El Primero de Mayo. Una crónica con perspectiva batllista sobre el día de los trabajadores en Uruguay

El Primero de Mayo. Una crónica con perspectiva batllista sobre el día de los trabajadores en Uruguay

El documento de los trabajadores de Chicago con el que convocaban a la huelga sostenía:

“¡Un día de rebelión, no de descanso! Un día no ordenado por las voces jactanciosas de las instituciones que tienen encadenado al mundo del trabajador. ¡Un día en que el trabajador hace sus propias leyes y tiene el poder de ejecutarlas! Todos sin el consentimiento ni aprobación de quienes oprimen y gobiernan. Un día en que con tremenda fuerza la unidad del ejército de los trabajadores se moviliza contra los que hoy dominan el destino de los pueblos de toda la nación. Un día de protesta contra la opresión y la tiranía, contra la ignorancia y la guerra de todo tipo. Un día en que comenzar a disfrutar ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas para lo que nos dé la gana”.

Se fijó durante el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional celebrado en París en 1889. La idea era rendir tributo a los Mártires de Chicago, un grupo de sindicalistas que fueron condenados en Estados Unidos por su participación en una huelga que se inició el 1 de mayo de 1886 en todo el país y, en ese Estado, se prolongó hasta el 4 de mayo con la sangrienta Revuelta de Haymarket. Tres fueron a prisión y cinco ejecutados en la horca. El fin era conseguir la jornada laboral de ocho horas que en 1886 ya establecida la Ley Ingersoll, pero que la patronal incumplía, lo que rearmó y movilizó a las organizaciones laborales y sindicales del país.

En Estados Unidos y Canadá la fecha se trasladó al primer lunes de septiembre por miedo a que el movimiento socialista se reforzase y pasó a llamarse Labor Day. Pero en esa huelga, que se saldó con miles de trabajadores despedidos, detenidos o heridos, la mayoría inmigrantes europeos, estaba la mecha del Día del Trabajo, una festividad en honor de la clase obrera que poco a poco se fue extendiendo al resto del mundo. Los autores del libro “Batlle y el Batllismo” que cuenta con las correcciones de Batlle y Ordoñez dicen que, «Por una observación del reparto económico actual, el batllismo halla una graduación infinita de posiciones económica entre la burguesía y el proletariado. No cabe toda la sociedad en esa definición -tan cara a otras tendencias izquierdistas- de: burgueses y proletarios. Hay una serie inconmensurable de grados entre los términos polares de la fórmula: y el batllismo coloca, junto a las clases de explotadores y explotados, otros estratos que no por menos definidos y concretos dejan de ser, por ellos, existentes y reales, y de profundísimo interés para el sociólogo. Esta manera particularísima de considerar a la sociedad -desde el 7 Se considera necesario en este punto aclarar que se habla de fraternidad y no de solidaridad, hay autores que puedan llegar a tratar ambos conceptos como sinónimos, para ésta caso son conceptos muy diferentes, no es lo mismo ser fraterno que ser solidario, el batllismo es esencialmente fraterno y jamás fue solidario. 6 punto de vista económico puro- contribuye en definir ya al batllismo dándole una vida autónoma y propia en el conjunto de los sistemas políticos de izquierda.” (González Conzi E.; Giudice Roberto B. 1958: 402).

La primera conmemoración pública del día internacional de los trabajadores en nuestro país tiene lugar el 1 de Mayo del año 1890, 4 años después de los sucesos de Chicago que dieran origen y significado a la fecha.

Aquellos primeros luchadores obreros mayoritariamente anarquistas de origen italiano convocaron a la manifestación callejera con un volante en el que se podía leer:

“Hoy primero de Mayo de 1890 se invita a todos los obreros de Montevideo a asociarse a la huelga universal. Se os invita para la Protesta contra la explotación del hombre por el hombre”, Batlle les decía a los trabadores: “organizaos, uníos, y tratad de conquistar el mejoramiento de vuestras condiciones económicas, que podéis estar seguros que en el gobierno no tendréis nunca un enemigo, mientras respetéis el orden y las leyes” la relación de Batlle y los obreros  “Se ha discutido largamente la formación filosófica de Batlle y la originalidad de su ideario político, pero no se ha destacado nunca la importancia que en su formación tuvieron las experiencias históricas. Esto es especialmente importante a propósito de sus ideas sociales y como motivación de sus actitudes ante el movimiento obrero y social. En 1895 se producen una serie de huelgas que convierten las demandas proletarias y las ideas socialistas (…) El 1º. de mayo de 1896, por primera vez en Montevideo, se celebró con manifestación la fecha obrera. Basta ojear la prensa de esos años, o sopesar el silencio de muchos actores de la vida política, para apreciar cómo aquel instante fue definitorio para la casi totalidad de las capas ilustradas de nuestra sociedad en que primaron los intereses de clase a las posibles ideas democráticas. No fue el caso de Batlle, y el testimonio se encuentra en la serie de sus artículos de El Día. Es categórico. ‘Simpatizamos con las huelgas… he ahí los débiles que se hacen fuertes y que, después de haber implorado justicia, la exigen’.” (Rama, C. 1958: 404).

El primer acto del 1 de mayo en nuestro país.

