La educación, los gremios y el permanente freno ante el desarrollo

La educación, los gremios y el permanente freno ante el desarrollo

En días pasados, concretamente el viernes 24 de septiembre, la Federación Uruguaya de Magisterio y Trabajadores de Educación Primaria (FUM-TEP) se ha pronunciado contraria al anuncio que las autoridades nacionales han divulgado sobre la extensión del calendario escolar. El rechazo a tal medida ha sido tal al punto de que su secretaria general, la maestra y sindicalista Elbia Pereira, ha amenazado con llevar sus exigencias de un ámbito bipartito al Parlamento de la República. 

Resulta terriblemente curioso que quienes han de velar por el mayor bienestar de los estudiantes, principalmente de todos aquellos niños que acuden a la escuela pública, se opongan con semejante rotundidad a una medida tendiente a extender la duración del año lectivo, el cual desgraciadamente no llega nunca a los 180 días a raíz de los diversos paros de los que adolece el sistema educativo nacional. 

Año tras año se debate la razón detrás de la cantidad de días que se han de impartir, y año tras año los gremios de la educación se oponen a su extensión, alejándonos así de los días de clases impartidos en países europeos como Holanda que tiene por media los 195 días. Año tras año el freno de desarrollo se mantiene intacto, pero, ¿Hasta cuándo se permitirá que persista la actitud corporativista de los agremiados por sobre el interés nacional? 

Si resulta absurdo que la maestra Pereira en representación de FUM-TEP se oponga a la extensión de un par de días del calendario lectivo bajo la premisa de que posiblemente se experimente una sensación térmica superior a los 45ºC; resulta aún más absurdo que se admita que el comunicado expresado en rechazo a las medidas dispuestas por el Consejo Directivo Central (CODICEN) de ANEP ha sido basado en un documento de cinco carillas y no en el comunicado oficial de más de cuarenta carillas que ha sido divulgado con el fin de expresar y fundamentar las razones por las que se decide agregar más días de clases. 

Uno se puede preguntar: ¿Son los gremios quienes luchan a través de las amenazas por una mejoría en la ejecución de los planes educativos o se enfurecen por la reducción de un par de días de una inmensa licencia que supera el promedio nacional? 

Tal pregunta persiste una y otra vez, pero aquello que resulta absolutamente indignante es ver la forma en la que han privado a miles de niños de su plato de comida en medio de una pandemia atroz fruto de paros contra el Gobierno Nacional. No solamente se pliegan al juego político del Frente Amplio contra el oficialismo, sino que luego tienen el tupé de exigir privilegios y no derechos laborales. 

El año aún no concluye, pero desgraciadamente se auguran otras instancias de paro en desmedro de la juventud que tanto ha sufrido la pandemia del COVID-19 y uno no logra ver ánimo alguno de colaboración por parte de quienes alegan sentir vocación de servicio en favor de los estudiantes y no se dignan siquiera en plantear un diálogo maduro que tienda a la mejoría del sistema educativo.

Finalmente, le haré una última pregunta a usted, estimado lector: 

¿Dejaremos que el destino de la educación esté en manos de los corporativistas que se oponen a toda medida sin siquiera leer por completo un documento de míseras cuarenta carillas? 

“Hay orden de no aflojar”

“Hay orden de no aflojar”

La infortunada noticia del tan trágico como repentino fallecimiento del Ministro del Interior, Dr. Jorge Larrañaga nos ha encontrado a todos en un sábado tan grisáceo y lluvioso como pocos podemos recordar, y está más allá de toda duda la grandeza del admirable “Guapo”, evoco así el concepto de la grandeza como buen colorado que soy, a quien no le duelen prendas al deber elogiar a los dignos adversarios de nuestra colectividad política, puesto que lejos de denostar nuestra historia son los rivales quienes cultivan también la dignidad de la lucha por las ideas. 

El pasado sábado 22 de mayo ha caído en servicio un titán de la Democracia,  aquel político que desempeñó el cursus honorem con gran hidalguía desde su cargo de Edil Departamental de Paysandú por el período 1985-1990, conquistando luego la Intendencia sanducera durante dos mandatos consecutivos para cobrar así una relevancia nacional que le llevaría en el año 1999 a ser electo Senador de la República, cargo que desempeñó con inmensa honradez durante veinte ininterrumpidos años. 

