Erika Chuwoki celebra sus más de 10 años con nuevo disco: “Una década de mutaciones”

Erika Chuwoki celebra sus más de 10 años con nuevo disco: “Una década de mutaciones”

Conversamos con Nilton Duplech y Andrés Ivaniski, vocalista y guitarrista de la banda montevideana que prepara el lanzamiento de su cuarto disco, grabado en vivo, y consagrando más de una década de trayectoria musical.

Además de Duplech e Ivaniski, la banda esta integrada por Marcos Da Silva, Fabián Maccio y Andrés Melo. Se definen como “una banda de rock con sonoridades emparentadas con el pop/rock británico y los oídos atentos al rock rioplatense; letras cargadas de ironía, melodías y psicodelia climática que los cinco músicos maceran bajo la figura enigmática que les da nombre”.


¿Cómo nace la banda?

Andrés: El proyecto arrancó en 2010, aunque es preciso mencionar que nosotros ya éramos amigos desde bastantes años antes, nos conocíamos del barrio y del ambiente musical montevideano.

Nilton: El Lalo (Andrés), por ejemplo, estaba en otra banda y yo iba a los ensayos, y él venía cuando ensayábamos nosotros. También nos cruzábamos en los toques. Recuerdo que nos prestábamos discos, yo conocí un montón música a través del Lalo, eran otras épocas, no era lo mismo que buscar música hoy en día.

Aparte de conocerse y compartir en el ambiente musical, ya intercambiaban discos, ¿puede decirse que se “retroalimentaban” musicalmente entre ustedes?

A: Así es, entre todos.

N: Éramos amigos, hacíamos música, y teníamos distintos proyectos que terminaron fusionándose en lo que hoy es Erika Chuwoki.

¿De que barrio son?

A: Somos de Flor de Maroñas.

¿Viven de la música hoy en día?

A: No.

Y no poder dedicarse de lleno durante tanto tiempo, ¿no los ha desgastado como banda en algún momento?

N: Por suerte creo que no. 

A: Nosotros, a nuestra edad, el sueño de vivir de la música no lo tenemos. Es algo que no tenemos como prioridad. Nos juntamos para crear entre todos, pasarla bien, y porque sentimos entusiasmo al juntarnos y hacer lo que hacemos.

Hoy seguimos entusiasmados y ni siquiera nos hacemos un planteo de ese tipo.

Más allá del enigma detrás de la figura de Erika Chuwoki, ustedes en varias entrevistas, y en su propia descripción, se refieren a ella como una integrante más de la banda, algo así como la guía. ¿Cómo podrían definirla? 

N: En definitiva Erika es una entidad. Muchas veces no tenemos otra forma de darle cuerpo a determinadas cosas.

En un documental de Sepultura en Netflix, uno de los miembros de la banda hablaba justamente de la existencia de ese integrante extra que termina siendo, de alguna forma, una combinación o reflejo simbólico de todos. Imaginé algo así en cuanto al papel de Erika, ¿puede decirse que cumple un poco ese rol?

A: Lo imaginaste bien.

N: Seríamos algo así como sus “esclavitos”. Ni siquiera somos dueños de saber algunas cosas de las que se generan entre los cinco. Yo al Lalo no lo veo hace meses físicamente, y mirá, Erika convocó una entrevista. Es como ese elemento que nos mantiene integrados como banda.

¿Qué tipo de música hace Erika Chuwoki?

A: Es un poco difícil esa pregunta, ni siquiera sabemos bien cuál es el tipo de música que hacemos ahora. Lo cierto es que no estamos ni atados ni pendientes en cuanto a delimitarnos dentro de un género, tratamos de ser bastantes amplios en ese sentido. Los cinco aportamos, y casualmente todos tenemos bastante amplitud de gustos.

¿A grandes rasgos podría encasillarse dentro del rock como género?

N: Sí, al escucharlo podes decir que es rock, pero tampoco nos casamos con el rock, es lo que nos sale.

Pero dentro de esa amplitud, ¿sienten que fueron delineando un estilo propio?

A: yo creo que eso tiene que ver con los años, y la constancia en cuanto a seguir creando de forma colectiva. Cuando te aferras a eso durante tanto tiempo se va forjando una personalidad propia.

“Beetho ven-de gas, por el barrio vá, genio mal!
Mionca orquestal, música laboral. Para Elisa dá, un amor garrafal”

Leer las letras suele cambiar el sentido de la canción, ayudar a comprender algunos pasajes y descubrir alguna ironía o guiño a otras obras escondido. ¿Eso lo buscaron desde un principio? 

N: Yo lo llamo “ilusiones óticas”. Lo que suena no es lo mismo cuando lo lees. Si vos lees “himnorancia” (Ridiculum Vitae), podes escuchar “ignorancia”, hasta que lo lees.

¿Es como un sello de la banda?

N: Bueno nunca he leído o escuchado “himnorancia” en mi vida. De todas formas, esas jugadas que uno hace no son nuevas. En mi caso, cuando lo hago, y lo voy descubriendo en el proceso, justamente me gusta jugar con eso. El texto es para leer, y la canción es para escuchar. Eso es intencional.

A la hora de componer, ¿Cómo es el proceso creativo? ¿Tienen un procedimiento definido?

N: No, no hay procedimiento ni papel definido. En un principio arrancamos adaptando temas que ya tenía encaminados, después eso fue cambiando, y ampliándose con la participación de todos. He adaptado música de Lalo con letras mías. En ese sentido no hay pautas. Me gusta ir cambiando la receta, es como un desafío. Trabajar una letra para un tema que, por ejemplo, haya armado Lalo, o cualquier otro integrante, me genera otra responsabilidad, una presión distinta.

