Nuestras Pesadillas (XXVI)

Nuestras Pesadillas (XXVI)

Fotografía de ÓSCAR BONILLA.

He estado releyendo “La Guerrilla Tupamara” de la excelente periodista María Ester Gilio. Esta obra fue premiada (1970) por Casa de las Américas en la categoría “Testimonio” por un jurado integrado por Ricardo Pazos, Raúl Roa y Rodolfo Wash.

Admito que, durante cierto tiempo, me costó comprender este libro. No porque se tratara de una escritura difícil o tocara temas teóricos áridos – como el caso de “El cielo por asalto” de Hebert Gatto, por ejemplo- sino por su estructura argumentativa. ¿Por qué…? En sus primeros capítulos se refiere al deterioro del Uruguay: las pensiones a la vejez, el Consejo del Niño, los Institutos Penales, la Colonia Etchepare, el exilio…todos síntomas de una decadencia real. Pero…¿estos problemas que tenía el Uruguay de la época, graves sin duda, debían resolverse por la violencia ?

En la página 59 hay una serie de reportajes (Gilio era realmente brillante en este campo) y después pasa al operativo de Pando, toca el tema de las torturas y finalmente, está una entrevista a un tupamaro anónimo (¿Raúl Sendic?). Es interesante que en una respuesta sostenga que los tupamaros no nacen del fracaso de la Unión Popular, sino “en el momento en que se dio la lucha contra la línea de (Emilio) Frugoni” Explicó que esa lucha “era el fruto del inconformismo frente a la falta de empuje revolucionario del partido.” Aunque reconoce que aún no pensaban en la lucha armada.

Asimismo resulta curioso que considerara ineficaces la acción de los partidos de izquierda y los sindicatos para enfrentar las Medidas Prontas de Seguridad que había implantado el Colegiado en 1951. Obviamente se refería a la lucha de los llamados Gremios Solidarios, un episodio bastante anterior a la Revolución Cubana y que para nada es comparable a un ejercicio arbitrario de violencia estatal y además, no había crisis económica.

Al margen de ello, este tupamaro anónimo es muy claro en cuanto a la esterilidad de las polémicas de izquierda. Había que pasar a la acción, “nos unió (…)la voluntad de crear un aparato para la lucha armada”.

La palabra “voluntad” vuelve a usarla al final del reportaje al sostener que era una de las condiciones de carácter más importante para un tupamaro. ¿Acaso la “voluntad” podía superar los obstáculos que planteaba la lucha armada en un país como Uruguay?

Reconozco que tras reeler este libro no despejé todas mis dudas e incógnitas sobre las razones últimas de la opción armada que asumieron un grupo de hombres y mujeres en esa época.

Pero me ayudó a tener una idea más clara de cómo veían la realidad y a sí mismos. A comprender el caldo de cultivo de nuestras pesadillas.

Nuestras Pesadillas (XIX)

Nuestras Pesadillas (XIX)

La escalada de aumentos había sido considerable en el primer semestre de 1968 y en el mes de junio el remarque de precios en tiendas, almacenes y comercios era prácticamente diario.

El equipo económico aconsejó actuar directamente sobre las expectativas del mercado porque eran las generadoras de la inflación. ¿Cómo? Congelando precios y salarios.

El día 28 de junio, el Presidente de la República, meditativo, oyó en el Consejo de Ministros los argumentos a favor de la congelación esgrimidos por el ministro de Industria y Comercio Jorge Peirano Facio. No hubo objeciones del gabinete y Pacheco firmó el decreto 420/68, una medida de shock inédita en la historia económica del Uruguay. Pero, contrariamente a lo que se cree, no fue una medida exclusivamente pachequista. El Partido Nacional acompañó la congelación, aunque marcó ciertas advertencias respecto a la implementación.

Es cierto que las gremiales empresariales de la industria y el agro apoyaron decididamente esta medida, pero también una parte importante de la ciudadanía sintió alivio. Las amas de casas, los jubilados, los pequeños y mediados comerciantes y…los trabajadores. ¿Sorprendente? En lo absoluto. Es verdad que la congelación frenó los aumentos salariales programados pero, al acabar con la inflación se recuperó el valor adquisitivo. O sea que el dinero que cada trabajador tenía en su bolsillo valía más.

Además en aquel momento histórico, el grueso de la clase trabajadora uruguaya no votaba a la izquierda. En el ámbito laboral respaldaba a los respetados dirigentes sindicales que defendían sus derechos sin embargo, a la hora de votar, se inclinaban por los partidos fundacionales. Nunca hay que perder de vista que la izquierda legal era minoría. En el año 1968 apenas contaba con un senador: el comunista Enrique Rodríguez.

Por otro lado, el marco jurídico de la congelación fue la Comisión de Productividad, Precios e Ingresos (COPRIN) no excluía al movimiento sindical, sino que estaba integrada por un delegado de la CNT. O sea que la negociación por mejoras salariales no cesó.

En otras palabras: Pacheco consolidó su liderazgo político al estabilizar la economía, antes de su enfrentamiento con los tupamaros que, en junio de 1968, aún seguían sin aparecer en la escena.

El 1º de julio, Pacheco se dirigió a la población. En esos mismos días una bomba había destrozado las instalaciones de la planta emisora de Radio Ariel (propiedad de Jorge Batlle). Pacheco hizo saber que el país libraba una “lucha por la supervivencia”. El logro del orden por imposición era, a su juicio, transitorio. “Sólo el logro del orden por consenso espontáneo y responsable de la ciudadanía, es duradero”, afirmó Pacheco y agregó que la filosofía del poder “no tiene máxima más sabia, que la que establece que las bayonetas sirven para todo menos para sentarse sobre ellas”.

Más allá de estas palabras, el gobierno dispuso el llamado bajo bandera de los retirados militares, el traslado de tropas y la militarización de los funcionarios de Telecomunicaciones, UTE, ANCAP, y OSE

La sede de la CNT fue allanada por fuerzas policiales, pero, a pesar de ello, la central obrera no renunció al diálogo. En dos oportunidades le envió cartas al Vicepresidente de la República, Alberto Abdala, con una propuesta concreta: formar una comisión especial interpartidaria para restablecer las garantías institucionales. Pacheco desautorizó estas gestiones.