El acto se desarrolló en 18 de Julio y Olimar (hoy Germán Barbato), a la concentración asistieron algunas decenas de personas. Los sucesivos primeros de mayo se convirtieron en jornadas de lucha obrera en donde los trabajadores salían a las calles y plazas para tomar la palabra.  Desde el punto de vista institucional en nuestro país con la Ley de Feriados de 1919, durante la presidencia del batllista Dr. Baltasar Brum queda valida esta fecha y respetada hasta la actualidad. No en vano Don Pepe y Domingo Arena se definían como obreristas. Legalidad y libertad absoluta sindical pero separados de la actividad partidaria. Un punto conflictivo de las manifestaciones obreras ocurre el 1 de Mayo de 1923. Al pasar la marcha por la Avenida 18 de Julio, cientos de manifestantes tiran piedras contra un bar que permanecía abierto, la acción obrera motivo la represión policial con el saldo de dos muertos, un trabajador y un policía. En 1933, durante la resistencia a la dictadura Herrero-Terrista son asesinados los militantes populares Idalecio Lujambio y Julia Scorino. Entre los años 1959 y 1961 tomó cuerpo la Central de Trabajadores del Uruguay (CTU) y su Congreso Constituyente culminó en 1961. Se disolvió la UGT y se producen una gran serie de huelgas rurales y la primera marcha de los cañeros que se habían organizado en la UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas) que comenzaron a mostrar a la opinión pública otro Uruguay con grandes dificultades y carencias de todo tipo. La mayoría nacionalista en el Colegiado comienza una etapa de endurecimiento entre 1959 y 1967, aplicando Medidas Prontas de Seguridad para enfrentar los crecientes conflictos gremiales. También hubo grupos de presión empresariales en el marco económico de crecimiento inflacionario y aumento de la desocupación generada por el proceso de desbatllistización comenzada con el viraje liberal económico luego de la Reforma Cambiaria y Monetaria llevada adelante por el Cr. Juan Eduardo Azzini. Los trabajadores realizaron importantes huelgas y surgen nuevos mecanismos de lucha sindical. Los conflictos en UTE incluyeron apagones, las marchas cañeras y la nueva fuerza que tomaron los sindicatos públicos fueron llevando a la organización sindical de la fragmentación a la unión. En los sesenta se fueron creando distintos mecanismos de coordinación y unificación destacándose la “Mesa Sindical Coordinadora de Entes Autónomos” y la “Confederación de Organismos de Funcionarios del Estado” (COFE), también surgen plenarios solidarios con gremios en huelga, muy importante para unificar las tendencias socialistas, anarquistas y comunistas que predominaban con discrepancias hasta ese momento. Entre 1960 y 1964 comenzaron luchas intensas por los derechos sindicales, contra el congelamiento de los salarios, marchas por la tierra y defensa de las fuentes laborales. El clima político esta endurecido y en 1963 se aplicaron las Medidas Prontas de Seguridad, también en 1965. Ya en 1964 se rumoreaba amenazas de golpe de Estado, tal cual había sucedido en Brasil y en Bolivia. Todas estas circunstancias fueron acercando las diferentes tendencias del universo sindical hasta que en junio de 1964 comienzan a convocarse las primeras convenciones de trabajadores que vas a dar origen a la Convención Nacional de Trabajadores (CNT). En setiembre se convocó un Plenario Nacional que aprueba un plan de lucha inmediata y la integración de una Mesa Representativa como organismo permanente. Entre esta fecha y 1966 la CNT pasa de ser un mecanismo de coordinación a ser un organismo unificado que adopta el programa del “Congreso del Pueblo” realizado en 1965. En este congreso se nuclearon una serie de sectores profundamente afectados por la crisis y elaboran un gran programa con propuestas para solucionarla que incluía la reforma agraria, la reforma industrial, desarrollo del comercio exterior todas influenciadas por las ideas desarrollistas plateadas por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) que se había creado en 1960. El congreso de unificación sindical se realizó entre el 28 de setiembre y el 1 de octubre de 1966 siendo una de sus bases la participación pluralista de los trabajadores y de las corrientes sindicales clasistas. Se aprobaron los Estatutos, una Declaración de Principios y se aprueba el Programa de Soluciones a la Crisis. El estatuto afirmó la democracia sindical con derecho a crítica y autocrítica, su independencia frente al Estado, a los patrones, a los partidos y a las sectas y la no afiliación a ninguna organización internacional. Los dirigentes de la CNT no podrían ocupar cargos políticos, aunque si tener política partidaria sin fines proselitistas. La declaración de principios subrayaba: Independencia de clase, lucha internacional de los trabajadores y por la liberación nacional hasta llegar a una “sociedad sin explotados ni explotadores”, acercamiento con otros sectores sociales sean campesinos, estudiantes, jubilados y también solidaridad con los trabajadores internacionales.

La Constitución de 1967 contenía determinados instrumentos que favorecía posturas firmes ante desbordes, sobre todo con un Poder Ejecutivo fuerte. Hay que agregar la actividad de la guerrilla y el estancamiento económico.  Se produce una escalada de la violencia guerrillera y también de los reclamos sociales durante una crisis económica creciente se suma la actividad de grupos de extrema derecha en marco de pérdida de referencia de los valores democráticos.  El gobierno de Jorge Pacheco Areco se enfrenta a estas situaciones con gran firmeza. Tiempo atrás se había realizado el primer congreso de la CNT en mayo de 1969 que representaban a 120mil afiliados. En el segundo congreso realizado en 1971 alcanzó la cantidad de 180mil afiliados. Durante el año clave de 1968 se produce una gran represión sindical, funcionarios públicos fueron destituidos o militarizados y el movimiento tuvo grandes derrotas en los frigoríficos, en los bancarios y en la UTE. En 1970, en el mes de octubre triunfó la huelga de la salud privada impulsada por la FUS (Federación Uruguaya de la Salud). Los episodios de febrero de 1973 confunden al movimiento sindical y al Partido Comunista que apoyan lo que creían era un movimiento militar de base popular. Gran error. El 27 de junio el Movimiento inicia una gran huelga en repudio al Golpe de Estado.

Esta huelga con ocupación iniciada en la madrugada del 27 de junio de 1973 respondía a una definición de la CNT desde su fundación en 1964, luego fue confirmada en sucesivos congresos. El resultado fue una gran persecución, la ilegalización de la CNT, promoviendo el despido sin indemnización y la prisión de cientos en el Cilindro Municipal. La huelga duró 15 días hasta la noche del 11 de julio cuando la Mesa Representativa levantó la huelga por mayoría y con los votos en contra de FUNSA, FOEB y la abstención de la FUS, FFOSE, Conaprole y Textiles. El mensaje fue “continuar la lucha por otros medios” En la década del 80, el movimiento obrero comienza su reorganización. Este proceso da origen al PIT (Plenario Intersindical de Trabajadores). La mejor historia de la clase obrera uruguaya fue acto del 1 de mayo de 1983 en donde más de 200.000 personas salieron a la calle por Libertad, Trabajo, Salario y Amnistía. Fue un fuerte respaldo social a la trabajosa salida de la dictadura.

