Uruguay Batllista XXI

Uruguay Batllista XXI

Siguiendo con la línea Batllista de producción y servicios, brindando trabajo y tecnificación al país, debemos enfocarnos en primer lugar en la clase media, ofreciéndole una base sostenible en la sociedad, mejorando así la calidad de vida de nuestros ciudadanos.

Entre todos podemos hacerlo posible, en base a una constante dedicación y focalización hacia un mejoramiento social, NO HAY MAGIA en esto, sólo con una actitud positiva, responsable y sostenible podremos realizar los cambios necesarios para el crecimiento económico de una clase que mayoritariamente es la que sostiene a un país.

Esto no sólo depende del gobierno de turno, sino de nosotros mismos. Debemos reducir la cantidad de personas que no producen un bienestar al resto de la sociedad transformando su tarea, que por cierto no desprestigiamos, pero necesita que las mismas posean resultados de excelencia. De esta manera  impulsamos a que cada vez más cantidad de gente se dedique a la producción y servicios.

Tomando en cuenta los cambios tecnológicos y de vida que nos enfrentamos, debemos cubrir aquellos puestos que no sean sustituibles por la automatización dándoles las herramientas necesarias para que sean más eficaces, tanto en educación (aprendizaje y tecnología avanzada) que se verán reflejados en los resultados de sus tareas.

Para esa instancia es importante contar con pymes, emprendedores y cooperativas de trabajo, que son las que sostienen la economía interna del país, realizando distintos tipos de producción y servicios para el diario vivir, manteniendo activa a la gran mayoría de la población trabajadora.

Resulta que de esta situación tener un mercado interno de distintos rubros, abastecidos por nosotros mismos, sin necesidad de importar productos y servicios, que son de fácil realización en nuestra propia tierra, hasta aumentar dicha producción, y en el conjunto de diferentes áreas que se complementan poder exportar en base a calidad y no a cantidad.

Asimismo es importante allanar el camino tan tortuoso de los trámites administrativos, para que sea sencillo instalarse legalmente con rapidez y efectividad, sea directamente o a través de gestores, mientras se pueda organizar la empresa o cooperativa y echarla andar.

Administración o Gobierno tienen un papel importantísimo en todo este esquema de ejecución, deben de facilitar los servicio , logística, tramitación y exoneración de impuestos por un periodo no menor a un año para que se pueden afianzar en las tareas realizadas y que su crecimiento sea constante y seguro, de esta manera se crea un comercio interno con buenas raíces para que perdure en el tiempo.

Hemos visto como los gobiernos hacen concesiones de impuestos entre otras cosas para que se instalen empresas muy grandes en nuestro país , lo bueno sería que esas concesiones fueran una constante para que las empresas chicas ,tanto nacionales como internacionales gustaran instalarse en este país por su compromiso con el crecimiento, tanto por inversiones grandes , como por muchísimas pequeñas, que empatarían en materia económica, social, cultural y efectividad de proceso de crecimiento, no sólo apostando a las grandes inversiones (que bienvenidas sean).

Uruguay cuenta con maravillosas condiciones físicas y geográficas, comparando con dos vecinos enormes que cuentan con una gran población. Ríos que llegan al corazón de América del Sur, un puerto natural inmejorable, turismo de muy buen nivel, producción agropecuaria, pesca y sobretodo “SU GENTE” amigable,  tranquila y solidaria. Con estas virtudes, solo falta ponernos a trabajar en serio y se logrará más rápido de lo pensado vivir en un país próspero digno e invertir en él.

Malas políticas

Malas políticas

No sólo se incumplió con la sociedad, con el país, con cualquier regla de negociación, el contrato según leguleyos está fuera de la Constitución, no verifica las acciones y consecuencias ambientales, también cambia la matriz educativa y laboral de acuerdo a las conveniencias del particular UPM, para decidir si se instala o no en el Uruguay.

El Uruguay todo, pero fundamentalmente el gobierno, no se puede permitir cometer errores en materia de política inversionista. Contamos con  una población pequeña y con un alto porcentaje de adultos y adultos mayores que, habiendo cumplido ya con su vida útil de producción, se encuentran actualmente en la merecida etapa de ser beneficiarios de todo logro que el país pueda brindarles. Como contracara, la población productiva es escasa para las necesidades que requiere el país, por lo que, sin duda alguna, las inversiones extranjeras son esperanzadoras y deberían ser bien vistas.

