Duelo en tiempos de COVID-19:”Amar más que el dolor…”

Duelo en tiempos de COVID-19:”Amar más que el dolor…”

“El todo, quizás significa tener un vínculo real y esencial con la vida…
El todo, maestro, es ese extra con que la salud vence a la enfermedad,
con el que la actividad vence a la flojera latente en la vida y el universo;
el todo es la creación, una corriente profunda que impregna una persona cuando se encuentra con Eros.
Porque Eros tiene mucha fuerza.
No es más que una palabra, pero tal vez sea la que designa el sentido de la vida…”

Sandor Marai (La Hermana).

Ustedes se preguntarán porque para hablar del duelo opto por esta cita de Sandor Marai. En parte, porque la vida y la muerte están siempre juntas. Y doler implica amar y haber amado. Por eso hacemos duelos, porque nos involucramos, quien quiera exonerarse de sufrir, se exonera de amar también. Va todo junto. En estos días venimos escuchando tristemente que fallecen en Uruguay, 40. 50 y 60 personas por día. Esperamos que pronto pase esta etapa pero por lo visto se ha estancado. Son compatriotas que fallecen y con ellos quedan doliendo familiares, esposos/as, hijos/as, amigos. Dejan nietos, dejan amigos, dejan espacios vacíos. Mientras escribo estas líneas el país despide a Jorge Larrañaga, un ministro que por su conducta y acciones deja un legado que conmociona a todo el país. Quizás por lo súbito de su partida… Pero también deja en evidencia que todo por la manera de vivir vamos dejando un legado, una huella un camino de sentido.

En este breve artículo quiero compartir con ustedes algunas reflexiones de porque lo hace particular el duelo, por pérdida de un familiar por COVID-19 y/o en estos tiempos de covid.

Sin duda cuando pienso en los familiares que han perdido a un ser querido y a este ser querido solo en su habitación internado, con el celular como único medio de contacto con el mundo exterior. Me invade una profunda tristeza y soledad. Creo que cuando pensamos en nuestra propia muerte, es común escuchar que nos gustaría que alguien nos tome la mano para estar juntos, hacer una oración, o conversar y estar en silencio… Para poder superar los duelos en forma positiva, todos estos pequeños momentos ayudan mucho para que luego el alma repose en paz, que pueda irse en paz y para el doliente que pueda tener la sensación de que estuvo allí hasta el último suspiro.

Pero todo esto es justamente lo que el Covid-19 impide y nos deja mas solos que nunca. Solos en casa esperando la noticia del médico en el celular y solo mi papa o mi esposa/o o mi hijo en el hospital. Muy duro solo imaginarlo. La idea en este breve articulo es ayudar a transitar este momento este proceso y también a dar algunas breves líneas de como acompañar.

Soy psicólogo, tengo 49 años y a lo largo de la vida he pasado por distintas pérdidas, como usted que lee este articulo. Perdidas afectivas, perdidas de salud, pérdidas simbólicas y reales también. Todas estas pérdidas nos preparan para el sufrimiento y templan el alma para elaborarlas.. pero esto que estamos viviendo ahora de “doler en tiempos de pandemia” es nuevo para todos… Como afirma mi maestro Carlos Diaz se trata de “amar mas de lo que nos duele el dolor del otro.. “ para poder acompañar y seguir.

¿Por qué es distinto el proceso de duelo durante el COVID-19? Es diferente porque el contexto en el que se encuentra el paciente y los familiares, las circunstancias altérale el proceso de duelo y su elaboración.

Como venimos diciendo el no poder compartir la cercanía física con tu ser querido, el no poder hablar con el para mitigar su dolor ya es diferente. Como me gusta decir siempre “todos estamos preparados para elaborar los duelos”. Es un proceso normal fruto del amor y necesario para crecer y seguir amando. Cuando ese duelo se tranca o se le suman elementos patológicos (alcohol, etc.) es cuando uno debe consultar para poder procesarlo. NO hay un modo normal de vivir el duelo, cada persona cuenta con diversos recursos psicológicos, sociales, existenciales para poder hospedar el dolor y transformarlo en amor a los demás, a su debido tiempo.

Estar en proceso de duelo, se asemeja a entrar en un túnel, hay personas que se trancan en la puerta del túnel como si pudieran no entrar, pero no se puede no entrar… hay que seguir caminando. Los terapeutas aparecemos (y los amigos, familiares) como compañeros de camino para transitar ese túnel oscuro. No hay manera tampoco de adelantar el proceso o “facilitar “ al doliente par que se cure mas rápido… No se puede acelerar es más, se debe vivir cada etapa con su tiempo y espacio y recursos para poder transitar el duelo y aprender. Cada uno de nosotros tiene su dolor y sus respuestas. Así que uno de los consejos más simples es “date tiempo“. Es posible que las fases del duelo sean mas complejas y duraderas que antes, pero respetar ese tiempo es respetarte a ti tu propio tiempo interior para sanar y dar sentido a tu sufrimiento.

Todos ustedes recordarán el aporte de Elizabeth Kubler Ross, las 5 fases que ella descubre trabajando con “enfermos terminales”. Estas fases se han ido adaptando a otros sufrimientos y a cada vez que uno tiene el desafío de “crecer espiritualmente”. Estas fases son:
Negación: “no puede ser real”. “ no puede ser que no lo pueda ver” “ no puede ser verdad lo que está pasando…”
Ira. En esta fase siendo enojo, ira. ¿Por qué a nosotros? ¿Por qué a mi? Me enojo con los médicos con los gobernantes, con mis amigos con los que no se cuidan. El encierro potencia estas emociones que no se pueden expresar.
Negociación: En esa fase es un intento por reconciliarme con quienes me enojé para buscar la calma y la paz. “Si vuelvo a la iglesia” “Si me reconcilio con mi vida”. Intentando buscar una solución.
Tristeza: Las fases anteriores cumplieron su cometido pero ahora me invade la tristeza. Es sensación de vacío, dolor, “como haré para vivir sin ti”. Desasosiego.
Aceptación: Esta es la fase de paz. Cuando uno ya dejo de buscar culpables reconocer el dolor y puede aceptar seguir. Resiliencia y coraje para seguir.

Estas etapas van y vienen según la etapa en la cual estamos, no tienen porque producirse en este orden que las describo aca.

¿Cómo hacer para procesar el duelo? Tomar contacto con nuestras emociones, identificarlas, asimilarlas, comprenderlas para luego poder autorregularlas. Al principio estamos en fase de shock en el que nos cuesta entender que es lo que nos pasa. Incluso puede parecer irreal el mundo. Todas estas emociones son normales ya que estas viviendo algo nuevo que te saca de tu mundo. Algo desconocido que recién estas empezando a conocer. Así que otro tip clave en esta etapa es validar tus emociones y sentimientos. Date permiso para sentirlas.

Una guía sencilla para identificar estas emociones y poder expresarlas:

Miedo: El miedo es normal, el pánico es el miedo que te paraliza. Pero el miedo se siente en el cuerpo que tiembla, acompañado de temblores, inquietud. Lo hemos vivido desde el inicio del COVID y ahora al estar viviendo un duelo, se suma. Se incrementa esta sensación. Todo esto se puede autorregular con técnicas de respiración y apoyo profesional.

Enojo: El enojo aparece y también es normal el poder identificarlo para expresarlo. Cuando piensas “no me dejaron despedirme”; “ no pude abrazarlo”, porque otros si y yo no.. El enojo refleja la impotencia de no poder haber hecho nada mas, y la frustración de que en este contexto no logré despedirme o no logré hacer un velorio como el/ella se merecía. La sensación de injusticia también puede aparecer. “Que injusto todo esto que estamos viviendo…“

Culpa: La culpa es una emoción muy fuerte. La culpa por no poder evitar su muerte, La culpa por no haberme dado cuenta antes; la culpa por no haberle insistido en que se cuidara. Aceptar que seguro hiciste lo que pudiste con las herramientas que tenias en ese momento. Dejar de mortificarse y aceptar. Todas estas emociones y sentimientos cumplen con funciones psicológicas claves para la restauración emocional y la resiliencia. Para darle sentido a lo que pasa un procesa de esa manera, enojándose, rabiando, luego calmando, luego mirando fotos, escribiendo, luego me enojo de nuevo, duermo, no puedo dormir. Le hablo, imagino, discuto. Me calmo vuelvo a ver fotos sonrío. Todo esto nos ayuda a ir procesando y sanando. La clave es que uno está en duelo porque ha amado mucho, nadie que no se involucra sufre.

