atrás al propio presidente del Codicen Robert Silva cuando lo integraba en representación de los docentes, se emitió por parte de ADES una declaración considerándolo: “persona no grata”, por el solo hecho de solicitar informes por una jornada desarrollada en un centro educativo. “Fuera al represor de nuestro liceo” le gritaban en el 2018 cuando concurría al liceo 32 y abandonaron el edificio por su sola presencia.

En marzo cuando se debatía la ley de urgente consideración, unos jóvenes que hacían campaña por el NO fueron insultados por un provocador que intentaba expulsarlos al grito de: “en el Cerro solo puede entrar el SI”

Esos inadaptados que parecen potenciarse mutuamente, que se envalentonan en manada, pero como sucede en estos casos, de a uno no pasan de ser unos simples perritos falderos.

Esos promotores del odio que con provocaciones continuas parecen querer buscar la reacción pero que no son representativos de una muy amplia mayoría de uruguayos en general y de cerrenses en particular.

Unos pocos pretendiendo llevarse por delante a los más. Un puñado, intentando amordazar la opinión del otro.

Una transformación educativa necesaria como urgente y una expresión clara de esa “educación” y de esos “docentes” que proponen los inadaptados que no queremos en nuestra sociedad.

A los patoteros de siempre les tengo malas noticias, los cambios educativos se van a hacer realidad, después de 15 años de inoperancia y de decadencia de valores. Deberíamos estar todos en el mismo camino.

LOS OLIGARCAS Y EL HOSPITAL DEL CERRO

A los que pretenden dividir a la sociedad entre malos y buenos, conservadores y progresistas, entre pueblo u oligarcas les debemos recordar que esos “malos, conservadores y oligarcas” están construyendo un hospital en pleno corazón del Cerro. Una vieja reivindicación. Que va a poder atender a la población de menos recursos de esa zona oeste, ya que más del 70% que se atiende a través de Asse provienen de esa zona del departamento. Permitirá alivianar la tarea muchas veces saturada del Hospital Maciel.

Tuvo que llegar la coalición republicana para transformarla en realidad.

Un barrio de todos, un hospital para todos.

A la sociedad toda le hace mal el accionar de esos patoteros de cuarta, le hace mal a la democracia, a la república, a la libertad, le hacen mal al partido político que muchas veces dicen responder, le hacen mal a la actividad sindical a la que dicen dedicarse y le hacen mucho mal a la rica historia de una barriada como la Villa del Cerro que merece mucho más que eso.

Tarigo, mucho gusto.

Tarigo, mucho gusto.

Cuando las personas fallecen, su figura –más aun cuando son conocidas a nivel público- pasan a ser un poco mito, un poco leyenda, y un poco humanos. Los historiadores tienen la ardua tarea de, teniendo como faro guía la objetividad, estudiar y escribir sobre el pasado. Por lo que teniendo en cuenta la complejidad de ser historiador, trataré de ser cauto para reconstruir al hombre y leyenda de Enrique Tarigo y su amor por la libertad.

Un hombre libre:

Enrique E. Tarigo Vázquez nació el 15 de septiembre de 1927 en Montevideo. Se recibió de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales en 1953, siendo estudiante tuvo una actividad gremial activa, junto a sus compañeros, entre ellos Eduardo Paz Aguirre, y quien se convertiría muchos años más tarde en Presidente de la República Jorge Batlle en la agrupación Gremialismo Auténtico. Actuó a nivel académico en la Universidad de la República como profesor de Derecho Procesal, cargo al cual renuncia en  el 1978, dado que la dictadura militar obliga a destacados profesores del medio universitario a que renuncien a sus respectivos cargos.

La preocupación e interés principal de Tarigo pasaba por recibirse de abogado y formar una familia con Susana Isabel Morador, con quien transitaría 49 años de casamiento y tendría cinco hijos, Enrique, Miguel Ángel, Alejandro, Gabriela y Juan Felipe. Susana fue su compañera y confidente cada día, a pesar de haberse recibido de Maestra, se dedicó enteramente a la vida del hogar y lo esperaba cada tarde para poder conversar, a veces, tan sólo un rato.

