La Idea Social del Primer Batllismo

La Idea Social del Primer Batllismo

Brum y Palacios y la defensa del pueblo trabajador

En época de coalición, creo, es pertinente tener en cuenta los principios que forjaron la corriente de pensamiento batllista. Claro, mirando al porvenir y con el avancismo imprescindible para definirnos como batllistas hoy. En ambas márgenes del Río de la Plata la preocupación reformista estaba en función de los más desposeídos y el rol del Estado en la búsqueda de soluciones para esos sectores sociales. Hace un siglo ya de estos debates. Vale la pena, pienso, reflexionar sobre ellos.

Alfredo L. Palacios nació en Buenos Aires el 10 de agosto de 1878. Fue uno de los 19 hijos que tuvo su padre, Aurelio José Florencio Palacios Bustamante, un político uruguayo de renombre. Sin embargo es a su madre, Ana Ramón Beltrán, a quién Alfredo reconoce como mentora de las ideas socialistas que madurarían en él años después.

«En el socialismo me inició mi madre a los 11 años. Ella puso en mis manos el Nuevo Testamento, con el sermón de la montaña, y llegó a apasionarme la figura de Jesús. Luego hice mías las palabras del doctor Juan B. Justo, fundador del Partido Socialista que decía: ‘Socialismo es la lucha en defensa y por la elevación del pueblo trabajador que, guiado por la ciencia, tiende a realizar una libre e inteligente sociedad humana basada sobre la propiedad colectiva de los medios de producción, o sea la tierra, las máquinas, los medios de transporte”

A medida que iba creciendo probó sus dotes como periodista, como orador elocuente y se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). El 11 de marzo de 1904, con 24 años, Alfredo fue elegido por la cuarta circunscripción electoral como diputado por Buenos Aires. Los obreros de La Boca parieron al primer diputado socialista de la Argentina y del continente americano.

Su especialidad fue reconocida internacionalmente. La Oficina Internacional del Trabajo le encarga un estudio sobre “la fatiga y sus proyecciones sociales” y para ello, Palacios recurre a expertos e instala el laboratorio en los Talleres del Estado, situados en el Riachuelo, y durante el mes de julio de 1921 estudia a los trabajadores in situ. Sus conclusiones son terminantes y asestan un duro golpe al taylorismo: concluye diciendo que a medida que avanza la extensa jornada laboral, el rendimiento de los obreros decae y la fatiga llega a la extenuación si no se realizan medidas tendientes a fomentar los descansos.

En 1922 es elegido por profesores y alumnos decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Plata.

Durante 1923 realiza una gira por América Latina: viaja a Uruguay, Brasil, México, Panamá, Perú y Bolivia; y es designado miembro honorario de las universidades de Mérida, Lima, Arequipa, Cuzco, y La Paz.

Es en estos acontecimientos que Palacios toma nota del debate sobre las políticas impositivas que lleva adelante en nuestro país el Dr. Baltasar Brum, en especial la vinculación entre los impuestos directos y la familia. Ya había citado a Brum en un artículo publicado en “El nuevo Derecho”. Lo invita a dar una conferencia en la Facultad de La Plata, el 18 de abril de 1924 donde Brum expone sobre los monopolios de seguros y energía eléctrica en nuestro país. El resultado de esta ponencia de Brum fue la solicitud de Alfredo Palacios un artículo para ser publicado en los “Anales de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de La Plata” titulado “La familia y los impuestos directos” en el mes de agosto de 1929. En dicho artículo sostenía Brum:

“Sea cual fuera la escuela económica a que se pertenezca es forzoso reconocer que los egresos públicos crecen conjuntamente con los habitantes y con la afirmación del concepto de solidaridad social, que se traduce por el mejoramiento moral y por el mayor bienestar de las clases proletarias. Para evitar que el crecimiento de los gastos – tan inevitables como los que se producen en la familia a consecuencia del aumento de sus miembros- arruine al país, hay que recurrir, entre otras a estas soluciones: aumentar por un eficaz proteccionismo la capacidad económica para que soporte sin perturbaciones nuevas cargas; nacionalizar o estatizar todos los servicios públicos, único medio de que sean atendidos por la comunidad en su propio beneficio y crear gravámenes directos o indirectos que contemplen los intereses económicos”(…)” La tasa inmobiliaria es proporcional y si bien, en algunos casos, se ha pretendido corregir las injusticias de la proporcionalidad, aplicable al pequeño propietario lo mismo que al riquísimo, por medio de la tasa progresiva, es evidente que ni la proporcionalidad, ni la progresividad son justas, porque para determinar el impuesto solo toman como elemento decisivo el valor del bien, prescindiendo de la mayor o menor contribución que a la riqueza general presta el factor población”

El pensamiento social del batllismo lo podemos ver con claridad en el fundamento del proyecto de “Vivienda para pobres” llevado adelante por el Dr Brum: “ (…) Es la naturaleza humana y no la calidad de funcionario la que con la necesidad de disponer de un pedazo de tierra y una casa donde vivir, trae aparejado el derecho social de contribuir a que todos puedan lograr esa finalidad(…) Desde la Presidencia del Banco Hipotecario me he convencido de que esta institución, mediante la contribución del Estado podría cumplir, sin perjudica sus funciones esenciales la alta misión de proporcionar a todos los habitantes pobres del país el modo de adquirir la propiedad de su hogar.