¿Qué puedo hacer? La pérdida de un ser querido siempre nos agarra a traspié con la vida. Es común que la gente diga “..pero si hablé ayer con el por teléfono..” Nos sorprende, la vida y la muerte siempre están una con la otra siguiendo nuestros pasos. La vida incluye el sufrimiento y la posibilidad de la muerte. Solo que lo negamos como mecanismo de defensa normal para protegernos de la angustia.

En estos tiempos de Covid-19, las condiciones de no poder acompañar físicamente a nuestros seres queridos nos angustia mas prolonga el dolor.

¿Se pueden superar los duelos? Hay duelos que no se superan nunca, sino que uno aprende a convivir con esa ausencia. Pero todos estamos preparados para afrontarlos y superarlos seguramente porque hemos vivido otros duelos y pérdidas. Cada una de estas pérdidas sacude nuestro narcisismo nuestra individualidad y nos provocan “heridas narcisistas” que quiere decir que a todos nos puede y nos va a tocar algún día. Hay personas que tienen miedo a “superar el duelo” porque dicen “ si lo supero lo voy a olvidar” como si fuera una traición a la memoria del ser querido.. Hasta que ese procesar le permite resignificar el dolor para poder seguir.

Es posible que en estos días quieras estar solo y otras veces quieras estar acompañado. A veces uno precisa un hombro para llorar y otras veces llorar en silencio. Dice García Márquez: “ Y si un día no tienes ganas de hablar con nadie, llámame… estaremos en silencio”. También a quien te acompaña tu sufrimiento lo ayudará. No se te murió solo a ti, se nos murió a todos. Solo que cada uno está en un lugar distinto de esa constelación afectiva. Ten cuidado de no aislarte, porque la tristeza puede llevar a la depresión y al aislamiento. Cuida tu espacio de soledad pero mantén espacio con familiares y amigos y apoyo psicológico.

La persona que falleció, te visitará todos los días, en un olor, en un recuerdo, en una foto en tus hijos. Esa visita va a desplegar en ti muchas emociones y sentimientos. Respira para dejar entrar ese recuerdo. Tu mente te ayudará a sanar, a darles lugar. Puedes compartir con tus seres queridos esos pensamientos.

Y por último me gustaría dejarles mi tip preferido. Escribir. Escribe para sanar. Puede ser un diario, lo que te salga sin juzgar sin pensar. Escribir ayuda a re ordenar nuestros pensamientos, ayuda a recordar y ayuda a honrar el legado de la persona que falleció. Nos la mantendrá viva cada vez que ese escrito llegue a otras manos. La vida es un milagro. Nos vamos a dormir de noche y sin que hagamos nada nos despertamos. Ese despertar de cada día nos enfrenta a su vez con los avatares que traerá. Confía. Date tiempo. Espera. Un diario de tus sentimientos ayudará a procesar el dolor.

Una señal de buen pronóstico en el duelo es el haberse querido y amado mucho. Contrario a lo que la gente cree. Muchas personas creen que es al revés. Cuando uno se lleva mal con su pareja y fallece un miembro, que el otro no lo va a extrañar. Y sin embargo el duelo es más difícil ya que quedan cosas pendientes, por decir, etc. por eso si se han querido mucho el duelo se transitará mejor. Y es una linda lección para la vida, aprender a abrazar mas grande, a querer mas y mejor. A aceptar que somos frágiles y finitos.

Les dejo para terminar, un poema de nuestro querido poeta uruguayo Mario Benedetti. La muerte late siempre debajo del dolor y de los duelos. Pero no aparece solo cuando estamos frente al “término de la vida”, sino que nos acompaña siempre. La muerte nos devuelve a la vida. Tengamos entonces el coraje para hospedar el dolor y ayudar a que la persona lo pueda transformar en amor. Lo que cura es el amor. Solo quien cuida amando, logrará que el paciente ame su destino y lo pueda transformar. Gracias por celebrar la vida y abrazar lo que ésta nos entrega con plenitud: vida y muerte, sufrimiento y felicidad, binomios inseparables.

PASATIEMPO

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

Artículo también publicado en Revista Hola Salud! de Farmanuario.

Aquel que me curó con sus manos

Aquel que me curó con sus manos

Una breve reflexión sobre la Fisioterapia

  En 2011, la revista Forbes lanzó un ranking llamado “The Ten Happiest Jobs” (Los Diez Trabajos más Felices), basado en una encuesta realizada en diferentes campos laborales. Es probable que, si lo piensas en este mismo instante, lo primero que se te venga a la mente al pensar en un buen trabajo, sea la perspectiva de una buena remuneración que le acompañe. Pero esto, no es del todo cierto.

   Si te dijera, que el primer puesto lo ocupan los Sacerdotes puede resultarte increíble y más el segundo lugar, otorgado a los Bomberos. Pero el tercer sitio en ese podio, para sorpresa de muchos, se trata de los Fisioterapeutas y te contaré por qué.

    El Fisioterapeuta es aquel profesional de la salud, dedicado plenamente a la rehabilitación física y sobre todas las cosas, a la prevención para el cuidado de nuestro cuerpo. Los terapeutas físicos trabajan en todo lugar, en todo momento de nuestra vida y en cada área, en la que el cuerpo se pueda ver perjudicado.  No solo acompaña al doctor en los equipos de futbol, sino que se desempeña en amplios campos, siempre en busca de dar soluciones a los problemas que aquejan a las personas.

   Lo que caracteriza a esta profesión, es la cercanía que se tiene con el paciente y el vínculo consecuente que se llega a conformar. Se acompaña a la persona y a las familias en distintas fases vitales durante el transcurso de su vida. Se está ahí, cuando el recién nacido muestra indicios de un trastorno motriz. Se está ahí, en el momento en el que una futura madre busca transcurrir la maternidad, cuidando también de su propio bienestar. Se está ahí, para garantizar que nuestros abuelos y abuelas puedan seguir acompañando a sus nietos a la escuela.

    La Fisioterapia Ginecológica, por ejemplo, nace como respuesta a una de muchas problemáticas. Las mujeres en su etapa reproductiva, suelen padecer muchos problemas de salud que afectan la integridad de la zona pélvica, en particular durante el transcurso del embarazo y el proceso que le sigue a este. Por eso, una preparación y acompañamiento sostenido puede ayudar a disminuir o desaparecer las tensiones tanto físicas como anímicas que puede padecer la mujer.

        La profesión nace y crece, no solo a partir de la experiencia, sino que también, en búsqueda de promoción. Este último punto resulta ser un debe permanente del sistema de salud, ¿Cómo hacer que las personas no necesiten ir al hospital o como evitar que lleguen al punto de la rehabilitación? Y en esto, los fisioterapeutas tienen y deben tener un rol fundamental, porque gran parte de su trabajo consiste en educar a las personas en el cuidado de su cuerpo, porque el mismo tiene sus límites los cuales generalmente no solemos respetar. ¿Cuántas veces has pensado en hacer 10 km, cuando estás preparado para 5, o cuántas veces dijiste “Uh, esto no es tan pesado” y la espalda te llamó la atención al otro día? Situaciones así nos pasan todos los días, desde el momento en que nos levantamos de la cama, y es parte del rol del fisioterapeuta buscar que hagamos lo correcto por nuestra propia salud.

       Y para culminar con esta reflexión, me gustaría que piensen en la última vez que estuvieron en la sala de espera de un hospital y en cuantos funcionarios y funcionarias vieron pasar en ese momento. Sin dudas, muchas personas y quizás puedas confundirlos, porque los uniformes son bastante parecidos. Pero entre esa gente, de seguro viste a un Fisioterapeuta. Están ahí, diariamente, en la mayoría de los centros hospitalarios y mutualistas del país y no solo para cumplir el rol que atañe a su trabajo, sino también para acompañar a aquellas personas que, por su condición, han tenido que pasar semanas en ese sitio, lejos de su familia, de su trabajo y en muchos casos, impedidos de poder sentirse como seres humanos.

   Y finalmente, confío en que estas palabras serán más que suficientes para poder enseñarles, porque la Fisioterapia es uno de los trabajos más gratificantes que existen.

   La salud, si se entiende bien el significado, transmite muchas cosas y entre tantas, podría decirse, la sensación de humanidad.

” Si tratas una enfermedad, puedes ganar o perder. Si tratas a una persona, te garantizo que vas a ganar, no importa cual sea el resultado.”

