¡Vamos por Montevideo!

¡Vamos por Montevideo!

Días pasados lanzamos el Instituto Joaquín Suárez (IJS), que pretende ser la usina de ideas del Partido Colorado en Montevideo. Dicho instituto tendrá un doble cometido, el primer lugar la formación política integral de los distintos cuadros del Partido y asimismo el estudio en profundidad de los temas departamentales y municipales.

La creación del IJS se enmarca en una planificación estratégica de todo el quinquenio que encaró el nuevo Comité Ejecutivo Departamental que asumió en diciembre del año 2019. Otra de líneas de trabajo definidas en dicho plan, que aprobó la Convención Departamental en diciembre de 2020, refiere a la inserción territorial del Partido. A dichos efectos se instalarán en estos años clubes seccional del Partido Colorado en cada uno de los municipios de Montevideo.

Es fundamental para los colorados tener una presencia permanente en el territorio, que exceda los períodos de campaña electoral. En definitiva, se trata de volver a nuestros orígenes, emulando los viejos clubes seccionales del batllismo, que fomentaron la participación política y fueron el sustento de la fortaleza de nuestro partido. Por supuesto que los tiempos cambiaron, las formas de hacer política también, sin perjuicio de lo cual el contacto cara a cara con los ciudadanos sigue siendo insustituible.

Estos clubes seccionales pretenden ser verdaderos centros cívicos en donde participen todos los colorados del municipio y se generen actividades que convoquen a vecinos y curiosos. Será un espacio para que quienes ocupan responsabilidades de gobierno concurran a rendir cuentas y a interiorizarse de primera mano de los problemas de la zona. No faltará en dichos clubes el debate sobre los problemas del barrio y el espacio para atender las inquietudes de los vecinos, además del debate político general. La pandemia ha dilatado la apertura de estos, sin perjuicio de lo cual ya se han instalado los ocho clubes seccionales que están trabajando de forma virtual.

Otra de las líneas de acción que fijamos para el Partido en Montevideo refiere a la coordinación del trabajo de todos aquellos correligionarios que ocupan responsabilidades políticas dentro del departamento. La agrupación departamental de gobierno que integran los miembros del CED, ediles, concejales, senadores y diputados, se ha reunido en varias oportunidades para intercambiar información y unificar criterios para la acción política. En la última sesión de hace unas semanas los ediles nos informaron sobre el presupuesto departamental.

Para desarrollar todo este trabajo es necesario un partido con una orgánica fuerte, con órganos que funcionen y decidan. El CED se reúne todas las semanas con un quorum perfecto, la Convención Departamental pese a la pandemia se viene reuniendo virtualmente y tomando decisiones trascendentes, como el apoyo a todos los colorados que participen de las elecciones de los Concejos Vecinales. Las Prosecretarias viene desplegando una gran tarea, organizando actividades y ejecutando los contenidos del plan.

Pero lo más importante de todo es el clima de unidad que reina en todos los ámbitos. Todos estamos trabajando sin importar los sectores o las agrupaciones que integramos, convencidos en que solo fortaleciendo al Partido Colorado en la capital vamos a ser protagonistas de un cambio político largamente esperado en nuestro departamento. ¡Vamos por Montevideo!

La libertad, bien entendida

La libertad, bien entendida

En referencia al principio de libertad, el filósofo inglés John Stuart Mill señalaba que el individuo tiene libertad de acción sobre todo aquello que no afecte a los demás. La única razón legítima por la que una comunidad puede imponer límites a cualquiera de sus integrantes es la de impedir que se perjudique a otros miembros. En lo que no importa a nadie más que a uno mismo, la libertad de acción es absoluta. 

Con tal alcance el principio de libertad es recogido en nuestra Constitución Nacional, que con criterio garantista dispone que tal principio y derecho fundamental, solo puede ser limitado por razón de interés general mediante norma legal que lo establezca.

Bajo esta premisa debe enfocarse el debate sobre la vacunación contra la COVID-19. Como es sabido, para que la vacunación tenga el efecto deseado, y alcancemos la tan deseada inmunidad de rebaño, en el entorno del 70% de la población mayor de 18 años debe vacunarse, de acuerdo con los porcentajes manejados por el Ministerio de Salud Pública. Esto supone que vacunarse no es solo una cuestión de libertad individual, sino también es una responsabilidad que tenemos como integrantes de una sociedad. La vacunación no solo repercute en la salud de la persona que se inocula, sino también influye en la salud del resto de la sociedad. Tal cuestión hace, objetiva e indiscutible, de interés general la promoción de la inoculación masiva de la población contra un flagelo devastador para la salud de la población en general y la economía del país.

