¿Caídos en defensa de la democracia?

¿Caídos en defensa de la democracia?

Hablar del pasado reciente supone siempre ser espectadores y víctimas de esa suerte de lucha y disputa por el relato, el relato de víctimas y victimarios que supieron construir los protagonistas de aquel entonces: los unos y los otros, los otros y los unos. Uno de esos terrenos en disputa es la fecha del 14 de abril de 1972, día que marca un punto de inflexión con consecuencias gravísimas para nuestra democracia. 

Nuestra sociedad se ahogaba en un estado de creciente ebullición, considerándose este, el año de mayor violencia política y de represión estatal según la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente. En febrero de ese año el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T) secuestra al fotógrafo policial Nelson Bardesio por su presunta relación con el Escuadrón de la Muerte (conformado por grupos parapoliciales y paramilitares de ese entonces). En este marco es que se pone en marcha por parte de la dirección del MLN-T un plan de ejecución de varios miembros de estos escuadrones. Esa mañana, la del 14 de abril, se podía oír el silencio estridente y sentir el olor a pólvora en el ambiente, los engranajes comenzaron a girar, y las vidas, los sueños y el futuro se entrelazaron con un resultado traumático y fatídico para nuestra sociedad, siendo el principio del fin, con un saldo de 12 muertes: ocho integrantes del MLN-T y cuatro integrantes del Comando Caza Tupamaros mejor conocido como “el escuadrón de la muerte”.

Las voces del 14 de Abril de 1972

“Primero fue una sensación de aturdimiento. Como si nos costara un siglo comprender lo ocurrido. En una operación que comenzó en la madrugada del 14 de abril los tupamaros ametrallaron a dos policías, un oficial naval y un ex subsecretario del Ministerio del Interior. Cuando logramos sobreponernos del shock inicial supimos que varios legisladores recibieron actas con las declaraciones de Bardesio, su foto y un casete grabado con su voz. Ahí acusaba a los ajusticiados de haber creado al Escuadrón de la Muerte. Ese mismo día las Fuerzas Conjuntas localizaron diversos locales clandestinos del MLN, los allanaron a sangre y fuego, y ultimaron a ocho guerrilleros.” Así relata los sucesos ocurridos ese fatídico día, el sindicalista y político José D´Elia en el libro “Memorias de la Esperanza”.

El ex integrante del MLN-T Amodio Pérez afirma que: “El 14 de abril no debe tomarse como un hecho aislado. Se inscribe dentro de un plan que se llamó Plan del 72, elaborado por Fernández Huidobro a finales de 1970, que contó con los apoyos de Sendic y de sus seguidores de las columnas del interior porque abría las puertas a la instalación del segundo frente, mediante el plan Tatú. El 14 de abril, basándose en las declaraciones de Nelson Bardesio, el MLN puso en marcha el plan Hipólito. Dicho plan consistió en la ejecución de los señalados como responsables de las acciones llevadas adelante por el Comando Caza Tupamaros, conocido vulgarmente como Escuadrón de la Muerte. Se concretaron entonces los operativos contra Guzmán Acosta y Lara, sindicado por Bardesio como el creador de los Comando Caza Tupamaros, contra el subcomisario Delega y contra el capitán de Corbeta Motto, indicados por Bardesio como los torturadores y responsables de la muerte de Castagneto. Fracasaron otros: contra Miguel Sofía, acusado por Bardesio de participar en la muerte de Castagneto y contra Campos Hermida, jefe del Departamento 5. Si bien las declaraciones de Bardesio tuvieron repercusión parlamentaria, el Estado de Guerra fue decretado, y fracasó el intento del Comité Ejecutivo de revertir la situación, tratando de explicar que lo sucedido no era una ofensiva final sino un hecho puntual: una acción de represalia sobre un grupo de asesinos. Para ellos se resolvió enviar un emisario para entrevistarse con Wilson y retomar la fallida entrevista entre él y Fernández Huidobro, y plantear la posibilidad de que Gutiérrez Ruiz entrevistara al mismo Bardesio. El MLN se encontró entonces en medio de un proceso reorganizativo que había roto las estructuras internas sin haber conseguido todavía implantar las nuevas, con un panorama político totalmente negativo y que significó un cambio brusco en el apoyo popular que venía recibiendo y dirigida por quienes creyeron que insistiendo en los errores podrían conseguir resultados positivos. Si el 14 de abril se dio el primer paso para la debacle, el 18 de mayo, con la muerte de los cuatro soldados, señala el punto del no retorno.”

En su libro “Los Fusilados de Abril” la docente e investigadora Virginia Martínez relata lo siguiente: “El día empieza con dos asesinatos a primera hora de la mañana. Los Tupamaros han decidido golpear fuerte al Escuadrón de la Muerte. A las siete de la mañana un Maveríck amarillo circula por las calles Rivera y Soca. En él viajan el subcomisario Oscar Delega del Departamento 5 de la Dirección de Inteligencia de la Policía y el agente Juan Carlos Leites. Una camioneta Chevrolet le cierra el paso y ametralla el auto. Mientras la camioneta avanza, dos hombres bajan del vehículo y rematan a los policías. En el Maveríck quedarán cincuenta balazos. Horas más tarde, dos hombres ametrallan al capitán de corbeta Ernesto Moto en la avenida Roosevelt en la ciudad de Las Piedras. A media mañana Armando Acosta y Lara, ex ministro del Interior y ex interventor de Enseñanza Secundaria sale de su casa en el centro de Montevideo. Dos francotiradores le disparan desde la ventana del primer piso de la Iglesia Evangélica Metodista que está frente a la casa. Hieren también a la esposa y a un custodio. Acosta y Lara muere antes de llegar al Hospital Militar. La respuesta de las Fuerzas Conjuntas no se hace esperar. Salen a la caza de militantes del MLN-Tupamaros. Al mediodía caen dos tupamaros: Nicolás Groop y Norma Pagliano. A las dos de la tarde son asesinados el escribano y periodista Luis Martirena y su esposa Ivette Giménez en un procedimiento policial en una casa de la calle Amazonas en Malvín. Ambos eran integrantes del MLN. En una casa de la calle Pérez Gomar, la Policía mata a los tupamaros Jorge Candán, Armando Blanco, Gabriel Schroeder y Horacio Rovira. Durante todo el día, y en un clima de conmoción, los principales dirigentes blancos y colorados llegan a la Casa de Gobierno. Es la hora de cerrar filas junto al presidente. Al salir de la reunión con Bordaberry el senador blanco Wilson Ferreira Aldunate declara: Si no me hubieran invitado igual habría venido. La colaboración en estos momentos debe ser ofrecida”

