Don Raúl Gaudín

Muchísimas figuras políticas dio nuestro departamento a lo largo de toda su historia. El Partido Colorado parece ser una cuna de estos grandiosos hombres que a base de sus ideales lucharon y trabajaron por la ciudad y la dignificaron y depositaron en lo más alto. A priori, uno podría pensar en las gestiones del Arquitecto Barbieri, de Don Ramón Vinci, en las tres intendencias de Eduardo “Flaco” Malaquina o en las diputaciones de Manuel Barreiro y otros tantos importantes parlamentarios. Hoy, a cuatro días de la conmemoración de su natalicio es un gran momento para recordar a una de estas grandes personalidades que ha dado nuestra tierra, alguien quien tuvo la capacidad de desempeñarse con solvencia en el plano local para luego trascender lo departamental para desembarcar en el nivel nacional, el Dr. Gaudín.

Raúl Gaudín nació un 30 de agosto de 1902 aquí, en Salto, donde desarrolló su infancia, adolescencia y parte considerable de su vida. Como miembro de tal colectividad se vio atrapado por el Republicanismo, hombre de leyes que le valió la aventura de estudiar abogacía, hasta convertirse en un gran jurista, con la particularidad que no solo se desempeñaba en el país, sino también fuera de él. Desde temprano fue conociendo y experimentando en la actividad política, su condición de colorado, batllista y liberal lo condenaron a ser un intransigente demócrata de todas las horas, su ideología y concepción así orgullosamente lo condenaban.
Este ciudadano, hombre de diálogo, de letras pero también de campo, carente de religión aunque respetuoso de todas ellas, masón, fue diputado en dos oportunidades por nuestro departamento. A pesar de tal responsabilidad, su carrera y performance política no se radicó solo en el Palacio Legislativo, fue muy multifacética. Fue consejero nacional del gobierno del Dr. Martínez Trueba, estuvo al frente siendo el jerarca del Ministerio de Defensa en uno de los gobiernos más importantes de la historia del Uruguay como lo fue el de Luis Batlle Berres, a su vez en otra etapa presidio honorariamente en tres ocasiones el Instituto Nacional de Viviendas Económicas.

Entre tanto, Raúl Gaudín como político de su época – primera mitad del siglo XX y escasos años de la otra parte- vivió las particularidades “pintorescas” que a personas de su talla les tocaba vivir por el hecho de ir en contra a las tiranías, de los injustos o de los agresores de la moral. Fue perseguido durante la dictadura de Terra, donde lo requerían “Vivo o Muerto”, muy audazmente se rebuscaba para eludir a los persecutores, ejemplo de ello nadando de Salto a Concordia. También, cuando el célebre Diputado Enrique Erro, por aquel entonces del Partido Nacional –luego pasaría a filas socialistas-, daña el honor de su persona Don Raúl Gaudín lo reta a Duelo de pistolas, ergo, al Presidente Luis Batlle y le comenta de su acto a efectuar “no le vengo a pedir permiso, sino a comunicar que lo haré y el mandatario le responde “Muy bien, es tu decisión”.
60 años, una vida corta pero extensa en recorrido, sus grandes contribuciones para Salto y el Uruguay hicieron de ganarse un nombre en nuestra historia que nadie puede cuestionar.

El fútbol y la política…

El fútbol y la política…

La historia de nuestro país es muy corta. Tan prematura que si uno quiere establecer un punto de partida de nuestra existencia podría ser el Grito de Asencio en febrero de 1811, dando como resultado la humilde cifra de 210 años. Dos siglos, poquito más de la mitad de lo que duró el Zarismo en el imperio Ruso (solo un tipo de gobierno de los que rigieron), o 210 primaveras contra 5.800 inviernos Chinos. Realmente el Uruguay es muy pequeño comparado con el resto del planeta, no exclusivamente geográfica o demográficamente, sino culturalmente.
Hace más de 130 años que en este territorio una pelota de cuero rueda por nuestras calles, campos, escuelas y lugar que se le ocurra. Junto a ella, multitudes se divierten y otras iguales observan detenidamente como los anteriores corren detrás de ese simple esférico, el factor común entre estos jugadores e hinchas es la euforia. El mismo júbilo qué desde ya un siglo y medio los partidos políticos fundacionales también atrae consigo con los ciudadanos que los persiguen, forman o alientan sus ideales.
Generaciones y generaciones de uruguayos han crecido con la prédica de este deporte y de esta actividad. La popularidad y fundamentalmente la necesidad de la última es irrefutable por motivos democráticos que nos han inculcado, y el fútbol, increíblemente, se ha transformado en nuestra bendita tierra en lo que un día el italiano Arrigo Sacchi exclamó… “El futbol es lo más importante entre las cosas menos importantes de la vida”.
Incontables son las discusiones en buenos o malos términos que se han consumado en nuestro paisito, ya sea por el resultado de un match o por lo que haya decidido el gobernante de turno. La particularidad que hay detrás de estas pintorescas escenas que se dan en cualquier ámbito de nuestra sociedad es que uno siempre piensa la razón. Hay una realidad, el uruguayo promedio defiende a capa y espada sus ideales o a su equipo, porque cree ciegamente ir con la verdad.
La evolución de esta sociedad dependerá de quienes nosotros elegimos en una urna. A ese desarrollo tan deseado de la comunidad también la vemos reflejada en el fútbol y en la política (dándonos cuenta de ella, fiel reproducción del cambio obtenido). ¡La cultura tampoco es estática, se transforma y avanza! A las pruebas está. Una clara imagen de ello es el rol de la mujer en ambos campos. Con el pasar del tiempo han logrado ganarse su lugar en las dos actividades, como además lo han hecho en el ámbito universitario por dar otro ejemplo, dejando atrás parte del machismo tácito de nuestra educación.
Somos diminutos culturalmente se menciona al principio. Dos campeonatos mundiales y 15 copas Américas nos ponen en la cumbre mundial del fútbol; por su lado, la mejor democracia de Sudamérica y una de las mejores del planeta también nos colocan en la élite de lo más sagrado que puede tener el ser humano: libertades.
Seremos chicos, si, pero nuestra idiosincrasia es nuestro principal capital, y vaya que muchos quisieran tenerlo. Mientras la política y el fútbol no pasen de moda, el Uruguay seguirá siendo envidia en todo el planeta. Seguiremos luciéndonos gigantes entre las cosas más y menos importantes…