En cuanto a UPM 2: esta inversión ha generado infinidad de controversias. En principio, la inversión requerida para la instalación de UPM 2 era tan grande que ni siquiera podemos imaginar la cantidad de años necesarios para que Uruguay se vea favorecido y/o compense los gastos que implicará tan enorme proyecto. Entre otras cosas, será necesario profundizar en estudios de impacto ambiental, los cuales hasta el momento no han sido claros; atreviéndome a indicar, incluso, que no han sido nada serios.

En el mundo actual, donde reina la incertidumbre -hoy más que nunca patente a raíz de la pandemia contra la que nos enfrentamos- debemos ser conscientes del mal comportamiento del ser humano frente a su hogar, nuestro planeta. La carencia social de tomar los temas ambientales de forma tan ligera, a la larga puede conllevar a que nuestro país se vea enfrentado a graves problemas sanitarios y alimenticios. 

El contrato firmado con UPM deja muchas interrogantes y una gran ausencia de reglamentación en lo que respecta a lo ambiental, como en otros tantos aspectos que iremos detallando oportunamente bajo nuestra mirada.

No podemos permitir hipotecar más al pueblo sin una garantía certera de un futuro promisorio, y las condiciones del contrato celebrado no se acercan ni a una mínima esperanza de que así sea. Sabido es que toda inversión, lamentablemente, aunque sea redituable a largo plazo, acarrea aumentos de impuestos, precios al alza de materias primas, paros gremiales en diferentes áreas, desajustes y controversias entre políticos, incluso dentro de un mismo sector. Mientras tanto, quienes los votamos para que nos representen pasamos a ser los menos atendidos y respetados.

No hay más que revisar minuciosamente cada paso a dar. No hay margen para equivocaciones. Quizás en otro momento podríamos obviar los problemas señalados, pero en el Uruguay de hoy la situación es grave y NO podemos ni queremos avalarla. Los costos económicos son muy grandes, y la sociedad no puede ni debe cargar con mochilas ajenas repletas de errores, cometidos por desidia o para conveniencia de algunos.

El Gobierno ha cambiado. El oficialismo de hoy ocupa su lugar porque la mayoría los elegimos. Tenemos, por tanto, el derecho a exigir se nos informe con veracidad y exhaustividad tanto los beneficios (que creo será trabajo por algún tiempo) como todos aquellos perjuicios que se derivan del contrato con UPM2.

El país entero lo reclama. No podemos empeñarnos y condenar a generaciones por un capricho o para el beneficio de unos pocos: debe quedar bien claro que el compromiso adquirido es solo con y para el país. Si no vemos que las inversiones se reflejen en un aumento de la capacidad de desarrollo de la sociedad, jamás se logrará llegar a posicionar al Uruguay como una nación seria, responsable y cuidadosa de sus finanzas, donde cada trabajador verá con orgullo que cada grano de arena aportado coloca en un peldaño cada vez más alto a nuestra República.

Contamos con excelente mano de obra, codiciada por muchos países del primer mundo; prestigiosos técnicos y profesionales, y no menos importante, condiciones naturales favorables. Asimismo, nuestra sociedad se abre cada vez más a una muy buena recepción de todo tipo de empresas, técnicos e inmigrantes que ya valoran nuestra calidad de vida que, no tenemos duda, puede mejorar al punto invitarlos a instalarse definitivamente en el Uruguay. Ese es el cometido que debemos llevar a cabo, y no aceptar inversiones con condiciones que comprometan el presente y futuro, atándonos de pies y manos a través de contratos de dudosa legitimidad y que a simple vista tienen una sola dirección.

Uruguay 12

Uruguay 12

El Instituto Lowy australiano elaboró un estudio que compara la respuesta de los gobiernos durante la pandemia de COVID-19, que toma como objeto de estudio un listado de cien países. La clasificación compara la respuesta de los gobiernos con respecto a la pandemia en las 36 semanas siguientes a su centésimo caso confirmado del virus. Coloca a Australia en el octavo puesto, a Reino Unido en el sexagésimo sexto y a Estados Unidos en el nonagésimo cuarto lugar, pero excluye a China de su listado ante la carencia de datos fehacientes.

En América Latina la situación de sus países no es homogénea. Mientras que Uruguay se encuentra en el puesto más alto entre sus vecinos, alcanzando así el décimo segundo lugar, estados como El Salvador, Paraguay y Costa Rica han sido clasificados en los lugares quincuagésimo sexto, quincuagésimo octavo y septuagésimo primero respectivamente.

Para realizar la clasificación, el Instituto Lowy ha tenido en cuenta datos como los casos y muertes confirmadas, así como su ratio por millón de habitantes y el número total de testeos realizados por cada mil habitantes.