Patch Adams

Prostitución y Proxenetismo

Prostitución y Proxenetismo

Prostitución En Uruguay:

Desde el año 1927 nuestro país toma como delito el proxenetismo y delitos afines, a través de la ley 8.080 de dicho año.  Se pena a toda persona que explote el trabajo sexual de otra, o que se vea beneficiado de ella con ánimo de lucro sin ejercerla. No tendrá importancia el consentimiento de la víctima para que exista el proxenetismo, se penará igual a quien lo ejerza. Lo mismo ocurre en la trata de personas, no existe el “otorgar consentimiento” a la hora de pertenecer a la trata de personas o de elegir tener un proxeneta.  Se debe analizar el verbo nuclear de la ley, que habla de “explotar”: con explotar se hace referencia a un enriquecimiento que se da gracias al trabajo de otros, en este caso el de las prostitutas, se entiende que es una ganancia injusta por parte de los proxenetas, son activos que se benefician de un trabajo que no es suyo. Para imputar el delito de proxenetismo basta con que el imputado (proxeneta) se beneficie del trabajo de las prostitutas, por ejemplo, repartiendo su dinero, guardándolo, o quedándose con parte del mismo. Algunos defensores del proxenetismo justifican el mismo afirmando que el proxeneta se queda con parte de las ganancias porque a cambio de ello ofrece seguridad a las prostitutas o un lugar para vivir, pero en la práctica, esto no ocurre, y en cambio ocurren abusos y un gran enriquecimiento injusto, donde simplemente se quedan con las ganancias de su trabajo. 

En los últimos años de la historia de nuestro país ha elegido el camino regulacionista de la prostitución. Muchos países continúan un sistema prohibicionista, donde la prostitución es un crimen y se le tipifica tanto a prostitutas como a clientes y proxenetas. En nuestro país solo se prohíbe el proxenetismo, la prostitución esta permitida por la ley 8.080 de 1929. Posteriormente, en 2002, comienza el regulacionismo de la prostitución en nuestro país. La ley 17.515 de 2002 reglamenta el trabajo sexual en Uruguay, establece distintos criterios y reglas para regular la prostitución en nuestro país. Cabe destacar que siempre que nos referimos a estas leyes y a la regulación del trabajo sexual, es siempre hablando de personas mayores de edad.

Esta ley que regula el trabajo sexual, por desgracia no ha tenido mucha aplicación, dado que hay pocas trabajadoras sexuales reguladas. Lo que logra la regulación, es darle algo más de seguridad al trabajo sexual, ya que no es posible la detención de quien lo ejerza. También la ley crea distintas comisiones y un registro nacional del trabajo sexual. Establece pautas sanitarias de control para quienes ejerzan el trabajo sexual, las mismas consisten en análisis para controlar las enfermedades sexuales. El problema de todo esto, es que, como se mencionó anteriormente, hay muy pocas trabajadoras sexuales reguladas.

Abolicionismo, prohibicionismo o regulacionismo? 

Regulacionsimo, es lo que existe en nuestro país, donde se busca el libre ejercicio de la prostitución sin la posibilidad de que intervengan terceros y se beneficien de las ganancias de quienes ejercen el trabajo sexual. Se busca regular y descriminalizar la actividad de trabajo sexual. Se ve a la prostitución como una realidad que existe y hay que regular, y a través de esta regulación imponer derechos y obligaciones a quienes la practiquen. Los que apoyan el regulacionismo afirman que la prostitución es una realidad en las distintas sociedades alrededor del mundo, y por ello debe ser regulada, ya que de otra forma, al buscar erradicarla, se terminaría criminalizando a las trabajadoras sexuales.

Abolicionismo: En este modelo se busca erradicar la prostitución, que esta deje de existir. Sería un gran retroceso, si para aplicar este abolicionismo volvemos a imputar penalmente a prostitutas y clientes. La prostitución existe porque posee gran demanda, muchos, en su gran mayoría hombres, contratan estos servicios, y las mujeres que no tienen una buena salida económica y necesitan dinero, suelen recurrir a estas prácticas. El abolicionismo busca erradicar el consumo de la prostitución, y evitar que los clientes contraten estos servicios, así, de esta forma, la práctica de la prostitución iría desapareciendo. Para esto se debería educar muy bien a la población masculina en estos temas, que sepan cuales son los grandes perjuicios ocasionados a las mujeres al consumir prostitución y porque está mal contratar estos servicios, dado que estos son los que más la consumen, casi en la totalidad de los casos.

Prohibicionismo: Es la teoría que se aplicaba a principios del siglo XX en nuestro país. El ejercicio de la prostitución, el consumo de la misma y el proxenetismo tenían un reproche penal. Hoy dia solo el proxenetismo lo tiene. Se entiende que prohibiendo y encarcelando a quienes practican trabajo sexual y a sus clientes no se logra nada, no se entendía el objetivo de penar estas conductas. Existía un odio hacia la prostitución por parte del propio Estado. Pero no solo esto estaba penado por el Código Penal, sino que también tenia consecuencias en el ámbito del derecho civil. Hasta el año 1994 en nuestro código civil estaba establecida una causa de desheredación a los hijos y descendientes el “haberse entregado la hija o nieta a la prostitución”, es decir, el simple ejercicio de la misma impedía heredar, y aplicaba únicamente a mujeres. Era un rechazo u odio hacia el trabajo sexual, y específicamente al ejercido por mujeres, como lo es en la mayoría de los casos. Se tenía una concepción muy sagrada del sexo de las mujeres, tanto, que si deseaban ejercerlo a través de la prostitución, o si se veían obligadas a ello por necesidad económica, podían llegar a perder la herencia que estas tuvieran si eran “hijas o nietas”. Afortunadamente, la ley 16.603 de 1994 derogó el numeral de este artículo referente a causas de desheredación.

¿Por que no consumir servicios de prostitución?

 Por más que en nuestro país está regulado y existe un registro, muchas de las trabajadoras sexuales ejercen esta labor porque se ven obligadas a ello. Muchas están expuestas a situaciones de violencia y abusos por sus clientes. Muchas pertenecen al tráfico de personas y cuentan con un proxeneta que se apropia de sus ganancias. El consumo del sexo se vende como un bien más, la mujer no ofrece su fuerza de trabajo, esta ofreciendo su cuerpo mismo, como si se tratare de un bien o servicio que se comercializa y no de un cuerpo humano. Estas mujeres están envueltas en contextos muy vulnerables, viviendo de cerca la violencia e inseguridad en su ámbito de trabajo, así como también la exposición a contraer enfermedades de transmisión sexual por lo que conlleva su labor. Además, al ser cliente de la prostitución, sin saberlo, probablemente esté contratando relaciones sexuales con una persona perteneciente a la trata de personas, en una situación muy vulnerable y llena de abusos. Recurrir a la prostitución, por lo tanto, puede derivar en un beneficio hacia la trata de personas, o al proxenetismo, al tener relaciones con trabajadoras sexuales que pertenecen a la trata.

Bibliografía:

  • Ley 8.080 de 
  • Ley 17.515
  • Código Penal Uruguayo
  • Articulo: La prostitución, el “pecado” de las mujeres” de Maria Luisa Maqueda.
  • “La nueva utilidad de la prostitución en el neoliberalismo” de Beatriz Gimeno.
El desafío de los libres

El desafío de los libres

El racismo (entiéndase como la creencia de que una “raza” -término sin fundamento científico que utilizaré entre comillas por mera convención social- distinta a la propia es inferior, ya sea antropológica o moralmente) y el nacionalismo (doctrina que supone la supremacía de la nación propia frente a las otras, a menudo asociada a ánimos expansionistas) suelen acompañar, he notado, a los conservadores más “apasionados”.

Imaginar un pasado incorrupto es común en los conservadores, que tejen fantasías de “purezas” (tanto morales como étnicas) pasadas, venidas abajo gracias al antojo tirano de algún mandatario “débil” que se dejó seducir por políticas humanistas y cuyas consecuencias paga aún nuestra nación, esclava del “yugo cosmopolita”.  Esta quimera conservadora es un patrón que se encuentra en innumerables culturas y épocas, identificable ya en Catón el viejo, Cícero y Virgilio (incluso, aunque en menor medida, en su predecesor griego, Hesíodo), y que, prácticamente sin excepciones, está fuertemente unida a sentimientos nacionalistas, xenofóbicos y racistas (aunque hablar de “racismo” en la Antigüedad clásica es más espinoso).