Y la violencia no cedía.

Del Cannabis y su riesgo

Del Cannabis y su riesgo

Un tema que está en constante discusión en nuestro país es el debate relacionado al consumo de sustancias psicoactivas como la marihuana, la cocaína y la pasta base. Según un informe comparativo del consumo de drogas en América llevado a cabo por la OEA en 2019, Uruguay tiene la segunda mayor tasa de consumo de alcohol, tabaco y marihuana de Sudamérica y la primera en el consumo de cocaína en Sudamérica. Este hecho tiene ramificaciones en todas las esferas de nuestra sociedad y genera consecuencias sociales y económicas enormes para nuestro país.

Al centrarse en la marihuana, uno puede apreciar que su consumo ha estado en constante crecimiento desde el año 2001, llegando al 30% de la población  que admite haberla consumido en algún momento de su vida (Observatorio Uruguayo de Drogas, 2019). Lo más llamativo de esto es que el mayor crecimiento en el consumo se ha dado en las personas entre 18-25 y 26-35 años, llegando a un 47.2% de las personas del primer grupo y 51.6% del segundo consumiendo marihuana en algún momento de su vida. El peligro de este aumento radica en la percepción de riesgo de consumo que se tiene sobre dicha sustancia (Observatorio Uruguayo de Drogas, 2019). Esta ha descendido de forma constante entre 2006 y 2014, aumentando levemente entre 2014 y 2018. Esto significa que la población general está consumiendo cada vez más, iniciando su consumo  en forma  cada vez más temprana y entendiendo que hay  nulo o poco riesgo asociado.

Estos datos implican una gran amenaza para nuestra salud pública, dado que el consumo sostenido de marihuana conlleva grandes efectos perjudiciales para la salud física y mental. En el caso de las consecuencias físicas, se ha observado un mayor riesgo de desarrollo de cuadros pulmonares como broncoespasmos y EPOC. En cuanto a los efectos psicológicos, se encuentran afectaciones en la memoria a corto y largo plazo y en la atención. A su vez, es un agente que agrava los cuadros clínicos de ansiedad y depresión, genera descompensaciones en los trastornos bipolares y es un factor en el desarrollo de trastornos psicóticos (Iglesias & Tomás, 2010). A su vez, se ha observado que estas alteraciones tienen un impacto directo en el rendimiento  de  los estudiantes de liceo, con un deterioro en los  resultados académicos.

Lo que no se debe perder de vista es que, al ser la marihuana una sustancia cuya legalidad es reciente, todavía no se han podido identificar todos los riesgos que conlleva su consumo a largo plazo, como tampoco sus efectos positivos que son potenciados por el emergente mercado de marihuana medicinal. 

Por lo tanto, el país se encuentra con un incremento general del consumo de una sustancia que pasó de la clandestinidad a la aceptación cultural, con políticas prohibicionistas que no han sido efectivas en desestimular su consumo y una postura ambigua del Estado que parece no saber cómo actuar ante esta situación. 

Un posible camino para buscar un descenso de consumo es repitiendo una experiencia exitosa de regulaciones que bajaron radicalmente el consumo de una sustancia: el tabaco. Al comparar las situaciones uno puede apreciar cierta similitud con el de la marihuana, ambas son sustancias legales que se consumen de forma masiva y son culturalmente aceptadas. Es más, el consumo de tabaco era sumamente mayor. En el año 1998, el 43.9% de la población masculina fumaba tabaco de forma diaria frente al 13.1% de consumo diario de marihuana (González Mora & Barbero Portela, 2020). En este caso, la disminución se debió a una mezcla de políticas públicas que dificultaron el acceso al tabaco (aumentaron la carga impositiva sobre cada producto), prohibieron la publicidad de los productos, iniciaron una campaña masiva de información sanitaria sobre los efectos del tabaco, colaborando con otros países para disminuir el consumo. Como dice el informe del control de tabaco en Uruguay, “las políticas para el control del tabaco deben simultáneamente acompañarse de acciones dirigidas a la sensibilización de la población en relación con el tema, a través de acciones de promoción, educación y difusión de información” (González Mora & Barbero Portela, 2020, 47). Los resultados de estas políticas han sido contundentes, se ha pasado de un 35.6 % de la población que fumaba tabaco en el año 2000 al 21.9% en el 2020 (González Mora & Barbero Portela, 2020). 

Claro está que no se puede ni debe retornar a un prohibicionismo de la marihuana, pero la actual reglamentación tampoco ha sido efectiva para disminuir su consumo. Frente a este panorama queda clara la necesidad de una reforma que permita desarrollar las políticas públicas que prioricen la disminución. Experiencias de éxito tiene el Uruguay, es un tema de proponérselo. 

Bibliografía:

  • Comisión Interamericana para el control de abuso de drogas, (2019). Informe sobre el consumo de drogas en América. Organización de Estados Americanos. 
  • González Mora, F. & Barbero Portela, M., (2020), El control del tabaco en Uruguay: Perspectiva histórica. Montevideo, Uruguay: Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular. 
  • Iglesias, E. B. & Tomás, C. B., (2010). Manual de adicciones para psicólogos especialistas en psicología clínica en formación. Valencia, España: Socidrogalcohol.
  • Observatorio Uruguayo de Drogas, (2019). VII Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Población General. Junta Nacional de Drogas. 
¿Dónde jugarán los niños?

¿Dónde jugarán los niños?

El 24 de febrero amanecíamos con la noticia de la invasión rusa a Ucrania, algo que era previsible por más que el presidente ruso Vladimir Putin se empeñaba en negarlo. Éramos (y somos) testigos de una guerra 2.0, prácticamente podemos seguir el minuto a minuto a través de las redes sociales y plataformas de noticias.

Con toda esta información (y des-información) vemos la cara más cruda de la guerra, el dolor en los rostros de personas que deben elegir entre dejar su país, su familia, su rutina, y la probable muerte a manos de un Putin que no le ha temblado el pulso a la hora de destruir Ucrania al coste que sea.