Fruto de tal convicción es la iniciativa que, con la inteligente cooperación del gerente, ingeniero Raul Bonino, adjunto y que justifico con esta exposición. Al formularla, tuve presente la necesidad de no confundir la acción económica que debe satisfacer el Banco-y que no puede afectarse sin ocasionar grandes perjuicios generales- con el otorgamiento del crédito que permitiera construir la vivienda mínima (…) Para evitar evitar la confusión independizo la emisión de los títulos que facilitaría la adquisición de la vivienda mínima, propongo una sección especial que se denominaría » Sección Constructora del Banco Hipotecario del Uruguay»

La mujer mayor de edad y el hombre uruguayo o extranjero que este inscripto en el Registro Cívico aunque careciera de ahorros tendrán derecho a un crédito de $ 1500 pagaderos a treinta años para adquirir una vivienda con inclusión del valor del terreno y abonaría dicha suma el 3% de interés y el 2% de amortización.. Se extienden los efectos de la Ley Serrato a toda la población de la República. Así se prestaría hasta el 95% para construir viviendas de $1500 a $ 2500. 90% para las que oscilen entre $ 2500 y $ 3500 y 85% para los que excedan esta última suma (…) Como se ve con un pequeño sacrificio de los terratenientes se resolvería el magno y grave problema de la vivienda de las clase pobres de la sociedad, sacrificio facilmente soportable y que dado su destino redundaría en notables beneficios generales.(…) Ganaría la salud pública, se beneficiaría el orden social, prosperaría la República, se embellecerían las ciudades y la campaña y podríamos proclamar que en el Uruguay (…) ya no existen parias a los cuales les falte un pedazo de tierra donde detenerse y un techo  propio para instalar su familia. Baltasar Brum Presidente, E. Rodríguez Castro, Secretario General.»

Ver:

García Bouzas, R. La Justicia de los doctores 1900-1930. Facultad de Derecho-FCU. Mvd. 2001

El Batllismo a prueba

El Batllismo a prueba

La crisis del 2002 tiene varios puntos de análisis. Para algunos economistas se remonta a la cesación de pagos de Rusia en 1998. Esto afectó a Brasil que tuvo que devaluar la moneda el 13 de octubre de 1999. En Argentina el problema estaba en la existencia de problemas en su sistema cambiario, tenía una paridad U$S -$ quedando expuesta su política fiscal derivada de su dependencia del mercado brasilero. En el 2001 Argentina tenía problemas con su deuda pública, y la confianza de los ahorristas se complicaba sacando ahorros. La respuesta fue congelar los retiros llamados comúnmente “corralito”. El drama se extendió a la política obligando a la renuncia del Presidente Fernando De la Rúa el 20 de diciembre del 2001. Se sucedieron dos presidentes en el plazo de 10 días. En nuestro país la percepción era, como históricamente lo había sido, de algo transitorio que aumentaba el proceso inflacionario.

La realidad era mucho más profunda: la devaluación inmediata presenta con crudeza problemas estructurales y fragilidades endémicas. El PBI tuvo un descenso del 11%. El cierre fiscal aumentó el endeudamiento bruto que estaba dolarizado en su mayoría. Esto agregaba otra debilidad hacia el sistema cambiario. Por otro lado hubo una serie de problemas coyunturales como una gran sequía que afectó al agro y a la generación de energía. Todo esto culmina con un brote de fiebre aftosa en el marco de negociaciones de venta de carne a los Estados Unidos. La realidad era que se trataba de una crisis regional con circunstancias locales que en conjunto generaron una tormenta perfecta.

La administración liderada por el Dr. Jorge Batlle se había iniciado en marzo del 2000 actuó inicialmente con cautela. El problema mayor no percibido al comienzo de este proceso era la gran cantidad de depósitos en U$S en manos de ahorristas argentinos que oscilaba en unos 6500 millones de U$S más o menos el triple de las reservas del Banco Central del Uruguay (BCU). Por otro lado existía una vinculación de esos depósitos con empresas y por extensión con la deuda soberana argentina. Los Bancos Públicos y en especial el Banco Hipotecario del Uruguay prestaban dinero a muy largo plazo en unidades que se ajustaban a salarios por esta razón cualquier efecto que despertara desconfianza sobre la viabilidad del sistema bancario podría desencadenar una corrida bancaria. Es lo que ocurrió. Los factores estructurales, entonces, fueron:

1) Recesión económica que afectaba las carteras de crédito de los bancos.

2) Gran dolarización de la economía y en particular del sistema financiero que afectaba la percepción de solvencia de los deudores.

3) Las crisis anteriores y en especial la de 1982 traían malos recuerdos, cuando el Estado compró carteras pesadas de los bancos y se sucedieron refinanciaciones para solucionar el endeudamiento de los sectores productivos.

4) El sistema bancario tuvo una muy baja contribución al desarrollo productivo cuando suspenden los financiamientos a largo plazo.

5) La gran exposición del sistema financiero uruguayo al riesgo argentino por tres vías, la gran concentración de créditos de bancos locales en Argentina, sobretodo el caso del Banco de Galicia-Uruguay, Banco Comercial y Banco de Montevideo. Lo que originaba una gran cantidad de depósitos de argentinos en el sistema financiero uruguayo. Finalmente la vinculación patrimonial entre Banco Galicia-Uruguay con Banco Galicia de Argentina, Banco Comercial con Banco General de Negocios y Banco de Montevideo con Banco Velox.