Parte de lo que los conservadores pretenden conservar es, consciente o inconscientemente, la dominación de la etnia propia sobre aquellas que supone ajenas. O quizás, de manera menos violenta y explícita, extrañan aquellos “buenos viejos tiempos” en los que su patria gozaba de un enorme prestigio entre otras razones, a causa de su “extensión territorial” y “riqueza” (porque, además de lo propio, se contaba entonces con las contribuciones no voluntarias de “las colonias”).

Es imposible dejar pasar la indiferencia al dolor humano que ostentan algunos corazones y es lastimoso saber, por sobre todas las cosas, que hay aún no cientos, sino millones de personas alrededor del globo dispuestas a defender estas posturas obsoletas e inmorales. Porque —y de esto nadie sensato puede renegar— el salvajismo no está en quienes viven en pequeñas comunidades aisladas sin electricidad ni rutas; el salvajismo está en la explotación y en la esclavitud.

(Por supuesto que no caeré aquí en ese facilismo histórico muy expandido en la izquierda de creer que algunos países son pobres porque otros, los “imperialistas”, son ricos. Está ampliamente documentado que los países más prósperos desarrollaron instituciones inclusivas que permiten a sus ciudadanos vivir mejor y otorgan simultáneamente más libertades económicas que faciliten, una vez más, la creación de la riqueza. Muchas antiguas colonias  implementaron instituciones extractivas que empobrecen a sus ciudadanos —en todas las acepciones del término “empobrecer” — y que consecuencia de la falta de valores republicanos, que a su vez sirven de plataformas a regímenes autoritarios).

El nacionalismo y el racismo son expresiones sectarias que rechazan el humanismo (entendido como el sistema de creencias que pone en su centro al ser humano, bastando así su condición de tal, más allá de etnia, religión, origen o preferencia sexual, y que apuesta a la inteligencia humana y las creaciones de su fruto) y priorizan conductas e ideologías regresivas que, usadas políticamente en movimientos hoy llamados populistas, nos devolverán (ah, lo que tanto querían) a nuestras épocas más oscuras. 

Ya sabemos cuáles son las excusas del racismo, sus viles justificaciones no pasan desapercibidas. Algún convencido podrá argüir, por ejemplo, que el nivel de desarrollo de determinados países es evidencia de la supremacía de la etnia predominante. Todo esto ha sido ampliamente refutado. Meros accidentes climáticos y geográficos son los responsables de que, hace miles de años, ciertos lugares fueran más fértiles, facilitando la agricultura y, en consecuencia, la población masiva y todo lo que ella implica (gobierno centralizado, escritura, construcciones de importancia). Estos sitios (Mesopotamia, China, el Mediterráneo) tienen una ventaja milenaria por sobre los otros, que fueron poblados mucho más tarde.

¿Y qué sucede con el crimen, tan comúnmente asociado a determinados grupos? En primer lugar, hay un problema de percepción: cuando el individuo que comete un crimen pertenece a una “raza” no caucásica, el hecho trasciende más en los medios, y como resultado, el público general se convence de que algunas comunidades son más propensas a cometer delitos.

Pero incluso cuando esta afirmación es verdadera, hay otro factor de peso. Cuando las políticas no son inclusivas, cuando la calidad educativa no es universal, cuando las oportunidades laborales no son parejas para todos, los individuos de una comunidad tienden a refugiarse en el aislamiento, reforzando a menudo actitudes identitarias que sus padres o abuelos habían abandonado (esto es particularmente cierto en el caso de varios de los terroristas que participaron en ataques en Europa: la mayoría habían nacido en suelo europeo) u optando por el crimen, desde donde el individuo siente que tiene una notoriedad que no lograría en tanto miembro promedio de la sociedad. 

Reivindicar el odio pasado no hace más que profundizar las grietas que no nos permiten avanzar en una coyuntura histórica que nos exige adaptabilidad y constante innovación.

Esta actitud pasional y recesiva (ni es fruto de la razón ni apuesta al futuro) no es propia del liberalismo. Es una evidencia que no habrá entre los liberales un conservador, pero también debería serlo que no se encontrará entre los defensores de la libertad un racista o un xenófobo; no hay entre los libres mecenas del odio o promotores de un ayer desigual y sangriento.

Los retos del mañana no serán vencidos desde el segregacionismo y el apartheid…. y ese es el desafío de los libres.

Leve descenso en casos activos, extensión de medidas y retorno a la presencialidad definen la agenda del Gobierno

Leve descenso en casos activos, extensión de medidas y retorno a la presencialidad definen la agenda del Gobierno

Lacalle Pou en conferencia de prensa. Foto: Estefanía Leal (Diario El País)

En una semana marcada por anuncios del gobierno, extensión de medidas, informes del GACH y estudios que comprueban la presencia de la cepa P1 en los diecinueve departamentos se enmarca un leve descenso en los casos de COVID-19 a nivel nacional, pero eso no debe proveer alguna señal alentadora para las próximas semanas.

SITUACIÓN DE LA PANDEMIA:

Durante esta última semana se registraron un total de 17.686 casos nuevos de COVID-19, y además se ha superado la triste marca de 200.000 uruguayos contagiados con la enfermedad desde el inicio de la pandemia. Es considerable destacar que se ha producido una meseta en los casos activos, estos muestran una leve disminución en las últimas semanas. El 10 de abril contábamos con 35.532 personas cursando la enfermedad en nuestro país, el 15 de abril eran 32.136, ya para el 20 de abril hubo un pronunciado descenso con 27.715, y el 27 de abril el número se estabilizó en 27.282. Hoy, 3 de mayo nos situamos en la cifra de 25.999 casos activos lo que representa un leve descenso en comparación con el martes pasado. Cabe destacar que las tasas de positividad con respecto a tests realizados esta semana se encontraron entre 18,93% y 24,29%, siendo este un índice sumamente alto cuando se recomienda un máximo de 4% para un seguimiento efectivo del hilo epidemiológico. En conferencia de prensa el miércoles pasado, el Ministro de Salud Pública, Dr. Daniel Salinas anunció que en promedio “se bajaron 300 casos diarios de COVID” en el último mes, pero tanto el jerarca como el Presidente de la República, Luis Lacalle Pou mostraron insatisfacción con las cifras en el último mes.

Por otra parte y con respecto a la ocupación de camas en CTI, el número ha aumentado significativamente en las últimas semanas, pero no habiendo en ningún momento superado el 80%. Hoy, de acuerdo con la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI), la ocupación total se encuentra en 78.4% con 570 camas ocupadas por COVID-19 lo que equivale a un 56.3%, 224 ocupadas por otras patologías, y 219 libres con un total de camas operativas que suman 1013. El Presidente de la República aseguró en conferencia de prensa, la semana pasada, que “estamos lejos de la saturación de CTI”.

Con respecto al índice de Harvard, que representa el promedio de casos nuevos de los últimos siete días cada 100.000 habitantes, los diecinueve departamentos se encuentran comprometidos ubicándose en zona roja. Luego de estar entre el 18 y el 20 de abril en zona naranja, Durazno regresó al nivel rojo. Esto ubica a todos los departamentos en nivel de atención máximo, lo que implica un riesgo de transmisión comunitario. A nivel nacional nos encontramos en 72,06 casos cada 100.000 habitantes en la última semana. Los departamentos con situación más compleja son Tacuarembó (116,91), Soriano (93,28) y, Artigas (90,42); mientras que los que se mantienen con menores índices son Flores (30,19), Rocha (32,21) y, Lavalleja (39,71).

Lo que más alarma, sin dudas, es el constante aumento del número de fallecidos diariamente. De acuerdo con Our World in Data, Uruguay se halla en el tercer lugar a nivel mundial, solo detrás de Hungría y Macedonia del Norte, con un índice de 15.26 muertes por millón de habitantes en los últimos siete días. En la última semana se confirmó el deceso de 400 personas por la enfermedad en Uruguay, lo que eleva la cifra de decesos totales desde el inicio de la pandemia a 2724. Abril registró más del 60% de las muertes totales desde el inicio de la pandemia, con 1571, una cifra desoladora.

Esta semana se recuperaron 19280 personas, lo que eleva la cifra de recuperados totales a 173.769.

Fuente: Ministerio de Salud Pública

RITMO E ÍNDICES DE VACUNACIÓN:

Con respecto a la vacunación en nuestro país, se dieron a conocer varios datos esta semana. Se confirmó la llegada de un millón de dosis de Sinovac para el fin de semana de 8 y 9 de mayo, lo que permitirá comenzar a inocular a personas que se encuentran en lista de espera, esto aplica a aproximadamente 818.000 uruguayos. 