A: Sí, y ese es un punto de partida. Cuando uno presenta una canción, una idea o una base, tiene un proceso posterior en donde entra a jugar el aporte de todos. Eso nos lleva un tiempo que tampoco es el mismo siempre, a veces se da bastante rápido y fluido, otras veces le dedicamos bastante más.

¿Y el proceso de grabación? 

A: En cuanto a la grabación de los discos nosotros hace tiempo que lo hacemos en el estudio Retrotrak, que es el estudio de Marcos (Da Silva), nuestro batero, que como miembro de la banda entró hace un par de años, pero desde el principio era nuestro “sexto integrante”, quien nos grababa. Ahí también hay un proceso que va cambiando, hay diferentes etapas que se han ido afinando.

¿Creen que eso se puede notar en Mute? En donde se ve una mayor uniformidad en las canciones, a diferencia de álbumes anteriores.

A: Sí. Para mí nuevamente eso tiene que ver bastante con el tiempo. Ya nos conocemos, y también fuimos afinando y justamente perfeccionando los procesos.

N: Después de haber grabado un disco, ya cuando vas a grabar de nuevo te cambia mucho. Lo imaginas más. Vas ahorrando tiempo y enfocándote, y esa experiencia ganada te va ayudando disco a disco.

En su portada de Spotify aparecen posando junto a un cuadro con una fotografía de Alfredo Zitarrosa, supongo que no es casual, pero, aunque así lo fuera, ¿se sienten influenciados por su obra?

N: Justo hoy estuve escuchando a Zitarrosa. Con respecto a la pregunta, el contexto de la foto si es casual, fue un toque aniversario de la radio “El Aguantadero”, justamente en Sala Zitarrosa, y aprovechamos la foto con Alfredo de fondo.

A: Tiene que ver con esa amplitud de gustos. Puede aparecer cualquier tipo de influencias, que a veces uno piensa que no tienen nada que ver, pero al fin y al cabo todo termina jugando en el hacer colectivo.

Más allá de esa diversidad de influencias de la que hablan, ¿no tienen o tuvieron referentes definidos en sus inicios?

A: Esa pregunta siempre nos complicó. Nos cuesta un montón nombrar referentes en nuestro proceso evolutivo, por lo que hablábamos hoy de la amplitud de gustos. Escuchas tantas cosas que cuando te preguntan las influencias de tu obra ni siquiera sabes que es lo que se refleja. A nosotros, desde adentro de la banda, nos cuesta verlo.

N: A veces es más fácil que la gente te diga a que se parece lo que hacemos, desde adentro no es capaz de notarse. A esta altura hemos escuchado tanta cosa que se filtran influencias por todos lados. Al grabar uno va discriminando menos cosas, te puede gustar el sonido de la batería de determinada banda, y solo eso.

En referencia a eso, ¿hacer música cambia la manera de escucharla?

N: Estas en un plano en el que escuchas detalles, y no tanto como antes, que ponías un disco y era como una bandera que levantabas. El acercamiento a la música hoy en mi caso es diferente. Incluso en esos discos que uno catalogaba como impecable, de repente noto que hay un teclado que me molesta y ya no lo puedo volver a escuchar como antes. O empezas a analizar las letras y ya no estas ni ahí con esas canciones que antes victoreabas. Estas más concentrado en lo tuyo y lo único que haces es alimentarte. En conclusión, hoy escucho la música muy diferente a como lo lo hacía hace 20 años. Tiene su lado positivo y su lado negativo.

Y en ese afán por alimentarte, comentabas que hoy justo estabas escuchando a Zitarrosa, ¿escuchas todo tipo de música?

N: Sí, en general, en el día paso por todos los estados musicales. Desde música brasileña, folklore, jazz, de todo tipo en realidad.

“Genio Garrafal” se publicó como adelanto del nuevo álbum en vivo, ¿qué pueden adelantar de este disco?

A: Precisamente es un disco en vivo que lo grabamos a fines del año pasado, en medio de este contexto raro. El material quedó muy bueno, teníamos una idea inicial más acotada, nos fuimos copando y terminamos haciendo un disco entero con todo el recital, son 15 temas que en Youtube se podrán apreciar en formato audiovisual.

Como banda independiente, nuestra idea era tener un 2020 con varios toques, incluidos uno o dos fuertes, para meterle energía. Queríamos hacer la presentación de Mute y los festejos por los 10 años de la banda, pero quedo todo trunco y nos quedamos ahí mordiendo bronca. Finalmente terminamos combinando ambas cosas en este show.

Más allá de todos estos percances, ¿Les dejó algo positivo la pandemia?

N: A nivel banda tuvimos suerte de haber sacado la edición física de Mute, y armar el “Delivery Chuwoki” para repartir los discos a domicilio. Tuvimos mucha repercusión. Se dio así en ese momento, no sé si hubiera pasado lo mismo en otro contexto. Que la gente esté pendiente de comprar un disco físico hoy en día, fue una sorpresa. Animarnos y mantenernos en ese plan nos ayudó.

A: Sí. Dentro de lo malo, teníamos un disco listo, recién había salido. Si lo estuviéramos grabando era peor el panorama. Aunque no estuviéramos tocando, teníamos la edición física pronta. Incluso se dio la posibilidad de hacer el disco en cd y en vinilo. Tuvimos algo para mover y mostrar. Esas cosas puntualmente nos terminaron ayudando. La gente se re copo, estuvo buenísimo.