Siempre duele una guerra, la destrucción del enemigo es el objetivo esencial para obtener su rendición, y siempre los más débiles son quienes más sufren, y los niños definitivamente son los más débiles, sus cabezas intentan entender por qué deben esconderse en un subte, por que deben huir a otro país (si tienen suerte con algún familiar), por qué ha sido destruida su casa, su escuela, por qué sus padres deben tomar un arma e ir a pelear ante un invasor agresivo y despiadado. El daño psicológico de estos niños será una herida que no sanará quizás nunca en muchos de ellos.

foto: Reuters

Al momento de escribir este artículo más de 120 niños han muerto desde el inicio de la guerra, y más de 160 han sido heridos, así lo informa la agencia ucraniana de noticias Ukrinform, más de 550 centros educativos han sido muy dañados y otros 70 completamente destruidos. El 20 de marzo Rusia bombardeo una escuela en la ciudad de Mariupol con 400 civiles dentro, muchos de ellos niños.

Hace unos días también un hospital materno infantil de la misma ciudad era víctima de la lluvia de bombas del ejército ruso, las imágenes impactantes de una mujer embarazada (que a los pocos días fallecería), conmueve el corazón más duro, como planteaba el periodista argentino Alfredo Leuco “son puñaladas en la espalda de la condición humana“.

Datos de la ONG Save The Children, revelan que 2 millones de niños han sido desplazados de sus hogares y 6 millones están en “peligro inminente” de sufrir trastornos tanto físicos como psicológicos dado que los centros hospitalarios y educativos se han convertido en objetivos clave de las bombas rusas.

Putin seguramente en un futuro deberá dar cuentas ante el mundo de su sanguinario accionar en Ucrania, las madres reclamaran justicia por sus hijos muertos o mutilados, su sed de poder aún no se ha detenido, en los siguientes días observaremos como más niños mueren, más familias se destrozan y esa sangre manchara para siempre las manos del asesino.

Si existe para la humanidad una esperanza de salvación y ayuda, ésta no podrá venir más que del Niño, porque en él se construye el Hombre.“ (Maria Montessoni)

Evolución de los Bancos y la Moneda: La crisis de 1868.

Evolución de los Bancos y la Moneda: La crisis de 1868.

La disolución del Virreinato del Río de la Plata originó el surgimiento de regímenes monetarios muy diferentes en Buenos Aires, las demás provincias y el Uruguay.
Dominada por el capital mercantil, la Banda Oriental se orientó hacia un régimen metalista que se convertiría en orista, muy afín a los comerciantes españoles durante la colonia e incluso a los comerciantes europeos que se movilizan en el área desde 1810.
El interés era mantener una débil circulación monetaria interna, que restringía el consumo, evitaba el déficit de la balanza de pagos y les permitía adueñarse del metal.
El oro estaba destinado al comercio de larga distancia que les permitía grandes ganancias al sector mercantil, el cual había sustituido al Imperio Español en el control de la economía.

Para evitar la fuga de capitales (metales), desde 1865 con la caída de Paysandú y Montevideo en peligro de ser saqueada, y ante la necesidad de proteger al Banco Mauá que tenía sumas muy grandes inmovilizadas en colocaciones a largo plazo o prestamos al Estado, se debió declarar repetidamente la inconversión, sin llegar al curso forzoso hasta 1875.

Esta situación tenía causas económicas profundas:
1- El atraso en la expansión de las exportaciones que desequilibra el balance de pagos.
2- Surgimiento de un mercado interno de cierta importancia que requería una mayor circulación monetaria interna.

Al contrario que en el periodo anterior, entre 1876 y 1886 el balance comercial indica una tendencia positiva que resultaba de la expansión de la producción ganadera y las dificultades del orismo.

El régimen monetario del Uruguay a comienzos de la década de 1860 estaba definido por la ley del 23 de junio de 1854 que ratifica el sistema metalista oro-plata y estableció la relación entre el oro, la plata y las distintas monedas extranjeras, con una unidad de cuenta, el peso plata oriental de ocho reales de 100 centésimos cada uno.

Entre 1857 y 1858 se había autorizado el funcionamiento de los primeros bancos: Banco Mauá y Banco Comercial que tenían derechos de emisión mayor convertible, sin exigencias de encaje metálico; sus leyes de creación le concedían la función de emitir moneda menor mientras existiera escasez de ella.

El estado no acuñaba ni emitía; los bancos podían dar crédito en billetes, que no tenían ningún costo. Eso era más extremo en el caso de la emisión menor, que por el mínimo que se exigía para su conversión era prácticamente inconvertible.

En Diciembre de 1860 la emisión del Banco Comercial y del Mauá, era solo de 1.350.000 pesos. No se conoce el monto de metal que pudo haber circulado. En la memoria de Hacienda de 1861 se anotaba la insuficiencia del cambio menor “que afecta a las clases pobres, sintiéndose con más fuerza en la campaña”(…) “en la que la moneda feble boliviana iba reemplazando fácilmente a la amonedada plata de otros cuños.”

Los comerciantes daban crédito, lo que les permitía el control de las transacciones, incluso en hipoteca a altos intereses (18% por adelantado más comisión), a particulares y al Estado. El crédito al Estado había sido desde la década de 1830 un mecanismo importante de acumulación especulativa. Pulperos y comerciantes de pueblos prestaban a peones, estancieros y que los grandes estancieros acudían a los barraqueros y los bancos de forma que éstos y los importadores y mayoristas controlaban el abastecimiento de la campaña y la comercialización de su producción con escaso movimientos de fondos.
El sistema monetarios y bancario funcionó normalmente hasta 1867, cuando s establecen los bancos: Montevideano, Italiano, Oriental y Navia y el Banco de Londres y América del Sur de capital inglés que comienza a emitir en 1865. El sistema bancario se transformó en la principal fuente de crédito a corto plazo.