Tarigo a nivel profesional era una persona muy activa, tenía su estudio en Ciudad Vieja donde se ocupaba muchas veces de las más grandes sucesiones de nuestro país. En lo académico, publicó varios libros sobre Derecho y disfrutaba del dictado de sus clases en la universidad. Recordado por sus alumnos como un docente “(…) absolutamente claro, ordenado y metódico”.

El doctor No:

Al poco tiempo de instalada la dictadura nuestro país había un hombre que siempre tuvo un perfil bajo, escribiendo columnas diarias en El Día, en las que expresaría poco a poco y con mayor intensidad su marcada oposición al régimen, y también con un revólver que llevaba consigo a todos lados.

El futuro Vicepresidente de la República se ganó el apodo de “Dr. No” por parte de los militares, debido a su férrea militancia desde el semanario fundado por él mismo, Opinar, en favor del NO para el plebiscito constitucional donde, en sus propias palabras en el debate televisado por Canal 4 decía sobre aquella Constitución: “Esta Constitución es horrorosa, entre otras cosas porque se produce una enorme concentración del poder Ejecutivo, una disminución notoria de competencias del Legislativo y una pérdida de independencia del Poder Judicial“.

En aquel debate Tarigo se quedaría con las ganas de haber podido expresarse más sobre el proyecto constitucional, sin embargo, dejó bien claro sus principios al responderle al Coronel Bolentini que “Esta Constitución que se proyecta no me sirve porque soy profundamente demócrata. Soy anticomunista porque soy demócrata. (…) Esta es una Constitución totalitaria, apta para un partido fascista o un partido comunista. No me sirve a mí, que soy colorado, que soy demócrata y que soy liberal. (…) Porque además creo que es un deber cívico y moral votar por NO”.

Compromiso con la democracia:

Leyendo sobre la extraordinaria vida de Tarigo, me encontré con un hombre verdaderamente comprometido con la democracia; me encontré con un liberal que conocía muy bien los peligros del poder; me encontré con un fiel servidor a nuestro país que se aventuró en la noble lucha en contra de aquel régimen que tanto daño le hizo a nuestra sociedad, pero fundamentalmente me encontré con el hombre que cumplió con su deber.

“No tiene sentido en estos momentos en que la guerra es tan sofisticada y tecnificada, que el Uruguay pretenda seguir manteniendo un aparato militar(…)”

Me encontré con un pacificador, y destaco su postura en favor de eliminar las Fuerzas Armadas, las consideraba simbólicas y que debían suprimirse para remplazárselas por “órganos de seguridad internos que todo país necesita, sea grande o chico”. Otro tema en el que se destaca su actitud de pacificador, es con el apoyo a la Ley Nº15.848, donde se reconoce que ha caducado el ejercicio de la pretensión punitiva del Estado respecto de los delitos cometidos hasta el 1º de marzo de 1985. En una entrevista en marzo de 1998 Tarigo expresa que “si yo hubiera sido un ciudadano común, si yo hubiera seguido siendo el abogado y profesor que fui hasta meterme en política, y me hubieran matado un hijo, yo hubiera ido todos los viernes a la Plaza Cagancha, con una fotografía de mi hijo para reclamar. ¿Qué menos puede hacer un padre, una madre, que reclamar la verdad de lo que le pasó a su hijo?

No nos dejemos aturdir por eslóganes que todo lo simplifican y que nada explican; no nos dejemos tentar por promesas absurdas, como esas que [se] les ofrece a los jóvenes (…)”

Tarigo fallece el 14 de diciembre del 2002 a causa de cáncer de pulmón a los 75 años. Dejó un legado de lucha, pero que actualmente pocos lo siguen. Los jóvenes nos vemos aturdidos como él decía, por eslóganes que todo lo simplifican, por promesas absurdas de revolución, de hacer caer el sistema, de acabar con todo lo que está “mal” en el mundo.

Y porque muchos somos aquel hombre que en campaña saludaba a los paisanos con un “Tarigo, mucho gusto”; porque somos muchos los que debemos aprender que está primero la democracia para poder vivir con libertad; que debemos aprender cuando llegar a tiempo e irse a tiempo con el deber cumplido; que la política, la que exige tener la piel dura, no es más que una herramienta para lograr que la gente viva mejor, y que sin lugar a dudas “si estamos convencidos de nuestros ideales y de nuestras razones, luchemos, y hagámoslo sin desmayo

¡Viva la Libertad!