¿Tienen una fecha estimada para la publicación del resto del disco?

A: Publicamos este adelanto, seguramente subamos otro y después el resto del disco, al que solo le restan detalles, calculo que en un mes.

¿Más allá del nuevo disco, que planes tienen a futuro?

A: En cuanto a toques, ahora estamos un poco limitados para programar actividades, hay mucha incertidumbre aún en cuanto a la posibilidad futura de hacer eventos en vivo. En cuanto a composición, queremos seguir reformulándonos y haciendo canciones, el plan es sacar otro disco el año que viene.

N: Sí, te doy la primicia, se viene un disco nuevo en 2022.

Pueden escuchar a Erika Chuwoki en las siguientes plataformas:

Chile eligió a quienes redactarán la nueva Constitución

Chile eligió a quienes redactarán la nueva Constitución

El pasado fin de semana se celebró en el país trasandino una nueva jornada de elecciones, en las cuales se elegían gobernadores, alcaldes, concejales municipales, y lo más importante sin dudas, a quienes integraran los escaños para la convención constitucional, la cual tendrá un plazo máximo de un año para redactar una nueva carta magna y someterla a un nuevo plebiscito para su aprobación definitiva.

Etapas anteriores del proceso:

Desde que se acordó transversalmente a nivel político y social, y como respuesta para apaciguar el estallido social, la instauración de un proceso constitucional en Chile, el mismo ha tenido varias etapas:

El 25 de octubre del año pasado se llevo a cabo el plebiscito que dio inicio formal al proceso constituyente, los ciudadanos debieron escoger entre las opciones “apruebo” y “rechazo” a la posibilidad de establecer una nueva Constitución, y también indicar que tipo de órgano sería el encargado de redactarla, habiendo dos opciones nuevamente: Una convención constitucional, en dónde todos los miembros serían electos por la ciudadanía; o una convención mixta, en dónde el 50% de los miembros sería electo por la ciudadanía y el restante 50% se conformaría por parlamentarios.

En una elección en dónde votaron algo más del 50% de los habilitados, más del 78% escogió la opción Apruebo, y apenas un punto porcentual más, 79%, apoyo la opción de la Convención Constitucional.

El resultado confirmó un apabullante rechazo de la población al sistema político partidario, y fue el primer golpe duro para el oficialismo, que desde el estallido de octubre de 2019 viene desmoronándose en popularidad. Algunas reconocidas figuras de la centro-derecha chilena incluso apoyaron con anterioridad la idea de redactar una nueva constitución, buscando no quedar rezagadas en la opinión pública en eventuales escenarios electorales.

Elecciones de constituyentes:

Finalmente, luego de postergaciones provocadas por la pandemia, y ya con un caudal de personas vacunadas bastante amplio en el país, este fin de semana se celebraron las elecciones de constituyentes, con algunas particularidades que vale la pena destacar:

  • La elección se llevo a cabo en dos jornadas, el sábado 15 y domingo 16 de mayo.
  • Se eligieron 155 miembros, cada distrito tenía una asignada cantidad determinada de escaños.
  • Se permitió la participación de candidatos independientes.
  • Se estableció un límite máximo en los gastos de campaña para las candidaturas.
  • La elección priorizó la paridad de género en conformación de listas, y distribución de escaños.
  • Se reservaron 17 escaños para los pueblos originarios distribuidos de la siguiente manera: Mapuche 7, Aimara 2, Diaguita 1, Quechua 1, Atacameño 1, Colla 1, Chango 1, Rapanui 1, Kawésqar 1 y Yagán 1.

La Convención Constitucional en cifras:

Según datos presentados por el diario La Tercera de Chile

  • el promedio de edad de los integrantes de la convención es de 45 años, convirtiéndose en el órgano de representación popular más joven desde el regreso de la democracia en Chile. Valentina Miranda, militante del Partido Comunista, electa en el distrito 8, es la convencional más joven, con 20 años.
  • 2 de cada 3 integrantes no forman parte de ninguna colectividad, más precisamente, son 103 los integrantes de la convención que no integran ningún partido partido político. 37 integrantes son independientes en cupos cedidos por partidos políticos.
  • 78 integrantes son hombres y 77 son mujeres, tal como estaba estipulado de acuerdo a paridad.
Los abogados estarán más presentes que cualquier otra profesión en la convención. Fuente: The Clinic.
Solamente 22,81% del padrón electoral habilitado votó escaños reservados para pueblos originarios. Se estima que muchos votos de personas habilitadas para cupos originarios terminaron votando candidatos dentro de las listas generales, también hubo alta abstención y votos nulos. Fuente: El Mostrador.

Analizando los resultados:

Dado que en la convención se necesitará dos tercios de quórum par aprobar las normas de la nueva Constitución, y ante un escenario complejo en cuanto a popularidad, los sectores de derecha y centroderecha oficialistas se presentaron unidos bajo el lema “Vamos por Chile” apuntando a que a través de la unidad se pudiera superar el tercio de escaños necesarios para poder tener poder de negociación, algo que finalmente no consiguieron. La izquierda, en cambio, se presentó fraccionada, por un lado, los sectores más extremos como el Partido Comunista y el Frente Amplio chileno, agrupados bajo el lema “Apruebo Dignidad”, la centroizquierda con partidos como el Socialista y la Democracia Cristiana estuvieron agrupados bajo el lema “Lista del Apruebo”, y la “Lista del Pueblo” y “Nueva Constitución” conformadas principalmente por outsiders de la política tradicional, autoproclamados independientes identificados con el estallido social, un enfoque ecológico, y también con tendencias de izquierda y centroizquierda. Por fuera de estos grupos quedaron otros candidatos independientes y los correspondientes a pueblos originarios.