José Enrique Rodó

José Enrique Rodó

En 1871 nacía una de las figuras más destacadas de este país a fines del siglo XIX y principios del XX. Periodista, político y mejor escritor, dejó su huella marcada a fuego en la sociedad uruguaya y principalmente en la literatura, dónde con su pluma e ideario marcó junto con sus escrituras y libros, una herencia para el Uruguay y la región que pasaron de generación en generación.

Desde su juventud se veía a un Rodó muy entusiasta y emprendedor. Hijo de la educación pública y privada fue formándose para los grandes tiempos que se le venían. Con apenas 24 años, junto a Víctor Pérez Petit y los hermanos Daniel y Carlos Martínez Vigil, crea la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales. En 1898 empieza a publicar en el periódico “El Orden” e inicia su docencia en la Universidad de Montevideo.
Hay dos facetas en la que más se destaca este personaje, en la política y la literatura.

En cuánto a la primera, sobresalta desde muy joven cuándo inicia a escribir en el mencionado diario -el cuál mantiene ideales colorados – junto a ello incluso empieza a destacar entre las juventudes de esta colectividad en años dónde se plantarían las semillas de los mejores días de este país que se verían años más tarde cosechados en nuestra República. Promisoria figura en lo intelectual, políticamente se catapultó en 1902, al ser electo diputado por Montevideo, hecho que se reiteraría en dos ocasiones más. Se destacó también por su convicción democrática, pero no por eso dejó de ser un crítico de ella. Propuso la verdadera democracia a partir de una concientización interna en la que sean razonables los criterios de selección y una participación del Estado a fin de poner los medios para que siendo iguales en los derechos se escoja a los mejores. Aquí radicaría la nobleza y la justicia del régimen.

Sobre el segundo aspecto, por demás sobresaliente, fuente de fantásticas ideas y retórica. Perteneciente a la generación del 900 junto a colegas del calibre de Horacio Quiroga o Florencio Sánchez, quiénes también marcaron una era. Su obra emblemática es “Ariel”, que no sólo destacó en nuestra tierra sino también trascendió el océano Atlántico para desembarcar en Europa. A partir de ella nace una corriente literaria, más conocida como el “Arielismo”. En esta se expone “una propuesta moral a la juventud, que llevará aparejada un cambio social. Dicha proposición tiene como supuesto la conquista de la libertad personal que se orienta a la búsqueda del bien. Rodó propone la ordenación de la inteligencia y de la voluntad a tal fin”.
Una vida que se iría con jóvenes 45 años. A pesar de ello, su gesta cultural dejó un legado que inició desde una muy temprana edad.

Por su trabajo, trayectoria y gran herencia en el año de sus 150 Aniversario: ¡VIVA RODÓ!

TLC Uruguay – China, a la espera de un próspero acuerdo

TLC Uruguay – China, a la espera de un próspero acuerdo

Nos encontramos inmersos en un mundo globalizado, que no para de avanzar, crecer y modernizarse constantemente. Esta es la tendencia que se afirma año a año, donde los que carecen de poder tienden a quedar marginados y reducidos a la esfera de lo tradicional, de lo que va convirtiéndose en obsoleto. Las grandes potencias no te esperan, te subes a su barco y adhieres a ellas junto a un abanico de oportunidades o, nuevamente, te atas a lo convencional.

Escasos días atrás, más precisamente el martes, el Presidente Luis Lacalle Pou dio un “batacazo”, una noticia que impactó a propios y ajenos, de este y del otro lado del Río. Anunció a los socios de la Coalición de Gobierno los avances con la República Popular China para negociar con el cometido de firmar y establecer un Tratado de Libre Comercio (TLC). Pero, ¿qué es un TLC? en palabras prontas y claras es un acuerdo entre dos países para intercambiar libremente y sin restricciones productos nacionales con el objetivo de reducir los aranceles aduaneros y todo tipo de traba que limite la relación. Numerosos beneficios podrían traer aparejados consigo como el aumento del comercio y la inversión de las empresas extranjeras, las facilidades que brindan estos pactos para exportar e importar con el eventual socio, se trata de eliminar barreras y estimular la producción junto a una competencia interna.