Deporte: salud y valores

Deporte: salud y valores

Está bien que el fútbol uruguayo acapare los titulares: nadie duda que nos enorgullece y que es, en muchos sentidos, una de nuestras cartas de presentación al mundo.

Pero reconozco que a veces me parece injusto que los logros internacionales alcanzados por compatriotas en otros deportes no tengan la misma notoriedad.

En esta columna quiero referirme a Felipe Klüver, el mercedario que se convirtió en Campeón Mundial de Remo sub23 en Varese (Italia) y que al retornar al país en estos días, tuvo un cálido recibimiento.

Entre Cardona y Mercedes, una extensa caravana de automóviles y muchísima gente acompañó al campeón, que se alzó con la primera medalla de oro obtenida por Uruguay a nivel mundial.

La Intendencia y la Junta Departamental de Soriano, con el intendente Guillermo Besozzi a la cabeza, rindieron homenaje a Klüver y a toda la delegación del gran Club de Remeros Mercedes, que integraron Marcelo Trigo, Cloe Callorda, Paulina Centurión, Yuliana Etchebarne, Zoe Acosta, Ynela Aire y Joaquín Vázquez.

Se sumaron ediles de los partidos Colorado, Nacional y Frente Amplio, en reconocimiento a un deportista y un club que mucho han hecho por el remo, tanto en el país como en las más exigentes competencias internacionales.

Provengo de Soriano y puedo decirlo con propiedad: el río Negro da a la ciudad de Mercedes ese ímpetu tan especial en que la naturaleza y el ansia de superación se conjugan, para un desarrollo del remo que concita el interés y la participación de todas las generaciones.

En momentos en que los uruguayos debatimos con esfuerzo una transformación educativa, de todo punto de vista imprescindible, es importante dar un lugar de destaque a la actividad física.

Incluso en la competitividad inherente al deporte se cultivan positivos valores de trabajo en equipo y valorización del esfuerzo, tan necesarios en sociedades como las nuestras, habitualmente divididas en posturas irreconciliables y empantanadas en rutinas paralizantes.

En ese trabajo, hay que derrotar para siempre el estereotipo que opone el desarrollo intelectual al físico, caricaturizado en la pretensión de que los mejores deportistas desatienden su costado intelectual.

Nada hay más falso que ese prejuicio.

Y podría advertirse que es al revés: que el rendimiento académico se potencia cuando se inculcan desde la niñez la práctica y los valores del deporte.

A eso me gustaría agregar un reconocimiento especial a la Secretaría Nacional del Deporte y la Asociación Uruguaya de Fútbol, por la recientemente lanzada iniciativa de una “Copa AUF sin género”, que se otorgará al club que logre mayor puntaje sumando los de sus equipos masculinos y femeninos.

Vean qué interesante y compartible es la explicación que da el presidente de la AUF, Ignacio Alonso: “el término Sin Género que reluce el nombre de la competición se remite a que el ganador de la Copa es una institución sin distinguir el género masculino o femenino (carácter binario que rige en las categorías de fútbol a nivel mundial).

La institución unificada es quien se consagra campeón y ese es el mensaje que se quiere dar: un fútbol integrado e igualitario”.

Qué buen ejemplo de un cambio cultural que debería permear en tantas otras actividades, por el que muchas mujeres uruguayas hemos luchado y seguiremos luchando.

Febrero Amargo

Febrero Amargo

En estos días se viralizó una entrevista radial que Orlando Pettinatti realizara recientemente a Leonardo Haberkorn. Como se sabe, este último ha investigado en profundidad el período previo al golpe de estado de 1973, habiendo desmitificado acertadamente la “historia oficial” que relata el Frente Amplio.

La explosiva viralización de la entrevista radial se debió a que Haberkorn fue muy claro respecto al apoyo explícito dado por el Partido Comunista y otros sectores del FA al llamado “golpe de febrero”.