Escaños por sector político. Vamos por Chile (centroderecha y derecha), Apruebo Dignidad (izquierda), Apruebo (centroizquierda), Del Pueblo (independientes izquierda y centroizquierda), Nueva Constitución (independientes de izquierda y centroizquierda).

El panorama es impredecible, la izquierda más radical es la gran ganadora de esta nueva contienda electoral, los independientes marcan un divorcio de la sociedad con el sistema político tradicional, y la insuficiente votación de los sectores de derecha y oficialistas le dan a la oposición vía libre para delinear el nuevo texto constitucional que deberá someterse a un plebiscito a mediados de 2022 para su aprobación definitiva.

La asamblea constituyente tendrá 9 meses para redactar el nuevo texto constitucional, pudiendo ser ampliado en 3 meses más en una sola oportunidad, estipulando un plazo máximo de un año para la presentación.

El cambio de modelo socio-económico es inminente de aprobarse el nuevo texto y es de las pocas certezas que se tienen de aquí en más sobre el proceso.

La autonomía del Banco Central tan destacada como garante de la salud fiscal y monetaria chilena, el papel del Estado criticado por su performance subsidiaria, el sistema impositivo, los derechos individuales y de propiedad, la idea de “Estado Plurinacional”, la salud, la educación, los derechos de explotación de recursos naturales, el sistema de pensiones, la descentralización del país, son algunos de los ítems que deberán ir resolviéndose y reflejándose en la carta magna una vez que la convención comience a sesionar.

El que no llora no mama

El que no llora no mama

El quejarse y victimizarse ante situaciones que socavan nuestros intereses es patrimonio indiscutido de la sociedad uruguaya. Atrás de estas afirmaciones suele estar la razón, y por sobre ellas, el fanatismo. Siendo una sociedad que históricamente se ha jactado de su mesura y de tomarle distancia a los extremismos, vale la pena analizar esta tendencia conductual que una y otra vez aparece como recurso reaccionario para explicar las causas de eventos negativos de toda índole.

La confrontación política se ha radicalizado en medio de la pandemia, pero eso no es sinónimo, como sí lo fue en otras ocasiones, de que se esté profundizando la participación ciudadana. Todo lo contrario, podríamos estar ante una despolitización social, y el surgimiento interno de las famosas grietas que siempre observamos en los países vecinos.

Y la situación se torna más grave, cuándo lo que queda en el medio de todo, y aislado del raciocinio, es la propia salud de los uruguayos. Por un lado, resulta sano el intercambio de opiniones entre quiénes defienden gestiones de gobierno y quiénes piden nuevas medidas, pero todo se diluye cuándo nos vamos olvidando de nuestras responsabilidades y nos enfatizamos en culpar al otro por una situación en la que todos deberíamos aportar nuestro granito de arena en virtud de revertirla.

Rambla de Montevideo a la altura de Parque Rodó. Domingo 18 de abril de 2021. Foto: F. Flores – Diario El País.

Unos vuelcan la culpa al oficialismo, pretendiendo otro tipo de medidas, o mayores restricciones a la movilidad. Otros culpan a la oposición por haber alentado aglomeraciones desde varios de sus sectores, apoyar marchas en momentos inoportunos sanitariamente, insistir con salir a las calles en medio de la situación. Pero el uruguayo parece descansarse en esas afirmaciones. Ya no sorprende ver la rambla llena los fines de semana, la poca empatía de los más jóvenes al no cuidarse y exponer a sus propios padres y abuelos, el poco uso de las medidas de prevención cómo el tapabocas. Nuevamente, nos olvidamos de mirarnos nosotros mismos. Existe una búsqueda de ser víctima, la queja florece reclamando la inacción del otro, mientras no se analiza el propio accionar.

Hoy parece normal ver que se menosprecie algo tan sagrado como la libertad, incluida la de expresión, por ejemplo, cuando lo que se dice no se comparte. Hoy parece que la lógica gramsciana ha acaparado el modus operandi de los diferentes actores políticos, se juega a dividir, priorizándose dinamitar todo lo que desde el bando opuesto se construya, aunque el resultado pueda perjudicarnos, la causa partidaria y el relato queda por sobre todo.

Parece obvio decir que esta realidad de enfrentamientos entre grupos opuestos, no nos lleva a la búsqueda de la razón, la verdad, o la resolución óptima sobre determinados asuntos. Tampoco generan las condiciones para que la ciudadanía adquiera un rol participativo y a través del mismo lleguen los consensos. En cambio, nuevamente sucede todo lo contrario, cuando la discusión deja de entenderse como una instancia positiva de intercambio, y en su lugar se transforma en un choque de fuerzas en dónde ganará el que grite más alto, y a su vez convenza a sus pares que el otro es el enemigo, como resultado, quedará de lado el posible accionar político de la sociedad.

Todo esto se da tras la combinación de factores externos con nuestra cultura de la queja.