En el reciente trabajo documentalista de investigación “Amazonas 1440”, el sociólogo, periodista y docente Esteban Perroni narra con lujo de detalles los hechos en torno a los acontecimientos sobre lo ocurrido en la casa ubicada en Amazonas 1440 en el barrio Malvín el 14 de abril de 1972, en el marco de lo que fue un operativo orquestado por el Escuadrón de la Muerte, el mismo que acabaría con las vidas del matrimonio Martirena y con la captura de David Cámpora y Eleuterio Fernández Huidobro del MLN. Sobre este reciente trabajo, la ex integrante del MLN-T María Elia Topolansky afirma que: “Es de lo mejor que yo haya leído sobre el MLN, sobre su época. Y he leído muchos libros, reportajes y artículos. A cincuenta años de los acontecimientos logra transmitir los hechos, el clima, las opiniones, las contradicciones, “la temperatura”. El MLN nunca llegó a hacer una autocrítica profunda y abarcativa en que todos sus militantes se sintieran representados. Si no pudo o no quiso o algunos no quisieron es otro tema. Yo estuve 18 años entre la clandestinidad y las cárceles. En la última estadía de 13 largos años pensamos mucho, hablamos mucho. Todas (y hablo en nombre de las mujeres) esperábamos una autocrítica que nos ayudará a comprender hechos, a corregir errores, que fuera el insumo para seguir adelante. Pero no se hizo. A cambio, cada uno de nosotros (de oficio “sobreviviente”) tuvimos que elaborar en soledad o con intercambios parciales para laudar el pasado y poder seguir. En esa circunstancia, los libros fueron de gran ayuda. Discutimos con los libros. Por eso valoro tanto el libro Amazonas 1440. El reportaje a Laura Martirena te interpela crudamente y debieran leerlo todos los compañeros. Y quisiera agradecerle a Laura la sinceridad total en su dolor. Y también me gustó el enfoque barrial, la mirada del entorno (entorno que no siempre mirábamos). Cuando describe el silencio del barrio asombrado luego de que acribillaran la casa, cuando también lo cuenta Chichí (David Cámpora) en sus recuerdos, me pareció escuchar ese silencio lleno de interrogantes.”

En una entrevista realizada por este medio a Perroni, sostenía que: “Para el mundo político y dentro de determinada generación, Amazonas 1440 representa el primer día o último, no se sabe, del ocaso de la lucha del MLN, porque definitivamente de ahí en adelante, no se manejaron otras alternativas que no fueran movimientos absolutamente desesperados, inorgánicos, tan locos como el atentado del 18 de mayo frente a la casa del General Gravina. Evidentemente el 14 de abril es el punto final, es el comienzo del punto final. Entonces ¿qué representa? Ahí tenes distintas posiciones. Para quienes no lo vivieron representa una fecha clave en la historia reciente, para quienes estuvieron involucrados lo toman como una bandera de lucha, entonces, muchos de ellos, no logran distinguir entre el 8 de octubre del 69 “la toma de Pando” y el 14 de abril del 72. Es más, los relatos que se construyen, posteriores, el relato épico que tiene, podríamos decir, unos monólogos de Eleuterio Fernández Huidobro no llegan a hacer grandes distinciones entre el 8 de octubre y el 14 de abril. Después vienen las valoraciones sobre si eso es preocupante, si eso es fundamentalismo, las valoraciones políticas vienen después.” 

David Cámpora, capturado ese 14 de abril, en “Amazonas 1440” relata que: “Durante varios años, todos los 14 de abril, varios compañeros, así como mis hijos, me llamaban para felicitarme por mi cumpleaños. Esas felicitaciones se fueron acumulando, hasta que empezaron a generar cierta sensación de rechazo. Antes de que encontraran el berretín en la casa de Amazonas, ya se había acabado el despelote, la ruptura de las paredes y los diálogos obscenos de los milicos. La policía tuvo que llamar al juez porque había muertos. La presencia del juez por la muerte de Luis e Ivette, sumado a que ya no había a quien asesinar, porque no habían encontrado el berretín, es lo que nos salva la vida al Ñato y a mí. Yo no lo vi con claridad, ni en ese momento, ni durante los años siguientes, recién empecé a valorarlo a raíz de las felicitaciones de cumpleaños los sucesivos 14 de abril. Sentía que me caían mal. Yo compré mi vida por la muerte de los Martirena”

Día de los Caídos en en la Lucha por la Defensa de las Instituciones Democráticas

A raíz de los hechos sucedidos aquel 14 de abril, una vez en democracia, el entonces presidente Julio María Sanguinetti, decretó este día en conmemoración de los caídos en defensa de las instituciones democráticas, recordando a quienes fueron asesinados por el MLN. Ese mismo día, en 1975 había sido declarado como el “Día de los caídos en la lucha contra la sedición” por el presidente de facto Julio María Bordaberry. Años más tarde, en el gobierno del Frente Amplio, el presidente Tabaré Vázquez derogó el decreto de Sanguinetti el 20 de marzo de 2006. Armando Costa y Lara (subsecretario del Interior), Ernesto Motto (capitán de la Armada), Oscar Delega (subcomisario) y Carlos Leites (agente de policía) fueron las víctimas de los tupamaros aquel nefasto día. 