La invasión de Flores en 1863 vuelve a poner en el centro de la problemática económica las finazas estatales. El gobierno de Berro había establecido estrechos lazos con el Banco Mauá que le proporcionaba fondos. El 7 de enero de enero de 1865 se decretó la inconversión para proteger al Banco Mauá, no tanto porque tuviera exceso de emisión, sino por lo pesado de sus colocaciones en especial en crédito al Estado y deuda pública. Había caído Paysandú. Según los informes diplomáticos los Bancos habían sido protegidos por la marinería extranjera. El Banco Comercial mantuvo la convertibilidad. Los Bancos Comercial y de Londres acumulaban fuertes cantidades de billetes del Banco Mauá para convertirlos y provocar su caída. El metal era depositado en los barcos extranjeros; incluso los bancos trasladaron el metal a Buenos Aires, tanto por razones de seguridad como por la alta tasa de interés de esa plaza.

Los billetes inconvertibles del Banco Mauá sólo sufrieron una depreciación del 6% y el nivel de precios se mantuvo. Los billetes no se depreciaron porque eran necesarios a la circulación y los bancos oristas los aceptaban. En Un informe del año 1865 se aconseja dejar la inconversión a partir del 16 de junio. El 30 de abril de 1868 se establece una verdadera Ley General de Bancos. Los estatutos y reglamentos de los bancos serían aprobados por el Poder Ejecutivo. Establecía la libre convertibilidad a oro y con ello el patrón oro. Los bancos tenían libre emisión de billetes de 10 pesos como mínimo, hasta el triple del capital. Se les concedía la emisión menos en forma transitoria, hasta el 20% de la emisión mayor en épocas de escasez de circulante.

Es necesario tener en cuenta que los bancos recibían depósitos en metal que según el contrato que los regulaba podían constituir dinero. Los bancos daban crédito que podía reflejarse no en aumento de circulante sino en aumento de depósitos, es decir aumento de dinero bancario. Los bancos prestaban al gobierno, utilizando los fondos de los depositantes o lo creaban emitiendo billetes o crédito.

Los comerciantes y los bancos hasta 1863 mantenían un restringido monto de dinero en poder del público, lo cual les aseguraba el equilibrio del balance de pagos y un cierto control de la economía.

Este equilibrio fue roto por el auge en los años sesenta, la entrada del oro y el mayor desarrollo de relaciones de producción capitalista y de la relación social dinero. El aumento del ingreso y la modernización de las costumbres determino un incremento del consumo suntuario que así como las inversiones en infraestructura urbana hicieron más vulnerables las cuentas con el exterior.

Los comerciantes tuvieron que enfrentar a Mauá y a lo que significaba: un hombre vinculado al gobierno de Brasil, capaz de mover oro en forma autónoma respecto de las operaciones comerciales de Uruguay, con amplias vinculaciones con el exterior, capaz de negociar un empréstito en Londres, con una concepción del negocio bancario muy distinta a la del Banco Comercial y además muy vinculada a las finanzas del Estado.

En junio de 1866 estalló una crisis en Londres produciendo una corrida en Montevideo. El Banco de Inglaterra había elevado la tasa de redescuentos y atraía capitales de la periferia. La corrida fue una movida de los bancos oristas contra el banco Mauá. El 20 de junio el Poder Ejecutivo decretó la segunda inconversión por un lapso de tres seis meses, en Razón de la crisis europea y las fuertes exportaciones de oro que realizaban los bancos. Según el decreto, tenían la obligación de retener el oro que tuviera en caja. La emisión se limitó al triple del encaje.
La inconversión fue otra vez decretada para proteger al Banco Mauá. Seguía teniendo una emisión y un volumen de negocios superior al de todos los otros bancos juntos. Prestaba a artesanos, ganaderos, agricultores y comerciantes y recibía depósitos de los mismos. Tendía a desterrar las practicas usureras. Había organizado la deuda pública y se había hecho cargo del manejo de los fondos públicos. En 1865 había importado 5.000.000 de pesos en metal.
Un decreto del 16 de diciembre de 1867 suspendió la tramitación de peticiones de nuevos bancos. El 21 de enero de 1869 otro decreto suspendió el trámite de aumento de capitales. A esa fecha los bancos había proliferado, 8 en Montevideo, con 9.1000.000 pesos de capital. La importancia relativa del Banco Mauá había disminuido.

En la época se generalizó la opinión de que el aumento de la emisión era una de las causas del aumento del precio del oro. Pero la causa era que escaseaba debido a los déficit del balance de pagos. José Pedro Ramírez afirma que la crisis del 68 no se debió a la excesiva emisión sino al mal uso del crédito.

Se inicia a partir de 1868 un periodo confuso en materia monetaria y bancaria. Los Bancos oristas y el periódico “ El Siglo” incrementaron su propaganda contra la inconversión. El Ministro de Hacienda, Bustamante, rígido liberal, restableció la conversión. Con una década de expansión y de desarrollo de relaciones capitalistas, no se podía prescindir del dinero. Con la conversión cerraron los bancos Mauá, Montevideano, Italiano y Comercial de Salto. Una ley del 13 de julio de 1868 crea una Comisión fiscal de Bancos y dieron a los billetes además de la garantía de valores suficientes, la garantía de la Nación hasta 90 días de reiniciada la conversión. La emisión de los bancos se limitó al doble del capital. Desde el 1 de agosto de 1868 los Bancos debían retirar mensualmente de la circulación un 3% del capital emitido hasta llegar a ese limite. El alto comercio aceptó los billetes, ya que eran necesarios para la circulación interna. Los bancos Comercial y de Londres no se acogieron al decreto.
Circulaban entonces tres monedas: metal, billetes bancarios convertibles( del Banco Comercial y de Londres) y billetes inconvertibles.
Finalmente el 7 de julio de 1869 se promulgó la ley de liquidación de los bancos. La parte relativa a la emisión debía realizarse de inmediato con los fondos públicos. Según la liquidación, el Banco Mauá tenía emitidos al 12 de febrero de 1869, 6.100.000 pesos. Tenía en su poder 3.670.700 pesos del Empréstito Montevideano Europeo, 1.888.500 de deuda fundad 2da. Serie y créditos contra el gobierno por 821.200 pesos. Su activo total era de 14.700.000. Con el acuerdo de Mauá la Comisión Fiscal declaró qu se encargaría de convertir a oro los billetes. El 24 de octubre el Banco Mauá fue autorizado a reiniciar operaciones.
El 8 de enero de 1870 el Poder Ejecutivo creó la Junta de Crédito Público, cuyas atribuciones consistían en recibir el producto de las rentas afectadas a la deuda pública y cumplir su servicio.