Efectivamente: meses antes de la disolución de las cámaras que tuvo lugar aquel infausto 27 de junio de 1973, parte de las Fuerzas Armadas de la época se insubordinaron al Poder Ejecutivo e hicieron públicos los famosos “comunicados 4 y 7”, donde desplegaban parrafadas demagógicas con el fin de lograr la simpatía popular. Y decimos “parte de las Fuerzas Armadas” porque la Armada, entonces liderada por un batllista de ley como el Contraalmirante Juan José Zorrilla, se atrincheró en la Ciudad Vieja en resistencia a los oficiales del Ejército y la Fuerza Aérea sublevados y en defensa de la Constitución.

Así lo cuenta Haberkorn en un pasaje de la entrevista en que acierta en la crónica de los hechos: “el golpe arrancó en febrero. Se recuerda poco ese golpe. Porque acá todos la quieren contar como mejor les conviene. Si uno analiza el golpe de febrero, ahí tenemos que una parte de la izquierda, muy especialmente el Partido Comunista, lo apoyaba. El diario El Popular (de ese partido) sacó un editorial que decía que la alternativa era oligarquía o pueblo, no democracia o dictadura. La oligarquía era el parlamento, los políticos, el establishment, y el pueblo eran los militares, el Partido Comunista y la izquierda revolucionaria”.

Hasta aquí, la observación de Haberkorn es exacta, mal que pese a muchos frenteamplistas. No solo fue aquel repugnante editorial de El Popular, que proclamaba la unión de soldados, obreros y estudiantes detrás de una supuesta “liberación”.

Casi todo el FA de la época creyó en el canto de sirenas de los golpistas, al punto que los historiadores admiten que la única voz discrepante dentro de la izquierda fue la del periodista Carlos Quijano, desde el semanario Marcha. No hay que olvidar que estaban muy influidos por la revolución cubana y el imperialismo soviético, y que como tal menospreciaban la democracia uruguaya.

La vigencia plena de los derechos humanos de que había gozado el país durante décadas era menoscabada por ellos como “libertades formales” de una “democracia burguesa”.

Pero hay otra parte de la entrevista en que discrepamos abiertamente con el periodista. Es cuando señala que “los partidos tradicionales también quedan mal parados porque no hicieron nada. En febrero todos miraron para otro lado. Estaban todos en la playa y a nadie le importaba nada”. No fue así en absoluto.

Es cierto que el entonces presidente Juan María Bordaberry carecía de verdadero liderazgo (había sido electo a la sombra de la notoriedad del expresidente Pacheco Areco, quien debió resignar su ambición reeleccionista en un plebiscito fracasado).

Pero nadie puede negar que el Batllismo de la época fue un férreo defensor de la institucionalidad. Desde Jorge Batlle, que denunció la intención golpista en 1972, lo que le valió haber sido detenido por las Fuerzas Armadas y procesado, hasta Amílcar Vasconcellos, que en su recordado libro “Febrero amargo” también alertó sobre el grave daño que se estaba haciendo a la república, pasando por las renuncias indeclinables del vicepresidente Jorge Sapelli y el ministro Julio María Sanguinetti.

Todos ellos fueron implacables adversarios de la dictadura, como lo habían sido también de los tupamaros y de cualquier facción que descreyera de la democracia y apostara al violentismo intolerante.

Ninguno de ellos estaba “en la playa”, o “mirando para otro lado”.

Esa misma caricatura la expresó una vez Fernando Amado (cuando aún se decía colorado). Corría el año 2010 y el parlamento celebraba el 25 aniversario de la restauración democrática. En su alocución, Amado echó sombras sobre los políticos de 1973, por “no haber hecho nada” en aquel aciago febrero. La injusticia de sus palabras hizo saltar con indignación al entonces senador Luis Alberto Lacalle Herrera, mientras legisladores colorados, como Pedro Bordaberry, Tabaré Viera y José Amorín, no dudaron en señalar a su correligionario que había incurrido en un penoso error.

Para tener una visión objetiva de aquellos tiempos, es bueno revisar el libro de Sanguinetti “La agonía de una democracia”.

Es el testimonio de un testigo privilegiado de una etapa compleja de la vida nacional, en la que los verdaderos demócratas se jugaron la vida por la institucionalidad, y no miraron para otro lado.