En el marco del concepto de libertad responsable, no se ha optado por establecer la obligatoriedad legal de la inoculación contra la COVID-19, por lo cual las personas tienen el derecho a no vacunarse.  El ejercicio de ese derecho tiene en este caso consecuencias negativas directas en la salud pública, de modo que resulta absolutamente necesario que sea la ley la que establezca mecanismos para proteger la salud de las personas potencialmente vulneradas.

Las vacunas que se ofrecen en el país son seguras y efectivas. No hay ninguna opinión científica seria a nivel mundial que haya demostrado que las mismas constituyen un riesgo para la salud de las personas. Por supuesto que como cualquier otra vacuna tienen efectos adversos en una mínima proporción. Pero nada más que eso.

En tal sentido hemos propuesto que en el marco del derecho de admisión los organizadores de espectáculos públicos y responsables de espacios privados de acceso público tengan la potestad -no se trata de una imposición- de requerir la certificación de vacunación contra la COVID-19 para permitir el ingreso. Asimismo, planteamos que se contemple la situación de las personas que por prescripción médica no han podido vacunarse, así como también las que por razones ajenas a su voluntad tampoco lo han podido hacer.

A través de este proyecto de ley que presentamos, en primer lugar buscamos promover la inoculación masiva como principal herramienta para el regreso de la normalidad, la protección de la salud comunitaria y con esta, la protección del trabajo de nuestra gente y la economía del país.

En segundo lugar, proteger y amparar el derecho de la población a participar de espectáculos públicos y espacios privados de uso público, de la forma más segura para la salud, dotando de herramientas a los responsables u organizadores para contribuir a la prevención de contagios. Es absolutamente legítimo que el responsable de un establecimiento en ejercicio del derecho de admisión pretenda hacer de su negocio un lugar lo más seguro posible desde el punto de vista sanitario, como también que las personas quieran concurrir a espacios donde no corran tantos riegos de contagio. Por su parte, la promoción de estos espacios puede ser una forma de contribuir a reactivar la actividad de los distintos sectores comerciales que en virtud de la pandemia se han visto sumamente perjudicados.

Distintos países del primer mundo están promoviendo iniciativas de similar naturaleza. En el caso de Israel se ha creado un “pasaporte verde” que le permite acceder sin restricciones a los vacunados contra la COVID-19 a gimnasios, hoteles, piscinas, y otros lugares. Por su parte en los últimos días se ha informado que la Unión Europea tendrá su pasaporte sanitario, que podrá ser requerido no solo para ingresar a los distintos países, sino también para ingresar a determinados lugares. También Nueva York anunció el lanzamiento de nuevo pasaporte sanitario digital con el propósito de reiniciar los eventos en vivo de manera segura.

Somos un país de avanzada en muchos aspectos, porque el batllismo impulsó trasformaciones mirando lo que hacía el mundo desarrollado. Esa esencia hoy nos debe sigue inspirando.

Cuarta época

Cuarta época

Es realmente un honor haber sido invitado para compartir estas líneas en esta cuarta época de  El Día. Un anhelo conversado por décadas en los pasillos de Martínez Trueba se vuelve  realidad, gracias al impulso de un talentoso grupo de jóvenes colorados y batllistas.  

Tres meses después de la derrota del Quebracho en 1886 Don Pepe fundó “El Día” con el  objetivo de hacer una “oposición desembozada y sistemática a la corrupción gubernamental,  de lucha ardiente y sin tregua, para obtener la reconstrucción legal de la República” de  acuerdo a lo que escribió en su primer editorial.  

Ya entrado en siglo XX El Día se transformó en la plataforma desde la cual se plasmaron las  ideas que impulsaron las grandes reformas del Batllismo.  

En esta nueva época El Día debe ser la tribuna en la que se esbocen las mejores ideas para el  porvenir de la república, inspiradas en las tradiciones, principios y valores del primer Batllismo.  

Confiamos en que esta generación de jóvenes Batllistas llevará adelante este proyecto con  éxito. Seguramente muchos les dirán que es imposible y que será solo un impulso pasajero. A  esos pesimistas hay que recordarles aquel tramo de “Ariel” que decía que “la esperanza de la  juventud es la fuerza que suele arrasar con todas las dificultades, electrizar todas las  indiferencias y burlas todos los pesimismos”. Estoy seguro de que así será, pues constituye el  mejor homenaje que le puedan hacer a Batlle y al Batllismo. ¡Arriba corazones!