El 4 de mayo de 1870 se promulga una ley en la cual se tiende a que el estado influya en la emisión. Los bancos de emisión existentes o que se crearan podrían emitir hasta el duplo de su capital en billetes convertibles contra los billetes de la Junta de Crédito Publico o contra el oro sellado.

Criptoarte, un mundo al que también ingresó Messi

Messi se suma al mundo “cripto” mediante el criptoarte

El pasado 21 de agosto Lionel Messi puso a la venta en Ethernity un conjunto de obras digitales diseñadas por el artista BossLogic. Todos podemos verlas en su cuenta de Instagram y en las redes en general, entonces, ¿por qué alguien compraría algo que puede verlo, e incluso descargarlo, de forma gratuita? Para explicar esto primero tengo que comenzar por desarrollar de qué se trata esto del criptoarte y el mundo “cripto” en general.

Así como existen artistas que realizan obras físicas (pinturas, esculturas, etc.), existen artistas que realizan obras electrónicas (videos, imágenes, etc.).
Como todos sabemos, el problema de realizar este mismo trabajo en forma digital, o sea producir una obra artística única, es que ella puede copiarse y reproducirse en forma que sea exactamente igual a la original. Si no hay un objeto único, es entendible que la valuación del bien se encuentre en un rango muy inferior al que puede tener una obra única en el mundo.

Una aparente solución para los artistas digitales está en ligar un documento que certifique la originalidad de la obra electrónica con la propia obra. Eso llevaría a que las copias o reproducciones que se hagan sobre la pieza original puedan identificarse.
El problema de ese documento que tiene por función autenticar la obra u obras originales, es que no cuenta con la seguridad suficiente como para consolidar la imposibilidad de ser copiado. Si bien existen modos de descubrir si un documento electrónico es el original o una copia, ese proceso llevaría costos y tiempo, por lo que al final podemos concluir que este no es un medio eficiente para que el arte electrónico encuentre su medio de ingreso al mercado.

Ahí es donde entra este concepto del criptoarte, y enfatizo el término “cripto”, que es el que en definitiva otorga la seguridad que le faltaba al documento autentificador que antes nombré. Cuando hablamos de criptoarte, estamos hablando de arte que se mueve por el universo del blockchain.

Entiendo que el blockchain y “lo cripto” puede ser algo que no todos conocen, más allá de que sí sea probable que todos en algún momento hayamos escuchado sobre derivaciones de ello. Por ejemplo, el proyecto sobre criptomonedas que presentó el senador Sartori hace muy poco, o cuestiones muy populares como el bitcoin y la variación de su cotización.
A fin de poder explicar mejor lo que viene más adelante, muy básicamente y pecando de minimizar demasiado lo que es, cuando hablamos de blockchain nos estamos refiriendo a un sistema de realización de transacciones (en sentido amplio), mediante una red, que genera un registro utilizando la criptografía como herramienta para otorgar seguridad.

Tal como en un comercio se lleva la contabilidad registrando asientos de movimientos de caja en un libro físico, en blockchain lo que se hace es generar “bloques” concatenados con información de quien recibe y quien envía algo. Esos bloques son registrados por todos los “usuarios” de esa red, por lo que, a priori aunque existen muchas variantes de funcionamiento de este sistema, no estamos ante un sistema centralizado -como puede serlo un banco que controle las transferencias-, sino que existe una “democratización” del control, que a su vez es la clave de la seguridad que otorga el sistema, porque todos tienen una copia del “libro de contabilidad” que irá actualizándose a medida que se realizan y verifican nuevas transferencias, y que se autocontrola por sus propios miembros.
Por supuesto que esta definición puede generar algunas dudas, principalmente porque deja muchos vacíos en la enorme complejidad que tiene el blockchain y lo cripto en general. Quédense con la idea de que estamos ante un sistema que ofrece mucha seguridad en las transferencias, que en sus mejores exponentes es prácticamente imposible de hackear o falsificar en cuanto a sus registros refiere.

Retomando entonces el tema de la columna, el arte electrónico encuentra en esta solución tecnológica el medio ideal, porque goza de total seguridad a la hora de verificar la autenticidad del elemento artístico en cuestión.
Si yo creo una obra, y envío esa pieza de arte electrónico a otra persona, ella puede demostrar que la recibió de mí, y por ende, que tiene la pieza original, por lo que esta obra siempre será trazable hasta mí sin importar la cantidad de transferencias posteriores. No puede duplicarse esa pieza o piezas de arte autenticadas, más allá de que sí puedan existir copias, tal como yo puedo conseguir una copia del Guernica en internet y ponerlo de fondo de pantalla de mi celular, o buscar un artista que realice una reproducción exacta de la obra original que me plazca. Una reproducción de una obra de Picasso, Dalí o Velázquez no vale ni por asomo lo mismo que la propia obra realizada por mano de Picasso, Dalí o Velázquez.

Ahora, la seguridad no es la única ventaja que tiene para los artistas la utilización de blockchain. Este sistema permite también establecer, por dar un ejemplo, un programa de “regalías” por las que cada vez que se transfiera la pieza de criptoarte de una persona a otra, el artista creador de la obra recibirá un porcentaje. Allí estaremos ante la utilización de “Smart Contracts”, o sea, contratos que se autoejecutan sin la necesidad de intermediarios (de allí que, si soy el artista creador de la obra y realizo una venta con una cláusula que establezca regalías a mi favor, pueda cobrar automáticamente una cuota parte del monto transferido por esa reventa).