Esta breve historia, en tiempos muy confusos, muestra que el mejor momento sindical fue cuando actuaba independiente de posturas políticas partidarias.

Evolución de los Bancos y la Moneda: La crisis de 1868.

Evolución de los Bancos y la Moneda: La crisis de 1868.

La disolución del Virreinato del Río de la Plata originó el surgimiento de regímenes monetarios muy diferentes en Buenos Aires, las demás provincias y el Uruguay.
Dominada por el capital mercantil, la Banda Oriental se orientó hacia un régimen metalista que se convertiría en orista, muy afín a los comerciantes españoles durante la colonia e incluso a los comerciantes europeos que se movilizan en el área desde 1810.
El interés era mantener una débil circulación monetaria interna, que restringía el consumo, evitaba el déficit de la balanza de pagos y les permitía adueñarse del metal.
El oro estaba destinado al comercio de larga distancia que les permitía grandes ganancias al sector mercantil, el cual había sustituido al Imperio Español en el control de la economía.

Para evitar la fuga de capitales (metales), desde 1865 con la caída de Paysandú y Montevideo en peligro de ser saqueada, y ante la necesidad de proteger al Banco Mauá que tenía sumas muy grandes inmovilizadas en colocaciones a largo plazo o prestamos al Estado, se debió declarar repetidamente la inconversión, sin llegar al curso forzoso hasta 1875.

Esta situación tenía causas económicas profundas:
1- El atraso en la expansión de las exportaciones que desequilibra el balance de pagos.
2- Surgimiento de un mercado interno de cierta importancia que requería una mayor circulación monetaria interna.

Al contrario que en el periodo anterior, entre 1876 y 1886 el balance comercial indica una tendencia positiva que resultaba de la expansión de la producción ganadera y las dificultades del orismo.

El régimen monetario del Uruguay a comienzos de la década de 1860 estaba definido por la ley del 23 de junio de 1854 que ratifica el sistema metalista oro-plata y estableció la relación entre el oro, la plata y las distintas monedas extranjeras, con una unidad de cuenta, el peso plata oriental de ocho reales de 100 centésimos cada uno.

Entre 1857 y 1858 se había autorizado el funcionamiento de los primeros bancos: Banco Mauá y Banco Comercial que tenían derechos de emisión mayor convertible, sin exigencias de encaje metálico; sus leyes de creación le concedían la función de emitir moneda menor mientras existiera escasez de ella.

El estado no acuñaba ni emitía; los bancos podían dar crédito en billetes, que no tenían ningún costo. Eso era más extremo en el caso de la emisión menor, que por el mínimo que se exigía para su conversión era prácticamente inconvertible.

En Diciembre de 1860 la emisión del Banco Comercial y del Mauá, era solo de 1.350.000 pesos. No se conoce el monto de metal que pudo haber circulado. En la memoria de Hacienda de 1861 se anotaba la insuficiencia del cambio menor “que afecta a las clases pobres, sintiéndose con más fuerza en la campaña”(…) “en la que la moneda feble boliviana iba reemplazando fácilmente a la amonedada plata de otros cuños.”

Los comerciantes daban crédito, lo que les permitía el control de las transacciones, incluso en hipoteca a altos intereses (18% por adelantado más comisión), a particulares y al Estado. El crédito al Estado había sido desde la década de 1830 un mecanismo importante de acumulación especulativa. Pulperos y comerciantes de pueblos prestaban a peones, estancieros y que los grandes estancieros acudían a los barraqueros y los bancos de forma que éstos y los importadores y mayoristas controlaban el abastecimiento de la campaña y la comercialización de su producción con escaso movimientos de fondos.
El sistema monetarios y bancario funcionó normalmente hasta 1867, cuando s establecen los bancos: Montevideano, Italiano, Oriental y Navia y el Banco de Londres y América del Sur de capital inglés que comienza a emitir en 1865. El sistema bancario se transformó en la principal fuente de crédito a corto plazo.

La invasión de Flores en 1863 vuelve a poner en el centro de la problemática económica las finazas estatales. El gobierno de Berro había establecido estrechos lazos con el Banco Mauá que le proporcionaba fondos. El 7 de enero de enero de 1865 se decretó la inconversión para proteger al Banco Mauá, no tanto porque tuviera exceso de emisión, sino por lo pesado de sus colocaciones en especial en crédito al Estado y deuda pública. Había caído Paysandú. Según los informes diplomáticos los Bancos habían sido protegidos por la marinería extranjera. El Banco Comercial mantuvo la convertibilidad. Los Bancos Comercial y de Londres acumulaban fuertes cantidades de billetes del Banco Mauá para convertirlos y provocar su caída. El metal era depositado en los barcos extranjeros; incluso los bancos trasladaron el metal a Buenos Aires, tanto por razones de seguridad como por la alta tasa de interés de esa plaza.

Los billetes inconvertibles del Banco Mauá sólo sufrieron una depreciación del 6% y el nivel de precios se mantuvo. Los billetes no se depreciaron porque eran necesarios a la circulación y los bancos oristas los aceptaban. En Un informe del año 1865 se aconseja dejar la inconversión a partir del 16 de junio. El 30 de abril de 1868 se establece una verdadera Ley General de Bancos. Los estatutos y reglamentos de los bancos serían aprobados por el Poder Ejecutivo. Establecía la libre convertibilidad a oro y con ello el patrón oro. Los bancos tenían libre emisión de billetes de 10 pesos como mínimo, hasta el triple del capital. Se les concedía la emisión menos en forma transitoria, hasta el 20% de la emisión mayor en épocas de escasez de circulante.

Es necesario tener en cuenta que los bancos recibían depósitos en metal que según el contrato que los regulaba podían constituir dinero. Los bancos daban crédito que podía reflejarse no en aumento de circulante sino en aumento de depósitos, es decir aumento de dinero bancario. Los bancos prestaban al gobierno, utilizando los fondos de los depositantes o lo creaban emitiendo billetes o crédito.