La grandeza del Dr. Larrañaga no puede medirse en sus conquistas políticas, sino en aquello que supo hacer mientras ostentaba semejantes posiciones de poder. Corresponde entonces evocar su gallarda decisión de disputar la candidatura única a la Presidencia de la República en nombre del Partido Nacional en el período electoral del año 2004, luego de una inolvidable derrota en las elecciones generales de 1999, conquistando así la mejor votación que su colectividad ha visto en el siglo XXI.

Hemos perdido a un distinguido ciudadano que supo siempre hacer a un lado su figura por el bien superior de su colectividad, actos que uno respeta con profundidad, pero que más allá de su lucha por la reivindicación nacionalista veló en forma permanente por el interés superior de la Nación desde el lugar que le correspondiere ocupar durante su vastísima trayectoria política. Hemos perdido entonces a un caudillo que luchó en forma incansable para mejorar a nuestra sociedad a través de su óptica tan personal como única e irrepetible.

Recordaremos todos, orientales por encima de lo partidario, al hombre que logró levantarse en cada ocasión que la vida le hizo caer, recordaremos así al Ministro que con su inmensa labor de protección social se ha puesto al hombro el combate de la delincuencia al comandar el Ministerio del Interior desde el pasado mes de marzo de 2020, gestión que nadie podrá negar que su desvelado accionar ministerial le ha entregado al Uruguay una clara e ineludible baja en los delitos de toda clase, al mismo tiempo que conquistaba el respeto de los funcionarios policiales, quienes veían en él a un jerarca digno y honrado que con cada acción procuraba la defensa de la ciudadanía y el respeto hacia la fuerza del orden. 

El país ha perdido entonces a un gran guerrero por la dignidad nacional, pero hoy no solamente es el Partido Nacional y sus correligionarios quienes lamentan el trágico fallecimiento, sino que somos los orientales todos a quienes nos embarga el inmenso sentimiento de congoja ante semejante embate del destino que nos arrebata al noble servidor público que Jorge Larrañaga supo ser desde el comienzo de su vida política. 

El agónico febrero de 1973

El agónico febrero de 1973

«Febrero amargo» ha sido denominado por varias figuras políticas de nuestra República como el punto de quiebre que profetiza la inminente y trágica caída de las Instituciones Democráticas de nuestro país, hecho que se consumaría luego durante el 27 de junio de 1973 cuando el Presidente Bordaberry disuelve las Cámaras y configura así un autogolpe de Estado.

Creo en tiempos donde la ética flaquea dentro de las instituciones partidarias, las cuales son a su vez el sustento de nuestra propia Democracia, es entonces momento en el que debemos mirar al pasado y evocar las memorias de nuestros prohombres. Aquellos tan honorables y con un fuerte espíritu de republicanismo integro, tal y como han sido figuras de la talla del Senador Vasconcellos, quien supo ser uno de los más grandes batllistas de la República, y en palabras del Presidente Sanguinetti fuera «el más duro opositor al desborde militar que terminó en el golpe de Estado».

Hoy debemos de recordar al Senador honesto y altamente respetado que supo servir a su República como opositor de quienes se proclamaban salvadores del pueblo y no eran en verdad nada más que un conjunto de «latorritos». Pero no solamente habremos de rememorar la figura del maestro Vasconcellos, sino que también desde las filas de las Fuerzas Armadas hubo una figura terriblemente singular que supo desoír a los mandos que anhelaban consagrar un coup d´etat, y así es como hoy en honor al pasado debemos realzar el acto de radical heroísmo perpetrado por el Contralmirante Juan José Zorrilla y sus fusileros navales, quienes fieles a sus ideales constitucionalistas y liberales de profundo apego democrático han defendido la Democracia de nuestro país cuanto más han podido al bloquear la Ciudad Vieja para dilatar el  proceso, que luego tristemente derivó en revestir la categoría de inevitable.

Más de 48 años han transcurrido desde aquel tan trágico como lamentable atentado contra la Libertad y el Estado de Derecho. Casi medio siglo ha pasado, y hoy vemos con perplejidad a comunistas y frenteamplistas, quienes en su momento fueron calificados de «latorritos», llamarse a sí mismos «héroes de la Democracia y la resistencia», siendo que nada más les corresponde que cargar en forma perpetua que con la indeleble mancha remarcada por el látigo de la historia, puesto que ellos al haber apoyado los comunicados N.º4 y N.º7 de las Fuerzas Armadas no han hecho nada más que condenar a la República toda a un largo y desolador período de oscuridad liberticida.