Por último, cabe entonces referenciar a la tecnología específica que utiliza el criptoarte dentro del universo del blockchain, esto es, el NFT, o token no fungible.
Así como una criptomoneda es un bien fungible, o sea, que no tiene valor por sobre otro igual, tal como las monedas corrientes (en principio, así como dos billetes de $100 valen lo mismo, dos unidades de bitcoin valen lo mismo). En los casos de tokens no fungibles, estamos ante elementos que son únicos, la distinción está en la autenticidad que tiene por sobre otro “igual”. Tal como la firma de una camiseta por un jugador conocido la hace más valiosa que una camiseta exactamente igual, pero sin esa firma, si yo tengo una imagen realizada por mi artista favorito, valdrá más si tengo esa imagen “tokenizada”, o sea, ligada a un mecanismo de autenticidad mediante la tecnología del blockchain, que me otorga una clave única, produciendo unicidad a la obra/bien/objeto electrónico.
Aunque por supuesto, que exista unicidad no significa que no pueda producirse más de una obra auténtica, como es el caso cuando se lanzan colecciones o series de una misma obra, realizada por el mismo artista, pero con una cantidad determinada. O sea, yo puedo distinguir una de otra porque tendrá un número de serie que la hace única, por más que la obra sea visualmente similar a otra. Pero además, y lo más importante, puedo decir que ella es auténtica.

En definitiva, el valor en este tipo de bienes podríamos decir que está en la firma del jugador conocido, en la autenticidad de que un cuadro fue hecho por Velázquez, o en que contamos con un NFT que nos asegura que una obra la hizo determinada persona, y no tanto en la camiseta, la belleza del cuadro o el archivo que contiene la imagen. El valor está en la autenticidad de haber comprado la pieza específica, y no una copia, duplicado o reproducción posterior.

Así encontramos que a día de hoy se han vendido tweets, videos de YouTube, obras de arte electrónico y muchas cosas más, por valores astronómicos.

Beeple (Mike Winkelmann), un artista digital y diseñador gráfico estadounidense, vendió por 57 millones de euros, mediante la utilización de este sistema, la siguiente obra:

Como se habrán dado cuenta, al compartir esta imagen en esta columna acabo de darles acceso a una obra que vale 57 millones de euros. Pero, tal como expliqué antes, esto es una copia, el comprador tendrá un NFT que otorga autenticidad de que la unidad que él tiene es la creada por Beeple.

La obra única “Lionel Messi: ‘The Golden One’ ” se vendió por U$S 9.735.720, su actual dueño es @t-rex.

Lo interesante es que cada vez más veremos este nuevo tipo de comercialización del arte electrónico, incluso con la creación de museos de arte, como el MALa, primer museo de criptoarte latino del mundo.

Link a la obra en Ethernity: https://ethernity.io/lionel-messi-the-golden-one/0x912BA2984910F9e3576Df76ccBBbA3B8e8b1dD97/1

Link a MALa: https://www.mala.gallery/

José Enrique Rodó

José Enrique Rodó

En 1871 nacía una de las figuras más destacadas de este país a fines del siglo XIX y principios del XX. Periodista, político y mejor escritor, dejó su huella marcada a fuego en la sociedad uruguaya y principalmente en la literatura, dónde con su pluma e ideario marcó junto con sus escrituras y libros, una herencia para el Uruguay y la región que pasaron de generación en generación.

Desde su juventud se veía a un Rodó muy entusiasta y emprendedor. Hijo de la educación pública y privada fue formándose para los grandes tiempos que se le venían. Con apenas 24 años, junto a Víctor Pérez Petit y los hermanos Daniel y Carlos Martínez Vigil, crea la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales. En 1898 empieza a publicar en el periódico “El Orden” e inicia su docencia en la Universidad de Montevideo.
Hay dos facetas en la que más se destaca este personaje, en la política y la literatura.

En cuánto a la primera, sobresalta desde muy joven cuándo inicia a escribir en el mencionado diario -el cuál mantiene ideales colorados – junto a ello incluso empieza a destacar entre las juventudes de esta colectividad en años dónde se plantarían las semillas de los mejores días de este país que se verían años más tarde cosechados en nuestra República. Promisoria figura en lo intelectual, políticamente se catapultó en 1902, al ser electo diputado por Montevideo, hecho que se reiteraría en dos ocasiones más. Se destacó también por su convicción democrática, pero no por eso dejó de ser un crítico de ella. Propuso la verdadera democracia a partir de una concientización interna en la que sean razonables los criterios de selección y una participación del Estado a fin de poner los medios para que siendo iguales en los derechos se escoja a los mejores. Aquí radicaría la nobleza y la justicia del régimen.

Sobre el segundo aspecto, por demás sobresaliente, fuente de fantásticas ideas y retórica. Perteneciente a la generación del 900 junto a colegas del calibre de Horacio Quiroga o Florencio Sánchez, quiénes también marcaron una era. Su obra emblemática es “Ariel”, que no sólo destacó en nuestra tierra sino también trascendió el océano Atlántico para desembarcar en Europa. A partir de ella nace una corriente literaria, más conocida como el “Arielismo”. En esta se expone “una propuesta moral a la juventud, que llevará aparejada un cambio social. Dicha proposición tiene como supuesto la conquista de la libertad personal que se orienta a la búsqueda del bien. Rodó propone la ordenación de la inteligencia y de la voluntad a tal fin”.
Una vida que se iría con jóvenes 45 años. A pesar de ello, su gesta cultural dejó un legado que inició desde una muy temprana edad.

Por su trabajo, trayectoria y gran herencia en el año de sus 150 Aniversario: ¡VIVA RODÓ!

Luis Batlle y Fukuyama. Puntos de encuentro.

Luis Batlle y Fukuyama. Puntos de encuentro.