6) Un gran crecimiento del déficit fiscal complicaron la asistencia del Estado al sistema financiero.

7) El establecimiento del “corralito” a principios de diciembre de 2001 en Argentina determinó el retiro de los depósitos de los bancos uruguayos por parte de los argentinos buscando liquidez y previendo medidas similares en nuestro país.

8) La devaluación realizada en junio del 2002 trajo inmediatas consecuencias de solvencia y creciente morosidad en el sistema bancario local

9) La pérdida del grado inverso en febrero de 2002 elevó el índice de riesgo país lo que debilitó al Estado para hacer frente al déficit fiscal.

A comienzos del 2002 el Banco General de Negocios de Argentina tenía acusaciones de prácticas ilícitas que van a llevar al cierre de esa institución y una serie de procesos judiciales en contra de sus directores los hermanos Rohm. Ante esta situación, en febrero de 2002 se llegó a un acuerdo para capitalizar al Banco Comercial. El Banco emitiría U$S133 millones de acciones que se dividieron entre el Estado uruguayo U$S 33 millones y los bancos accionistas del grupo BGN: JPMorgan, Dresdner Bank y Credit Suisse. Por otro lado el Banco Galicia-Uruguay comenzó a tener problemas por el retiro de depósitos como consecuencia del corralito en Argentina. El BCU decide intervenirlo y suspender su actividad por 90 días. En diciembre de 2002 se homologó un concordato que consistía en la devolución a 9 años del 100% de los depósitos en U$S con los intereses correspondientes. Durante el transcurso de estos episodios se produce la renuncia del Ministro de Economía Cr. Alberto Bensión y del Presidente del BCU Cr. César Rodríguez Batlle. En su lugar asume el Senador Alejandro Atchugarry como Ministro de Economía y el Economista Julio de Brum en el BCU. El 30 de julio de 2002 el gobierno decretó un feriado bancario que se extendió hasta el 5 de agosto. A fines de julio se envía una misión de urgencia a Estados Unidos integrada por Ariel Davrieux, Isaac Alfie, Humberto Della Mesa y Enrique Guerra para pedir el apoyo de organismos internacionales. El chileno Eduardo Aninat, número tres del FMI y Marcelo Figuerola responsable del FMI para América Latina informaron la negativa de prestar asistencia a Uruguay.

Frente a esta situación el Presidente Batlle le pide al embajador en Estados Unidos, Hugo Fernández Faingold y al representante uruguayo frente a los organismos internacionales Carlos Steneri que gestionaras una asistencia directa de Estados Unidos frente a la negativa del FMI. La amistad del Presidente Batlle con el presidente Bush facilitaron la negociación y John Taylor subsecretario del Tesoro para asuntos internacionales confirmó oficialmente la ayuda a nuestro país. Uruguay contaría con los fondos necesarios que alcanzaban la cifra de U$S 1500 millones para reprogramar los depósitos a plazos en el BROU y el BHU, se suspenderían las actividades de los cuatro bancos con dificultades, Comercial, Caja Obrera, Montevideo y Crédito se creó un fondo de estabilidad del sistema bancario. Este crédito puente debía ser aprobado por el FMI que tuvo que ceder ante la presión del gobierno de Estados Unidos. El país inició un camino de recuperación económica que fue más rápido que el gran costo político que todavía, injustamente,  se mantiene en el caudal electoral del Partido Colorado.

La Política y la Ética de la Responsabilidad

La Política y la Ética de la Responsabilidad

Luego de que se amplió el derecho al voto los partidos británicos fueron lentos en captar votantes. Hubo un partido que en términos modernos podríamos definir como clientelista, el Partido Conservador, y muchos de sus integrantes eran terratenientes o integrantes del alto comercio por lo tanto influyentes en los sectores populares y conseguir apoyo de los sectores populares que no pertenecían a la élite.

Fue el Partido Laborista británico el que lograría movilizar a la clase obrera y terminaría sustituyendo a los liberales como el segundo partido de la política británica. Este partido se origina en año 1900 como el brazo político de un comité de representación de trabajadores agrupados en el gran congreso sindical de 1899.

Se suele decir que la relación entre los partidos comunistas latinoamericanos y Moscú es un simple lazo de dependencia y, en cierto modo, unilateral. En las relaciones del Kremlin con los partidos comunistas latinoamericanos, existen tres grandes periodos: el de la existencia de la Internacional Comunista (1919-1943), el de las Posguerra y la Guerra Fría y el que se prolonga desde la Revolución Cubana hasta hoy.

En los Estados Unidos la base democrática de su fundación la tensión era entre esa concepción un buen gobierno en el cual el individuo es lo más importante. Toda esta introducción viene por los diferentes conceptos para calificar hechos de por si complejos y de alto costo social por teóricos de diferentes orígenes políticos.

En nuestro país, en los complejos años sesenta la izquierda estaba fragmentada en un conjunto de partidos menores y con escaso poder electoral dentro de los cuales predominaban el Partido Socialista (PS) y el Partido Comunista (PCU). Tenía un peso menor electoral pero muy consistente ideológicamente el partido de tendencia social cristiana denominado Partido Demócrata Cristiano (PDC). Para el común de la gente todos estos partidos eran la «izquierda». Siguiendo los lineamientos de Moscú o la influencia revolucionaria cubana se debería llegar a un frente popular que aglutinara todas las expectativas sociales y revolucionarias de la «izquierda».