No se permita olvidar usted lector que un mar de voces provenientes de la izquierda nacional y de los sindicatos de trabajadores encolumnados tras la CNT apoyaron a los golpistas, procuraron así ahogar las voces de quienes disentían, tal y como lo han hecho con la solitaria advertencia de Quijano en el semanario Marcha sobre el adherirse a un golpe de Estado, y todo lo que la izquierda misma en su amplia mayoría ha hecho ha sido en función de haber visto con muy buenos ojos el advenimiento de un modelo «peruanista» en nuestra República, pero ellos tan ignorantes e ignorados luego con gran ironía han terminado siendo parte de los perseguidos por orden del futuro Gobierno dictatorial.

Espero fervientemente que quienes hoy se tildan de defensores de la Democracia y la Libertad recuerden quienes han sido los verdaderos desestabilizadores de la República. Recordemos que su moción era «oligarquía contra pueblo», sin embargo la verdadera dicotomía ha sido, es hasta nuestros tiempos y habrá de ser siempre «Democracia contra tiranía», una tiranía que tristemente varios han visto con buenos ojos en un principio, pero el tiempo y la memoria de los verdaderos demócratas todo lo pone en su lugar.

Nosotros debemos recordar

Nosotros debemos recordar

Hoy, miércoles 27 de enero del año 2021 nosotros, orientales todos y la humanidad en conjunto, recuerda. Pero, ¿Qué recordamos en sí?

Aquello que hoy recordamos es la conmemoración del aniversario nº.76 de la liberación de más de siete mil prisioneros judíos del campo de concentración y exterminio que el régimen del terror nazi había dispuesto en Auschwitz. Tal fecha es hoy recordada con tal simbolismo, dado la resolución 60/7 de la Asamblea de las Naciones Unidas, la cual definió en el año 2005 que cada 27 de enero se conmemoraría en memoria de las víctimas del holocausto.

No solamente hemos de recordar la liberación de siete mil personas que durante más de 1689 días padecieron un horror que el mundo jamás había visto. Nosotros no solamente recordamos hoy que en el año 1945 el Ejército Soviético liberó el campo de Auschwitz, sino que hoy más que nunca recordamos los millones de vidas que un régimen tan atroz y deleznable supo silenciar. Pero no recordaremos únicamente las vidas que se han exterminado, sino que también es nuestro deber recordar las causas que han llevado a tales actos de desprecio por la dignidad humana, hemos de recordar que el antisemitismo preexistente a la Segunda Guerra Mundial supuso el allanamiento del camino hacia la conclusión de un malévolo plan de exterminio étnico.

Largas décadas han transcurrido, 76 años han pasado y mucho ha cambiado, pero en nuestra sociedad actual, tan moderna, progresista y humanitaria aún presenta los signos del horror que habitó con más virulencia en los tiempos de antaño.

Aún hoy existen quienes creen que semejante horror era necesario, pero mucho peor es la existencia de quienes niegan el exterminio de millones de nobles almas que fueron silenciadas de la forma más tortuosa posible. Y cuando califico lo segundo con mayor gravedad lo hago creyendo firmemente que el negacionismo y la ignorancia han sido, son y serán las razones por las cuales el mal triunfa por sobre la bondad y la dignidad humana, pues cuando los individuos del mundo son plenamente conscientes de la existencia del horror es entonces que tales actos no podrán ser perpetrados tan cómodamente como lo fueron durante el período de gobierno de la Alemania de Adolf Hitler, y es que así el horror tendrá mayores barreras que le impedirán obtener su objetivo.

Continúo creyendo que la educación es el motor de todo cambio social, continúo creyendo que los ciudadanos y las nuevas generaciones deben de ser educados todos en el máximo e irrestricto respeto por la dignidad humana y los derechos que nos son fundamentales, aquellos que nadie nunca jamás habrá de pretender lesionar. Pero tal respeto no logrará consolidarse en nuestra sociedad si permitimos olvidar el pasado, si olvidamos aquello que hemos atravesado con pena y dolor, pues hoy más que nunca debemos recordar los millones de vidas que un régimen atroz buscó silenciar. Más allá de que esas vidas fueron acalladas con gran terror, esos criminales de lesa humanidad no han logrado el silencio absoluto y jamás lo lograrán mientras seamos educados en función del respeto por los DD. HH.

Hoy no puede haber silencio e indiferencia, hoy más que nunca debemos de recordar lo que jamás nunca puede volver a suceder, y es por ello que celebro el comunicado que ha emitido la Cancillería de la República, el cual «rinde tributo a la memoria de las víctimas y sobrevivientes del Holocausto y reafirma su histórico compromiso con la lucha contra cualquier forma de discriminación, en particular hacia la colectividad judía, destacándose la importancia de la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto».