Un Gobierno moderno y eficaz debe encontrar el equilibrio entre un Estado sólido y competente con las instituciones jurídicas que lo obligan a actuar en pos del interés de los ciudadanos en un sentido amplio. Muchos países consolidan las instituciones democráticas mientras realizan la construcción estatal. No es nuestro caso. Se pregunta Francis Fukuyama en Autonomía y subordinación (Deusto, 1914): ¿Cómo se alcanza un Estado productivo y administrativamente competente? La verdad es que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial muchos Estados han fomentado intentos de reforma de sectores públicos. Uno de los caminos es aumentar la transparencia de la gestión y las responsabilidades democráticas. Para que esto tenga éxito se parte de una base generalmente equivocada que es que los votantes tienen información concreta acerca de los funcionarios públicos incompetentes o corruptos, entonces utilizaran el poder de las urnas para desplazarlos de sus cargos. Muchas reformas han tratado también de aumentar el número de normas que deben cumplir los funcionarios estatales. Las reformas pasan por la relación que establecen los economistas de Principal-Agente. El principal es el encargado de llevar adelante la toma de decisiones y el que da las instrucciones a las jerarquías de agentes subordinados. En una empresa privada el principal es el dueño del negocio el cual delega su autoridad en una junta directiva, por ejemplo. En una Democracia, el principal es todo el pueblo el cual a través de las elecciones delega su autoridad en una asamblea legislativa, o sea sus representantes. Siguiendo este análisis a mayor democracia menor corrupción y mejor gobierno. De esto suponemos con razón que la construcción estatal y la construcción de la democracia no es sinónimo y que existe siempre una tensión entre ambos conceptos. Los gobiernos modernos deben proporcionar una amplia variedad de servicios complejos desde informes meteorológicos hasta la dirección de las fuerzas armadas, regula los servicios de apoyo a la agricultura. En definitiva, la capacidad estatal está condicionada a los recursos, los funcionarios mejor formados y comprometidos no lo estarán si no reciben una remuneración acorde o no tiene los instrumentos indispensables para su función. Los componentes del orden político que conforman la democracia liberal moderna, o sea el Estado, el principio de legalidad y la responsabilidad son complementarios. La realidad en los tiempos que corren es que la democracia contemporánea debe hacer frente es a la incapacidad para proporcionar lo esencial que la gente espera, la seguridad, el crecimiento económico y servicios públicos de calidad.

Como el Uruguay, no hay.

Luis Batlle Berres en su pensamiento político, económico y social sostenía que el desarrollo de un modelo industrialista en el que el Estado ejerciese un importante rol de árbitro en materia de conciliación de clase y de dirigismo económico permitiría la paz social y el desarrollo. También planteó la plena vigencia de la democracia y la libertad, consolidando los interese del sector empresarial y de los sectores medios y obreros en torno a la industria nacional. Por supuesto que era una visión contraria al que proponía los sectores agropecuarios. La idea era no imitar los modelos populistas latinoamericanos cuyo arquetipo era el peronismo. En el discurso que realiza al asumir la presidencia don Luis sostuvo: “Nosotros, los que fuimos formados en los últimos aleteos de la filosofía liberal y dimos los primeros pasos hacia la socialización de ciertas actividades del organismo social, comprendemos que tenemos que continuar ese ritmo para encauzarlo en las vías normales. Apresurase a ser justos, es asegurar la tranquilidad; es brindarle al ciudadano los elementos principales y básicos para que tenga la felicidad de vivir y hasta él lleguen los beneficios de la riqueza. Apresurarse a ser justos, es luchar por el orden y es asegurar el orden

El Estado debía adelantarse al conflicto social a través de una política de equilibrio que diese seguridad a los sectores más desposeídos con una adecuada redistribución de la riqueza y una mayor justicia social siempre en el marco de respeto a la democracia y a sus principios como la libertad de expresión, la libertad de opinión, las garantías individuales, la propiedad privada.

Para Luisito y para los batllistas la democracia y la libertad son la base del progreso y la justicia social y siguiendo el pensamiento de don Pepe que los ricos sean menos ricos para que los pobres sean menos pobres. El batllismo integra los conceptos de democracia, libertad, orden, paz social y pueblo. La lucha por la paz exige el respeto a la ley. Nada es más necesario para el individuo que la libertad que solo se alcanza con la democracia. La seguridad económica sin libertad es opresión en lo social y dictadura en lo político. Sin libertad los obreros no podrán alcanzar ninguna conquista económica.

El modelo industrialista planteaba el desarrollo de las industrias existentes y tratar de crear otras nuevas aplicando medidas proteccionistas sostenidas en el manejo del tipo de cambios. La actividad privada debía ser apoyada y sería el centro de la actividad económica amparadas por el proteccionismo estatal. Pero en caso de necesidad el Estado debe ampliar sus funciones asumiendo la responsabilidad del manejo de empresas públicas estratégicas. Todo este proceso no debía obviar el factor humano, el trabajador es el principal protagonista, por lo tanto, se le debía otorgar toda clase de compensaciones. El capital debía ser benefactor y su objetivo no sería la simple ganancia sino la distribución de la riqueza. El intervencionismo estatal, entonces, se debe realizar en defensa del interés general, la acción estatal es crear nuevas soluciones que den solidez a la organización social. Ya don José Batlle y Ordóñez rechazaba el antagonismo entre el capital y el trabajo y por extensión la lucha de clases. La conciliación de clases la realiza el Estado con el concepto de que la riqueza no es solo del propietario, también lo es del trabajador que con su trabajo la crea y por lo tanto se debe compartir con la frase de que la lucha de clases surge de la injusticia de clases, el batllismo construyó el Uruguay tal cual lo disfrutamos hoy.

Es imprescindible el retorno del batllismo al Gobierno.

Ver:

Fukuyama, Francis. Orden y Decadencia de la Política. Deusto. 2014

El hilo de los blancos, 185 años después.

El hilo de los blancos, 185 años después.

En el marco del aniversario número 185 del Partido Nacional mucho se discute por si los cumple el Partido como tal o la divisa blanca, la realidad es que poco importa esta diferencia. Cumplió 185 años una visión del Uruguay. El 10 de Agosto de 1836, el Presidente de la República Manuel Oribe decretaba que todos los que apoyan su gobierno constitucional lleven el lema “Defensores de las leyes” en su sombrero. No como distinción partidaria (como decía Pivel Devoto), sino para reafirmar el compromiso de la población con el orden y la legalidad de un naciente estado oriental.