Preguntas en las luces y sombras

Habiendo hecho un breve relato de lo ocurrido el 14 de abril de 1972 a través de distintas voces, día marcado en sangre y fuego, considerado por muchos, como el principio del fin, resulta anecdótico y alarmante a la vez, la celebración de un acto ¿homenaje? a “los caídos en defensa de las instituciones democráticas” 50 años después. Peor aún, resulta la presencia del dos veces presidente Julio María Sanguinetti en dicho acto, sobre todo si tenemos en cuenta que los supuestos caídos de ese fatídico día, pertenecían y algunos de ellos lideraban el Comando Caza Tupamaros “Escuadrón de la Muerte”, y no es un relato inventado por quien suscribe, sino que abunda información documentada al respecto de ello, es decir, no estamos hablando de ciudadanos ilustres que perdieron la vida a causa de un ideario republicano de defensa de las instituciones democráticas… ¡No señor! Ni héroes caídos ni bebes de pecho… ¡Eran asesinos y torturadores! Vale decir, que estos escuadrones conformados por policías y militares, en una suerte de llamada patriótica, se organizaron para de forma clandestina y muchas veces, a sabiendas de las autoridades del gobierno de turno, de secuestrar y torturar a sospechosos de formar parte del MLN e incluso, a quienes eran considerados como “subversivos”, desde militantes sociales, estudiantes, comunistas, maestros, etc.

Dicho esto, cabe preguntarse: ¿Desconocen estos hechos quienes participaron y reivindicaron a los integrantes del “Escuadrón de la Muerte”? ¿Es acaso una reivindicación del terrorrismo de Estado a manos de grupos parapoliciales y paramilitares? ¿Desconoce el dos veces presidente Julio María Sanguinetti la existencia de estos escuadrones?

Ni subversivos, ni héroes, ni patriotas. El 14 de abril de 1972 debe ser un llamado nacional a la reflexión colectiva, al sinceramiento político de los protagonistas y espectadores de aquel día, de las víctimas y victimarios, de los oportunistas y los chivos expiatorios. El 14 de abril debe ser recordado como el día en que en democracia (con las irregularidades de esos tiempos) fueron asesinados y acribillados en la casa de Amazonas 1440 la pareja Martirena. 50 años después, contamos con muchos documentos que tiran abajo los relatos oficiales de cada uno de los bandos, que desmantelan los castillos de naipes sobre los que fueron construidos los cuentos cinematográficos para justificar las heridas de sangre y la sed oportunista del poder que se esconde en las sombras.

De Disidentes y Traidores

De Disidentes y Traidores

Hay cuestiones que son propias a los partidos políticos, como una suerte de marca identitaria que los define desde las bases estructurantes de ciertos principios intrínsecos que son punto de partida y llegada en ese periplo de construcción histórica de los mismos. Uno de estos principios es el de la libertad, sobre el que los partidos fundantes de nuestra democracia republicana construyeron sus valores y mística. 

Esa libertad de la que hablaba el filósofo británico John Stuart Mill, es la que le permite al ser humano realizarse como persona y constituye la piedra angular para la vida en sociedad. Dicho esto, nunca está de más señalar lo obvio aunque a veces no lo sea: en democracia, la voz disonante tiene un valor en sí mismo, uno que debe ser protegido en demasía. Proteger al que piensa distinto resulta fundamental en la medida de que, una voz divergente al orden predominante o mayoritario, construye pensamiento crítico y la intersección de miradas distintas, mediante el feedback de ambas partes, asienta los cimientos democráticos de nuestra sociedad.

A ningún lector escapa que desde hace días, es noticia el hecho protagonizado por un edil del Partido Nacional que aportó el voto decisivo para la aprobación de un fideicomiso para el departamento de Canelones, poniendo en cuestión a partir de esto, su permanencia en la banca como su futuro dentro del partido. Señalado como traidor por algunos, y por oportunista por otros, distintos analistas han abordado el tema en cuestión desde una mirada maquiavélica si se quiere, donde rigen los principios de la “Realpolitik” al mejor estilo de la serie de Netflix “House of Cards”.

Más allá de las intenciones que se intentan adjudicar desde ambos lados del mostrador, como si de ellas dependiera la subsistencia política de cada colectivo, cabe preguntarse y reivindicar el tema de fondo en cuestión: las presuntas mejoras a sectores de la población inversión mediante. Pero lejos de tomar posición en función de declarar inocente o culpable al protagonista de este suceso, es menester poner paño frío al tema y llamarnos a la reflexión. ¿Hasta dónde existe realmente ese valor sagrado de la libertad dentro de las estructuras partidarias? ¿Es más importante la libertad como valor en sí o lo son los intereses creados en función de los réditos electorales? ¿Será que estamos en un estado de campaña electoral permanente?

Las preguntas en cuestión, no son más que pertinentes señalamientos en tiempos de saturación del debate público, un debate que no es tal, y que es reemplazado por las tragicómicas intervenciones de los demagogos de turno de cada colectividad. ¿Por qué el índice de aprobación hacia los partidos políticos en nuestro país, cada vez es menor? ¿Están los partidos políticos alejados de las bases? ¿Se han convertido los partidos políticos en cúpulas aristocráticas donde la disidencia es callada y obligada a votar mediante disciplina partidaria? ¿Es la lógica de transformación de partidos políticos en dos grandes bloques lo que marca la agenda política a partir de discursos dicotómicos? ¿Acaso importa más ser oposición y obstaculizar al otro, que construir desde los intereses legítimos del ciudadano a pie? Son más las preguntas que las respuestas.

¡Milicos Fuera!

¡Milicos Fuera!

“Cada guerra es una destrucción del espíritu humano” dijo una vez el novelista estadounidense Henry Miller con su pluma irónica y cruda. Si bien el autor se refiere a los conflictos bélicos del que fue testigo el siglo XX, me tomaré la libertad de utilizarla en un sentido mucho más metafórico si se quiere, dónde podemos señalar a esa guerra como el constante ensañamiento por parte de la izquierda más radical de nuestro país contra la fuerza policial, víctimas una y otra vez, de campañas de señalamiento, difamación y desprestigio. 

La reciente campaña para derogar los 135 artículos de la LUC encabezada por el PIT-CNT y luego respaldada por la fuerza política del Frente Amplio, en reiteradas ocasiones salió a gritar y romperse las vestiduras, denunciando una y otra vez, lo que ellos entendían como casos de abusos policial, los que en hechos, distaron mucho de serlo. Ni hablar de la paupérrima conferencia de prensa dónde con platillo y redoblante, se presentaron una batería de denuncias gravísimas de una fuerza represora desmedida, sólo para ser desmentidas al día siguiente y puestas en ridículo por el caudal de las mismas, no habiéndose comprobado nada de lo denunciado. 