Los comerciantes y los bancos hasta 1863 mantenían un restringido monto de dinero en poder del público, lo cual les aseguraba el equilibrio del balance de pagos y un cierto control de la economía.

Este equilibrio fue roto por el auge en los años sesenta, la entrada del oro y el mayor desarrollo de relaciones de producción capitalista y de la relación social dinero. El aumento del ingreso y la modernización de las costumbres determino un incremento del consumo suntuario que así como las inversiones en infraestructura urbana hicieron más vulnerables las cuentas con el exterior.

Los comerciantes tuvieron que enfrentar a Mauá y a lo que significaba: un hombre vinculado al gobierno de Brasil, capaz de mover oro en forma autónoma respecto de las operaciones comerciales de Uruguay, con amplias vinculaciones con el exterior, capaz de negociar un empréstito en Londres, con una concepción del negocio bancario muy distinta a la del Banco Comercial y además muy vinculada a las finanzas del Estado.

En junio de 1866 estalló una crisis en Londres produciendo una corrida en Montevideo. El Banco de Inglaterra había elevado la tasa de redescuentos y atraía capitales de la periferia. La corrida fue una movida de los bancos oristas contra el banco Mauá. El 20 de junio el Poder Ejecutivo decretó la segunda inconversión por un lapso de tres seis meses, en Razón de la crisis europea y las fuertes exportaciones de oro que realizaban los bancos. Según el decreto, tenían la obligación de retener el oro que tuviera en caja. La emisión se limitó al triple del encaje.
La inconversión fue otra vez decretada para proteger al Banco Mauá. Seguía teniendo una emisión y un volumen de negocios superior al de todos los otros bancos juntos. Prestaba a artesanos, ganaderos, agricultores y comerciantes y recibía depósitos de los mismos. Tendía a desterrar las practicas usureras. Había organizado la deuda pública y se había hecho cargo del manejo de los fondos públicos. En 1865 había importado 5.000.000 de pesos en metal.
Un decreto del 16 de diciembre de 1867 suspendió la tramitación de peticiones de nuevos bancos. El 21 de enero de 1869 otro decreto suspendió el trámite de aumento de capitales. A esa fecha los bancos había proliferado, 8 en Montevideo, con 9.1000.000 pesos de capital. La importancia relativa del Banco Mauá había disminuido.

En la época se generalizó la opinión de que el aumento de la emisión era una de las causas del aumento del precio del oro. Pero la causa era que escaseaba debido a los déficit del balance de pagos. José Pedro Ramírez afirma que la crisis del 68 no se debió a la excesiva emisión sino al mal uso del crédito.

Se inicia a partir de 1868 un periodo confuso en materia monetaria y bancaria. Los Bancos oristas y el periódico “ El Siglo” incrementaron su propaganda contra la inconversión. El Ministro de Hacienda, Bustamante, rígido liberal, restableció la conversión. Con una década de expansión y de desarrollo de relaciones capitalistas, no se podía prescindir del dinero. Con la conversión cerraron los bancos Mauá, Montevideano, Italiano y Comercial de Salto. Una ley del 13 de julio de 1868 crea una Comisión fiscal de Bancos y dieron a los billetes además de la garantía de valores suficientes, la garantía de la Nación hasta 90 días de reiniciada la conversión. La emisión de los bancos se limitó al doble del capital. Desde el 1 de agosto de 1868 los Bancos debían retirar mensualmente de la circulación un 3% del capital emitido hasta llegar a ese limite. El alto comercio aceptó los billetes, ya que eran necesarios para la circulación interna. Los bancos Comercial y de Londres no se acogieron al decreto.
Circulaban entonces tres monedas: metal, billetes bancarios convertibles( del Banco Comercial y de Londres) y billetes inconvertibles.
Finalmente el 7 de julio de 1869 se promulgó la ley de liquidación de los bancos. La parte relativa a la emisión debía realizarse de inmediato con los fondos públicos. Según la liquidación, el Banco Mauá tenía emitidos al 12 de febrero de 1869, 6.100.000 pesos. Tenía en su poder 3.670.700 pesos del Empréstito Montevideano Europeo, 1.888.500 de deuda fundad 2da. Serie y créditos contra el gobierno por 821.200 pesos. Su activo total era de 14.700.000. Con el acuerdo de Mauá la Comisión Fiscal declaró qu se encargaría de convertir a oro los billetes. El 24 de octubre el Banco Mauá fue autorizado a reiniciar operaciones.
El 8 de enero de 1870 el Poder Ejecutivo creó la Junta de Crédito Público, cuyas atribuciones consistían en recibir el producto de las rentas afectadas a la deuda pública y cumplir su servicio.

El 4 de mayo de 1870 se promulga una ley en la cual se tiende a que el estado influya en la emisión. Los bancos de emisión existentes o que se crearan podrían emitir hasta el duplo de su capital en billetes convertibles contra los billetes de la Junta de Crédito Publico o contra el oro sellado.

Indochina francesa: el comienzo del final del Imperio Colonial francés 1931-1941

Indochina francesa: el comienzo del final del Imperio Colonial francés 1931-1941

La Segunda Guerra Mundial determinó la sentencia de muerte de los antiguos imperios coloniales europeos. En el lejano oriente, la expansión militar japonesa comenzó con la anexión de Manchuria (1931) y continuó con la invasión de China (1937). Los sucesivos gobiernos franceses presenciaron la cristalización de la amenaza que pesaba sobre Indochina. Muy Remota geográficamente a Francia por
esto le resultaría difícil enfrentarse a una posible invasión japonesa; especialmente en la medida en que un fuerte movimiento nacional vietnamita se había desarrollado rápidamente durante la década de 1930.

La guerra en Europa, la rendición de Francia a Alemania en junio de 1940 y la negativa de los británicos y los estadounidenses a comprometerse con una eventual cooperación con la empresa colonial francesa hicieron de Indochina un blanco fácil para los japoneses. Mientras tanto, dadas las circunstancias y el interés político coincidente, incluida su hostilidad común hacia el comunismo, el liberalismo y la democracia, el régimen de Vichy firmó un acuerdo con Tokio. Esta colaboración entre gobiernos, paralelamente a Vichy y Berlín, no solo dio un respiro a la dominación francesa de Indochina sino que también dejó a los franceses con la ilusión de una soberanía duradera.