La era digital trajo consigo la simplificación expresiva de nuestro pensamiento, la cultura del hashtag, de postulados resumidos en 280 caracteres, de eslóganes que buscan generar bandos, rivalidades, y que, en el fondo, permiten la simple legitimación de los emisores por la vía emocional y el sentido de pertenencia, socavando a la razón, y muchas veces a la verdad.

Que la mayoría de los uruguayos somos quejosos no es ninguna novedad, puede interpretarse como muestra de una sociedad exigente, inconformista, perfeccionista. Tiene sus pros y sus contras, y hasta ahí puede catalogarse como una cualidad intrínseca más en nuestra sociedad. El problema aparece cuando esta cualidad se impone al razonamiento productivo, y se combina con los flagelos asociados a la confrontación fanática y las fake news.

Apoyado en una época en dónde mundialmente todo se analiza en términos de buenos y malos, aliados y enemigos, bolches y fachos, globalistas y conservadores, esta cualidad latente en los uruguayos comienza a transformarse en peligroso victimismo, “pasó porque no nos quieren, porque somos sus adversarios, porque el poder lo tiene el otro”, y así se borra todo análisis que pueda involucrar un mea culpa.

Para muestra, un botón. “Una manga de viejos hijos de puta”, así describía el en ese entonces presidente de la República, José Mujica, a los directivos de la FIFA luego de la resolución adoptada por el organismo que sancionaba al jugador Luis Suarez, dejándolo fuera del Mundial por haber mordido a un rival en un encuentro.

La sociedad casi en su totalidad reflejó su indignación por el suceso, y en general el mismo fue catalogado como una injusticia arbitraria llevada a cabo por una organización a la que “no le servía el progreso en el certamen de un país de apenas 3 millones de habitantes”. Siendo el fútbol el deporte estrella en nuestro país, y pieza fundamental de nuestra idiosincrasia, podemos citar variados ejemplos que reflejan la adopción, casi que, por acto reflejo, de una posición victimista.

Hinchas convencidos que el rival es parte de un “sistema” corrupto, que existen conspiraciones en su contra, que los árbitros están coludidos, que los están “robando”. Lejos de analizar la veracidad o no de todas estas afirmaciones, las mismas suelen retroalimentarse del propio fanatismo. Se naturalizó el grito de tribuna irracional contra toda estructura vinculada al juego. La puteada al otro por ser otro y por estar en mi contra.

Hace tiempo que estas conductas, tan nocivas para la convivencia y el progreso social en cualquier ámbito, las vemos cada vez con más asiduidad, y alimentando una polarización. Esa que siempre vimos de afuera. O así lo creíamos. La lógica de la lucha de clases se ha tomado todos los ámbitos, se ha transformado en lucha de géneros, de generaciones, de religiosos y de ateos, de egos. Las redes sociales y el victimismo han explicitado una situación inviable, han generado hordas de indignados que lanzan ataques a todo lo que de alguna manera los interpela, han anulado el dialogo y la coherencia.

Tenemos una crisis sanitaria que se vive como un Peñarol-Nacional con óptica barrabravista. En medio de esta hiperpolitización, que tiene más de fanatismo que de política, queda todo lo que se piensa, hace o dice. Ver el lado de la vereda desde donde sale una afirmación para ponerme a favor o lanzarle toda una artillería.

La democracia, la libre expresión, la razón, y tantas cosas que nos caracterizaron y distinguieron, hoy parecen quedar relegadas ante una ola de victimismo. La culpa es del otro por sobre todas las cosas.

Satoshi Nakamoto, la identidad secreta del creador de Bitcoin

Satoshi Nakamoto, la identidad secreta del creador de Bitcoin

Bitcoin es una moneda digital, libre y descentralizada que permite realizar transacciones directas sin intermediarios. Fue creada en 2009 y su autoría se atribuye al seudónimo de Satoshi Nakamoto. Al día de hoy aún se desconoce la identidad de la persona, grupo o institución detrás de ese nombre.

Satoshi Nakamoto, de quien se desconoce su verdadera identidad, es la referencia fundacional de la criptomoneda que amenaza con alterar el sistema financiero internacional. En 2015, Nakamoto fue ganador del Premio a la Innovación otorgado por The Economist, en dónde se lo distinguió por generar un sistema que “eliminaría la dependencia en terceros de confianza como los bancos centrales (…), reduciría el costo de las tarjetas de crédito y transacciones”

También fue propuesta su nominación para el Premio Nobel de Economía en 2016, pero se rechazó la postulación porque el galardón no se otorga a personas anónimas o fallecidas.

Repasemos la trayectoria conocida de una de las entidades más misteriosas del siglo.

En octubre de 2008, bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto, se escribió un artículo que se titulaba “Bitcoin: Un sistema efectivo electrónico entre iguales”. En enero de 2009 empezó a circular entre los “cypherpunks”, otro documento, del mismo autor, asociado a Bitcoin.

Los cypherpunks son un grupo de activistas digitales que defienden la libertad, se oponen a la perdida de privacidad de los usuarios en internet, construyen sistemas anónimos a través de criptografía, y se oponen a cualquier tipo de regulación sobre la misma.

El hecho de que Nakamoto eligiera esta comunidad para difundir el documento “fundacional” de Bitcoin, nos muestra una faceta ideológica detrás del creador y de la propia criptomoneda.

De todas formas, Nakamoto reafirma su postura en el mensaje que aparecía en el mencionado documento, en dónde además de registrar la fecha, contenía el titular de ese día del medio británico The Times: “The Times 03 / Jan / 2009 Canciller al borde del segundo rescate para los bancos”. Un titular bastante crítico con las entidades bancarias.