En el informe se precisa que “ningún país resultó ser el ganador unánime en el período examinado”, al acotar que la gravedad de la pandemia en los diferentes países ha variado desde que estalló la crisis. Los países con gobiernos de corte autoritario tuvieron más facilidad al principio para imponer medidas como los confinamientos, restricciones de movimiento y cierre de fronteras, pero luego, según el mismo estudio, aquellos países con índices de un mayor desarrollo democrático han evidenciado resultados superiores de combate a la pandemia con respecto a los gobiernos mencionados en primer lugar. Sin embargo, hemos de destacar excepciones como las actuaciones de Estados Unidos, Reino Unido y España, que, aunque su rendimiento ha caído en los últimos meses, tuvieron “ventajas prolongadas en la supresión del virus”.

El Instituto Lowy apunta a que el acaparamiento de la mayoría de las vacunas puede brindar una ventaja competitiva a los países que solemos denominar “ricos”. En cualquier caso, el referido informe indica que la buena gestión radica en gran parte sobre la superficie territorial de los países, el comportamiento de sus habitantes y la calidad de la respuesta de sus instituciones gubernamentales.

El informe se ha publicado luego de que se registraran más de cien millones de casos confirmados de COVID-19 a lo largo y ancho del mundo, pero mientras que el mundo sumía en el caos y el descontrol social que redundaba a su vez en un incontenible aumento de casos, el Uruguay, sus habitantes y sus jerarcas de Gobierno han mantenido la situación en calma, generándose así una suerte de meseta controlada en materia de casos confirmados diariamente.

La celeste está con todas las ansias de ganarle a la pandemia, nosotros estamos más que dispuestos a dejar el alma en la cancha con tal de ganarle al virus que hoy azota el mundo, y es por ello que escribo este articulo a modo de homenaje a la ejemplar conducta que ha tenido la ciudadanía uruguaya con respecto al combate de la pandemia.

¿Hacia dónde vamos?

¿Hacia dónde vamos?

¿Cómo y por qué fue creada la Banda Oriental, siendo más adelante el resultado de la hoy llamada República Oriental Del Uruguay?

Todo comenzó por la disputa del puerto natural en el Estuario del Río de la Plata, las condiciones naturales mostraban la bondad de esta tierra para hacer un muy importante puerto.
La facilidad de comunicación con el centro de América del Sur hasta casi llegar a Potosí, lugar donde se extraían los metales preciosos que eran trasladados por los españoles a su país, con la obtención de dichos metales su reinado se fortalecía, frente al resto de los países europeos.
Hago esta reseña rápida de la situación en aquellos años porque, aunque hayan transcurrido siglos podemos, de alguna manera, afirmar que no se han producido cambios hasta el momento. Es una prioridad enfocarse y trabajar en esa capacidad natural que posee nuestro País.

¿Como acompañamos esa capacidad natural?

Simplemente siguiendo el trillo de nuestra historia. Debemos enfocarnos en la realización de carreteras de varias sendas tanto de ida como de vuelta, desde los puntos limítrofes hasta el Puerto de Montevideo. De esta manera el comercio de la producción de nuestros vecinos como el de nuestro País se vuelve más eficaz, dada la rapidez, y seguridad que presentaría unas buenas vías de comunicación terrestre que derivan en una eficacia en las exportaciones e importaciones desde y hacia otro Continente. Debemos agregar que contar con rutas apropiadas es sin lugar a duda una enorme forma de reactivación de la economía del País, atrayendo inversores extranjeros y nacionales que confíen en el crecimiento de un país con condiciones naturales, sociales y legales seguras. Con política liberal, democrática y republicana.
Estas condiciones hacen que la plaza financiera (ya importante) sea un ejemplo para esta Región, donde hacernos conocer no haga dudar y con total confianza inviertan en este País, contando con altas garantías de educación, constancia y responsabilidad en la toma de decisiones, con total libertad de que nada “NADIE” imponga condiciones particulares.
Por tal motivo tenemos que pensar en proyectar una gran nación hacia el futuro para crecer como País productor y de servicios.
Es de la única forma de poder dejarles a nuestros hijos y nietos una sociedad digna y sentir orgullo de pertenecer y ser parte de ella, sin controversias y desconformidad. Con un crecimiento económico, educativo, una buena y cuidada sanidad, fuerte seguridad pública que conlleve a un buen y justo vivir.
Todo se traduce a tener muy buena conectividad entre los centros de producción, fronteras y el puerto de Montevideo, con una accesibilidad fluida, sin inconvenientes y un flujo ininterrumpido de llegada a puerto con su mercadería en muy buenas condiciones.
Para lo mencionado tenemos que preparar nuestras rutas terrestres para un tránsito cómodo, bien mantenido, con buena señalización, control de seguridad de tránsito, ágil, etc. Esto traerá la comodidad para los países vecinos de sacar su producción por nuestro puerto, exigirá acompañar con buenos servicios de alojamiento, restoranes, paradores, servicio a camiones, tramitaciones necesaria con mucha “agilidad y efectivas”.