En el lejano oriente, sin embargo, las posiciones iniciales desaparecen progresivamente. En China, Vichy mantuvo realidades paralelas con los gobiernos de Chian Kai.shek, que se retiró a Chongquin, y Wang Jingwei, establecida por los japoneses en Nanking, las concesiones francesas en Hankou, Tientsin y Canton, y luego Shangai, fueron rechazadas para el régimen de Wang Jinwei en 1943. Durante el mismo periodo los japoneses tomaron el control de la concesión francesa de Guangzhouwan. Con el retorno de las concesiones arrendadas a los privilegios chinos políticos y legales, los intereses económicos adjuntos también se vieron afectados. En represalia, el gobierno de Chongqing tomó el ferrocarril de Yunnan. El gobierno de la Francia libre, basaron sus reformas políticas para el imperio en la declaración de Brazzaville de 1944 (esencialmente para África) pretendía que las posesiones francesas en Asia no estaban empezando a desintegrarse. La política francesa reflejó la voluntad de recuperar el estatus de Francia como potencia mundial.

El diputado Gaston Monnerville recordó que sin un imperio, Francia era solo un país liberado, pero que con su imperio sería una gran potencia y el general Philppe Leclerc comandante del cuerpo de expedición francés en Extremo -Oriente, concibió su llegada a Hanoi como el acto final de Francia. En Indochina, sin embargo, la realidad de la independencia prevaleció sobre la ficción de un imperio restaurado. Francia, que ya no tenía los medios para implementar las políticas de una gran potencia mundial, iría contra el tren mundial y se agotaría en una lucha que fue el primer paso hacia la extinción de su imperio colonial.

Después de la derrota de Francia en la Segunda Guerra Mundial, Indochina se vio envuelta en un juego de fuerzas antagónicas de las cuales los franceses estaban prácticamente ausentes. Los vínculos entre la Metrópoli y sus colonias de Asia se vieron interrumpidos por la ocupación japonesa de la Península de Indochina y más tensos todavía por la división aliada de los teatros de operaciones en el lejano este entre los estadounidenses en el Pacífico y China y los británicos en el sudeste asiático.

Esta situación generó un fuerte impacto en el desarrollo de la política interna y en la evolución general de la Península. Cuando la guerra se declaró en Europa las fuerzas de defensa de Indochina contaban con 32 mil hombres a los que hay que agregarles 17 mil integrantes de tropas auxiliares, guardias y partisanos. Sus equipos motorizados y material blindado , artillería y los medios de comunicación era en general obsoletos e insuficientes. La fuerza aérea contaba con 17 mal equipados Morane. La Marina tuvo algunos éxitos al enfrentarse a la flota Thailandesa en Koh Chang en 1941, pero estratégicamente el ejército colonial francés en Indochina no estaba en condiciones de enfrentarse solitariamente al enemigo.

Indochina se conformó como una apuesta en el conflicto en el lejano oriente. La expansión japonesa se realizo a expensas de la derrota de China, sus fuerzas alcanzaron la frontera norte de Indochina en 1939. Gracias al ferrocarril de Yunnan esta región- incluye áreas de Burma accesibles por carretera. Fue una de las arterias que abastecía la Gobierno de China Nacionalista en Chongquing.

Para los japoneses, poner fin al conflicto chino significaba evitar que los materiales militares transitaran por Haiphong y por el ferrocarril de Yunnan. Este fue el principal interés de Japón en Indochina. En 1940 se agregó un segundo motivo: Indochina en el sentido más amplio, así como de Insulindia, (las Indias Orientales Holandesas), se incluyó en el nuevo mapa de Asia planificado por el gobierno japonés.

Aprovechando la debilidad francesa, Japón presionó al gobierno colonial francés para que cerrara el ferrocarril, y se ordenó la organización del Ejército Expedicionario de Indochina, adjunto al Ejército Japonés del Sur de China, cuyo objetivo sería formar una guarnición japonesa en Indochina. El 22 de setiembre de 1940 Francia y Japón firmaron un acuerdo donde se permitía la presencia permanente de un máximo de seis mil soldados japoneses en Indochina, así como la presencia transitoria de más tropas, que elevaban el número máximo de soldados japoneses en Indochina en un determinado momento a veinticinco mil hombres. Japón tenía prohibido ingresar fuerzas terrestres adicionales, así como fuerzas navales y aéreas.
El 24 de setiembre de 1940, los japoneses iniciaron una serie de incursiones aéreas sobre Hai Phong, y aunque los franceses continuaban intentando resolver el conflicto mediante la diplomacia, se dieron órdenes de evitar un desembarco japonés a toda costa. Estas medidas no evitaron que fuerzas japonesas desembarcaran al sur de Hai Phong, y avanzaran al norte. El primer desembarco fue seguido por un segundo, que contaba con tanques, además, se inició el bombardeo de Hai Phong. Para la tarde de ese mismo día, unas 4.500 tropas japonesas y una docena de tanques se encontraban a las afueras de la ciudad. Esa misma noche, la ciudad fue tomada con facilidad. El 12 de julio de 1941 Japón exigió más concesiones a los franceses: esta vez solicitó ocho bases aéreas y dos navales en el sur de la Indochina, y libertad de movimiento de tropas. Los franceses recurrieron al Reino Unido y los Estados Unidos por ayuda militar pero, aunque estos les recomendaron no ceder a las exigencias niponas, no enviaron socorros. La respuesta de los Estados Unidos a esta victoria japonesa no se hizo esperar, ya que el 26 de julio de 1941 el presidente Roosevelt ordenó que se congelasen todos los fondos e inversiones japoneses en los Estados Unidos.​ Ese mismo día, el Reino Unido y las naciones dependientes interrumpieron el comercio con Japón.

Dos días después Holanda también interrumpió las relaciones comerciales, lo que significó que el petróleo de las Indias Orientales holandesas dejaría de llegar a Japón. Sin recursos petrolíferos suficientes para abastecer su creciente industria, Japón pronto enfrentó la amenaza de quedarse sin recursos estratégicos en medio de una guerra. Este fue el principal motivo para el ataque a Pearl Harbour.