Pero esta suerte de desconfianza hacia la Policía por parte de la izquierda no es nueva, ha existido siempre una suerte de rechazo y hostilidad para aquellos ciudadanos que han hecho de la carrera policial, un oficio y una forma digna de ganarse el pan de cada día, sacrificando su propia integridad física y psicológica para procurar mantener el orden y salvaguardar la vida de cada uno de nosotros cada nuevo día. 

Sin ir más lejos, en el día de ayer, se dió a conocer el fallo de la jueza Patricia Hornes en el marco de los dos efectivos policiales que se encontraban imputados por el caso de Santiago Cor, joven duraznense que falleció durante una persecución policial, siendo favorable el fallo para los policías involucrados en el incidente, los que, desde el primer momento, fueron señalados y condenados socialmente como culpables mediante el dedo inquisidor de activistas sociales, referentes políticos y algunos periodistas, que vieron en ello, la oportunidad perfecta de agregar leños a la hoguera de desprestigio y demonización sufrida por quiénes trabajan como policías.

Otro punto aparte, que merece un análisis más a fondo, es la titánica odisea de SIFPOM, el sindicato de funcionarios policiales, que en más de una ocasión, han sido víctimas de campañas políticas, que tienen como intención final, el expulsarlos del PIT-CNT al considerarlos como enemigos de los trabajadores por su rol de ser encargados de reprimir ante situación de infringimientos de la ley. Ni hablar de los casos de mujeres policías, tristemente asesinadas o víctimas de violencia, donde la sororidad y empatía de los grupos feministas brilló por su ausencia, lo que da a entender por parte de quienes se rasgan las entrañas por la causa tan en auge, que hay mujeres “Clase A” y “Clase B”: por un lado las compañeras y por otro lado las enemigas.

 ¿Hasta cuándo debemos ser espectadores de ese ensañamiento? ¿hasta cuándo la manija innecesaria? ¿hasta cuando la mirada sospechosa para quienes día a día  salen a ejercer su profesión dignamente?¿hasta cuando el grito de “Milicos fuera”?

En el Barro

En el Barro

La cuenta regresiva terminó, se hizo eco en la voluntad del soberano que se expresó mediante las urnas. También se terminó la campaña electoral, esa modalidad activada en el inconsciente de dirigentes y militantes que de un lado y del otro, convirtieron una instancia ciudadana en una eterna agonía. Agonía que se fue retroalimentando de egos desmedidos, medias verdades, mentiras y muchas veces, manija. Sí, simple y llanamente manija. Pero no cualquier tipo de manija, sino esa mal intencionada actitud de sumergirse en el barro y ensuciar por que si, porque puedo, porque quiero.

La campaña sobre la LUC no hizo más que potenciar esa dicotomía de los unos con los otros, esa que nuestros representantes se niegan a decirle “grieta”, quizás, por esa superioridad moral e intelectual que se cree tener en comparación con nuestros vecinos de la orilla de al lado. Pero una vez hechas las cuentas, nos queda el diario del lunes, ese que nos indica que durante meses se alimentó la idea de una batalla a morir de los unos contra los otros, de un lado demócratas y del otro lado antidemócratas, de un lado una cúpula de personas sin sensibilidad social, y del otro lado el grupo de elegidos, de un lado el monstruo neoliberal, y del otro lado el leninismo-comunismo. Sólo gritos por doquier…

¿Hay algo peor que el grito estridente de los caudillismos mesiánicos? Sí, el día después, es decir, hoy 28 de marzo. Porque luego de sembrar y destilar el veneno selecto de los elegidos, hay un país que debe seguir adelante construyendo un futuro para todos, construyendo bienestar para los que están y los que vendrán. Y en medio de ese proceso, nos debemos volver a mirar a la cara y dirigir la palabra al vecino de al lado, al compañero de trabajo, al compañero de la facultad; los mismos con lo que por meses mantuvimos una tensión constante mediante el señalamiento, el descalificativo y las miradas punzantes de quién batalla cual vida por salvar.

Y si bien, en esta suerte de elección de medio término en la que se intentó por doquier arraigar la idea de que se jugaban dos modelos distintos de país, en realidad, se jugó con la libertad de todos nosotros. Se nos obligó a ser espectadores de un circo abominable de muy mala calidad y lo peor aún, se nos obligó a pagar por ello. Mientras de un lado y del otro desfilaban representantes al mejor estilo rockstar por los distintos medios audiovisuales de nuestro país, el pueblo fue rehén de forzadas actuaciones merecedoras de un premio de la academia, de constantes mentiras y lo peor aún, de la manipulación emocional de las masas a partir de temas de gran sensibilidad. Todo en función del resultado de la sagrada calculadora, la de los que no son marginados por la sociedad, la de los que tienen cada día un plato caliente, la de los que tienen acceso a educación y atención médica de primer nivel, la de los que tienen locomoción propia e incluso chofer privado.

Creo que es momento de sincerarnos, de preguntarnos ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo seguir jugando a House of Cards? ¿Hasta cuándo hipotecar el futuro de todos nosotros en función de un rédito electoral? ¿Hasta cuándo promover la dicotomía de las divisas y las familias ideológicas? ¿Hasta cuándo seguir creyendo el cuento de ser los elegidos? Es momento de colgar las banderas, de mirar al de al lado y tenderle una mano, entender que ese otro es alguien como nosotros, que quiere lo mejor para todos por medio de otras ideas, que no son las nuestras, pero tampoco mejores ni peores, distintas nada más. Es momento de salirse del barro.

Eduy21 y los Desafíos de la Educación: Entrevista a Renato Opertti

Eduy21 y los Desafíos de la Educación: Entrevista a Renato Opertti

Renato Opertti es Magíster en Investigación educativa (Canadá) y Licenciado en Sociología por la Udelar. Se desempeña como Decano de la Escuela de Postgrados de la Universidad Católica del Uruguay, siendo, además, Profesor de alta dedicación del Departamento de Educación. En su cuenta de Twitter tiene por cabecera la siguiente frase: “La educación inclusiva implica eliminar barreras sociales y educativas al aprendizaje así como construir basándose en las diversidades de los estudiantes como oportunidades para el aprendizaje”, describiendo en esta, como “Pasional por la educación, de convicciones socialdemócratas, aguatero y bolso”.