Por entonces nuestro país atravesaba una crisis profunda en que la economía aparecía como la punta de un iceberg. La
realidad era mucho más compleja y se podría resumir en una crisis profunda de valores democráticos. Eran tiempos de cambio, la sociedad los buscaba a través del voto y vaya que desde 1959 lo conseguía con los Colegiados blancos
y luego con la reforma Constitucional y un Militar como presidente electo. Fue el momento de intereses contrapuestos, por un lado los sectores políticos que trataban de navegar la crisis sin perder caudal electoral, la izquierda manifestando en los medios de difusión apocalípticas presunciones de una debacle inminente de todo el sistema, los técnicos colocados en cargos ministeriales y que sería los responsables de todas las medidas antipopulares y finalmente los fundamentalistas de derecha ubicados en un protagonismo militar creciente y los de izquierda con Sierra Maestra como ejemplo. Y el accionar diluido por la historiografía reciente del movimiento tupamaro para llevar al poder por la vía armada. Hubo, y hay, momentos de responsabilidad mal resueltos pero utilizados en forma muy criticable por las oposiciones políticas del momento.

En materia económica a mediados de los sesenta hubo una gran crisis en el sistema bancario. La multiplicación de las financieras parabancarias (en su mayoría, filiales de los propios bancos) se centraba en la recepción de depósitos y en la realización de colocaciones al margen de las normas que regulaban la actividad bancaria; proporcionaron, al mismo tiempo, más y mejores canales para la evasión de capitales.

La crisis bancaria de 1965 y sus derivaciones pusieron de manifiesto la existencia de ·grandes masas de capital controladas por los bancos, pero operadas a través de esas filiales. Para sostener y aumentar sus niveles de ganancia la banca apeló, además, a las operaciones en moneda extranjera.

Por esta vía se aseguraba el reembolso del capital y el cobro de intereses no deteriorados en su valor real. Toda esta situación originó una andanada de agitación social, reclamos de los trabajadores asalariados, paros y manifestaciones que motivadas por el ideal revolucionario se convirtieron en violenta. La gente voto seguridad, una Constitución con instrumentos importantes para el Poder Ejecutivo y un militar con una imagen de buen administrador y firmeza. Su repentina muerte a fines de su primer año de gobierno va a cambiar el eje político de cómo enfrentar los problemas con un enfoque pragmático y firme frente a la situación que venimos relatando.

Hoy vemos, como si la Historia de nada sirviera, una creciente ola de reclamos y coordinaciones entre grupos sociales para un cambio de modelo. El modelo vigente fue el que resulto electo en comicios libres y en plena democracia como en los sesenta. Los instrumentos legales, la democracia plena y los intereses reales de cada modelo están hoy enfrentando los coletazos de una pandemia, el control de la inflación, el mantenimiento del empleo por un lado. Y por el otro ver las carencias y los problemas que afectan a sectores de nuestra sociedad. La grandeza será manejar los instrumentos democráticos enfrentando a una impaciencia que aparece en algunos conceptos como posicionamiento electoral.

El Primero de Mayo. Una crónica con perspectiva batllista sobre el día de los trabajadores en Uruguay

El Primero de Mayo. Una crónica con perspectiva batllista sobre el día de los trabajadores en Uruguay

El documento de los trabajadores de Chicago con el que convocaban a la huelga sostenía:

“¡Un día de rebelión, no de descanso! Un día no ordenado por las voces jactanciosas de las instituciones que tienen encadenado al mundo del trabajador. ¡Un día en que el trabajador hace sus propias leyes y tiene el poder de ejecutarlas! Todos sin el consentimiento ni aprobación de quienes oprimen y gobiernan. Un día en que con tremenda fuerza la unidad del ejército de los trabajadores se moviliza contra los que hoy dominan el destino de los pueblos de toda la nación. Un día de protesta contra la opresión y la tiranía, contra la ignorancia y la guerra de todo tipo. Un día en que comenzar a disfrutar ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas para lo que nos dé la gana”.

Se fijó durante el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional celebrado en París en 1889. La idea era rendir tributo a los Mártires de Chicago, un grupo de sindicalistas que fueron condenados en Estados Unidos por su participación en una huelga que se inició el 1 de mayo de 1886 en todo el país y, en ese Estado, se prolongó hasta el 4 de mayo con la sangrienta Revuelta de Haymarket. Tres fueron a prisión y cinco ejecutados en la horca. El fin era conseguir la jornada laboral de ocho horas que en 1886 ya establecida la Ley Ingersoll, pero que la patronal incumplía, lo que rearmó y movilizó a las organizaciones laborales y sindicales del país.