El 11 de febrero de 2009, Nakamoto publicó un post explicitando su postura sobre los bancos y dejó entrever uno de los principales objetivos de su proyecto:

“El problema fundamental del dinero convencional es toda la confianza que se requiere para hacerlo funcionar. Debemos confiar en el banco central para que no devalúe la moneda. Pero la historia del dinero fiduciario está llena de abusos de esa confianza (…) Hace una generación los sistemas de ordenadores de usuarios múltiples tenían el mismo problema (…) Después llegó la encriptación fuerte y ya no tenía que basarse en la confianza. Los datos podían asegurarse de una forma que hacía imposible que fueran accesibles por otros. Es tiempo de que tengamos lo mismo para el dinero”.

Así fue el inicio de este proyecto de sistema de pagos descentralizado, pretendiendo transformarse en una respuesta al sistema financiero tradicional.  Rápidamente aparecieron los primeros usuarios y la red comenzó a popularizarse. Cada vez son más los actores del sistema financiero y comercial que integran Bitcoin a sus medios transaccionales habituales, empujados por el crecimiento exponencial de su popularidad en el mundo.

Hoy es posible operar con Bitcoin en PayPal, Visa, MasterCard, Tesla, Microsoft, BlackRock, Overstock, Bank of New York Mellon, KFC, Fidelity Investments, entre muchas. Y son muchas más aún las que pretenden sumarse.

Nakamoto en su perfil dejó muy pocos datos personales. A través de esta información apenas podemos concluir que aparentemente se trataría de un hombre nacido el 5 de abril de 1975, originario o residente de Japón en ese momento. Y nada más.

El desarrollador Laszlo Hanyecz, quien compró una pizza por 10.000 BTC (unidades de Bitcoin), trabajó como voluntario en el proyecto durante 2010. Intercambió varios correos con Nakamoto. Asegura no tener datos sobre su identidad, pero lo describe como una “persona un poco rara”, además de paranoica y demandante.

Satoshi Nakamoto se retiró repentinamente del proyecto en 2010. Entregó el repositorio del código de fuente y la clave de alerta de red a su sucesor, Gavin Andresen.  Quedaron en “stand by” una cantidad estimada en un millón de bitcoins, pertenecientes al misterioso fundador.

El hecho de que hayan quedado Bitcoins inactivos bajo control de Nakamoto, que representan al menos el 7.5% de la totalidad emitida, genera mucha incertidumbre en los analistas. El fundador, a través de la posesión de reservas suficientes, podría haberse resguardado el poder de hacer crecer o descender el precio en el mercado de su moneda mediante movimientos repentinos. Algo que hasta el momento no ha sucedido.

Desde la “renuncia” de Nakamoto y las especulaciones sobre el destino de estos ahorros, comenzaron a surgir muchas nuevas hipótesis sobre su verdadera identidad.

El investigador de seguridad informática Dan Kaminsky y el propio Hanyecz sostienen que es imposible que un código así haya sido creado por una sola persona.

Se especula que el origen del seudónimo podría tener relación con el filósofo japonés Tominaga Nakamoto (1715 – 1746), en un documento Satoshi habría calificado al filósofo cómo el Adam Smith japonés. “Satoshi” en cambio, según el documento, significaría “aprendizaje inteligente”.

Sin embargo, las distintas teorías sobre su verdadera nacionalidad también empezaron a plantearse. En primer lugar, se cuestionó su aparente residencia en Japón. El programador suizo Stefan Thomas, analizó los horarios de publicación de los aproximadamente 500 post que hasta el momento había realizado Nakamoto, concluyendo que los mismos disminuían considerablemente en el horario comprendido entre las 14:00 y las 20:00 en Japón. Si se especula sobre una rutina horaria “normal” al momento de sus posteos, Nakamoto podría haber estado ubicado en regiones dentro de las zonas horarias UTC-5 o UTC-6, que corresponden al continente americano.

Hay quienes se basan en su uso del inglés perfecto, acompañado de expresiones típicamente británicas, para sostener que podría tratarse de una persona o grupo proveniente de algún país perteneciente a la Mancomunidad de Naciones, conformada por territorios que mantienen lazos históricos con el Reino Unido. O quizás todo forme parte una distracción planificada por parte del autor.

Veamos el catálogo de personas y organizaciones que desde ese entonces estuvieron o están bajo sospecha de esconderse tras el seudónimo de Nakamoto:

Los primeros sospechosos de estar detrás del perfil de Nakamoto fueron tres de sus primeros clientes, quienes también trabajaron en sistemas precursores a Bitcoin.

Hal Finney: criptógrafo, activista cypherpunk y la primera persona en recibir la criptomoneda. Falleció en 2014 a causa de esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Wei Dai: ingeniero computacional, destacado por sus desarrollos en el campo de la criptografía.

Nick Szabo: criptógrafo estadounidense, diseñador de “bit gold”, un proyecto teórico de criptomoneda descentralizada, y considerado el padre de los contratos inteligentes. Aparece cómo uno de los principales sospechosos de ser el verdadero fundador de Bitcoin. En 1990 Szabo llegó a utilizar seudónimos, lo cual refuerza la teoría.

Los tres lo han negado.

Dorian Nakamoto. La revista Newsweek en 2014 publicó un artículo asegurando que un físico estadounidense-japonés, en ese momento de 64 años de edad, sería el verdadero creador de Bitcoin y operaba desde Los Ángeles. Dorian Nakamoto no sólo negó ser el creador de Bitcoin, también aseguró que ni siquiera tenía idea de su existencia. Rápidamente se desestimó la hipótesis.

