Ollas Populares: El uso del hambre como bandera política

Ollas Populares: El uso del hambre como bandera política

No se puede jugar con las necesidades de la gente. Usar el hambre con fines políticos partidarios.

Muchos son los grupos, organizaciones o individuos que ayudan desinteresadamente y muchas veces desde el anonimato a quienes màs lo necesitan. Empuñando una sola bandera: la de la solidaridad.

Pero también, lamentable y desgraciadamente se ha podido comprobar y que la investigación llevada por el Mides corroboró, que alguna organización en forma oportunista e inescrupulosa vió en los sectores con más carencias un campo fértil para los propósitos más ruines.

Cambiando un plato de comida por una firma, cambiando una vianda de alimentos por la militancia partidaria.

Las ollas populares no deberían existir, porque demuestran carencias asistenciales que hay que intentar cubrir con urgencia. Pero existen. Llegar con un plato de comida a determinados lugares se volvió en algo imprescindible, no como un fin en si mismo, no como algo permanente y estable, sino como una solución temporal y necesaria mientras de instrumentan medidas de fondo.

La difícil situaciòn por la que atravesò el mundo entero con la pandemia aún se siente, incluso hasta en los países màs poderosos económicamente. Las ollas populares, existentes hace varias décadas, aumentaron en forma notoria durante el 2020 y 2021 en Amèrica Latina. Uruguay no fue la excepción.

Donde la caída drástica de la actividad, golpeó con mayor dureza al trabajador cuentapropista, informal o al desocupado, más allá de la acertada estrategia de libertad responsable instrumentada por el gobierno.

A medida que lo peor de la pandemia iba pasando, los números en materia económica iban mejorando, comenzando poco a poco la reactivación económica.

Lo que comenzaba a llamar la atención que mientras el gobierno daba cuenta de la disminución del número de ollas, de quienes se atendían en ellas y por consiguiente de la caída de platos distribuidos.

Desde el Frente Amplio y desde organizaciones como la Coordinadora Popular Solidaria (CPS), tenían otro discurso, intentando implantar otro relato, que hablaba del aumento de las ollas, de los merenderos y de quienes se atendían en ellos. Se quejaban además que los insumos que les otorgaba el Mides eran totalmente insuficientes, con fuertes críticas en ese sentido.

Hay que señalar que la Coordinadora Popular y Solidaria recibió el apoyo total del Frente Amplio, dato importante para tener en cuenta.

Dado esa tan “extraña” diferencia en el relato, en los números, el Mides le solicitó a esa Coordinadora le hiciera llegar un informe sobre: cantidad de ollas y merenderos, ubicación, días, horarios y porciones servidas.

La respuesta inicial fue tan contundente como soberbia: “por cuestiones políticas no vamos a dar la información, es un tema del ministerio conseguir esa información”. ¡Increíble! Se les entregaban toneladas de alimentos y se negaban a rendir cuentas.

A partir de allí y después de varias idas y vueltas se obtuvieron los resultados finales de la investigación interna con datos tan contundentes como sorprendentes.

Por lo menos 68 ollas de las que la Coordinadora decía atender hace tiempo que no existían o incluso nunca existieron.

Se inflaban los datos.

Se actuaba de forma muy poco transparente, con ollas que recibían mucho menos insumos que los que tenían asignados.

Se hacía participar a los referentes de las ollas de plenarios donde se hablaba más de política que de las propias necesidades y problemáticas concretas.

Se los inducía a firmar contra la ley de urgente consideración.

Se retiraban insumos con un destino al que nunca llegaban.

Se hablaba también del desvío de alimentos hacia comités de base.

Hay denuncias concretas que afirman que los alimentos eran comercializados en forma particular en ferias barriales.

Esos datos no surgen de la nada, se recabaron a través de la investigación con más de 200 visitas y decenas de declaraciones de los involucrados, de referentes de ollas, vecinos de las mismas y los propios usuarios.

Una desgraciada situación.

El ministro de desarrollo social decidió enviar todos estos antecedentes a la fiscalía para que sea la justicia que investigue a fondo y diga si hubo delito. Hay hechos con apariencia delictiva, se habla de apropiación indebida e incluso fraude.

Las diferencias políticas, partidarias o ideológicas no pueden terminar en un vale todo.