En Estados Unidos y Canadá la fecha se trasladó al primer lunes de septiembre por miedo a que el movimiento socialista se reforzase y pasó a llamarse Labor Day. Pero en esa huelga, que se saldó con miles de trabajadores despedidos, detenidos o heridos, la mayoría inmigrantes europeos, estaba la mecha del Día del Trabajo, una festividad en honor de la clase obrera que poco a poco se fue extendiendo al resto del mundo. Los autores del libro “Batlle y el Batllismo” que cuenta con las correcciones de Batlle y Ordoñez dicen que, «Por una observación del reparto económico actual, el batllismo halla una graduación infinita de posiciones económica entre la burguesía y el proletariado. No cabe toda la sociedad en esa definición -tan cara a otras tendencias izquierdistas- de: burgueses y proletarios. Hay una serie inconmensurable de grados entre los términos polares de la fórmula: y el batllismo coloca, junto a las clases de explotadores y explotados, otros estratos que no por menos definidos y concretos dejan de ser, por ellos, existentes y reales, y de profundísimo interés para el sociólogo. Esta manera particularísima de considerar a la sociedad -desde el 7 Se considera necesario en este punto aclarar que se habla de fraternidad y no de solidaridad, hay autores que puedan llegar a tratar ambos conceptos como sinónimos, para ésta caso son conceptos muy diferentes, no es lo mismo ser fraterno que ser solidario, el batllismo es esencialmente fraterno y jamás fue solidario. 6 punto de vista económico puro- contribuye en definir ya al batllismo dándole una vida autónoma y propia en el conjunto de los sistemas políticos de izquierda.” (González Conzi E.; Giudice Roberto B. 1958: 402).

La primera conmemoración pública del día internacional de los trabajadores en nuestro país tiene lugar el 1 de Mayo del año 1890, 4 años después de los sucesos de Chicago que dieran origen y significado a la fecha.

Aquellos primeros luchadores obreros mayoritariamente anarquistas de origen italiano convocaron a la manifestación callejera con un volante en el que se podía leer:

“Hoy primero de Mayo de 1890 se invita a todos los obreros de Montevideo a asociarse a la huelga universal. Se os invita para la Protesta contra la explotación del hombre por el hombre”, Batlle les decía a los trabadores: “organizaos, uníos, y tratad de conquistar el mejoramiento de vuestras condiciones económicas, que podéis estar seguros que en el gobierno no tendréis nunca un enemigo, mientras respetéis el orden y las leyes” la relación de Batlle y los obreros  “Se ha discutido largamente la formación filosófica de Batlle y la originalidad de su ideario político, pero no se ha destacado nunca la importancia que en su formación tuvieron las experiencias históricas. Esto es especialmente importante a propósito de sus ideas sociales y como motivación de sus actitudes ante el movimiento obrero y social. En 1895 se producen una serie de huelgas que convierten las demandas proletarias y las ideas socialistas (…) El 1º. de mayo de 1896, por primera vez en Montevideo, se celebró con manifestación la fecha obrera. Basta ojear la prensa de esos años, o sopesar el silencio de muchos actores de la vida política, para apreciar cómo aquel instante fue definitorio para la casi totalidad de las capas ilustradas de nuestra sociedad en que primaron los intereses de clase a las posibles ideas democráticas. No fue el caso de Batlle, y el testimonio se encuentra en la serie de sus artículos de El Día. Es categórico. ‘Simpatizamos con las huelgas… he ahí los débiles que se hacen fuertes y que, después de haber implorado justicia, la exigen’.” (Rama, C. 1958: 404).

El primer acto del 1 de mayo en nuestro país.