Craig Wright: Científico informático australiano. Dos investigaciones paralelas, de los medios Wired y Gizmodo, lo señalan como el fundador de la criptomoneda. Desde entonces, Wright realizó muchas apariciones en público, sin pruebas concretas, pero autoproclamándose como el verdadero Satoshi Nakamoto, lo cual no coincide con las posturas tradicionales de los cypherpunk. Algunos analistas creen que Wright “se aprovechó” de la sospecha sobre su persona para sacar rédito personal a través de su exposición mediática. En medio de las acusaciones, apareció un nuevo mensaje de Nakamoto: “No soy Craig Wright. Todos somos Satoshi”.

Dave Kleiman: el fallecido analista informático y retirado de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, aparece como sospechoso junto a su amigo Craig Wright, desde que un hacker asegurase haber accedido a la cuenta de correo de este último, y descubrir que ambos utilizaban el seudónimo de “Satoshi Nakamoto”. Su misteriosa muerte refuerza esta teoría.
Otras teorías:

Dr. Vili Lehdonvirta y Michael Claro: El sociólogo económico finlandés y el criptógrafo irlandés respectivamente, han sido señalados por un artículo de Joshua Davis para The New Yorker en 2011. Ambos lo negaron rotundamente.

Neal Rey, Vladimir Oksman y Charles Bry: Los tres presentaron conjuntamente en 2008 una solicitud de patente con la frase “computacionalmente impracticable de revertir”, que también se utilizó en el libro blanco de Bitcoin. Tres días después de la solicitud de la patente, se registró el dominio bitcoin.com. Los tres negaron rotundamente ser Nakamoto.

Otros nombres asociados a la figura de Nakamoto: El matemático japonés Shinichi Mochizuki, el empresario estadounidense, programador y activista por la protección de las abejas Vincent van Volkmer, y Elon Musk, quien semanas atrás anunció que Bitcoin podría utilizarse como medio de pago en su empresa Tesla. Musk anteriormente había generado un alza en el precio de la moneda tan solo publicando en su cuenta de Twitter la frase “Bitcoin”.

Corporación financiera europea: Varios especialistas y empresarios sostienen que es muy probable que Bitcoin haya sido creado por un grupo de expertos europeos vinculados al sector financiero.

Otra teoría sostiene que Satoshi Nakamoto sería un acrónimo conformado por las empresas Samsung, Toshiba, Nakamichi y Motorola.

Teorías conspirativas afirman que Bitcoin habría sido creada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), o ambas.

Las ventajas del status quo:

Muchos analistas sostienen que, si se descubriera la verdadera identidad de Satoshi Nakamoto, se generarían más problemas que ventajas para el funcionamiento de Bitcoin.

En primer lugar, el verdadero creador podría resultar víctima de delincuentes informáticos, sobornos o incluso ver en riesgo su propia integridad física, así como la de su familia y allegados. Distintos gobiernos podrían intentar intervenir Bitcoin o incluso iniciar acciones legales contra su creador.  

Debemos considerar la cantidad de bitcoins que posee Nakamoto. La percepción de mercado es que esta suma de dinero estaría “congelada”. Si se revelara la identidad, y esta resultara ser una persona aún viva, u organización, se podría generar la incertidumbre sobre el destino que tomará este dinero y la posibilidad efectiva de ser descargado afectando los precios de mercado.

Nakamoto también podría enfrentar problemas legales por su relación con Wikileaks y Julian Assange. En 2010 cuando PayPal bloqueó de su servicio a la plataforma Wikileaks, la misma empezó a recibir donaciones mediante el sistema de Bitcoin.

Países sancionados económicamente por Estados Unidos o Europa, como Corea del Norte, Venezuela o Irán, han encontrado en Bitcoin un refugio para sortear las limitaciones. Algo por lo cual también podría acusarse a quién esté detrás de Nakamoto.

Bitcoin es descentralización. Ningún gobierno o entidad, ni siquiera el mismo Nakamoto, en teoría, puede ejercer controles sobre el libre uso de la criptomoneda y sobre su valor exclusivamente basado en la oferta y demanda. Es parte de su esencia. El anonimato de su creador parece estar fuertemente vinculado con la protección de estas condiciones.

Fuentes consultadas: Semana.com, BeInCrypto, iProfesional y Clarín

Empresas portuarias acusan al Gobierno de infringir la legislación vigente

Empresas portuarias acusan al Gobierno de infringir la legislación vigente

Mientras los gobiernos de Uruguay y Argentina mantienen una puja por la profundidad proyectada para el canal de acceso portuario, un nuevo conflicto en el Puerto de Montevideo, vuelve a poner al Gobierno entre la espada y la pared. Esta vez, por el choque de intereses entre dos de sus operadores.

El Gobierno Uruguayo y la empresa belga, Katoen Natie, alcanzaron en las pasadas jornadas un acuerdo por el cual, esta última, dejaría de lado su demanda por USD 1.500 millones contra el Estado uruguayo, y en cambio se dispone a desarrollar inversiones por USD 455 millones. El Estado uruguayo se compromete, a su vez, a respetar la legalidad vigente en materia portuaria y prolongar la concesión por 50 años.

Katoen Natie es propietaria del 80% de la TCP (Terminal Cuenca del Plata), y pretendía avanzar en un litigio con el Estado uruguayo por violaciones del tratado de protección de inversiones entre Bégica-Luxemburgo y Uruguay.