Las medidas del Ministerio forman parte lo que debe hacer una buena administración, custodiando celosamente los dineros de los contribuyentes, asegurándose que beneficien a quienes verdaderamente lo necesiten. La CPS frente a esto recurre a la vieja estrategia de denunciar persecución, sobre todo cuando no hay argumentos que sustenten sus dichos.

La justicia tendrá la última palabra, de comprobarse delitos que caiga todo el peso de la ley sobre los responsables y con ellos la sanción moral a quienes siempre salieron desde lo partidario a apoyarlos.

Rampla: de triunfos, derrotas y una rica historia

Rampla: de triunfos, derrotas y una rica historia

Rampla perdió en dos finales la posibilidad de ascender a la divisional “A”, de regresar al lugar al que pertenece. Uno de los equipos con mayor cantidad de simpatizantes e hinchas.

Asentado en la popular Villa del Cerro, pero con gente que lo sigue que se encuentra dispersa por todos los barrios montevideanos y en la mayoría de los departamentos del interior del país. Hay un Rampla en los más diversos rincones del Uruguay.

Pasaron algunos días de ese momento y seguramente si esta nota la hubiera escrito con otro resultado final el contenido sería casi el mismo. La única diferencia iba a ser las emociones personales: de alegría inmensa ante el triunfo y de tristeza en la derrota. Se dio esto último, la derrota, pero nada más que eso.

Es verdad, hay que reconocerlo, no fue cualquier derrota, ante el tradicional adversario siempre adquiere una trascendencia mayor y porque no decirlo…duele más. Pero reitero, no pasa de eso, no puede pasar de eso.

Hablamos de fútbol, que forma parte importante en la vida de la mayor parte de los uruguayos, pero que no es la vida misma. La vida seguramente nos deparará, si ya no lo hizo, momentos más difíciles que seguramente empequeñecerán esta u otra derrota deportiva.

Estas cosas que tiene el fútbol, un triunfo o una derrota puede cambiar todo, te lleva del paraíso al infierno, del aplauso a la silbatina, de la aprobación al rechazo, de levantar en andas al titán vencedor a exigir que alguien sea quemado en la hoguera. No debería ser así, no es justo que sea así. Rampla es mucho más que eso.

Tuvo que atravesar en lo deportivo una primera parte del año muy mala, para el olvido, que se pudo revertir en la segunda parte, pero que nos llevó, unido al magro puntaje del año anterior a estar peleando hasta el último partido del campeonato, en los dos extremos: por lograr un lugar por el tercer ascenso y luchando por zafar del descenso a la vieja divisional “C”.

El esfuerzo estuvo dentro y fuera de la cancha. Se dejó todo. Jugadores, cuerpo técnico, colaboradores, dirigentes y la sufrida y siempre fiel gran parcialidad que llegó a agotar localidades, cosa no muy común en el fútbol uruguayo y menos en la divisional de ascenso.

¿Errores? Si, claro, errores se cometen siempre. Sobre todo, lo cometen los que hacen.

¿Discrepancias? Si, siempre van a existir, es sano que existan, es difícil que estén de acuerdo todos en todo. Pero la experiencia enseña que si tanto queremos a una institución hay lugares donde exponer esas diferencias, las redes sociales no es el lugar indicado. Menos aún utilizar el oportunismo de la derrota.

La dirigencia encabezada por su presidente Daniel Bianchi ha realizado una buena gestión, con aciertos, errores, con claroscuros, pero con un balance positivo. Un hierro caliente que nadie se animaba a agarrar.

Una sede que se caía a pedazos. Un salón de asambleas en los que había que andar saltando los charcos los días de lluvia. Un pozo que era el reflejo fiel de una piscina que hace 60 años esperaba ser concretada.

En poco tiempo, la situación cambió. Se logró un proyecto muy esperado, una gran obra social que beneficiaba a la institución y a toda la barriada.

La remoción de la sede en todos sus salones, sala de aparatos, entrenamiento y la piscina a punto de terminarse.

Con un grupo inversor privado y con un especialista en infraestructura deportiva a la cabeza, el sueño fue posible.

Las dificultades económicas están siempre a la orden en la mayor parte de las instituciones del fútbol uruguayo, Rampla, que arrastra deudas, no es la excepción. Pero el esfuerzo y trabajo logró, como no sucedía últimamente, que los jugadores y funcionarios del club estuvieron al día, incluso en los peores momentos deportivos.

Es cierto no ascendimos, el dolor es grande, pero la rica historia de Rampla obliga a seguir, 108 años de historia nos manda, con una parcialidad que empuja, que nos hace grandes.