El acto se desarrolló en 18 de Julio y Olimar (hoy Germán Barbato), a la concentración asistieron algunas decenas de personas. Los sucesivos primeros de mayo se convirtieron en jornadas de lucha obrera en donde los trabajadores salían a las calles y plazas para tomar la palabra.  Desde el punto de vista institucional en nuestro país con la Ley de Feriados de 1919, durante la presidencia del batllista Dr. Baltasar Brum queda valida esta fecha y respetada hasta la actualidad. No en vano Don Pepe y Domingo Arena se definían como obreristas. Legalidad y libertad absoluta sindical pero separados de la actividad partidaria. Un punto conflictivo de las manifestaciones obreras ocurre el 1 de Mayo de 1923. Al pasar la marcha por la Avenida 18 de Julio, cientos de manifestantes tiran piedras contra un bar que permanecía abierto, la acción obrera motivo la represión policial con el saldo de dos muertos, un trabajador y un policía. En 1933, durante la resistencia a la dictadura Herrero-Terrista son asesinados los militantes populares Idalecio Lujambio y Julia Scorino. Entre los años 1959 y 1961 tomó cuerpo la Central de Trabajadores del Uruguay (CTU) y su Congreso Constituyente culminó en 1961. Se disolvió la UGT y se producen una gran serie de huelgas rurales y la primera marcha de los cañeros que se habían organizado en la UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas) que comenzaron a mostrar a la opinión pública otro Uruguay con grandes dificultades y carencias de todo tipo. La mayoría nacionalista en el Colegiado comienza una etapa de endurecimiento entre 1959 y 1967, aplicando Medidas Prontas de Seguridad para enfrentar los crecientes conflictos gremiales. También hubo grupos de presión empresariales en el marco económico de crecimiento inflacionario y aumento de la desocupación generada por el proceso de desbatllistización comenzada con el viraje liberal económico luego de la Reforma Cambiaria y Monetaria llevada adelante por el Cr. Juan Eduardo Azzini. Los trabajadores realizaron importantes huelgas y surgen nuevos mecanismos de lucha sindical. Los conflictos en UTE incluyeron apagones, las marchas cañeras y la nueva fuerza que tomaron los sindicatos públicos fueron llevando a la organización sindical de la fragmentación a la unión. En los sesenta se fueron creando distintos mecanismos de coordinación y unificación destacándose la “Mesa Sindical Coordinadora de Entes Autónomos” y la “Confederación de Organismos de Funcionarios del Estado” (COFE), también surgen plenarios solidarios con gremios en huelga, muy importante para unificar las tendencias socialistas, anarquistas y comunistas que predominaban con discrepancias hasta ese momento. Entre 1960 y 1964 comenzaron luchas intensas por los derechos sindicales, contra el congelamiento de los salarios, marchas por la tierra y defensa de las fuentes laborales. El clima político esta endurecido y en 1963 se aplicaron las Medidas Prontas de Seguridad, también en 1965. Ya en 1964 se rumoreaba amenazas de golpe de Estado, tal cual había sucedido en Brasil y en Bolivia. Todas estas circunstancias fueron acercando las diferentes tendencias del universo sindical hasta que en junio de 1964 comienzan a convocarse las primeras convenciones de trabajadores que vas a dar origen a la Convención Nacional de Trabajadores (CNT). En setiembre se convocó un Plenario Nacional que aprueba un plan de lucha inmediata y la integración de una Mesa Representativa como organismo permanente. Entre esta fecha y 1966 la CNT pasa de ser un mecanismo de coordinación a ser un organismo unificado que adopta el programa del “Congreso del Pueblo” realizado en 1965. En este congreso se nuclearon una serie de sectores profundamente afectados por la crisis y elaboran un gran programa con propuestas para solucionarla que incluía la reforma agraria, la reforma industrial, desarrollo del comercio exterior todas influenciadas por las ideas desarrollistas plateadas por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) que se había creado en 1960. El congreso de unificación sindical se realizó entre el 28 de setiembre y el 1 de octubre de 1966 siendo una de sus bases la participación pluralista de los trabajadores y de las corrientes sindicales clasistas. Se aprobaron los Estatutos, una Declaración de Principios y se aprueba el Programa de Soluciones a la Crisis. El estatuto afirmó la democracia sindical con derecho a crítica y autocrítica, su independencia frente al Estado, a los patrones, a los partidos y a las sectas y la no afiliación a ninguna organización internacional. Los dirigentes de la CNT no podrían ocupar cargos políticos, aunque si tener política partidaria sin fines proselitistas. La declaración de principios subrayaba: Independencia de clase, lucha internacional de los trabajadores y por la liberación nacional hasta llegar a una “sociedad sin explotados ni explotadores”, acercamiento con otros sectores sociales sean campesinos, estudiantes, jubilados y también solidaridad con los trabajadores internacionales.

La Constitución de 1967 contenía determinados instrumentos que favorecía posturas firmes ante desbordes, sobre todo con un Poder Ejecutivo fuerte. Hay que agregar la actividad de la guerrilla y el estancamiento económico.  Se produce una escalada de la violencia guerrillera y también de los reclamos sociales durante una crisis económica creciente se suma la actividad de grupos de extrema derecha en marco de pérdida de referencia de los valores democráticos.  El gobierno de Jorge Pacheco Areco se enfrenta a estas situaciones con gran firmeza. Tiempo atrás se había realizado el primer congreso de la CNT en mayo de 1969 que representaban a 120mil afiliados. En el segundo congreso realizado en 1971 alcanzó la cantidad de 180mil afiliados. Durante el año clave de 1968 se produce una gran represión sindical, funcionarios públicos fueron destituidos o militarizados y el movimiento tuvo grandes derrotas en los frigoríficos, en los bancarios y en la UTE. En 1970, en el mes de octubre triunfó la huelga de la salud privada impulsada por la FUS (Federación Uruguaya de la Salud). Los episodios de febrero de 1973 confunden al movimiento sindical y al Partido Comunista que apoyan lo que creían era un movimiento militar de base popular. Gran error. El 27 de junio el Movimiento inicia una gran huelga en repudio al Golpe de Estado.

Esta huelga con ocupación iniciada en la madrugada del 27 de junio de 1973 respondía a una definición de la CNT desde su fundación en 1964, luego fue confirmada en sucesivos congresos. El resultado fue una gran persecución, la ilegalización de la CNT, promoviendo el despido sin indemnización y la prisión de cientos en el Cilindro Municipal. La huelga duró 15 días hasta la noche del 11 de julio cuando la Mesa Representativa levantó la huelga por mayoría y con los votos en contra de FUNSA, FOEB y la abstención de la FUS, FFOSE, Conaprole y Textiles. El mensaje fue “continuar la lucha por otros medios” En la década del 80, el movimiento obrero comienza su reorganización. Este proceso da origen al PIT (Plenario Intersindical de Trabajadores). La mejor historia de la clase obrera uruguaya fue acto del 1 de mayo de 1983 en donde más de 200.000 personas salieron a la calle por Libertad, Trabajo, Salario y Amnistía. Fue un fuerte respaldo social a la trabajosa salida de la dictadura.

Esta breve historia, en tiempos muy confusos, muestra que el mejor momento sindical fue cuando actuaba independiente de posturas políticas partidarias.

Evolución de los Bancos y la Moneda: La crisis de 1868.

Evolución de los Bancos y la Moneda: La crisis de 1868.