Trabajo y eficiencia (educación-tecnificación) son los principios para sostener continuamente la credibilidad de un país serio, responsable y con mucha actitud de apertura batllista siglo XXI.

UPM 2

UPM 2

El Uruguay todo, pero fundamentalmente el gobierno, no se puede permitir cometer errores en materia de política inversionista. Contamos con  una población pequeña y con un alto porcentaje de adultos y adultos mayores que, habiendo cumplido ya con su vida útil de producción, se encuentran actualmente en la merecida etapa de ser beneficiarios de todo logro que el país pueda brindarles. Como contracara, la población productiva es escasa para las necesidades que requiere el país, por lo que, sin duda alguna, las inversiones extranjeras son esperanzadoras y deberían ser bien vistas.

En cuanto a UPM 2: esta inversión ha generado infinidad de controversias. En principio, la inversión requerida para la instalación de UPM 2 era tan grande que ni siquiera podemos imaginar la cantidad de años necesarios para que Uruguay se vea favorecido y/o compense los gastos que implicará tan enorme proyecto. Entre otras cosas, será necesario profundizar en estudios de impacto ambiental, los cuales hasta el momento no han sido claros; atreviéndome a indicar, incluso, que no han sido nada serios.

En el mundo actual, donde reina la incertidumbre -hoy más que nunca patente a raíz de la pandemia contra la que nos enfrentamos- debemos ser conscientes del mal comportamiento del ser humano frente a su hogar, nuestro planeta. La carencia social de tomar los temas ambientales de forma tan ligera, a la larga puede conllevar a que nuestro país se vea enfrentado a graves problemas sanitarios y alimenticios.  

El contrato firmado con UPM deja muchas interrogantes y una gran ausencia de reglamentación en lo que respecta a lo ambiental, como en otros tantos aspectos que iremos detallando oportunamente bajo nuestra mirada.

No podemos permitir hipotecar más al pueblo sin una garantía certera de un futuro promisorio, y las condiciones del contrato celebrado no se acercan ni a una mínima esperanza de que así sea. Sabido es que toda inversión, lamentablemente, aunque sea redituable a largo plazo, acarrea aumentos de impuestos, precios al alza de materias primas, paros gremiales en diferentes áreas, desajustes y controversias entre políticos, incluso dentro de un mismo sector. Mientras tanto, quienes los votamos para que nos representen pasamos a ser los menos atendidos y respetados. 

No hay más que revisar minuciosamente cada paso a dar. No hay margen para equivocaciones. Quizás en otro momento podríamos obviar los problemas señalados, pero en el Uruguay de hoy la situación es grave y NO podemos ni queremos avalarla. Los costos económicos son muy grandes, y la sociedad no puede ni debe cargar con mochilas ajenas repletas de errores, cometidos por desidia o para conveniencia de algunos.

El Gobierno ha cambiado. El oficialismo de hoy ocupa su lugar porque la mayoría los elegimos. Tenemos, por tanto, el derecho a exigir se nos informe con veracidad y exhaustividad tanto los beneficios (que creo será trabajo por algún tiempo) como todos aquellos perjuicios que se derivan del contrato con UPM2.

El País entero lo reclama. No podemos empeñarnos y condenar a generaciones por un capricho o para el beneficio de unos pocos: debe quedar bien claro que el compromiso adquirido es solo con y para el país. Si no vemos que las inversiones se reflejen en un aumento de la capacidad de desarrollo de la sociedad, jamás se logrará llegar a posicionar al Uruguay como una nación seria, responsable y cuidadosa de sus finanzas, donde cada trabajador verá con orgullo que cada grano de arena aportado coloca en un peldaño cada vez más alto a nuestra República.

Contamos con excelente mano de obra, codiciada por muchos países del primer mundo; prestigiosos técnicos y profesionales, y no menos importante, condiciones naturales favorables. Asimismo, nuestra sociedad se abre cada vez más a una muy buena recepción de todo tipo de empresas, técnicos e inmigrantes que ya valoran nuestra calidad de vida que, no tenemos duda, puede mejorar al punto invitarlos a instalarse definitivamente en el Uruguay. Ese es el cometido que debemos llevar a cabo, y no aceptar inversiones con condiciones que comprometan el presente y futuro, atándonos de pies y manos a través de contratos de dudosa legitimidad y que a simple vista tienen una sola dirección.