Es sin dudas, uno de los grandes referentes y máximos exponentes vinculado a las temáticas educativas de nuestro país. Ha sido protagonista de grandes debates que tienen como consigna el repensar nuestro sistema educativo, un sistema con problemas y agonías desde hace mucho tiempo. Hoy es uno de los referentes académicos de Eduy21, sociedad civil que reúne técnicos y profesionales del área educativa, que desde el 2018, mediante la presentación de su “Libro Abierto. Propuestas para Apoyar el Cambio Educativo”, vienen proponiendo la construcción de un acuerdo educativo a nivel país. Para conversar sobre la situación actual de nuestro sistema educativo, los desafíos del porvenir y mucho más, le presentamos la siguiente entrevista:

 – ¿Cuál es la situación actual de EDUY21?

– Eduy21 básicamente y esencialmente lo que está haciendo, es poniendo énfasis en algunos postulados fundamentales que guiaron la elaboración del Libro Abierto y su presentación en 2018, que para todos nosotros siguen teniendo vigencia, y entendemos necesario fortalecer su visibilidad, y sobre todo recordarlos en el sentido de aportar y apoyar las transformaciones educativas que el país pueda encarar eventualmente en los próximos años.

El primer aspecto es la necesidad de tejer y seguir tejiendo un acuerdo educativo de amplia base, que involucra necesariamente al sistema de partidos políticos con participación parlamentaria. Para nosotros es fundamental que un acuerdo educativo si efectivamente el camino que se quiere transitar es un camino de cambios profundos, progresivos, sostenibles en educación, es fundamental tener la fuente de legitimidad política para que esos acuerdos se puedan sustanciar y sustentar. Por lo tanto, para nosotros, un acuerdo educativo de por lo menos una década, que involucre al sistema de partidos políticos, es algo que Eduy21 planteó ya en el 2018, y que lo vuelve a reafirmar ahora.

El segundo aspecto tiene que ver con el volumen programático, esto es con la necesidad de que esa transformación educativa que el país pueda entender sea integral, que no sea cortada, que no sea fragmentada o fraccionada por niveles, o por sus sistemas, sino que implica una visión de conjunto de la educación, del alumno, del educador, de los contenidos fundamentales educativos que tenemos que formar a las generaciones más jóvenes, y eso tiene que ser transversal desde el nivel inicial en adelante, desde un concepto de aprendizaje a lo largo y ancho de toda la vida, por lo tanto, esta transformación programática es fundamental y es ahí donde se juega en gran medida, el cambio de paradigma educativo. Esto es, un paradigma que está muy fuertemente orientado hoy a ver la educación desde la oferta, desde los niveles, desde los subsistemas, a una educación que vea mucho más su accionar en función de la singularidad de cada alumno, desde las necesidades creativas específicas de cada uno de ellos en sus esfuerzos de aprendizaje, por lo tanto, el cambio de mirada es central, y en este sentido, si uno va hacia una mirada mucho más orientada a los aprendizajes sin olvidarse que, efectivamente los aprendizajes sólidos se sustentan en buenas respuestas educativas lideradas por los educadores, no hay que olvidarse que no estamos hablando de unos y otros, sino que estamos hablando de una complementariedad necesaria entre educador y alumno bajo una visión educativa robusta e integral.

Eso implica, por ejemplo, superar los fraccionamientos que hoy tiene el sistema educativo entre la educación inicial y la primaria, entre la primaria y la media, o entre secundaria y educación técnica. Implica pensar un sistema mucho más flexible, mucho más fluido, donde en definitiva lo que importa esencialmente es que el alumno pueda transitar y progresar en ese viaje de manera fluida y compacta. El tercer aspecto tiene que ver con el cambio paradigmático con el que nosotros insistimos en que tiene que haber una educación con un marco curricular educativo y pedagógico y docente unitario de 3 a 18 años, que se desglose en una educación básica de 4 a 14 y en educación de adolescentes y jóvenes de 15 a 18, donde se integre y se complemente la formación en las educaciones secundaria y técnica.

El tercer soporte es el institucional, es decir, el cambio programático antecede al cambio institucional, no entendemos que el cambio institucional es previo al programático. El cambio programático orienta y sustancia el cambio institucional, y ese cambio institucional significa un modelo de gobernanza de la ANEP, que la Ley de Urgente Consideración avanza en algunos postulados que Eduy21 planteó en términos de una dirección mucho más ejecutiva a nivel de las políticas educativas en el seno del Codicen con la participación activa de los que son los diferentes niveles educativos. Para nosotros, decimos que incipientemente lo toma en consideración la LUC, porque nosotros pensamos en un cambio de gobernanza más intenso y más profundo que implicaba que los directores de los consejos que son direcciones hoy se incorporarán, Eduy21 hablaba de direcciones de primaria e inicial, de básica, de educación media.

En realidad, Eduy21 plantea una educación más compacta y más integral en ese sentido, y lo que nosotros decimos es que en definitiva, lo importante es que los directores de los niveles, hoy por hoy primaria, inicial, secundaria, técnica y formación docente, participaran en el Codicen con voz y voto, cosa que hoy, tienen voz pero no voto, y que fueran parte de la propia construcción y administración de la política, que no hubieran instancias separadas sino unitarias.

El soporte institucional también implica cambio en las reglas de juego en cuanto a las condiciones de trabajo docente, mucho más orientado a la permanencia en el centro educativo, a darle mayor capacidad de protagonismo. En el centro educativo al educador darle mayores capacidades de formación, de apuntalamiento, de orientación y también, cambios en el estatuto docente orientados a jerarquizar y premiar el desarrollo y la iniciativa profesional, los estímulos para la permanencia en el centro. Todo un conjunto de elementos que están orientados a jerarquizar la formación, el rol y la función docente. También en cuanto al centro educativo darle mayor autonomía de concepción y gestión institucional y pedagógica, empoderando a los directores para que efectivamente lideren un equipo de educadores, directivos, docentes y el colectivo de no docentes comprometidos con el centro.