Andrés Trigo: un homicidio que sigue impune

Andrés Trigo: un homicidio que sigue impune

La muerte de Andrés Trigo encajaría con sentido en alguna ciudad de la Colombia de Pablo Escobar, o el México de ´´El chapo´´ Guzmán, en alguna favela de Río de Janeiro quizás, pero no en Colonia del Sacramento.

El pasado 4 de febrero Andrés hubiera cumplido 42 años, pero lo asesinaron cruelmente con 18: el lunes 17 de agosto de 1998, la familia Trigo no sería la misma, ni Colonia, ni Uruguay

Desde los 16 años trabajaba junto a su padre en la distribución de supergas ,y los domingos como cantinero en bailes que se hacían en el club San Carlos. El domingo 16 Andrés partió rumbo al trabajo sin saber que ya no regresaría a su casa.

Aquí comienza una seguidilla de acontecimientos que volverán esta historia, una historia trágica, de terror, al decir de su hermana Sandra.

En Colonia era (y es) conocido el movimiento de mafias de droga con innumerables vías de abastecimiento tanto por tierra como por agua, por supuesto esto no se hace sin dejar unos buenos billetes verdes en los bolsillos de los jerarcas aduaneros, policiales y judiciales. Había dos bandas rivales dedicadas al tráfico de drogas y trata de blancas, que estaban integradas por políticos, ex policías y en actividad, jueces, fiscales y narcos poderosos.

La madrugada del lunes 17, dejan una bolsa detrás de la barra de la cantina en la que estaba trabajando Andrés: esa, fue su sentencia de muerte. ¿El contenido? Cocaína y u$s 50.000. La desaparición de la bolsa, presumiblemente a cargo del otro bando fue el desencadenante del asesinato.

Andrés apareció al mediodía en su camioneta blanca con dos tiros en la cabeza, y aquí comienza la otra historia de terror, el juego macabro de los actores policiales y judiciales con un joven trabajador y querido por todos. Su padre, Walter Trigo y el periodista Fredy González tuvieron que hacer personalmente gestiones e investigaciones ante el nulo accionar de los Jerarcas de turno, empezando por el propio Jefe de Policía Hugo Pintos Funes que protegía a los mafiosos y disfrutaba del dinero manchado de sangre que le daban.

La primera versión trato de apuntar a un desengaño amoroso. Karina Carro, una ex novia de Andrés habría ofrecido u$s3000 a cambio de un “escarmiento” por haberla dejado, y habría manifestado que si no volvía con ella lo iba a matar. Sea cierto o no, ella estuvo involucrada, pues se la vió en las inmediaciones del baile en la madrugada del homicidio. Compró un auto valorado en u$s 10.000 y poseía dinero en una cuenta bancaria: todo eso con un trabajo de 4 hs y un sueldo de $1400. Pero el asesino fue otro, un seguridad del baile, ex policía, llamado Mario Hernández y amante de Karina Carro, a la semana del asesinato compró la mitad del pub bucaneros del real de san Carlos.

Ante incontables gestiones de Don Walter, el Ministerio del Interior envió un grupo de investigadores de Montevideo, que encontraron constantes trabas de sus pares en Colonia, debiendo trabajar en la propia casa de los Trigo. Así y todo, este equipo llevó una y otra vez a la justicia a Karina Carro, Mario Hernández y dos policías en actividad, pero se encontraban ante la pared de un juez corrupto: el Dr Gerardo Siri, que los dejaba libres por falta de pruebas. La prueba más contundente de esta sociedad es que ante un pedido de salida del país mientras era indagado Hernández, se le concedió, y aún a 22 años del asesinato no ha sido extraditado. Karina Carro fue finalmente condenada a 20 años de prisión de los cuales cumplió solamente 11, bajo la protección de los jefes policiales de turno que hicieron su estadía muy confortable. El comisario Miguel Isaza con claro cargo de conciencia se pegó un tiro una semana antes de declarar por falso testimonio, pues había dejado salir presos de la cárcel Piedra de los Indios la noche trágica. Pero los peces gordos nunca caen, quien dió la orden de matar a Andrés camina por la calle con tranquilidad.