Ver: Brocheaux, P; Hémery, D. Indochina an ambiguos colonization 1858-1954. University of California Press. Los Angeles California.2011.

Luis Batlle y Fukuyama. Puntos de encuentro.

Luis Batlle y Fukuyama. Puntos de encuentro.

Un Gobierno moderno y eficaz debe encontrar el equilibrio entre un Estado sólido y competente con las instituciones jurídicas que lo obligan a actuar en pos del interés de los ciudadanos en un sentido amplio. Muchos países consolidan las instituciones democráticas mientras realizan la construcción estatal. No es nuestro caso. Se pregunta Francis Fukuyama en Autonomía y subordinación (Deusto, 1914): ¿Cómo se alcanza un Estado productivo y administrativamente competente? La verdad es que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial muchos Estados han fomentado intentos de reforma de sectores públicos. Uno de los caminos es aumentar la transparencia de la gestión y las responsabilidades democráticas. Para que esto tenga éxito se parte de una base generalmente equivocada que es que los votantes tienen información concreta acerca de los funcionarios públicos incompetentes o corruptos, entonces utilizaran el poder de las urnas para desplazarlos de sus cargos. Muchas reformas han tratado también de aumentar el número de normas que deben cumplir los funcionarios estatales. Las reformas pasan por la relación que establecen los economistas de Principal-Agente. El principal es el encargado de llevar adelante la toma de decisiones y el que da las instrucciones a las jerarquías de agentes subordinados. En una empresa privada el principal es el dueño del negocio el cual delega su autoridad en una junta directiva, por ejemplo. En una Democracia, el principal es todo el pueblo el cual a través de las elecciones delega su autoridad en una asamblea legislativa, o sea sus representantes. Siguiendo este análisis a mayor democracia menor corrupción y mejor gobierno. De esto suponemos con razón que la construcción estatal y la construcción de la democracia no es sinónimo y que existe siempre una tensión entre ambos conceptos. Los gobiernos modernos deben proporcionar una amplia variedad de servicios complejos desde informes meteorológicos hasta la dirección de las fuerzas armadas, regula los servicios de apoyo a la agricultura. En definitiva, la capacidad estatal está condicionada a los recursos, los funcionarios mejor formados y comprometidos no lo estarán si no reciben una remuneración acorde o no tiene los instrumentos indispensables para su función. Los componentes del orden político que conforman la democracia liberal moderna, o sea el Estado, el principio de legalidad y la responsabilidad son complementarios. La realidad en los tiempos que corren es que la democracia contemporánea debe hacer frente es a la incapacidad para proporcionar lo esencial que la gente espera, la seguridad, el crecimiento económico y servicios públicos de calidad.

Como el Uruguay, no hay.

Luis Batlle Berres en su pensamiento político, económico y social sostenía que el desarrollo de un modelo industrialista en el que el Estado ejerciese un importante rol de árbitro en materia de conciliación de clase y de dirigismo económico permitiría la paz social y el desarrollo. También planteó la plena vigencia de la democracia y la libertad, consolidando los interese del sector empresarial y de los sectores medios y obreros en torno a la industria nacional. Por supuesto que era una visión contraria al que proponía los sectores agropecuarios. La idea era no imitar los modelos populistas latinoamericanos cuyo arquetipo era el peronismo. En el discurso que realiza al asumir la presidencia don Luis sostuvo: “Nosotros, los que fuimos formados en los últimos aleteos de la filosofía liberal y dimos los primeros pasos hacia la socialización de ciertas actividades del organismo social, comprendemos que tenemos que continuar ese ritmo para encauzarlo en las vías normales. Apresurase a ser justos, es asegurar la tranquilidad; es brindarle al ciudadano los elementos principales y básicos para que tenga la felicidad de vivir y hasta él lleguen los beneficios de la riqueza. Apresurarse a ser justos, es luchar por el orden y es asegurar el orden

El Estado debía adelantarse al conflicto social a través de una política de equilibrio que diese seguridad a los sectores más desposeídos con una adecuada redistribución de la riqueza y una mayor justicia social siempre en el marco de respeto a la democracia y a sus principios como la libertad de expresión, la libertad de opinión, las garantías individuales, la propiedad privada.

Para Luisito y para los batllistas la democracia y la libertad son la base del progreso y la justicia social y siguiendo el pensamiento de don Pepe que los ricos sean menos ricos para que los pobres sean menos pobres. El batllismo integra los conceptos de democracia, libertad, orden, paz social y pueblo. La lucha por la paz exige el respeto a la ley. Nada es más necesario para el individuo que la libertad que solo se alcanza con la democracia. La seguridad económica sin libertad es opresión en lo social y dictadura en lo político. Sin libertad los obreros no podrán alcanzar ninguna conquista económica.

El modelo industrialista planteaba el desarrollo de las industrias existentes y tratar de crear otras nuevas aplicando medidas proteccionistas sostenidas en el manejo del tipo de cambios. La actividad privada debía ser apoyada y sería el centro de la actividad económica amparadas por el proteccionismo estatal. Pero en caso de necesidad el Estado debe ampliar sus funciones asumiendo la responsabilidad del manejo de empresas públicas estratégicas. Todo este proceso no debía obviar el factor humano, el trabajador es el principal protagonista, por lo tanto, se le debía otorgar toda clase de compensaciones. El capital debía ser benefactor y su objetivo no sería la simple ganancia sino la distribución de la riqueza. El intervencionismo estatal, entonces, se debe realizar en defensa del interés general, la acción estatal es crear nuevas soluciones que den solidez a la organización social. Ya don José Batlle y Ordóñez rechazaba el antagonismo entre el capital y el trabajo y por extensión la lucha de clases. La conciliación de clases la realiza el Estado con el concepto de que la riqueza no es solo del propietario, también lo es del trabajador que con su trabajo la crea y por lo tanto se debe compartir con la frase de que la lucha de clases surge de la injusticia de clases, el batllismo construyó el Uruguay tal cual lo disfrutamos hoy.