Picapiedras a seguir! ¡Rampla necesita el esfuerzo de todos!

Es necesario mucho más que un triunfo o una derrota para ser grande como Rampla.

La nomeclatura: entre el homenaje, el manoseo y las posturas elitistas

La nomeclatura: entre el homenaje, el manoseo y las posturas elitistas

“Que le pasa a la izquierda que les encanta estar en el centro de la ciudad?, ¡Qué elitistas se han vuelto!” “Estamos todos locos”…de esta forma respondía el arquitecto Arana al ser consultado por la propuesta que desde las propias filas frenteamplistas se hacía para que una calle céntrica de Montevideo (Río Negro o Paraguay) llevara el nombre de Mario Benedetti.

Agregaba Arana, quien se opuso siempre al cambio de nombres en el nomenclátor, que como amigo de Benedetti y afiliados a un mismo sector político (Vertiente Artiguista) conocía muy bien el odio de este a los cambios de nombres. El propio Benedetti hubiera rechazado esta propuesta, terminaba diciendo Arana.

De igual forma, tampoco prosperò la iniciativa del ex Intendente Daniel Martínez para que la histórica calle Andes al sur de 18 de Julio pase a llamarse Germán Araùjo, ex senador frenteamplista y reconocido comunicador.

De esta manera y con este recordatorio pretendemos comenzar analizando la iniciativa de la Intendente Cosse relacionada con el cambio de nombres para seis calles céntricas de Montevideo. De acuerdo a la propuesta, calles como Magallanes, Minas, Gaboto, Río Negro en el tramo sur de 18 de Julio y la calle Policía Vieja dejarían paso a referentes de la cultura popular uruguaya. Ellos serían: Carlos Albin (Pirulo), Lágrima Rìos, Marta Gularte, Rosa Luna, Gloria Meneses y Virginia Brindis de Salas.

La opinión que podemos brindar, una más entre tantas, nada tiene que ver con la justicia de los nombres propuestos. Todos ellos, de una manera u otra merecedores del reconocimiento popular. Representantes del carnaval, cantantes, coreógrafos, bailarinas, músicos, poetas, hasta integrantes de café concert y hasta de la troupe ateniense. Por ser representantes de nuestra cultura y luchadores por la igualdad y los derechos en momentos que no era fácil hacerlo. Eso no está en juego ni en discusión, por lo menos para mi. Pero creo que llegó el momento de frenar los cambios de nombres de las calles montevideanas o de cualquier otro lugar del país.

La nomenclatura de la ciudad aunque pueda parecerlo no es un tema menor, debería formar parte de una estrategia común cuando nos imaginamos la ciudad que queremos. Lo edilicio, lo ambiental, lo estructural y también su nomenclatura formando parte de un todo. Está incorporada a nuestra propia identidad. Forma parte de lo que somos como nación. La coherencia, el legado de un pueblo, su rica historia marcada a fuego en nuestra memoria. Para ello no es necesario cambiar nombres de calles, entreverar a la gente, crear más confusiones en la denominación de las que ya existen. ¿O acaso para reivindicar derechos, fortalecer igualdades y apostar a la diversidad es necesario estar presente en el centro de Montevideo?.

Es como dice Arana una iniciativa elitista la de Cosse, además de oportunista y demagógica (eso lo digo yo). Una propuesta para la tribuna, oportunista, populista y contradictoria, porque intentar reivindicar a referentes de la cultura popular en el centro de la ciudad tal vez no tenga tanto de popular como intenta esbozar la intendente.

Porque no elegir esas calles sin nombre (oficial 1 , calle b, pasaje c, senda 4) de las tantas que existen en Montevideo. Hay barrios nuevos, humildes, cuyas calles llevan el nombre de referentes de la música popular uruguaya (Zitarrosa, Carbajal, Santiago Chalar) no necesitaron estar en el centro para su reivindicación. Otros barrios con el nombre de arboles y plantas autóctonas, otros con animales y peces, que guardan cierto criterio, coherencia y uniformidad.

Cada vez que surge este tema, uno de los argumentos más fuertes es sostener y recordar cambios en el nombre de calles que se hicieron en el pasado. Ello no quiere decir que porque se hicieran en el pasado estuvieron bien y hay que continuar haciéndolo. En algún momento hay que poner punto final al cambalache y frenarlo.