La disolución del Virreinato del Río de la Plata originó el surgimiento de regímenes monetarios muy diferentes en Buenos Aires, las demás provincias y el Uruguay.
Dominada por el capital mercantil, la Banda Oriental se orientó hacia un régimen metalista que se convertiría en orista, muy afín a los comerciantes españoles durante la colonia e incluso a los comerciantes europeos que se movilizan en el área desde 1810.
El interés era mantener una débil circulación monetaria interna, que restringía el consumo, evitaba el déficit de la balanza de pagos y les permitía adueñarse del metal.
El oro estaba destinado al comercio de larga distancia que les permitía grandes ganancias al sector mercantil, el cual había sustituido al Imperio Español en el control de la economía.

Para evitar la fuga de capitales (metales), desde 1865 con la caída de Paysandú y Montevideo en peligro de ser saqueada, y ante la necesidad de proteger al Banco Mauá que tenía sumas muy grandes inmovilizadas en colocaciones a largo plazo o prestamos al Estado, se debió declarar repetidamente la inconversión, sin llegar al curso forzoso hasta 1875.

Esta situación tenía causas económicas profundas:
1- El atraso en la expansión de las exportaciones que desequilibra el balance de pagos.
2- Surgimiento de un mercado interno de cierta importancia que requería una mayor circulación monetaria interna.

Al contrario que en el periodo anterior, entre 1876 y 1886 el balance comercial indica una tendencia positiva que resultaba de la expansión de la producción ganadera y las dificultades del orismo.

El régimen monetario del Uruguay a comienzos de la década de 1860 estaba definido por la ley del 23 de junio de 1854 que ratifica el sistema metalista oro-plata y estableció la relación entre el oro, la plata y las distintas monedas extranjeras, con una unidad de cuenta, el peso plata oriental de ocho reales de 100 centésimos cada uno.

Entre 1857 y 1858 se había autorizado el funcionamiento de los primeros bancos: Banco Mauá y Banco Comercial que tenían derechos de emisión mayor convertible, sin exigencias de encaje metálico; sus leyes de creación le concedían la función de emitir moneda menor mientras existiera escasez de ella.

El estado no acuñaba ni emitía; los bancos podían dar crédito en billetes, que no tenían ningún costo. Eso era más extremo en el caso de la emisión menor, que por el mínimo que se exigía para su conversión era prácticamente inconvertible.

En Diciembre de 1860 la emisión del Banco Comercial y del Mauá, era solo de 1.350.000 pesos. No se conoce el monto de metal que pudo haber circulado. En la memoria de Hacienda de 1861 se anotaba la insuficiencia del cambio menor “que afecta a las clases pobres, sintiéndose con más fuerza en la campaña”(…) “en la que la moneda feble boliviana iba reemplazando fácilmente a la amonedada plata de otros cuños.”

Los comerciantes daban crédito, lo que les permitía el control de las transacciones, incluso en hipoteca a altos intereses (18% por adelantado más comisión), a particulares y al Estado. El crédito al Estado había sido desde la década de 1830 un mecanismo importante de acumulación especulativa. Pulperos y comerciantes de pueblos prestaban a peones, estancieros y que los grandes estancieros acudían a los barraqueros y los bancos de forma que éstos y los importadores y mayoristas controlaban el abastecimiento de la campaña y la comercialización de su producción con escaso movimientos de fondos.
El sistema monetarios y bancario funcionó normalmente hasta 1867, cuando s establecen los bancos: Montevideano, Italiano, Oriental y Navia y el Banco de Londres y América del Sur de capital inglés que comienza a emitir en 1865. El sistema bancario se transformó en la principal fuente de crédito a corto plazo.

La invasión de Flores en 1863 vuelve a poner en el centro de la problemática económica las finazas estatales. El gobierno de Berro había establecido estrechos lazos con el Banco Mauá que le proporcionaba fondos. El 7 de enero de enero de 1865 se decretó la inconversión para proteger al Banco Mauá, no tanto porque tuviera exceso de emisión, sino por lo pesado de sus colocaciones en especial en crédito al Estado y deuda pública. Había caído Paysandú. Según los informes diplomáticos los Bancos habían sido protegidos por la marinería extranjera. El Banco Comercial mantuvo la convertibilidad. Los Bancos Comercial y de Londres acumulaban fuertes cantidades de billetes del Banco Mauá para convertirlos y provocar su caída. El metal era depositado en los barcos extranjeros; incluso los bancos trasladaron el metal a Buenos Aires, tanto por razones de seguridad como por la alta tasa de interés de esa plaza.

Los billetes inconvertibles del Banco Mauá sólo sufrieron una depreciación del 6% y el nivel de precios se mantuvo. Los billetes no se depreciaron porque eran necesarios a la circulación y los bancos oristas los aceptaban. En Un informe del año 1865 se aconseja dejar la inconversión a partir del 16 de junio. El 30 de abril de 1868 se establece una verdadera Ley General de Bancos. Los estatutos y reglamentos de los bancos serían aprobados por el Poder Ejecutivo. Establecía la libre convertibilidad a oro y con ello el patrón oro. Los bancos tenían libre emisión de billetes de 10 pesos como mínimo, hasta el triple del capital. Se les concedía la emisión menos en forma transitoria, hasta el 20% de la emisión mayor en épocas de escasez de circulante.