Todos los 17 de cada mes, durante 54 meses, la familia Trigo organizaba una marcha hasta el juzgado donde Don Walter leía una proclama. A la primera de ellas, a 30 días de la muerte de Andrés concurrieron mas de 6.000 personas en una ciudad de 18.000, marcando el dolor que causo la muerte a mano de mafiosos y corruptos de un alma noble que se convirtió en mártir y en luz para recordarnos el constante combate hacia estas inmundas personas que integran nuestra sociedad y la llenan de odio y muerte.

Las mafias son cada día más fuertes, más poderosas, mejor armadas, más organizadas. Ejemplos sobran, ” los Bartolos “, “Los Panizza” en Casavalle, “Los chingas” en el Borro, “Los Alvariza”, “Los Betitos Suarez” de Cerro Norte, “Los Caquitos” de Chacharita de los padres, etc. Son lo peor del ser humano y el Estado tiene la obligación de poner todos sus medios para combatirlas y que sus jefes pasen años en la cárcel sin privilegios y pagando sus crímenes.

Todos podemos ser Andrés, su memoria se mantiene viva a 23 años de su muerte y ese es nuestro deber: no olvidar a los buenos .

Mentes Brillantes

Mentes Brillantes

Vivimos un tiempo en que parece importar solamente lo más inmediato. Tal vez sea por los avances vertiginosos de la tecnología; lo cierto es que la agenda de los medios de comunicación se nutre fundamentalmente de primicias.

Frente a esa realidad, quienes cada tanto miramos al pasado y nos ponemos a evocar efemérides, podemos quedar como anticuados o pasados de moda.

Me rebelo a ese prejuicio.

Siendo estudiante, leí una vez una frase que me quedó grabada: “¡qué vigente está hoy Homero y qué viejo el diario de ayer!” Porque aprendemos del pasado, encontramos muchas claves que explican el presente y permiten augurar el porvenir.

Por eso hoy quiero evocar con ustedes dos efemérides: el 2 de agosto se cumplieron 75 años del fallecimiento de don Tomás Berreta. Y el 5 de agosto, el gran Carlos Maggi cumpliría 100 años.

Son dos batllistas excepcionales cuyas obras siguen vigentes: el primero por haber sido presidente de la República durante un breve pero fecundo lapso (lo halló la muerte en 1947, a escasos meses de haber asumido) y el segundo por ser un intelectual clave en la historia del país.

Tomás Berreta

Fiel a las ideas de Batlle y Ordóñez, don Tomás avanzó en un modelo de desarrollo nacional: gestionó la importación de maquinaria agrícola que aumentó la producción agropecuaria y en su mandato se firmó el convenio con Inglaterra del pago de la inmensa deuda contraída por ese país, debido a la guerra mundial que había finalizado dos años antes.

Al fallecer, es sucedido por Luis Batlle Berres, tercera generación de una verdadera “dinastía democrática”, que desde Lorenzo Batlle, pasando por don Pepe, por Luis y culminando en nuestro querido Jorge, sintetizó en un mismo apellido la calidad democrática y republicana que distingue al país en el contexto regional.

Tomás Berreta y Luis Batlle Berres son exponentes de ese “Uruguay optimista” que con tanta precisión ha descripto el presidente Sanguinetti.

Un país atípico por la solidez de sus instituciones y sus elevados parámetros de equidad social, que además vio nacer, con la generación del 45, a un numeroso grupo de intelectuales brillantes, tal vez la camada de talentos más importante que dio el país en toda su historia.

Allí abrevaron Carlos Maggi y Manuel Flores Mora, como lo hizo también la querida poeta Ida Vitale, cuya inteligencia y ternura aún hoy podemos disfrutar, en sus jóvenes 98 años…

Carlos Maggi

Ese Uruguay del batllismo generó un movimiento de intelectuales que, lejos de ser complacientes con la realidad, la desafiaron con fuerte espíritu crítico y firme concepción republicana. Importa comparar este fenómeno con el de otros países.

Hay que recordar que los años 50 fueron los del origen y crecimiento de la revolución cubana, y los 60, la década en que ese ideal de libertad se convirtió en un espejismo, fagocitado por el imperialismo soviético, totalitario y represor que aún proyecta sus dolorosas sombras sobre esa isla.