Es imprescindible el retorno del batllismo al Gobierno.

Ver:

Fukuyama, Francis. Orden y Decadencia de la Política. Deusto. 2014

El largo camino de la hegemonía cultural gramsciana.

El largo camino de la hegemonía cultural gramsciana.

Al morir Karl Marx en 1883 el marxismo comenzaba a cobrar un rol casi hegemónico como doctrina política y como visión general del mundo y la sociedad en el marco de los movimientos socialistas europeos y en especial los de origen alemán. A finales del siglo XX se podía afirmar que siguiendo a Sartre (1905-1980) era un sistema de coordenadas que permitía colocar y definir el pensamiento en cualquier terreno, ya sea desde la economía política a la física y a la historia del mundo. Esta opinión mostró que hasta la implosión del imperio soviético el alcance del marxismo fue muy grande. El occidente nunca llegó a ser marxista, aunque si llegó a ser cristiano. Mientras tanto la lucha por mejores salarios, libertades sindicales, representación política eran en realidad los temas importantes. En todo caso bajo las condiciones represivas de la Alemania de Bismarck, la mera petición de libertad política alcanzaba niveles revolucionarios y subversivos. En ese campo Kautsky fue el que forjó la síntesis entre socialismo y democracia parlamentaria que tomaría un gran cuerpo durante la Segunda Internacional (1889-1914).

Kautsky trabajó mucho en la sistematización de la doctrina dirigiendo durante 35 años la publicación “Tiempo Nuevo” (Neue Zeit). En donde publicó los principales manuscritos económicos de Marx, también escribió sobre la teoría de la crisis, educación, sobre el origen del cristianismo, ética y una de sus mejores obras fue “cuestión agraria”. Fue atacado por Rosa Luxemburg y por Lenin. La realidad es que abre una serie de debates entre teóricos marxistas radicados en Viena. En 1904 aparece la revista “Estudios Marxianos” (Marx Studien) cuyos artículos estaban firmados por Rudolf Hilfering (1877-1941) cuyo principal aporte fue influir en la visión de Lenin de que el Imperialismo es la fase superior del capitalismo, Otto Bauer (1881-1938) que publica en 1906 “La cuestión nacional y los problemas de la socialdemocracia” con el objetivo de llenar el vacío de la doctrina marxista en relación a los nacionalismos fundamentándolo como fruto del imperialismo capitalista. Un taórico marxista posterior Max Adler estudió los problemas filosóficos de causalidad y teleología buscando una solución kantiana. Luego Karl Renner (1870-1950) se enfrenta al nálisis de la sociedad moderna, de la estructura de los servicios, o sea la burocracia desarrollada por los Estados modernos. La economía marxista se movió hasta los años previos a la caída del muro de Berlin en tres campos. El de dialogo con la economía liberal o neoliberal, en el de la crítica a capitalismo y en la elaboración de de la teoría económica del socialismo. En la lucha contra la sociedad burguesa la Revolución Bolchevique los encuentra por sorpresa, el partido soviético se vio forzado a improvisar permanentemente originando un aparato gerencial tecnocrática. La realidad es que el italiano Enrico Barone, discípulo de Vilfredo Pareto había lanzado ya ataque contra la visión marxista de la economía.

El célebre “dictum” de Marx, en su última tesis obre Feuerbach, de que los filósofos no han hecho sino interpretar el mundo y que la tarea será transformarlo. Esta visión inspiró una visión especulativa en la que debatieron filósofos como Bolch, Lukkas y Korsch que buscaban un entorno filosófico anticapitalista y la creación del “hombre total” que estuviera libre de las escisiones y explotaciones inherentes a la sociedad burguesa. Bloch elaboró un proyecto teórico marxista de la esperanza como pasión suprema que engloba a todas la aspiraciones humanas. Huye de la Alemania Nazi debido a su simpatías comunistas y se establece en Filadelfia . Durante su período norteamericano entre 1838-1947 escribe “La esperanza como principio”. En esta visión el hombre es fruto de su posición dentro de una estructura de producción y dominación pero con la condición de que quiere ser absolutamente libre. Es el sentido más profundo de la construcción del socialismo, la creación y la realización de un mundo nuevo. Lukacs se unió al Partido Comunista y nombrado comisario político del Ejército Rojo magyar en 1919. Posteriormente se exilia en Austria donde escribió “Historia y conciencia de clase que era un conjunto de ensayos cuya fundamentación dialéctica era que la visión planteada por Marx y por Engels era correcta en cuanto a método y forma de observar la realidad y también de transformarla. Afirmaba que la postura de tomar la esencia del método que Marx tomo de Hegel era el concepto de totalidad concreta, en efecto el marxismo hereda de Hegel el ser una filosofía general del mundo que se entiende como un todo comprensible y transformable. Para Hegel la verdad es el todo. A partir del trabajo de Lenin Materialismo y empiriocriticismo Lukacs pasa a estudiar el problema de la conciencia proletaria. Para él el proletario no solo posee conciencia de los objetos, sino que que por su condición de explotado tiene una conciencia practica que exige la transformación. Posteriormente Karl Korsch (1889-1961) critica a todo un conjunto de teóricos sosteniendo que el marxismo es el fin de toda filosofía revolucionaria del proletariado y una visión alternativa del mundo que va a influir en la denominada Nueva Izquierda de las décadas de 1970 y 1980 cuyo objetivo era elaborar una teoría netamente marxista que fue detenida abruptamente con la caída de la URSS.

Antonio Gramsci:

Los esfuerzos de Bloch, Lukacs y Korsch se dirgieron más hacia una fundamentación sólida del marxismo que a su reelaboración atendiendo lo nuevos cambios de la política, la economía y la cultura. Gramsci se enfrentó a estos conceptos, y es para muchos el teórico marxista más importante después de Lenin. Nace en Cerdeña en 1891, en un hogar pobre. Muy aplicado en los estudios le dio una educación sólida. Inicia su vida revolucionara en el movimiento separatista sardo. La brutal represión de los campesinos por parte de las tropas enviadas desde la Península Italiana le despertó un profundo interés en estudiar la cuestión agraria. Luego vería en Turin la represión de los obreros por parte de las tropas lo que lo motiva a reflexionar sobre la violencia de l Estado. Al iniciar sus estudios universitarios era muy fuerte la influencia de Labriola, Rodolfl Mondolfo en la denominada filosofía de la praxis, expresión que va a ser muy utilizada por Gramsci para referirse al marxismo para alejarse de la visión idealista llevada adelante por Benedetto Croce (1866-1952) filósofo liberal muy influyente. La realidad es que entre 1912 y 1920 la ciudad industrial de Turin fue escenario de una serie de leadas revolucionarias proletarias, encabezadas por obreros no integrados en los sindicatos, los cuales había optado por una política de paz industrial pactada con el gobierno.