Fue durante el gobierno de Tabaré Vázquez, en octubre de 2019, cuando la empresa comunicó su decisión de demandar al Estado, asegurando que nuestro país, mediante acciones y omisiones, le ha “causado un daño a TCP” y sus inversores, fomentando la existencia de una terminal por fuera del régimen legal aplicable, gestionada por un operador en los muelles públicos, haciendo directa referencia a la empresa Montecon S.A.

Los detalles del acuerdo por el cual Katoen Natie anunció su decisión de no iniciar las acciones legales antes mencionadas, y en cambio se compromete a un incremento en las inversiones, son desconocidos hasta el momento.

Según la empresa chilena-canadiense Montecon, que opera en los muelles públicos del Puerto de Montevideo, este nuevo acuerdo representaría un privilegio ilegítimo para la empresa belga sobre la Terminal Cuenca del Plata, anunciando que procederían, dentro del marco normativo, con todas las acciones legales correspondientes para defender su posición en cuanto al derecho al trabajo y las inversiones de accionistas, relativas al tratado de protección de inversiones que el Estado uruguayo mantiene vigente tanto con Chile como con Canadá.

Mediante una comunicación interna de la empresa enviada al personal, a la cual accedió el diario El País, Montecon explica que, a su entender, “lo grave del acuerdo es que este se basa en otorgarle por decreto la prioridad de atraque de los buques porta contenedores a la terminal especializada”, algo que, en caso de concretarse, “constituiría una grave e ilegítima intervención del Gobierno en el mercado, priorizando a un privado y perjudicando a otros”.

Montecon asegura que la concesión otorgada a Katoen Natie no respeta la libre competencia consagrada en la Ley de Puertos, ni la ley 17.243 del año 2000 que rigió la base de la subasta por la terminal especializada.

“Nuestro competidor siempre ha querido quedarse con el monopolio del Puerto de Montevideo y desde hace años ha presionado a sucesivos gobiernos para nuestra desaparición. Hasta el momento ninguno ha cedido a tal propósito”, agrega el comunicado.

El Ministro de Transporte y Obras Públicas, Luis Alberto Heber, ha defendido la negociación y el marco de reserva con que se manejó la misma, ante los pedidos de informes surgidos desde la oposición y las críticas al mismo desde el Sindicato Portuario.

¿Qué opinan los demás actores sobre este acuerdo?

Existe preocupación entre los demás operarios de muelles públicos. Algunas voces vinculadas a estas empresas explicaron a El Día que el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y Katoen Natie es visto como el establecimiento de un monopolio ilegal, por ser violatorio del Artículo 85 de la Constitución de la República. Muchos operadores concuerdan con el reclamo de Montecon, y afirman que la medida viola los Artículos 1°, 7° y 13° de la Ley de Puertos 16.246.

Las empresas afectadas señalan con preocupación, que acuerdos de este tipo puedan hacerse extensivos a otras actividades portuarias, como la celulosa y granos, agravando el desequilibrio que quedaría en el mercado de los contenedores. 

Si los detalles del acuerdo que trascendieron se confirman, la prioridad que se brindaría a TCP dejaría a los operadores de muelles públicos, como Montecon, un margen de negocio muy reducido en el que se pasaría a brindar servicio solamente a aquellos clientes que TCP no pueda absorber. Una lógica de este tipo, señalan, enviaría a la ruina a varias empresas y pondría en jaque el servicio que hoy brinda el Puerto de Montevideo, ya que nada garantiza que subsistan empresas que puedan dar el servicio en los muelles públicos, si se aplica la lógica de prioridad de atraque en la terminal de TCP.

Un punto en el que todos los operadores potencialmente afectados concuerdan, es que el acuerdo atenta contra la libre competencia, yendo en contra del espíritu de la Ley de Puertos. Tanto la ley como el decreto reglamentario que crean la terminal especializada, indican que debe realizar su actividad en competencia con otros operadores. Dar una prioridad de atraque de este tipo, iría en contra de la libertad de los Armadores para elegir libremente su proveedor. 

En entrevista con Radio Carve, el Ministro de Transporte Luis Alberto Heber defendió la negociación, indicando que la Ley de Puertos estipula que el Puerto de Montevideo debe pasar a operar en formato de “terminales especializadas”, y que el hecho de no haber progresado en ese sentido disparó el conflicto y la potencial demanda de TCP al Estado uruguayo. Los operadores consultados señalan que el Ministro confunde los términos “terminales especializadas” con “instalaciones especializadas”, referidas en el Artículo 72 del Decreto 183/994. En realidad son las “instalaciones especializadas” las mencionadas en el Decreto, y estas existen hoy día tanto en muelles privados como públicos. De acuerdo a los operadores, TCP pretendería que se asimilen ambos conceptos, instalación con terminal, pero ello iría en contra de la Ley 17243, y la ley prevalece contra el decreto, afirman los operadores.

Ya existe una ronda de reuniones con legisladores de varios partidos y representantes de las empresas portuarias potencialmente afectadas. Además de los argumentos ya esgrimidos, se agrega que si este acuerdo se concreta como está planteado, la ANP pasaría a perder millones de dólares en concepto de alquiler de espacios en muelles públicos, producto de la baja o nula operativa de los operadores en desventaja.

En las próximas jornadas, el Ministro Heber comparecerá ante el Parlamento con los detalles de la negociación.