Hubo en Uruguay un positivo fogoneo político e intelectual inspirado en la concepción batllista, que impidió hasta 1973 que los extremismos totalitarios de uno y otro signo (acá también se expresaron) se llevaran puesta a la democracia. Y fue esa misma concepción batllista, liberal y republicana, la que torció el brazo a la dictadura ya desde 1980 y nos devolvió la libertad, desde 1985 y para siempre.

Son activos que tiene nuestro país que no se explicarían si no hubiera habido un Batlle Berres, dando ejemplo desde arriba de tolerancia y austeridad. Serían imposibles si no hubiera estado Carlos Maggi aportando su conocimiento y valores a un proceso intelectual que lo tuvo como pensador, historiador, ensayista, periodista de opinión y dramaturgo.

La identidad de los países se construye precisamente por la calidad de su conductores y por la influencia que tienen sus mejores intelectuales en el devenir político y social.

Celebrando hoy a Berreta, Batlle Berres y Maggi, estamos rindiendo homenaje a lo mejor de nuestro país. Aquello que nos distingue y nos enorgullece, en el difícil contexto internacional que vivimos.

Gobernando para las próximas generaciones

Gobernando para las próximas generaciones

Si el ciudadano quiere conocer los temas verdaderamente importantes que hacen al presente y futuro del país, hay una manera muy directa de lograrlo: alcanza con no prestar atención a los temas que desvelan al Frente Amplio.

Porque mientras la oposición se rasga las vestiduras por un supuesto plagio (que en realidad es una mera omisión en el borrador de un documento de la Anep que estaba para ser discutido, no publicado), el Uruguay se enfrenta a una reforma histórica, que impactará positivamente en la macroeconomía y, con ello, en el bienestar de todos los ciudadanos.

Hablamos, claro está, de la reforma del sistema previsional, que está llamada a ser un verdadero paradigma de progreso. Las características del proyecto son bien reveladoras de un cambio cuantitativo y cualitativo que saneará al sistema, descargando la mochila de las nuevas generaciones de activos y transparentando los recursos que el Estado destinará a la protección de quienes se acojan a un merecido retiro.

Lo decimos nosotros, los colorados, que hemos sido los artífices del sistema previsional desde tempranas épocas de nuestra independencia como nación.

La reforma que propone la coalición republicana es paradigmática porque nace de un consejo multipartidario de expertos en el tema, al que incluso fueron invitados representantes del Frente Amplio (que nada aportaron, pero allí estuvieron).

Es la manera de hacer política por la que tanto bregamos: no sacar ideas diletantes de la galera, sino escuchar a los que saben y tomar decisiones contundentes, sin importar que sean audaces, en la medida en que sean racionales y justas.

El nuevo proyecto mantiene el régimen mixto, que es una inteligente incorporación de la reforma impulsada por nuestro partido en el segundo gobierno del Dr. Julio María Sanguinetti. Ni la ineficiencia de un sistema de reparto, ni la inequidad de uno totalmente privado. El hecho de que sea mixto, permite un adecuado equilibrio entre la solidaridad que compete al Estado y la pertinencia del ahorro individual.

Al mismo tiempo, se propone aumentar la edad de retiro a los 65 años, una medida lógica que será criticada desde la demagogia imperante en la oposición, pero que se justifica plenamente, dada la prolongación de nuestra expectativa de vida, que está generando un peligroso desbalance entre cantidad de activos y pasivos, a favor de estos últimos.

Por supuesto que esto no será de un día para el otro: el aumento de la edad se irá dando de a un año, para no perjudicar a quienes están a punto de acceder al beneficio.

Además, se consagrará por fin una realidad que se viene dando en la práctica desde siempre: los jubilados estarán habilitados a seguir trabajando, si así lo desean. Pero ya no tendrán que hacerlo en negro, sino que el nuevo sistema les permitirá seguir aportando, con lo cual mejorarán sus ingresos y ampliarán los recursos a distribuir por el sistema de reparto.

Se logrará la convergencia entre todas las cajas, para superar las profundas inequidades que se generan entre distintos sectores.

Se mantendrán los derechos adquiridos y se realizarán cómputos múltiples para trabajadores que ejercen la docencia y también para mujeres con hijos, restando un año para la jubilación por cada hijo que tengan.