Se le debe buscar en Montevideo para la reivindicación de estos referentes calles o espacios públicos sin denominación, de los tantos que hay en la ciudad.

Al final Cosse lo que está logrando en esa carrera electoral desesperada, con propuestas como esta, más que homenajear y reivindicar personalidades es permitir que se manoseen la memoria de las personas involucradas y sobre todo de sus familias que hoy ven un debate acalorado y no siempre con la altura y el respeto debido.

Nunca me opuse a propuestas en la nomenclatura por razones ideológicas, filosóficas y menos aún de raza o elección sexual. Si me opongo, como me opuse, a propuestas reñidas con los valores democráticos y de libertad.

Nunca hubiera entregado por ejemplo la llave de nuestra ciudad al dictador y asesino Daniel Ortega. No es un mérito lo mío, ni merece reconocimiento alguno…pero creí necesario decirlo cuando vemos quienes se oponen al cambio de nombre pero que en realidad lo que ocultan es una oposición vedada a los nombres manejados. Lo mío no va por ahí.

Decía María Emilia Pérez Santarcieri, presidente de la Comisión asesora, que dicha comisión nunca fue consultada.

Seguramente porque ya conocían cual iba a ser la repuesta. Decía Santarcieri que varios de los nombres propuestos, a los que no se opone, ya habían sido planteados por esa comisión, pero que quedaron en la nada en los últimos gobiernos departamentales. También aclaraba y recordaba que por ejemplo ya existe una plaza con el nombre de Rosa Luna.

Creo que de todas las propuestas expresadas la única que debería prosperar en el lugar sugerido es el de la poeta de raza negra Virginia Brindis de Salas, porque el planteo de cambio es por una calle sin denominación concreta, calle 17 metros en Barrio Sur. Esta escritora y poeta afrodescendiente fue la primera mujer negra en publicar un libro en toda América Latina. Amiga de Juana de Ibarbourou y con reconocimientos a su obra de personalidades de la talla de la propia Gabriela Mistral.

Estoy a favor de los nombres, no de los lugares propuestos, salvo en el último caso que acabo de explicar.

Hacer campaña con la construcción de un Antel Arena triplicando su valor real, gastos excesivos en publicidad durante su gestión en el organismo de las telecomunicaciones, siendo la presidente que por lejos más gastó en ese rubro. Ahora sale con una propuesta que la hace aparecer como propia y novedosa pero que ya Pérez Santarcieri se encargó de desmentir.

Cosse sabe muy bien que la última palabra la tiene la Junta Departamental, sería bueno que no use a los colectivos para su campaña.

De sus declaraciones da por hecho algo que no es tal.

Son necesarias mayorías especiales para su aprobación.

Los dueños de Villa Cosmópolis

Los dueños de Villa Cosmópolis

Un 9 de setiembre de 1942 por decreto del presidente Baldomir se aprobaba la ley que daba creación a la Universidad del Trabajo, en sustitución de la Escuela de Artes y Oficios. Ese mismo día, pero de 1913, en esos años de grandes transformaciones sociales, se había concretado la ley 4.802 que le otorgaba a la mujer el derecho a solicitar el divorcio por su propia voluntad.

Concreciones con un profundo contenido social y de derechos.

El 9 de setiembre parece ser un día clave para la vida del país, porque también en esa fecha, pero un siglo antes, en 1834, se fundaba la Villa Cosmópolis, el histórico y popular barrio que conocemos como Villa del Cerro.

En un país que comenzaba a abrir sus puertas y a extender sus brazos solidarios para recibir a los inmigrantes que huyendo de la guerra y que con valijas con poca cosa material pero repletas de sueños, arribaba a nuestras costas. Familias de las más diversas procedencias, que se afincaron mayormente en esa zona de nuestro país, rusos, polacos, lituanos, italianos, armenios, españoles entre tantas otras nacionalidades.

En un censo de 1852 se calculaba que el 85% de los habitantes de esa zona eran extranjeros. Como forma de un necesario ordenamiento territorial se les asignaría a las calles de la Villa Cosmópolis en 1867 con el gobierno de Venancio Flores el nombre de los más lejanos países de procedencia de esos inmigrantes.

Un barrio de gente trabajadora que con los saladeros primero y los frigoríficos después ocupaba a buena parte de sus habitantes. Con una fortaleza que desde lo más alto observaba atenta. Ese Cerro de Montevideo que dice presente en la cuarta superior derecha de nuestro escudo patrio, como representación de fuerza.