Por otra parte, las personas que tenían agenda para el 1º de mayo verán sus fechas modificadas; quienes se inoculen con Pfizer tendrán fecha para el 13 de mayo, y los que se vacunen con Sinovac el 3 de mayo. 

Con la primera dosis, se inmunizaron hasta el día de hoy 1.170.978 uruguayos, lo que totaliza un 33,40% de la población que cuenta con la primera dosis, ya sea de las administradas por Pfizer, Sinovac o AstraZeneca, mientras que 668.339 personas cuentan con la segunda dosis, lo que representa un 19,06% de los habitantes de nuestro país. En las últimas dos semanas se ha inoculado principalmente a personas con la segunda dosis, ocupando gran parte de la agenda diaria de vacunación a nivel nacional, mientras se espera la llegada de la segunda partida de Sinovac para seguir con la vacunación masiva a quienes aún esperan por un lugar para vacunarse. 

La preocupación del gobierno se centra en otras 700.000 personas de la población objetivo que aún no se han agendado para vacunar. Se estudian los motivos por los cuales estas personas no se han anotado. Desde el gobierno se plantea la posibilidad de intensificar la campaña de vacunación, así como poder inocular en los lugares más recónditos de nuestro país. Entre todas las vacunadas compradas por el gobierno y el mecanismo COVAX, Uruguay totaliza 6.500.000 vacunas para sus habitantes.

Los departamentos con mayor índice de vacunación -con la primera dosis- son Durazno (55,26%), Rivera (48,92%) y, Treinta y Tres (45,52%); mientras que los que menos han inoculado de acuerdo a su población son Canelones (23,33%), Salto (27,86%), y Montevideo (31,64%).

Fuente: Ministerio de Salud Pública

ANUNCIOS Y MEDIDAS:

El miércoles pasado, pasadas las 19:30, se llevó a cabo una conferencia de prensa por el Presidente de la República, Luis Lacalle Pou; el Ministro de Salud Pública, Daniel Salinas; el Ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira; y el Presidente del Consejo Directivo Central, Robert Silva. Se anunció la extensión de las medidas ya vigentes desde inicios de abril, hasta el 16 de mayo y el regreso escalonado a la presencialidad en la educación.

Se maneja un calendario tentativo de vuelta a las clases presenciales que va hasta el 27 de junio, pero desde el gobierno se manejaron tres etapas primarias: el día 3 de mayo regresan las escuelas rurales monodocente; mientras que 10 de mayo comienzan las escuelas rurales de hasta 50 niños, así como la educación pública y privada de 0 a 5 años; por último, el martes 18 de mayo vuelve el primer ciclo de Educación Primaria (1º, 2º y 3º) en todo el país exceptuando los departamentos de Montevideo y Canelones. Aproximadamente regresan unos 318 mil alumnos a clases presenciales en mayo. 

NOTICIAS BREVES:

Otras noticias breves anunciadas esta semana con respecto a COVID muestran que: las personas inoculadas con Pfizer deberán tomar una tercera dosis entre 6 a 9 meses posteriores a la segunda, y luego cada 12 a 18 meses para reforzar la inmunización contra la enfermedad.      

Por otra parte, el Grupo de Monitreo de Variantes de SARS-CoV-2 mostró que en el 89% de los casos analizados con COVID-19 la variante P1 es la causante de la enfermedad, y esta se encuentra en todos los departamentos de nuestro país. 

El Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) emitió un informe este jueves en donde destaca que Uruguay se encuentra en una situación “muy grave”, y resalta que a pesar del “muy buen ritmo” de vacunación, “no es esperable” que en mayo se puedan reducir significativamente los casos. 

Como cierre, el gobierno se encuentra con temas en agenda para su estudio en caso de confirmación científica: vacunar a menores de edad entre 15 a 18 años, la reserva de dosis para el año 2022, y la posibilidad de combinar dosis entre un laboratorio y otro.

Empatía

Empatía

Manifestación en España favor de la eutanasia

El día de ayer se realizó el lanzamiento de Empatía Uruguay, un grupo muy diverso de ciudadanos de distintas opiniones, preferencias políticas y profesiones, con el fin de apoyar e impulsar la aprobación del proyecto de ley que legaliza la Eutanasia y el Sucidio Asistido, presentado por el Dr. Ope Pasquet.

¿Por qué Empatía? porque creemos que ahí se encuentra la clave de la cuestión, no se trata de nuestras convicciones personales, ni lo que nosotros vamos a hacer al final de nuestros días, sino comprender a aquellos que buscan ampliar las opciones para decidir cómo pasar los últimos momentos de su vida y ser receptivos con su decisión. Respetar la decisión personal es la base de nuestra filosofía, en nuestro espíritu no se encuentra el imponer, se trata de escuchar y darle a la persona todas las posibilidades cuando su momento llegue, y que su elección sea informada, consciente y firme.

#ElegirEsDignidad es nuestro lema, porque creemos que no hay nada más digno que la libertad de elegir. Muchas veces se nos ha dicho que los que creemos en que la eutanasia debe ser legal es por que pensamos que las personas enfermas no son dignas, nada más alejado de la realidad. Sí nos parece indigno imponerle a la persona una voluntad que no es la suya y obligarlo a pasar por procesos y situaciones por las que no desea pasar, la dignidad se encuentra en la libertad de decidir y disponer de mi propia vida y que mi voluntad sea respetada.

Salimos a la cancha porque sentimos que este debate se debe poner sobre la mesa, la sociedad toda necesita esta discusión, y nunca es mal momento para intercambiar e informarnos sobre los temas que forman parte de la vida de todo ser humano. Hay otros países del mundo que se encuentran tratando el tema, los más recientes son los casos de España y Chile, la pandemia no impidió que esto se discutiera, y creemos que en nuestro país no debería ser distinto. Podemos discutir y obrar en muchas áreas simultáneamente, la pandemia no puede servir como excusa para retrasar la discusión.

Esperamos que de esta cuestión, que posee una complejidad y profundidad enorme, podamos dar un debate maduro, donde prime el respeto y el intercambio crítico. Desde Empatía apostaremos por un camino de libertad, buscando ampliar los derechos de la ciudadanía.

Redes:

@empatiauruguay

ANTEL: nuestro rumbo.

ANTEL: nuestro rumbo.

“Las empresas públicas tienen que estar al servicio de los ciudadanos y no los ciudadanos al servicio de las empresas públicas”. Esta expresión -que claramente no requiere más prueba o explicación adicional para afirmar su validez, por ser evidente en sí misma- luce al principio del capítulo sobre las empresas públicas del programa del actual gobierno de coalición. Y es claro porque fue necesario incluirlo y reafirmar enfáticamente lo obvio: basta recordar la conducción reciente de las empresas estatales, impulsadas en aventuras propias y ajenas a las razones de servicio para las que fueron creadas. O sea, cuándo ANCAP le endosa a la sociedad unos 800 millones de dólares, se ve como se da vuelta la tortilla, y como pueden dejar de estar al servicio de los ciudadanos para más bien oprimirnos.

Nuestra misión desde la dirección de ANTEL es enfocar la acción de la empresa para lo que fue creada como instrumento del Estado: para dar servicio de telecomunicaciones en el país. Y -con la misma obviedad- poner al cliente en el centro de nuestro esfuerzo. Además, en la medida que con el devenir del tiempo se fue avanzando en una mayor cobertura nacional del servicio y que el cambio tecnológico crea alternativas diferentes para los usuarios, brindar esas prestaciones en forma eficiente, probándose diariamente en un ámbito de creciente competitividad. Al fin, cuándo la competencia es posible, la justificación de tener presencia del Estado en brindar un servicio surge exclusivamente de su capacidad de hacerlo bien, sin dilapidar recursos, ni con barreras de protección artificiales que terminen mas al servicio del statu quo corporativo que de la satisfacción de servicios para todos, de calidad y precios adecuados.