También eso implica un modelo unitario en formación docente mucho más alineado con lo que son las transformaciones en la educación entre 3 y 18 años que mencionamos. También un sistema de evaluación de aprendizajes que, de alguna manera quiera elementos para que efectivamente los alumnos puedan progresar en sus aprendizajes, y pueda verse la evaluación más como aprendizaje que como sanción. Todos estos elementos son parte de lo que puede ser la dimensión más institucional, que también implica una mejora en la calidad del gasto, pero también una mejora en la cantidad del gasto, son dos mejoras que van de la mano, pero que implican la sostenibilidad institucional y financiera.

 – ¿Cuál es el tenor del diálogo con las actuales autoridades educativas?

– Es un diálogo en relación con los temas que hoy día nos preocupan a todos como parte de un colectivo en cuanto a transformar la educación. El diálogo está dado por las propias expectativas que puedan surgir, y por lo tanto, por los propios desarrollos que puedan haber respecto a la necesidad imperiosa de transformar la educación. Creo que ese diálogo, del punto de vista personal, institucional, es un diálogo que se puede dar y que se da. Yo diría que, en este sentido, me parece que hay una necesidad porque lo siento así y lo digo a título personal, de profundizar ese diálogo. No es un diálogo permanente, no es que Eduy21 está hoy dialogando de manera permanente con las autoridades educativas, quizás sea necesario de ambientar espacios para que eso ocurra, talleres, seminarios, espacios de diálogo interinstitucional de colocación de agenda de temas, de realización de algunos proyectos conjuntos, etc.

Me da la impresión, y lo digo también a título personal, que una propuesta de transformación educativa como el gobierna ambicionaba realizar y que, para Eduy21 implica necesariamente un acuerdo interpartidario de tejer entre partidos, porque en definitiva, una transformación de tal envergadura, requiere de un tiempo de decantación de procesos que van a superar un gobierno y van a ser parte de diferentes administraciones de gobiernos, requiere como ha venido diciendo Eduy21 desde hace mucho tiempo atrás, una mirada de políticas públicas de largo aliento en la educación.

En esa mirada de políticas públicas de largo aliento en la educación, creo que Eduy21 puede cumplir un rol, de ser un puente, de ser una referencia posible, entre otras naturalmente, de generar ese diálogo entre el sistema político, porque no hay que olvidarse que Eduy21 nació con la intención de interpelar en un sentido positivo al sistema político, para que, de alguna forma asumiera la necesidad de un cambio educativo de largo aliento. Creo que ahí, lo que está faltando me parece, es ese diálogo interinstitucional, interpolítico, y creo que Eduy21 puede cumplir un rol. Me parece que tanto para el gobierno como para la oposición, podrían ver en Eduy21 un interlocutor confiable, válido, que no es partidario, que tiene una descomposición de heterogeneidad y diversidad que ha sido una de sus características, de generar ese espacio de diálogo, de generar espacios de encuentro.

Nosotros entendemos que ninguna transformación educativa puede hacerse sobre la base de un solo gobierno, tiene que aplicarse al sistema político en su conjunto, y eso requiere de una mirada más a largo aliento y más estratégica. Por eso, me parece que estaría faltando ese diálogo, y creo que Eduy21 puede cumplir ese rol. Y por otro lado, también estaría faltando y sería necesario, profundizar en un diálogo relacionado a las propias propuestas que se realizan, a la profundidad de las propuestas, a discutirlas bajo una perspectiva comparada nacional e internacional, y creo que Eduy21 también, en virtud de la gente que lo ha integrado y que lo integra, y que ha tenido siempre una mirada de la educación muy abierta al mundo, ahí también el gobierno se podría beneficiar de la mirada de Eduy21 en ese sentido, y darle a los temas una perspectiva más amplia de clave comparada para entender ideas, para profundizar en las mismas, para ensayar diferentes alternativas. Creo que ahí también, en la parte más estrictamente educativa y de contenidos, todos ganamos si se genera un espacio de diálogo entre el Estado, la sociedad civil y el sistema de partidos políticos.

Para sintetizar, si existe una comunicación, un respeto y una apreciación mutua entre el gobierno y Eduy21, que es importante y siempre ha sido importante, también con el sistema de partidos políticos. Ese respeto y esa apreciación mutua, es la base fundamental de confianza para que haya diálogo, y me parece que esa base de confianza debe utilizarse hoy para avanzar en dos planos: el rol que pueda cumplir eventualmente Eduy21 en contribuir a tejer acuerdos interpartidarios que permitan de alguna forma, pensar en políticas públicas de largo aliento, y por otro lado, en profundizar en temáticas educativas trayendo y compartiendo una visión comparada nacional, local e internacional, que permita de alguna forma, profundizar en las ideas, en los conceptos, en las estrategias y los contenidos, porque todos nos beneficiamos de un diálogo más productivo, más fermental, más profundo, entre Estado, sistemas políticos, gobierno y sociedad civil en su diversidad.

 – ¿Cómo recibiste la noticia de ser uno de los 13 referentes nacionales convocados para generar el debate de repensar la educación del futuro?

– El hecho de ser parte de un grupo entre otras más que la ANEP ha ido creando, justamente me parece positivo para ventilar las discusiones educativas, porque los temas educativos son asuntos societales, de la sociedad en su conjunto, no son de un sector en particular. Si bien la educación está basada y sostenida, y eso muestra la perspectiva comparada internacional, en los educadores como los principales tomadores de decisión del sistema educativo en el aula, y los alumnos como los protagonistas y los responsables de sus propios aprendizajes, y todo buen sistema educativo alinea sus piezas y sus componentes para que eso ocurra, de hecho, la educación es un asunto societal por excelencia.

Cualquier sistema educativo parte de una premisa fundamental, que es preguntarse qué tipo de educación, qué tipo de sistema educativo queremos para qué tipo de sociedad, personas, ciudadanía y comunidad. Esa pregunta tiene naturalmente una dimensión programática, ideológica, de diversidad, de reconocimiento de diferentes actores, de diferentes posicionamientos, y por tanto, es en esencia la educación un fenómeno societal por excelencia.