Esta situación tiene como precedente el levantamiento armado de Fructuoso Rivera y sus seguidores contra el gobierno electo dos años atrás, en 1834, por voto unánime del parlamento. Ambas fuerzas, la gubernista y la sublevada se enfrentarían en carpintería el 19 de septiembre de 1836, donde surgiría una nueva divisa, la que representaría la otra visión de Uruguay, la divisa colorada.

Me quiero centrar en la divisa que me representa, la divisa que se llenó de gloria con Oribe, que se manchó de sangre en la heroica defensa de Paysandú y que se hizo inmortal con Aparicio, la divisa blanca.
En casi 2 siglos de historia, son incomparables los contextos que cada blanco debió atravesar, batallas que debió dar e ideas que se quiso aplicar, por lo tanto, ¿Qué hilo conductor han tenido los seguidores de esta colectividad política?.


La patria primero. ¨Somos hombres de Patria, no de todas ni de cualquiera, sino de una, la nuestra¨ decía el Dr. Luis Alberto de Herrera. Nuestro compromiso como blancos es con nuestra tierra, con mejorar las condiciones de vida de nuestros compatriotas, por lo que históricamente hemos defendido la idea del no intervencionismo. Desde Berro, quien se opuso a la guerra sangrienta contra el Paraguay, lo que le costó una guerra civil y posterior derrocamiento del gobierno blanco, hasta Herrera quien fue falsamente acusado de Nazi cuando criticó brillantemente la instalación de bases estadounidenses en territorio nacional, logrando su cometido y evitando tan perjucial hecho.
Esta idea surge de reconocer y respetar las diferentes formas de organización interna que tienen las naciones y la imperiosa necesidad de tener una política exterior basada en los intereses propios del país, donde no sea la ideología lo que determine nuestro horizontes, sino la opción que mayor bienestar le brinde a los nuestros. Ejemplo reciente es la negociación por vacunas desempeñada por el gobierno, donde sí se tuvo que negociar con China se hizo y lo mismo con Estados Unidos, mientras que otros países quedaban presos
de sus amistades ideológicas.

Libertad. “Libertad o muerte” dice la bandera de los 33 Orientales, grupo que era liderado por Juan Antonio Lavalleja y que tenía a Manuel Oribe como mano derecha. Desde antes que se creara la divisa la idea de la libertad era fundamento base del ideario oribista y posteriormente blanco.
La libertad bien entendida, como el libre goce de derechos sociales, económicos y políticos, dentro de un marco de estado de derecho.
Bernardo Berro, a quien considero el primer modernizador del Uruguay, es un gran ejemplo de este concepto de libertad. En su gobierno entre los años 1860 y 1864 se encuentran los siguientes logros: Eliminar aranceles a la exportación, liberalización del sistema bancario, creación del sistema monetario, combate a la ya prohibida esclavitud, creación del primer sistema de licitación pública, implantación del sistema métrico decimal,creación de dos tribunales superiores de apelaciones separación de comandancias militares de las
circunscripciones civiles, y para el final su proyecto más ambicioso pero que no logró concretar, el voto secreto y universal masculino. Proyecto ideado 56 años antes de la primera elección que utilizó un formato similar, la constituyente de 1916.
La obra de Berro es el mejor ejemplo de liberalismo criollo que ha visto esta tierra y que influyó en el resto de las corrientes blancas que vinieron después. No por nada el abuelo y el padre de Luis Alberto de Herrera formaron parte de su gabinete ministerial. Esta característica se nota también en la interna partidaria, donde la diversidad de pensamiento ha sido abundante en diferencias, pero siempre alta en nivel intelectual.
Los blancos tuvimos caudillos y doctores, progresistas y conservadores, liberales y socialdemócratas, todos coexistiendo en diferentes momentos de nuestra historia, siendo fuertes juntos y débiles cuando nos hemos separado.


El pragmatismo. El Partido Nacional en su historia ha amoldado sus ideas a la realidad, y no la realidad a sus ideas. El blanco ha sido gaucho, doctor, montonero, militar, patricio, paisano, pasó de defender sus derechos con la lanza, a hacerlo con el voto, estuvo en contra del colegiado, también a favor en otro tiempo. En resumen se adecuó a su momento. Este comportamiento, nace de ser un partido que se construye de abajo hacia arriba, donde históricamente las bases han moldeado a la dirigencia, esta característica nacional y
popular permitió estar en consonancia con el Uruguay real, ignorando recetas importadas. “Hay que tener barro en los zapatos” suele decir el expresidente Lacalle Herrera, en referencia a esto último, un blanco debe recorrer el país, no solo quedarse en los números e informes para conocerlo, debe saber como se vive de la fuente de conocimiento más profundo, el vecino, tanto del barrio más céntrico de la capital como del caserío más internado en el campo.

El Partido Nacional está más vivo que nunca, liderado por Luis Lacalle Pou, heredero del herrerismo de Herrera y de su padre el expresidente Luis Alberto Lacalle. Ni un mes llevaba el nuevo gobierno cuando nos azotó una pandemia mundial, pandemia que puso a prueba todas las ideas anteriormente mencionadas. Donde muchos gobiernos del mundo socavan la libertad de sus pueblos, importaron recetas fallidas de organismos internacionales y se encerraron entre modelos teóricos e iluminados que tenían la receta.
Orgullo genera ver como nuestro caso fue el contrario, se respetaron las libertades, se aplicaron medidas de los uruguayos, para los uruguayos y fue el pragmatismo lo que caracterizó la actitud del gobierno. Las ideas blancas siguen vivas y presentes, y así deben seguir si se quiere cumplir con la responsabilidad que las urnas le dieron al Partido Nacional, liderar la coalición del cambio.

Cada blanco, como es esperable de un partido de hombres libres, tendrá sus propia lista de ideas básicas que sirven de hilo conductor por nuestros 185 años de historia, en este caso nombro las tres que considero más relevantes, y por las cuales hoy en 2021 con el Partido Nacional de nuevo en un gobierno debemos estar orgullosos de ser blancos, es más, debemos ser arrogantemente blancos como decía Wilson Ferreira.