Solamente la educación en la dignidad humana, la transmisión de los valores inquebrantables de toda sociedad democrática, el recuerdo de los males que hemos padecido y el combate más férreo hacia quienes anhelan el mal nos volverán dignos de la memoria de quienes el terror exterminó.

El Uruguay, su plan de inmunización y el indigno resentimiento de la oposición

El Uruguay, su plan de inmunización y el indigno resentimiento de la oposición

Hace ya algunas semanas surgía entre la irracionalidad de quienes hoy ocupan la oposición, aquel lugar que el pueblo les ha adjudicado en la noche de las elecciones, desde ese lugar al que tanto se les dificulta adecuarse, es que ha surgido el clamor de reproche que le exigía al Gobierno “aceptar” la ayuda ofrecida por el Presidente de la Nación Dr. Alberto Fernández. Mucho han exigido y más aún han reprochado desde la cúspide de superioridad moral que creen ostentar quienes han sido depuestos del Gobierno de la República por el mismísimo soberano. 

El reproche persistió hasta el punto de que la queja de los sectores opositores al Gobierno se transformó en un hashtag que luego se ha tornado tendencia en la red social Twitter. Pero desde el principio para nosotros -quienes no solamente hemos militado en favor de un cambio, sino que hemos votado por el mismo y continuamos creyendo que el Gobierno, el mismo que integra el Partido Colorado es aquel cambio que tanto hemos anhelado y necesitado- que hemos visto con absoluta sorpresa la exigencia de aceptar ayuda de quienes no pueden ayudarse a sí mismos, ni siquiera aunque ellos así lo quisieran. 

¿Acaso usted aceptaría la ayuda de quien vive postrado en la miseria y la corrupción desde hace ya tantos años? 

Si se cree que la duda que tantos hemos tenido era impropia, entonces ha sido el tiempo y los avatares de la vida política quienes nos han dado la razón a nuestro recelo, pues aquella asistencia ofrecida por el Poder Ejecutivo argentino para obtener las dosis de la vacuna Sputnik-V contra el COVID-19 no era más que una farsa por parte de quienes viven la política a través de los más mezquinos y despreciables actos. Farsa una y otra vez, siendo que una vez que han logrado obtener una cantidad absolutamente insuficiente de dosis para administrar en su propia población es que el Gobierno de la Argentina comenzó a presentar severos inconvenientes para obtener incluso más dosis, ¿eran ellos los que nos ayudarían a nosotros? 

Luego de grandes discusiones y cuestionamientos poco críticos y racionales por parte de la oposición encabezada por el Frente Amplio en referencia a la carencia de una estrategia de vacunación es que el Poder Ejecutivo ha anunciado hoy, sábado 23 de enero la obtención de 2.000.000 de dosis de la vacuna PFIZER-BIONTECH. A su vez, se obtendrán 1.750.000 dosis de la farmacéutica SINOVAC, que habrán de arribar al territorio nacional entre los últimos días del mes de febrero y el comienzo de marzo. Pero si tal cantidad de vacunas no fuera suficiente, el Gobierno de la República habrá de acceder a 1.500.000 dosis provenientes del grupo COVAX, asegurando así una cantidad más que robusta para administrar a los orientales.

Y yo he de preguntarme: ¿Quién habrá de ayudar a quién? ¿Acaso nosotros tendremos que asistir a la Argentina? 

Resulta por demás evidente que, hoy sábado 23 de enero la pequeña República entre los gigantes Brasil y Argentina se transformó en el primer país de Latinoamérica en garantizar la vacunación de la totalidad de su población, constituyendo así un logro radicalmente grandioso para un Gobierno profundamente golpeado por una crisis económica que le fue legada, pero también con una pandemia mundial que le azoló desde el primer mes de entrado en funciones.

Quizás el Frente Amplio ha pecado de impaciente al cuestionar los tiempos del Gobierno, quizás sus sectores más radicales en su afán de cuestionar cada movimiento del oficialismo es que han cometido un grave error, pero aquello que no se puede dudar es de la carencia de discurso político por parte de la oposición, lugar al que tanto le cuesta adaptarse al punto de que la derrota en las pasadas elecciones luego de quince años en el poder les resulta fantasiosa e irreal. Aún creen estar al frente de los destinos de la Nación, aún creen poder exigir un lugar en la mesa donde todo se decide, aún lo creen, pero pronto esos actos de profunda insensatez y gran mezquindad serán pagados a un alto costo.