En 1917 funda “L´Ordine Nuovo” publicación revolucionaria en la cual se postulaba que la toma bolchevique del poder por medio de la revolución era posible. Como no consiguen el apoyo dl Partido Socialista italiano funda el Partido Comunista en 1921. En sus fases iniciales el Partido Comunista Italiano fue profundamente influenciado por los “consejos de fábricas” que se había formado con anterioridad en Turin. Con la asunción de fascismo Gramsci cambió la ingenua idea de que la caída futura del fascismo traería de la mano la revolución proletaria y con ella la noción que lo único que había que hace era lucha contra el fascismo. Gramsci fue detenido en 1926 y condenado a 20 años de prisión. Es en la cárcel donde escribe sus “Quaderni dal carcere” hasta que muere en 1935. Su aislamiento le permitió una gran libertad crítica. Gramsci produce su teoría de la “egemonia”. La hegemonía es la cultura que permea toda la sociedad, en especial la sociedad civil, no la política estatal y que fundamenta el dominio clasista d ela burguesía. La hegemonía debe distinguirse del dominio directo ejercido por el Estado. Por otro lado la hegemonía no es solo el conjunto general de creencias, una ideología pasivamente sostenida por una población es también producto de la actividad de los intelectuales presentes en cada sociedad cuya práctica fundamental es la producción de la hegemonía a través de la inserción en la actividad cultural. Hay, para Gramsci, dos tipos de intelectuales: el tradicional ligado a formación clasista histórica y el orgánico ligado a aspectos claves de clase social ascendente o dominante. Son los intelectuales orgánicos los que orientan las aspiraciones e ideas de la clase a la que pertenecen, así el intelectual orgánico de la burguesía es el pensamiento del liberalismo. Los nuevos intelectuales orgánicos son los que han uncido sus esfuerzos a los del movimiento obrero revolucionario. La lucha social por la hegemonía civil, teorizada por Gramsci refiere a una caracterización de la sociedad civil como ámbito de relaciones sociales modernas que están bajo el dominio del capital y que son, ellas mismas, un espacio social que ha conquistado derechos, libertades y valores; a partir de esa situación se hace posible para los movimientos sociales realizar una disputa ideológico política de proyectos e influencias en la sociedad civil. La noción de catarsis ofrece la perspectiva de autoreconocimiento crítico de y entre los grupos populares de la sociedad civil, en tanto mayorías. La categoría aporta también un método político cultural para una elevación ético política de la actual resistencia, de la defensa de los derechos particulares y generales, de la organización autónoma del movimiento popular y de la exigencia politizada del conjunto de la sociedad de que el Estado se constituya en una expresión pública de las iniciativas de la sociedad y en sus órganos se apliquen políticas alternativas. La lucha por la hegemonía conlleva una propuesta de transformación radical de las formas socioculturales y políticas de la misma sociedad civil. Interesa que se constituya una sociedad diferente, distinta de lo que hoy en general se reconoce como tal en América Latina: una amalgama de grupos y relaciones sociales e ideológicas de la modernidad articuladas por intereses empresariales y asociaciones conservadoras de diversas minorías. Las agrupaciones y organizaciones populares progresistas que luchan por derechos y la noción de catarsis histórica. Su actualidad para América Latina valores y por reformas puntuales no harían parte de la sociedad civil en esa estrecha concepción. La noción de sociedad civil y la propuesta de su reforma nos plantea, en cambio, el reto de una creación cultural de elevación de la conciencia colectiva. Si bien es cierto que la sociedad civil se constituye a partir de la existencia de relaciones de interdependencia entre los individuos modernos que se interrelacionan en el mercado, su existencia expresa la dependencia universal del trabajo y las necesidades de todos, patrimonio común fundamental que obviamente se contrapone al dominio unilateral del dinero, la propiedad y el capital. Pero esas relaciones sociales civiles basadas en los derechos y libertades de la modernidad están articuladas también por lo comunitario: son una expresión opuesta, contradictoria e incompleta del patrimonio común. La transformación de las relaciones sociales contemporáneas en relaciones de comunidad y cooperación social conlleva una reforma apremiante del Estado y la sociedad civil para crear un nuevo bloque histórico que abarque la disputa crítica por un nuevo proyecto social y político nacional; una influencia decisiva de la propia sociedad en lo colectivo solidario y popular, que la libere de las ataduras del capitalismo y el Estado actuales y de la influencia de las concepciones y presiones de las organizaciones e intelectuales comprometidos con la acumulación de capital. La máxima “gramsciana” había gestado, durante décadas y con paciente activismo, un monopolio tan férreo que condujo al predecible triunfo electoral de la izquierda del año 2005.

El efecto dominó del aplastante triunfo político de los partidos de izquierda en toda la América hispana corroboró la sentencia de Alain de Benoist quien había anunciado ya hace décadas, que: “No hay revolución ni cambio posible en el orden del poder si las transformaciones que se trata de provocar en el terreno político no han tenido lugar ya en las mentes”.

La estrategia gramsciana ha sido la catapulta de un panorama político concreto. De hecho en estos últimos tiempos, ha sido la misma izquierda la que, detentando una hegemonía cultural jamás lograda en su historia, genera las tesis y ella misma les plantea objeciones, manteniendo así el círculo vicioso de la prédica ideológico-cultural en el ámbito público.

Ver.
Giner, S. Historia del Pensamiento Social. Ariel Historia 1994. 9 edición. Pp. 652 y Ss.