Familias que en muchos casos dividen su corazón entre los colores rojo y verde con su añejo Parque Nelson de la calle Turquía e Inglaterra, si allí con la ciudad a sus pies y besando la bahía y los albicelestes que con su reducto del lado norte del Cerro lleva el nombre de su gran impulsor don Luis Tròccoli.

Rivalidades que eran irreconciliables, pero respetuosas y tolerantes

Una populosa zona que supo tener momentos de gran prosperidad y otros con dificultades propias del momento que se vivía.

Con el pasar del tiempo el Cerro no estuvo ajeno a lo que acontecía en el país y entre ellos al gradual deterioro de valores que ha sufrido la sociedad toda. Donde por el accionar intolerante de unos pocos parecía que esa historia tan rica, de brazos abiertos, grandeza, solidaridad, se rendìan ante el enojo, la intolerancia y la mezquindad. Donde el talante solidario cedía su espacio al puño crispado y la actitud agresiva.

Donde las libertades parecen encorsetadas por la actitud totalitaria que avanza. Donde se pretende amordazar al que piensa diferente.

Esa rara forma de practicar la libertad de expresión, donde solo se permite escuchar una única voz.

El trabajador que protesta con firmeza y que lucha por sus reivindicaciones justas parece debilitarse frente al griterío, insulto y agresión de un puñado.

Esa vidriosa y turbia forma de manifestarse, que no representa la voluntad ni el proceder respetuoso de la amplia mayoría, a rostro tapado, capucha, violencia verbal y material.

Un puñado de fanáticos que pretenden apoderarse de un barrio: “Fuera oligarcas del Cerro”, se les escuchaba gritarle al presidente del Codicen, cuyo único pecado fue ofrecer una charla, como en tantos otros puntos del país, para intentar explicar la transformación educativa que se viene.

“Entraste al Cerro veremos cómo vas a hacer para salir” expresaban en tono amenazante, no sin antes romperle a golpes los vidrios del auto en el que se trasladaba.

Paradojalmente y para vergüenza de la amplia mayoría de los uruguayos y de los habitantes de la zona, este hecho se producía nada más ni nada menos que en el Centro Cultural del Cerro (ex liceo 11) y protagonizado por docentes. Si, de aquellos encargados de educar en valores a nuestros jóvenes.

Hace un tiempo atrás al propio presidente del Codicen Robert Silva cuando lo integraba en representación de los docentes, se emitió por parte de ADES una declaración considerándolo: “persona no grata”, por el solo hecho de solicitar informes por una jornada desarrollada en un centro educativo. “Fuera al represor de nuestro liceo” le gritaban en el 2018 cuando concurría al liceo 32 y abandonaron el edificio por su sola presencia.

En marzo cuando se debatía la ley de urgente consideración, unos jóvenes que hacían campaña por el NO fueron insultados por un provocador que intentaba expulsarlos al grito de: “en el Cerro solo puede entrar el SI”

Esos inadaptados que parecen potenciarse mutuamente, que se envalentonan en manada, pero como sucede en estos casos, de a uno no pasan de ser unos simples perritos falderos.

Esos promotores del odio que con provocaciones continuas parecen querer buscar la reacción pero que no son representativos de una muy amplia mayoría de uruguayos en general y de cerrenses en particular.

Unos pocos pretendiendo llevarse por delante a los más. Un puñado, intentando amordazar la opinión del otro.

Una transformación educativa necesaria como urgente y una expresión clara de esa “educación” y de esos “docentes” que proponen los inadaptados que no queremos en nuestra sociedad.

A los patoteros de siempre les tengo malas noticias, los cambios educativos se van a hacer realidad, después de 15 años de inoperancia y de decadencia de valores. Deberíamos estar todos en el mismo camino.

LOS OLIGARCAS Y EL HOSPITAL DEL CERRO

A los que pretenden dividir a la sociedad entre malos y buenos, conservadores y progresistas, entre pueblo u oligarcas les debemos recordar que esos “malos, conservadores y oligarcas” están construyendo un hospital en pleno corazón del Cerro. Una vieja reivindicación. Que va a poder atender a la población de menos recursos de esa zona oeste, ya que más del 70% que se atiende a través de Asse provienen de esa zona del departamento. Permitirá alivianar la tarea muchas veces saturada del Hospital Maciel.

Tuvo que llegar la coalición republicana para transformarla en realidad.