Es que hasta el propio don Pepe y su Ministro el Ing. José Serrato, cuándo argumentaron a favor del monopolio de la electricidad, por ejemplo, lo hicieron ante la constatación práctica -y no doctrinaria- de que el servicio no llegaba a todos, y fundamentalmente en que no estaban dadas las condiciones “de la concurrencia”, el término que se usaba para describir la competencia en su tiempo, o que el monopolista privado obtenía un beneficio indebido. “El Poder Ejecutivo ha expresado en términos generales que la concurrencia no deja de ser benéfica, cuando ella es posible, pero cuando no lo es, y el monopolio es inevitable, o cuando un alto interés social lo determina, los frutos del ejercicio de los servicios públicos deben ser gozados por todos y no por una minoría”, decía el Mensaje que estableció el monopolio eléctrico. Está claro que las telecomunicaciones modernas, con cobertura casi universal, alternativas tecnológicas diversas, y una clara constatación que la competencia es viable y beneficiosa en ese mercado, dejaron de ser un monopolio natural.

Nuestro trabajo se va a orientar en ese contexto por estos lineamientos: el cliente al centro, manejo eficiente de los recursos administrados como única forma de competir, impulso y liderazgo tecnológico priorizando la inversión en lo que es esencial al servicio, transformación digital de la operación y la relación omnicanal con el usuario, y consolidación de ANTEL como el actor principal y facilitador de un ecosistema abierto en el sector.

Y por supuesto, como parte del Estado, cumplir con el compromiso social intrínseco a su naturaleza. Por ejemplo, los que la crítica hora nos reclama en apoyo de los esfuerzos por la salud pública, o apuntalando desde nuestro lugar el acceso a la educación remota, en esta emergencia sanitaria.

Pero en especial, lo que siempre inspiró la razón de ser de la empresa: llegar a todos. Por eso –para terminar- seguiremos con pasión empujando uno de nuestros proyectos prioritarios: lograr conectividad para los más alejados rincones del interior profundo. Y tratar de servir a esos olvidados compatriotas cuya igualdad de oportunidades fue postergada por aventuras con satélites espaciales, gastos excesivos, o el cesarismo de coliseos modernos.

En fin: empresas públicas que vuelvan al servicio de la gente.

Derecho de admisión: ¿Libertad avasallada o protección de la Salud?

Derecho de admisión: ¿Libertad avasallada o protección de la Salud?

Articulo escrito por Blanca Charamelo, Martina Brun, Belén Hernandez, Diana Pereira.

En el marco de la situación sanitaria actual, el diputado Felipe Schipani pone sobre la mesa un proyecto de ley respecto al derecho de admisión, en el cual se propone que “…en los espacios privados de acceso público y espectáculos públicos en general, los responsables u organizadores de los mismos podrán impedir el ingreso de aquellas personas que no acrediten haberse inoculado contra la covid-19”. En función de ello, nos propusimos analizar si el proyecto de ley sería ajustado a derecho o no.

Como primer punto, decidimos evaluar cuáles eran los derechos en juego, en el caso de que sí se aprobará el proyecto y se dé esta posibilidad. El primer derecho que observamos fue el derecho a la libertad de empresa, consagrado a nivel Constitucional, y dentro del cual podemos encontrar el principal derecho en esta cuestión, el derecho de admisión. El derecho de admisión es aquella potestad que tienen los propietarios o administradores de establecimientos de rechazar o regular el ingreso de personas a sus locales.

Por otro lado, encontramos el derecho a la salud, el cual se encuentra contemplado en diversas normas nacionales e internacionales. El mencionado derecho es parte de la categoría de los derechos económicos, sociales y culturales; comprendiendo este como inherente a la personalidad humana, derivado del concepto de dignidad humana.

Como expresa Martín Risso, en su libro “Derecho Constitucional”, el derecho a la salud debe ser entendido como el disfrute del más alto nivel de bienestar físico, mental y social; donde los estados han asumido compromisos internacionales, adoptando medidas legislativas, ejecutivas y judiciales. tendientes a respetar, proteger y realizar el derecho a la salud.

¿Todos a vacunarse?

Al realizar una lectura del proyecto, se puede observar que se establecen excepciones, dentro de ellas encontramos a aquellas personas que por prescripción médica no han podido vacunarse (alérgicos u otras patologías) o las personas que ya tuvieron la enfermedad y aún no ha computado el plazo para poder vacunarse.

Además, se debe tener en cuenta que respecto a las personas que no están vacunadas pero se encuentran dentro de la agenda de vacunación, no se les aplicará esta medida, ya que existe una “voluntad para vacunarse”. Por último, dentro de este grupo ingresan también los menores de edad, que aún no se incluyeron en el plan de vacunación.

¿Discriminación o no?

Debemos tener en cuenta el artículo 1.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos, de la cual Uruguay es parte y se encuentra obligado a cumplir. El mismo expresa que se deben respetar los derechos de las personas “sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.”

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su cuadernillo N° 14, explica que el artículo 1.1 de la Convención, no es un listado taxativo o limitativo de posibles discriminaciones, sino simplemente enunciativo, por lo que la redacción de este artículo, al utilizar el término “otra condición social”, deja abierto a otros criterios para incorporar categorías que no hubiesen sido indicadas explícitamente.

Pero expone, además, que “…no toda diferencia de trato será reputada discriminatoria…”. Puesto que, si aplicamos la discriminación de manera extensiva, se estaría desnaturalizando este derecho (se pierde la esencia del mismo). Debido a esto, no vemos oportuno que la distinción que se estaría autorizando con la ley sea catalogada como “discriminación”, ya que tendría que presentar requisitos estrictos tales como: ser prolongada en el tiempo, ser grave, y en tal nivel, que responda a hechos culturales o históricos de los cuales sin una intervención para modificarse la situación de hecho va a seguir existiendo. Por ende, sería una mera distinción legítima.

Los servicios esenciales

El proyecto de ley abarca darle la posibilidad a todos los servicios, sean públicos o privados. Sin embargo, hay algunos de ellos que son esenciales y por lo tanto sería inadmisible permitirles aplicar el derecho de admisión. Creemos oportuno que la ley debería precisar cuáles son estos servicios esenciales, para no remitir al sentido común de los administradores, dado que si bien se debe buscar otros mecanismos de acceso, puede que estos no admitan otras alternativas al trato directo, y por lo tanto no se podría limitar el acceso a estos a las personas, como lo es por ejemplo un centro de salud, una comisaría, o algunos entes estatales, entre otros.

Un ejemplo permitirá clarificar el tema. Supongamos que un pueblo cuenta con tan solo una farmacia, la cual aplica esta restricción respecto a los no inoculados. Una persona que no esté inoculada no podría ingresar al lugar, debido a que el propietario aplicó esta ley, sin contemplar una alternativa idónea para los no inoculados. En este caso, el grado de afectación será grave, en virtud de que no podría acceder de ningún modo a un servicio de vital importancia y esencial. Sin embargo, distinto sería el caso si la farmacia contará con una alternativa, la cual le permitiría a personas no inoculadas acceder al servicio. O el caso de una farmacia en Montevideo, en donde se cuenta con una amplia gama de locales a donde concurrir. En ambos casos, el grado de afectación de la persona será leve o nulo. De este modo, es claro que el contexto determinará el grado de afectación que tienen las partes.

De igual manera, cabe destacar que la ley es una forma de permitir e impulsar a algunos servicios o actividades de índole gastronómica, ocio o culturales, que vieron su libertad de empresa restringida, una vuelta a la práctica. Esto es por qué, al tener seguridad de que todos sus clientes se encuentran inoculados, el riesgo que conlleva estar abiertos al público para la salud de la sociedad es menor. Por lo tanto, si los establecimientos decidieran aplicar su derecho de admisión por esta razón, tendrían una mayor libertad en comparación a la que tuvieron durante la pandemia.

Por último, no se debería relacionar la idea de la obligatoriedad o no de la vacuna con el derecho de admisión, debido a que, como se dijo, no sería conforme a derecho aplicarlo en servicios esenciales, sino simplemente en los de ocio u otros que permiten alternativas. Incluso, en el caso de que uno decida no vacunarse, todavía podrá ingresar a restaurantes, bares, u otros que no hayan decidido aplicar esta restricción, pues no significa que esto se va a aplicar de forma generalizada.

¿Es necesario este proyecto de ley?

Entedemos que esta ley constituirá una garantía específica de protección a los propietarios o administradores de establecimientos, que si bien ya cuentan con el derecho de admisión tendrían la posibilidad de respaldarse en la ley, en el caso de que se cuestione su decisión. El proyecto de ley aparece como una certeza jurídica necesaria, en tiempos inciertos como los que padecemos ahora.

¿Medida idónea o arbitraria?

Creemos oportuno realizar un análisis conforme a la razonabilidad de la causa de distinción, la existencia de una finalidad legítima y si la distinción puede superar el juicio de racionalidad.