Se trata de una reforma gradualista, que se desarrollará a lo largo de las próximas dos décadas, aunque sus positivos efectos sobre la economía nacional empezarán a hacerse muy visibles dentro de cinco años.

Realmente hay que felicitar al gobierno por haber tomado este toro por las astas.

El exministro Astori declaró en 2019 que la reforma jubilatoria era inevitable pero que “la debía encarar el próximo gobierno”, asumiendo explícitamente que no tenía ganas de que el FA pagara un eventual costo político por tomar medidas que ya entonces eran imprescindibles.

La coalición republicana no gobierna para las próximas elecciones sino para las próximas generaciones, como dice la vieja máxima atribuida a Winston Churchill.

Al sistema hay que cambiarlo y acá estamos nosotros para hacerlo.

Será muy triste ver, tal vez pronto, a los mismos que reconocieron el problema pero nada hicieron, utilizar demagógicamente el aumento de la edad de retiro para hacer política barata, suponiendo que el ciudadano es ignorante y desconoce la dimensión actual del problema.

De eso se trata: de volver a dignificar la política, tan bastardeada en otras épocas. Gobernar para mejorar la vida de las personas y no para simplemente hacer la plancha.

Conflicto China – Taiwán

Conflicto China – Taiwán

Por si no fuera poco la guerra desatada por Rusia al invadir Ucrania el 24 de febrero pasado, se asoma un nuevo conflicto bélico en el horizonte mundial, que de concretarse podría desatar la tercera guerra mundial enfrentando a la potencia asiática con los Estados Unidos.

Pero, ¿cuál es el motivo por el cual hoy se mira atentamente los movimientos en la zona?

China ha reaccionado fuertemente ante lo que considera una provocación, la visita del martes 2 de agosto, de la presidente de la cámara de diputados del congreso de Estados Unidos, Nancy Pelosi.

Nancy Pelosi foto :Reuters.

La portavoz de la cancillería China Hua Chunying ha declarado que China ¨tomara medidas contundentes y efectivas¨ y su ministro de RREE fue un paso más ¨quienes juegan con fuego, se quemaran¨.

La respuesta inmediata de China fueron unos masivos ejercicios militares dramáticamente cercanos a Taiwán, y es que este país considera a esta isla parte de su territorio y considera la visita algo inadmisible.

Para entender el por qué, debemos remontarnos a 1945, terminada la segunda guerra mundial y expulsados los japoneses de China, el gobierno estaba en manos de la facción derechista del Kuomintang o partido nacionalista dirigido por Chiang Kai-shek, se retoma una guerra civil contra el partido comunista liderado por Mao Tse-Tung, a la postre los vencedores de la guerra en 1949

Chiang Kai-shek huye de China con sus partidarios y más de 2millones de soldados hacia la isla y se proclama como la verdadera China, de hecho, las naciones unidas hasta 1971 aceptaban esta posición, año en el que cambian de parecer y reconocen solamente a la China continental

Recordemos q comenzaba la guerra fría, la URSS apoyaba abiertamente al gobierno comunista de Mao y los EEUU al capitalista Chian en la isla ,ambas potencias aportaron toneladas de armamento a uno y otro bando.

China mantiene la postura de que Taiwán es una más de sus provincias basándose en la historia posterior al siglo XVIII, Taiwán argumenta que nunca formaron parte de la China moderna y hoy la población se inclina por mantener su status actual (50.3%), seguida por personas que desean la independencia (38.9) y solamente un mínimo porcentaje valoraría la adhesión a China (4.7).

La idea de la independencia Taiwanesa no es de recibo por el gobierno de la China popular como ha quedado demostrado, incluso en 2005 se promulga la ley antisecesión que establece el derecho de usar la fuerza ante una posible independencia Taiwanesa.

Taiwán tiene una importancia relevante, no solo a nivel geopolítico para los Estados Unidos frenando una posible expansión China, sino también para la economía mundial debido a su alta producción de alta tecnología.

Hoy las dos principales potencias del mundo tienen en sus manos literalmente el destino de la humanidad, un movimiento en falso de cualquiera de las piezas de ajedrez puede desencadenar una catástrofe inimaginable, seguramente sea una más de las retoricas bélicas clásicas de estas dos potencias, sin embargo, el riesgo una guerra siempre está latente.