Por tanto, el hecho de que ANEP haya convocado referentes de diferentes áreas; la tecnología, la cultura, la sociedad, la producción, el trabajo, de hecho, es un elemento positivo. Indudablemente ahí, las discusiones tienen que ver con el reconocimiento de que la educación es un asunto societal como decíamos, y la recibimos a la designación con alegría, con expectativa. Se ha generado un diálogo me parece, entre distintos actores, propositivo e impulsante sobre los temas que deberíamos encarar.

Me parece que ese diálogo interdisciplinario e interinstitucional es fundamental para sostener a la educación, para darle una mirada más abierta, más plural, más propositiva, cuando tú dialogas con gente distinta, del área de la tecnología, de la cultura, del trabajo, de la psicología, de la producción urbana y rural, los temas fuertes sociales que preocupan al país, y vos generas entre los proyectos, las iniciativas, los emprendedurismos, etc., cuando vos generas un diálogo de esas características, de alguna forma estás contribuyendo a que la educación recoja la sociedad, y en ese sentido me parece que es positivo, y por supuesto, estamos para apoyar estas iniciativas porque los espacios de diálogo en la sociedad son siempre necesarios.

– ¿Cuál es tu visión de la formación docente?

– Yo creo que la formación docente – y no decimos nada nuevo con esto – es una pieza fundamental de todo sistema educativo, y te diría dos o tres cosas sobre la formación docente. Una, es que la formación docente debe ser pensada y sustentada en el rol docente, qué tipo de docente queremos, qué tipo de perfil docente queremos, qué tipo de desempeño docente queremos, qué tipo de competencia docente queremos, y a partir de ahí armar la formación docente. La formación docente armada sin una definición, sin una profundización en el pensamiento sobre el rol docente, sobre su perfil, sobre las competencias que deben tener, y hay que inscribirla en ese punto.

Lo segundo, es que hay una necesidad cada vez más imperiosa de alinear la formación docente con los cambios curriculares en los demás niveles, porque no se puede cambiar la propuesta curricular educativa en el nivel de educación básica, primaria, media o inicial, y dejar la formación docente congelada en el tiempo. Hay una necesidad siempre de alinearlo, y alinearlo significa que haya un alineamiento conceptual, es decir, entre las diferentes formaciones, que haya conceptos e ideas fuerzas comunes, por ejemplo, cómo entender la formación, cuáles son los ejes fundamentales de la formación, como entender el desarrollo de las competencias de manera unitaria, como entender la evaluación. Entonces, tiene que haber una correspondencia entre las respuestas curriculares en los niveles básico, medio e inicial, con las respuestas en la formación docente.

El otro punto que me gustaría mencionar, es que la formación docente hoy se encuentra en un cruce de caminos muy fuerte, que es re pensarse en su globalidad, porque en definitiva hoy, las respuestas a las necesidades de los alumnos, a su entendimiento  como un ser singular, diverso de cada persona, y a apuntalar sus procesos de aprendizaje atendiendo precisamente su diversidad, requiere de un encare interdisciplinar e integral de las disciplinas que hoy no lo tenemos, es decir, requiere que interactúen y dialoguen mucho más, las ciencias de la educación, la sociología, la antropología, la psicología cognitiva, la neurociencia, los aprendizajes, la inteligencia artificial…requiere otros agrupamientos y otra manera de entender las disciplinas para responder a desafíos.

Nos imaginamos una formación docente mucho más estructurada en torno a responder a desafíos que tienen que ver en cómo enseñar y en cómo enseñar para que haya aprendizajes, cómo enseñar la ciencia, como enseñar la matemáticas, cómo enseñar las lenguas, como tener una formación integral de la persona, como entender a la persona, porque en definitiva hay dos elementos: la enseñanza de las cuestiones esenciales que una persona tiene que tener para poder actuar competentemente en la vida, actuar proactivamente, creativamente, propositivamente, y a la vez también, el conocimiento de cómo cada uno de los alumnos aprende hoy en día, como cada uno de nosotros aprendemos. Entonces, requiere de todo un aggiornamento conceptual y de recursos, de instrumentos, de procesos, que es necesario, por eso, requiere un repienso que es global.

– A propósito de la discusión entre una educación que sea formadora de cultura y una educación formadora del mundo del trabajo ¿que pensas?

– Creo que, en definitiva, esto se zanja de alguna manera, señalando que complementan, es decir, un buen sistema educativo es aquel que juega en todo el terreno de un partido. Todo terreno significa que la educación cumple las cinco funciones fundamentales que tiene que cumplir. Estas son, política cultural, que es justamente los valores universales que de alguna forma son referencias de la sociedad en su conjunto, apreciando las diversidades y las diferencias, y dando lugar para que las diferencias y las diversidades se puedan expresar en un marco universal de valores, o sea, aprender a vivir juntos, aprender a apreciar las diferencias, aprender a apreciar al diferente, comulgar en una serie de valores universales referentes, que tienen que ver con la justicia, la libertad, la solidaridad, la autonomía de pensamiento, la excelencia, la equidad, la sostenibilidad, etc.

Después, la educación es política cultura, es política social también, porque la educación es el principal garante de las oportunidades de las personas en la vida, es decir, la educación debe ser el facilitador de las oportunidades de desarrollo de las personas, debe ser un garante de oportunidades justas para todos por igual, un garante de equidad en el abordaje desde cada una de las necesidades de los alumnos en las respuestas, tiene que cumplir una función de igualación de oportunidades realmente. Es política económica la educación, porque tiene que ver con los recursos humanos que tenemos, con la excelencia de los recursos humanos y con la capacidad de los recursos humanos altamente calificados pueden hacer una diferencia positiva en sus vidas, tanto en lo individual como en lo colectivo. Porque en definitiva hoy, la excelencia tiene que ver con cuánto valor agregado mi actividad o lo que yo hago proporciones, y eso tiene que ver con la calidad de la formación.