Primero corresponde preguntarnos si la causa de distinción es razonable, o si por el contrario es un mero capricho del legislador. En este sentido, entendemos a la causa de distinción como razonable, ya que busca velar y proteger la salud y vida de las personas, ante un contexto tan complejo como lo es la crisis sanitaria del COVID- 19. Por lo tanto, otorgarle discrecionalidad a los servicios públicos y privados para que puedan restringir el acceso, es una medida oportuna, adecuada al contexto que vivimos.

Conforme a la finalidad legítima, corresponde mencionar que la finalidad será legítima en función del interés indispensable que tiene la salud, por la cual el Estado se ve obligado a intervenir, actuar y tutelar, legislando medidas al respecto. Esto nos lo dice el artículo 44 de la Constitución.

En la misma línea, la Convención Americana de Derechos Humanos, en su artículo 32, establece que, en una sociedad democrática, los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bien común. Es en este sentido que, Andrea Canabal[1], señala que dichos deberes con la comunidad y la humanidad involucran actuar en beneficio de la salud colectiva, así como también, imponer en determinadas circunstancias limitaciones a la libertad en virtud de los derechos de los otros, la seguridad de todos y el bien común.

Conforme a lo mencionado, es claro que el proyecto de ley se establece conforme a un interés general, el bien común de la salud, y del cual el Estado tiene una obligación de actuar, aunque eso implique restringir, en cierta medida y con carácter temporal, el derecho al goce de libertad de los individuos no inoculados.

Respecto al juicio de racionalidad, se observa que el proyecto de ley representa una medida idónea y racional para alcanzar el fin propuesto, entendiéndose como tal otorgarle la facultad de limitar el derecho de admisión respecto a los no inoculados de manera temporal con la finalidad de tutelar la salud, la vida y lograr la inmunidad colectiva.

Conclusión

Se concluye de este modo que es necesario y ajustado a derecho otorgar la facultad de restringir el acceso a lugares públicos y privados de personas que no estén inoculadas. Sin embargo, consideramos necesario hacer precisiones para delimitar el accionar de los propietarios, entre ellas, el hecho de que no se trate de servicios esenciales que no tengan otra alternativa idónea, y precisar el términos al que se remite en el proyecto, “inoculados” para brindar mayor certeza jurídica.

[1] CANABAL MERMOT, Andrea. LA SITUACIÓN JURÍDICA DE DEBER EN EL ARTÍCULO 44 DE LA CONSTITUCIÓN URUGUAYA. Revista Derecho Público, [S.l.], n. 57, p. 72 – 85, sep. 2020. ISSN 2301-0908. Disponible en: <http://www.revistaderechopublico.com.uy/ojs/index.php/Rdp/article/view/135>

Proyecto de diagnóstico prenatal

Proyecto de diagnóstico prenatal

Tomé consciencia preparándome para el parto de mi hija mayor. Fue hace 14 años que dimensioné por primera vez la importancia de entender muy bien cómo funciona el sistema hospitalario que muchas veces tiende a intervenir para acelerar el proceso natural del parto que puede -naturalmente- insumir muchas horas o incluso días. Un proceso que hasta hace muy, muy poco en la historia de la humanidad se comenzó a atender y a abordar en centros en donde se tratan a los enfermos, los hospitales.

Estaba decidida. Quería un parto con la menor cantidad de intervenciones posibles. Quería parir en paz, con mi marido como pilar en el proceso. Por aquel entonces descubrí y me fasciné con las investigaciones de las eminencias en esta temática como el francés Michel Odent, respetadísimo en el campo de los partos humanizados. Ví documentales valiosos y reveladores como el “The Business of Being Born” (el negocio de hacer nacer). Conocí el concepto de “cadena de intervenciones” que implica que una vez que se realiza una primera intervención en el proceso del parto, esta tiende a desencadenar otras intervenciones producto de la primera. Entendí que si uno no conoce muy bien cómo funciona el sistema, hay grandes chances de que quienes buscan un parto natural terminen en una cesárea indeseada. Una de las partes, la mujer embarazada, vulnerable y hormonal se encuentra -aún hoy- en inferioridad de condiciones a la hora de influir en cómo parir dentro de muchos de los hospitales.

¿Qué tiene que ver esto con el proyecto de ley de Empoderamiento al Diagnóstico Pre natal y post natal de Síndrome de Down? Mucho. Mucho porque el mismo busca equilibrar un desequilibrio: el que se dá cuando una mujer embarazada (o recién parida) recibe un diagnóstico que no esperaba en la mayoría de los casos con información parcial y sesgada.

La forma, el tono, el lenguaje verbal y no verbal, así como la información brindada a los padres una vez que se confirma un diagnóstico prenatal o postnatal de síndrome de Down son decisivos en relación a cómo los progenitores procesan la noticia. Cuando el diagnóstico es prenatal, la forma en que se comunica el diagnóstico es aún más crucial ya que esto impacta en la decisión en relación al embarazo en curso.

En el Uruguay, según la investigación de los genetistas Roberto Quadrelli, Andrea Quadrelli, Burix Mechoso, Mauricio Laufer, Ciro Jaumandreu y Alicia Vaglio publicada en el año 2006 sobre un estudio conducido entre los años 1982 y 2003, el 89 % de los embarazos diagnosticados con síndrome de Down se interrumpen.

Los padres toman esta decisión trascendente, en muchos casos, sin haber recibido información actualizada vinculada a este síndrome, sobre la calidad de vida de las personas con síndrome de Down ni sobre la percepción que las propias personas tienen sobre sí mismas ni la que tienen sus familias. Acceder a información actualizada desde el diagnóstico prenatal es esencial para el futuro de una persona con síndrome de Down y su familia. 

¿Qué aspectos influyen a los padres a la hora de recibir un diagnóstico de síndrome de Down? Lo primero que influye es una realidad generacional. Los adultos profesionales que hoy comunican este diagnóstico, así como muchas de las parejas que lo reciben, pertenecen a una generación en la que aún predominaba la segregación de las personas con síndrome de Down. Difícilmente hayan compartido banco en la escuela, en el liceo, o en ninguna otra organización con una persona con síndrome de Down, con lo cual no han tenido contacto de primera mano. Sumado a esto, muy probablemente no tengan información actualizada sobre la condición genética. Finalmente, diversos estudios muestran que quienes tienen formación en medicina -dado su paradigma médico- tienen mayor predisposición a ponderar la calidad de vida de las personas con discapacidad como muy mala. 

Sin embargo, ¿qué nos indica la investigación existente sobre el tema? El estudio realizado por los Dres. Brian Skotko, Susan P Levine y Richard Goldstein del Massachusetts General Hospital en el año 2011 muestra que “de los 2044 padres con hijos con síndrome de Down, el 99% indicaron que amaban a su hijo con síndrome de Down, 97%, que estaban orgullosos de ellos, 79%, que sentían que su mirada sobre la vida era más positiva a raíz de sus hijos, 5%, que se avergonzaban de sus hijos y, 4%, que se arrepentían de haberlos tenido.  El 95% de los padres declararon que sus hijos sin síndrome de Down tienen una buena relación con sus hijos con síndrome de Down. La abrumadora mayoría de los padres sondeados reportaron que estaban felices con la decisión de tener a su hijo con síndrome de Down e indicaron que sus hijos e hijas con síndrome de Down son fuente de amor y de orgullo”. Sería pertinente que esta valiosa información se proporcionara al momento del diagnóstico y, aún más valiosa si ésta proviniera de datos locales (actualmente me encuentro trabajando con un equipo de voluntarios para generar esta investigación a nivel local). 

Por otra parte, otro estudio fue realizado por el mismo equipo a personas con síndrome de Down de 12 y más años de edad sobre auto percepción (investigación realizada para ser compartida con padres que esperan bebés con síndrome de Down y padres que tuvieron hijos con síndrome de Down), relevando a 284 personas de seis Organizaciones de la Sociedad Civil de EEUU. De los encuestados, casi el 99% de las personas con síndrome de Down indicaron que estaban felices con sus vidas; el 97%, que les gustaba quiénes eran y, el 96%, que les gustaba cómo se veían. Casi el 99% de las personas con síndrome de Down expresaron amor por sus familias y el 97% que les gustaban sus hermanos y hermanas. 