Se abre un nuevo escenario, una nueva oportunidad, que en años y administraciones anteriores no prosperaron, o en algún caso, no se quiso que así sea. Cuando en noviembre de 2019 se consensuó el compromiso por el país firmado por todos los partidos políticos integrantes de esta coalición, se afirmaba en el punto Nº 5 del mismo documento, la urgente inserción internacional con el fin de construir mercados e instaurar alianzas. “Tras años de una política exterior movida por las afinidades ideológicas, el país ha quedado encerrado en un Mercosur bloqueado y aislado del mundo. Las condiciones en las que podemos entrar a muchos mercados hacen que nuestros productos no sean competitivos. Una mala política comercial repercute negativamente sobre el empleo, sobre la inversión y sobre las condiciones de vida de los uruguayos”. Se pide a gritos una flexibilización y modernización del Mercosur, ya se ha expresado públicamente por parte de nuestro mandatario, para que nos permita establecer vínculos bilateralmente con el resto de los países y no estar ligados a un bloque que nos irrumpe el avance. Pensemos en unos minutos lo que se alcanzaría favorecer el territorio nacional con acuerdos de este tipo con otras naciones, hoy podría ser China, el día de mañana quizás sea otro. Los beneficios nos esperan, la sociedad también.

De las palabras a los hechos, negociar a lo largo y ancho de todo planeta. Hoy el Uruguay va en viaje a ello, lo que se estableció como uno de los principales objetivos en campaña comienza a salir a la luz luego de muchos meses de trabajo, o al menos sus evidentes y contundentes intenciones. De todos modos, el camino está trazado, con pasos firmes e ideas claras es que se camina rumbo a él, hacia una urgente y esperada inserción mundial.

Un nuevo escenario

Un nuevo escenario

Escuchando atentamente el día martes el programa radial capitalino “En Perspectiva” pude adherirme al pensamiento que los politólogos Chasquetti, Buquet y Boidi expresan: en nuestro país el escenario político comenzó a experimentar cambios. Transformaciones -por ahora no tan trascendentes- en lo que será la inminente contienda electoral a favor o en contra de la derogación de la LUC, pero variaciones al fin. Las casi 800.000 firmas recolectadas por la izquierda marcan la nueva hoja de ruta de lo que los bloques oficialismo y oposición. Se aproxima otra coyuntura para los próximos meses.


Es prácticamente un hecho que en el mes de marzo de 2022 los uruguayos tendremos que ir a las urnas a decidir qué realizar con la Ley de Urgente Consideración, si mantenerla o derogarla. Estaríamos en el segundo año de gestión de Luis Lacalle Pou, casi al medio del periodo de gobierno, lo que pude significar un punto bisagra para el resto del mandato, ya que dicha contienda marcará el fortalecimiento o debilitamiento de la coalición.


Otro punto a tener en cuenta es que notaremos previo al posible referéndum un cambio grande y simbólico en cuanto respecta a la agenda del gobierno, ya que a partir de las próximas semanas o más tardar en los inmediatos meses saldrá a ejecutar la defensa de su ley, ya que si la oposición logra su misión la administración tendrá que cambiar su guía para gestionar en los tres años que quedarán. Lo curioso que también tienen las elecciones en medio de un periodo es que en este caso, la Coalición Multicolor, tiene que gobernar y realizar campaña en simultáneo, con la particularidad de que el Presidente de la República y los presidentes de los entes autónomos no pueden desempeñar actividades políticas porque así lo establece nuestra Constitución. De la vereda opuesta, el Frente Amplio (FA) y el PIT-CNT tendrán a todos sus jugadores en cancha dedicándose solamente a su cometido.


Con respecto al FA, le ha sido difícil hasta hace poco establecerse en la arena política tras 15 años de gobierno ininterrumpidos y con mayorías parlamentarias, pero a partir del suceso de entrega de firmas de la corte electoral comienza a posicionarse sólidamente en la cancha, logra llevar a consulta popular el corazón de la Coalición Multicolor y punto de referencia para su accionar, la LUC, ley que significa el programa del periodo. Además, salió con una militancia activa y fervorosa meses atrás, corriendo con ventaja a la hora de salir a la calle, lo que pude abrir la incógnita de si el oficialismo optará por una fuerte campaña en los medios de comunicación y por parte de la izquierda un activismo descentralizado. Eso lo veremos más adelante.


Hay núcleos duros de votantes de uno y otro lado que establecerá un piso de votos para ambos bloques en cada extremo, por lo que el que tenga mayor capacidad de convencimiento en su estrategia se quedará con el electorado del medio, el indeciso y que definirá las elecciones.
Más del 25% de los uruguayos decidieron indirectamente llevarnos a este escenario, lentamente comienza a cambiar. Los resultados abrirán las puertas a la estrategia de una nueva campaña, las elecciones nacionales de 2024.