Es necesario tener en cuenta que los bancos recibían depósitos en metal que según el contrato que los regulaba podían constituir dinero. Los bancos daban crédito que podía reflejarse no en aumento de circulante sino en aumento de depósitos, es decir aumento de dinero bancario. Los bancos prestaban al gobierno, utilizando los fondos de los depositantes o lo creaban emitiendo billetes o crédito.

Los comerciantes y los bancos hasta 1863 mantenían un restringido monto de dinero en poder del público, lo cual les aseguraba el equilibrio del balance de pagos y un cierto control de la economía.

Este equilibrio fue roto por el auge en los años sesenta, la entrada del oro y el mayor desarrollo de relaciones de producción capitalista y de la relación social dinero. El aumento del ingreso y la modernización de las costumbres determino un incremento del consumo suntuario que así como las inversiones en infraestructura urbana hicieron más vulnerables las cuentas con el exterior.

Los comerciantes tuvieron que enfrentar a Mauá y a lo que significaba: un hombre vinculado al gobierno de Brasil, capaz de mover oro en forma autónoma respecto de las operaciones comerciales de Uruguay, con amplias vinculaciones con el exterior, capaz de negociar un empréstito en Londres, con una concepción del negocio bancario muy distinta a la del Banco Comercial y además muy vinculada a las finanzas del Estado.

En junio de 1866 estalló una crisis en Londres produciendo una corrida en Montevideo. El Banco de Inglaterra había elevado la tasa de redescuentos y atraía capitales de la periferia. La corrida fue una movida de los bancos oristas contra el banco Mauá. El 20 de junio el Poder Ejecutivo decretó la segunda inconversión por un lapso de tres seis meses, en Razón de la crisis europea y las fuertes exportaciones de oro que realizaban los bancos. Según el decreto, tenían la obligación de retener el oro que tuviera en caja. La emisión se limitó al triple del encaje.
La inconversión fue otra vez decretada para proteger al Banco Mauá. Seguía teniendo una emisión y un volumen de negocios superior al de todos los otros bancos juntos. Prestaba a artesanos, ganaderos, agricultores y comerciantes y recibía depósitos de los mismos. Tendía a desterrar las practicas usureras. Había organizado la deuda pública y se había hecho cargo del manejo de los fondos públicos. En 1865 había importado 5.000.000 de pesos en metal.
Un decreto del 16 de diciembre de 1867 suspendió la tramitación de peticiones de nuevos bancos. El 21 de enero de 1869 otro decreto suspendió el trámite de aumento de capitales. A esa fecha los bancos había proliferado, 8 en Montevideo, con 9.1000.000 pesos de capital. La importancia relativa del Banco Mauá había disminuido.

En la época se generalizó la opinión de que el aumento de la emisión era una de las causas del aumento del precio del oro. Pero la causa era que escaseaba debido a los déficit del balance de pagos. José Pedro Ramírez afirma que la crisis del 68 no se debió a la excesiva emisión sino al mal uso del crédito.

Se inicia a partir de 1868 un periodo confuso en materia monetaria y bancaria. Los Bancos oristas y el periódico “ El Siglo” incrementaron su propaganda contra la inconversión. El Ministro de Hacienda, Bustamante, rígido liberal, restableció la conversión. Con una década de expansión y de desarrollo de relaciones capitalistas, no se podía prescindir del dinero. Con la conversión cerraron los bancos Mauá, Montevideano, Italiano y Comercial de Salto. Una ley del 13 de julio de 1868 crea una Comisión fiscal de Bancos y dieron a los billetes además de la garantía de valores suficientes, la garantía de la Nación hasta 90 días de reiniciada la conversión. La emisión de los bancos se limitó al doble del capital. Desde el 1 de agosto de 1868 los Bancos debían retirar mensualmente de la circulación un 3% del capital emitido hasta llegar a ese limite. El alto comercio aceptó los billetes, ya que eran necesarios para la circulación interna. Los bancos Comercial y de Londres no se acogieron al decreto.
Circulaban entonces tres monedas: metal, billetes bancarios convertibles( del Banco Comercial y de Londres) y billetes inconvertibles.
Finalmente el 7 de julio de 1869 se promulgó la ley de liquidación de los bancos. La parte relativa a la emisión debía realizarse de inmediato con los fondos públicos. Según la liquidación, el Banco Mauá tenía emitidos al 12 de febrero de 1869, 6.100.000 pesos. Tenía en su poder 3.670.700 pesos del Empréstito Montevideano Europeo, 1.888.500 de deuda fundad 2da. Serie y créditos contra el gobierno por 821.200 pesos. Su activo total era de 14.700.000. Con el acuerdo de Mauá la Comisión Fiscal declaró qu se encargaría de convertir a oro los billetes. El 24 de octubre el Banco Mauá fue autorizado a reiniciar operaciones.
El 8 de enero de 1870 el Poder Ejecutivo creó la Junta de Crédito Público, cuyas atribuciones consistían en recibir el producto de las rentas afectadas a la deuda pública y cumplir su servicio.

El 4 de mayo de 1870 se promulga una ley en la cual se tiende a que el estado influya en la emisión. Los bancos de emisión existentes o que se crearan podrían emitir hasta el duplo de su capital en billetes convertibles contra los billetes de la Junta de Crédito Publico o contra el oro sellado.