Mediante información actualizada y de calidad es posible comprender que, al igual que las demás personas, quien viene al mundo con síndrome de Down trae consigo muchas riquezas y desafíos por delante. La familia que recibe un diagnóstico prenatal de síndrome de Down en gestación tiene el derecho a contar con toda la información en cuanto a las condiciones de la discapacidad, incluyendo las consecuencias físicas, educacionales y psicosociales desde una perspectiva objetiva y probada. Asimismo, la comunicación de la noticia de este diagnóstico a las familias que reciben a un bebé con síndrome de Down tiene un impacto significativo en el apego y en las posibilidades de atención temprana que ese niño pueda recibir.

¿Por qué centrarse sólo en esta condición genética? Porque por una hay que comenzar y, ojalá, a esta le sigan muchas otras. Una vez que los centros de salud tengan un equipo capacitado, bien pueden incluir la posibilidad de dar información de calidad sobre varias condiciones genéticas.

Entiendo este proyecto de ley como un paso más en la dirección de la humanización de la salud. Lo entiendo como un paso más en la dirección del empoderamiento del paciente a partir del acceso a la información de calidad. En un momento particular de nuestro país, celebro que el mismo se haya presentado con la firma de todos los partidos políticos que integran el Senado. Celebro, también, el proceso en el que convocamos y consultamos a toda la sociedad civil organizada de todo el país primero cuando el proyecto era tan sólo una idea y luego compartiendo el borrador del mismo para que realizaran aportes que fueron incorporados.

El concepto de discapacidad ha evolucionado a lo largo de la historia. El modelo de prescindencia, fue característico de la Antigüedad y el Medioevo y el mismo implicaba prescindir de las personas con discapacidad ya que se creía que sus vidas carecían de sentido y no tenían nada que aportar a la sociedad. El modelo médico o de rehabilitación fue propio de la primera mitad del siglo XX y en él se veía a la persona con discapacidad como alguien que debía ser “rehabilitado” para que “encaje” en una sociedad que funciona de determinada manera. Actualmente nos encontramos en el modelo social, que surgió a partir de la década de los sesenta del siglo pasado, y cuyos parámetros intentan permear la mirada de hoy. El mismo pone el foco no ya en la persona sino en el entorno, en derribar las barreras que están en el entorno para permitir que esa persona se desarrolle en plenitud. Muchas veces conviven los diferentes paradigmas sobre la discapacidad en nuestras sociedades e incluso dentro de nuestras propias mentes.

En los últimos años, a partir de la conversación con decenas de padres, familiares, amigos y colegas de personas con discapacidad observo patrones en común que se repiten una y otra vez. Patrones de crecimiento personal que surgen a partir del vínculo con una persona con discapacidad. Este patrón de crecimiento responde, intuyo, a que en el actual modelo social de la discapacidad en definitiva todos tenemos el potencial de transformarnos en esas barreras. Todos tenemos, también, el potencial de transformarnos en vehículos para derribarlas. El proceso de cada uno de los padres, abuelos, hermanos, amigos, educadores, médicos entre otros para derribar y sortear estas barreras implica un despliegue de creatividad, de búsqueda… en definitiva un despliegue de crecimiento personal y colectivo en pos de transformarnos en una sociedad más empática, justa y amorosa.

Esta nota fue escrita tomando como insumo la exposición de motivos del Proyecto de ley.

UTE: herencia y desafíos en un contexto desfavorable

UTE: herencia y desafíos en un contexto desfavorable

Ha pasado casi un año desde que asumió una nueva administración en la empresa más importante del país –ya sea que consideremos únicamente a las empresas públicas o también a las privadas. En la actualidad, UTE factura 1.400 millones de dólares anuales, cuenta con 1.5 millones de clientes y 6.400 empleados distribuidos en todo el territorio nacional. Sumemos a esto, la complejidad de una empresa transversal que va desde la producción de energía hasta los planes de ayuda a poblaciones vulnerables.

Desde un comienzo, teníamos dos tipos de desafíos. Por un lado, los asociados a reparar los errores y horrores heredados; y por otro, aquellos que podríamos asociar al futuro de la empresa, su salud y su rol. En cuanto empresa pública, somos una pieza clave de una estructura institucional que nos integra a un rumbo colectivo y nos condiciona la toma de decisiones para enfrentar desafíos y soluciones.

Tratar de achicar las pérdidas del desastre llamado Gas Sayago; enfrentar la necesidad de mejorar la competitividad internacional de nuestros productos y servicios con un costo energético más adecuado a la realidad internacional; mantener el nivel de inversiones necesario para mejorar la calidad y el precio de nuestro producto y de nuestros servicios; ordenar la estructura funcional y administrativa perturbada por decisiones de naturaleza política; y poder seguir contribuyendo con nuestras ganancias a los fines del Estado, eran objetivos concretos. Hubo que enfrentarlos en un contexto que podríamos llamar “de guerra” porque a la aparición de la pandemia y a las necesarias contribuciones que se nos solicitaron por su causa, había que sumarle una economía que venía de cuatro años de estancamiento.

La buena noticia es que, a pesar de haber recibido una herencia con muchas deudas, seguimos gozando de buena salud. Si el proyecto Gas Sayago era de dudosa factibilidad en sus inicios, luego de la decisión Argentina de retirarse, haber persistido en él fue un horror político y conceptual mayúsculo que pagará UTE con su 80% de acciones por varios años. No olvidemos que este gas era para producir energía que se agregaría a la sobre instalación eólica que ya tenemos, por lo que las consecuencias son aún más nefastas. 

Si uno ve la película completa con buena intención, no entiende. No olvidemos que los eólicos tienen precio fijo, que debemos comprar todo lo que se produce y que ambas cuestiones nos imponen una rigidez en los costos que hace difícil la búsqueda de mejores precios. Más aun cuando la publicidad con la que se vendió el cambio de matriz energética estaba montada en que esto nos permitiría bajar la electricidad al ciudadano. Por ello no se entiende que se haya elegido un “modelo de negocio” de esa rigidez salvo por la decisión política de quedarse con las ganancias de UTE y no dejarla invertir en molinos. Fuimos a buscar la inversión a los privados y hubo que asegurar algún retorno a la inversión a través de un precio fijo.

Condicionados por todo esto, iniciamos el proceso de cambio. Recuperar la competitividad internacional es multifactorial y la energía es solamente uno de los elementos, pero es el que nos compete. Cada sector productivo sea industrial o de servicios tiene un vínculo con la electricidad diferente, en demanda, en tiempos en modalidad de consumo, etc. Por eso decidimos enfrentar la búsqueda de soluciones de a uno, sector a sector. Así atendimos a los regantes, a la lechería, a los electrointensivos, a la vitivinicultura, a los parques industriales y tecnológicos, y así seguiremos.

También sabíamos que era necesario darle al cliente domiciliario un horizonte de precio, pero también de calidad de servicio. De allí que se haya continuado el Plan UTE Premia y se haya aumentado exponencialmente la colocación de medidores inteligentes, buscando vincular a la empresa con el ciudadano a través de un intercambio en el que cada persona va buscando su formato de consumo más eficiente y más barato. 

Como complemento, durante la actual gestión, UTE puso en marcha el Plan Inteligente, con el precio de la energía eléctrica más económico para los hogares. Los nuevos beneficios del Plan permiten una reducción de las horas de punta a menos de la mitad y se logra obtener un ahorro del 15% en la factura sin cambiar la rutina del hogar. En simultáneo, se crea una Garantía de Ahorro, por la cual si luego de 12 meses el cliente pagó más que con su tarifa anterior, UTE le devuelve la diferencia.

Finalmente, la instalación universal de “medidores inteligentes” proyectada para los próximos años, permitirá mejorar la atención y la respuesta de la empresa en tiempo real.

Como empresa pública tenemos un rol a cumplir. Nuestra naturaleza institucional implica otras obligaciones y desafíos adicionales, así como una tarea de coordinación y colaboración con las necesidades del Estado y de los ciudadanos. Por esta razón, se explica el Plan de Inclusión Social que prevé la regularización eléctrica de asentamientos irregulares a través de un plan transversal que atiende a más de 150 mil personas. Alcanzar el cien por ciento de cobertura en electrificación rural es otro de nuestros objetivos, así como mejorar la calidad del abastecimiento de esas redes rurales,  quizás el desafío más complejo que tenemos en materia de distribución. 

Todas estas actividades, notoriamente subsidiadas, son la razón de ser de las empresas públicas. Atender las necesidades de la gente que ningún otro actor civil o privado podría atender.

Como se puede apreciar, cada párrafo de este breve pantallazo daría para un libro pero la tarea de divulgación de lo que se hace y se evita es fundamental para entender la circunstancia que nos rodea.