También es política ciudadana, porque tiene que ver con la formación del ciudadano, con la formación de la ciudadanía para poder ejercerla, para poder ejercer la libertad, para poder ejercer el pensamiento autónomo, crítico, propositivo, para poder ser una persona competente el ciudadano en sus derechos y en sus responsabilidades, y eso tiene que ver con aspectos que tienen que ver con la formación comprensiva de la ciudadanía, tiene que ver con los derechos, tiene que ver con el ejercicio de la democracia, tiene que ver con la pluralidad, etc.

La educación como política comunitaria, porque la educación tiene que tener un enlace fundamental con las comunidades, tiene que ser la educación un ida y vuelta entre familia, comunidad y educación, y el covid-19 nos ha demostrado, en definitiva, que esa relación tiene que ser mucho más fluida, mucho más de idas y vueltas, entonces, la educación tiene que tener también un anclaje territorial y comunitario. Porque la educación es siempre una construcción local, es una mirada abierta al mundo, aperturista, plural, de entendimiento de culturas, de apreciación de diferencias aterrizadas localmente, aterrizadas en sus contextos, por eso esa idea de ciudadanías glocales, es decir, porque somos ciudadanos glocales, somos ciudadanos de identidades compartidas no de identidades contrapuestas, donde lo global y lo local van de la mano.

– Desde hace algún tiempo se escucha cada vez más el concepto de educación dual, entendida como una combinación entre el aprendizaje del centro educativo y el entorno profesional en el que quieren desarrollar su carrera ¿Qué relevancia tiene o podría tener en nuestro país?

– La educación dual es una manera potente de entender la complementariedad de la que estamos hablando. La educación dual es entender justamente que la educación puede cumplir esa función de política social, esa función de política económica, esa función de política cultural. Yo creo que realmente la educación dual no tiene que ser más que la educación dual en sí misma, te diría que es la educación media transformada en educación de adolescentes y jóvenes, que le permite a cada joven, que le proporcione una oportunidad de formarse en el ámbito de la complementariedad de la educación y el trabajo, y el acercamiento al mundo social, al mundo de las relaciones laborales, al mundo de la diversidad de tareas y de ocupaciones.

Entonces, creo que en definitiva, ahí hay un tema central que tiene que ver no con una formación dual para algunos, sino como una formación de complementariedad de trabajo y educación que sea una experiencia que pueda vivir en diferentes grados, poder hacer educación dual más en el formato clásico, y podrán ser otras formas, pero que el joven que egresa a la educación media o la educación de jóvenes, tenga un acercamiento al mundo laboral, al mundo del trabajo, y que eso es una cuestión universal, es una formación universal para todos.

La formación dual es una herramienta potente en ese sentido, de accionamiento al mundo del trabajo y la experiencia en cuanto a conocimiento de identidades profesionales, de perfiles, de respuestas a desafíos, de encontrarse con situaciones que tiene que buscarse respuestas integrando conocimientos, ideas, valores, actitudes, etc., creo que en ese sentido es positivo.

– Para finalizar ¿Cuáles pensás que son los desafíos en materia educativa que debemos enfrentar en el corto, mediano y largo plazo?

– El desafío fundamental que tiene el Uruguay es el de un sistema educativo realmente inclusivo, hoy nuestro sistema educativo no es inclusivo, porque hay muchos jóvenes que son expulsados del sistema educativo por un sistema educativo cuyas propuestas curriculares, pedagógicas e institucionales, no conectan con los jóvenes, es decir, de alguna manera se tiene que explicar la tasa de expulsión que tenemos hoy.

Creo que la mirada a largo aliento es educar a las nuevas generaciones para un mundo sostenible, ese es el gran tema, del país y del mundo, es uno de los grandes temas, que es como repensamos toda la educación en su globalidad y especificidad para formar a las nuevas generaciones para mundo diferente y sostenible, para que en definitiva, puedan hacerse responsables y puedan crear, puedan idear, y puedan de alguna forma desarrollar y liderar un mundo sostenible y un planeta sostenible. Y eso implica un cambio muy fuerte en la formación y en la forma en la que se entiende la formación y en la forma en la que se conectan las piezas de la formación.

En el corto plazo, te diría que lo importante está en sentar las bases para que el país progrese en esa línea, y eso implica que el país se atreva como país, como sociedad, como sistema educativo, como sistema político a ir hacia una educación hibrida, hacia una educación que combine presencialidad y virtualidad. Uruguay tiene una cantidad de condiciones, de ventajas tecnológicas, de acceso a recursos, a dispositivos, a plataformas, etc., que permite ser optimista respecto a la posibilidad de congeniar un modo educativo de presencialidad y virtualidad.

Ese modo educativo híbrido, para nosotros sería la base sobre la cual se podría ampliar muchísimo las oportunidades de aprendizajes para los jóvenes, para los adolescentes, los niños y niñas, en diversidad de espacios formales y no formales, incorporando mucho más a la sociedad civil en este diálogo, en esta construcción colectiva de educación. Creo que ahí, Uruguay debe animarse a salir de la pandemia con un modo híbrido, con modos educativos híbridos que permitan en las edades de 3 a 18 años, tener un conjunto de conocimientos y competencias fundamentales para todo el sistema educativo, y que después cada centro educativo pueda hacer el aterrizaje de esas competencias y conocimientos, combinando presencialidad y virtualidad en función de las necesidades de los alumnos, de los contextos, de las localidades, etc.

Y en el mediano y largo plazo, repensar toda la educación para pasar de una educación de niveles, que hoy tenemos, una educación de niveles que todavía siguen siendo muy fragmentados, a una educación por ciclos etarios.

Nos imaginamos una educación de la infancia, una educación de la niñez, una educación de la adolescencia, una educación de la juventud, y una educación que no pone trabas, que no impone fronteras, una educación donde el alumno fluye y aprende de diferentes maneras, aprende presencialmente, aprende en línea, aprende trabajando colectivamente con otros, aprende en espacios más formales y menos formales, sin ataduras y sin restricciones, y en donde lo que importa no es el nivel educativo, sino que lo que importa es que complete una educación de 3 a 18 años de calidad, de excelencia.

Nosotros nos imaginamos un país que logre eso, y para eso, creo que hay que repensar todo el andamiaje institucional, curricular, pedagógico, docente, de nuestro sistema educativo.