Un barrio de todos, un hospital para todos.

A la sociedad toda le hace mal el accionar de esos patoteros de cuarta, le hace mal a la democracia, a la república, a la libertad, le hacen mal al partido político que muchas veces dicen responder, le hacen mal a la actividad sindical a la que dicen dedicarse y le hacen mucho mal a la rica historia de una barriada como la Villa del Cerro que merece mucho más que eso.

No es por ahí Ojeda

No es por ahí Ojeda

Hace algunas horas el dirigente colorado Andrés Ojeda en una entrevista para un medio, de varias que le vimos estos últimos días, declaró: “mi principal referente de la política nacional es Luis Lacalle Pou”.

No puedo discutir la libertad y el derecho de Andrés de pensar así. Puedo coincidir con él que en momentos como los actuales y también mirando hacia el porvenir, la importancia que tiene afianzar un gobierno de coalición republicana que aporte a través de bases solidas la gobernabilidad necesaria. Como sucede en varias partes del mundo, donde las coaliciones son una realidad desde hace mucho tiempo. Puedo coincidir también en el reconocimiento y la consideración que se ganó merecidamente Lacalle Pou, en momentos difíciles, como presidente de la república y líder de la fuerza mayoritaria de esta coalición de gobierno republicana.

Pero, por lo menos para mí, como colorado y batllista, no lo puedo transformar, màs allá de esos atributos personales que le señalo, en un espejo político en el cual mirarme, o como dice Ojeda en su principal referente de la política nacional.

Tenemos una misma base democrática, pero somos diferentes, pertenecemos a partidos diferentes, más allá se coincidencias y aproximaciones que llevaron al Partido Colorado, con convicción, a integrar como pilar fundamental esta coalición republicana.

La frase que utilizó Ojeda, a mi modesto entender, confunde. No fue acertada, no fue feliz.

No fue por lo menos lo suficientemente clara, en momentos en los que, sobre todo en el Partido Colorado, se debe ser muy preciso en los conceptos. Se necesita mucha claridad de acción y de decir.

Cuando sobre una afirmación puede haber más de una interpretación quiere decir que algo no está bien, que el mensaje no fue claro, que algo falló al momento de comunicar. Porque me niego a pensar que Ojeda no encuentre en la colectividad de Batlle y Ordóñez referentes, símbolos, exponentes o modelos en los cuales reflejarse y tener como guía.

O tal vez le estamos dando mucha vuelta a la cosa y al final quiso decir lo que dijo. Si fue así, está bien…aunque quien suscribe no lo comparta.

La rica historia del Partido Colorado como constructor de la república tiene referentes suficientes como para tener que recurrir a los de otra colectividad. Ni siquiera al Presidente de la República.

Menciona Andrés Ojeda en otra parte de su nota que: “es momento de priorizar la continuidad del proyecto de coalición por sobre los perfilismos y las necesidades electorales personales”.

Creo que ambas cosas no son contradictorias, él mismo con sus contìnuas declaraciones públicas marca perfil propio e individual y está bien que así sea.

Respetando la coalición, su espíritu y los compromisos asumidos se puede marcar perfil. No somos robots, somos hombres y mujeres libres que piensan.

Muy diferente a esas posturas demagógicas que se salen de lo acordado y le susurran a la tribuna lo que se supone que la tribuna quiere oír, aún violando compromisos asumidos. No me refiero a eso.

No hay mejor forma de pensar darle continuidad a futuros gobiernos de coalición republicana que revitalizar y fortalecer los partidos que lo integran.

Sin fagocitarse, sin perder identidad. Esa debe ser la prioridad desde lo partidario.

Un partido unido, fuerte, diverso y que, por fin, con vistas al futuro encuentre las candidaturas que lo impulsen. Esa diversidad de posibilidades que como opción electoral le brinden a la ciudadanía la oportunidad de elegir quien más se adecúe a su pensar.

Si uno recorre la rica historia del Uruguay, se encuentra que en todas estuvo presente el Partido Colorado, con una obra transformadora que el mundo observaba con asombro.

El Partido Colorado fue sin dudas el constructor de la república. Propuestas en muchos casos removedoras y revolucionarias desde lo social, político y cultural.

La sociedad toda viene disfrutando de esos logros, en muchos casos seguramente sin ser consciente de ello y en otros incluso desconociéndolo. Porque a veces los que cuentan la historia la deforman y en algún caso llegando a intentar apropiarse de logros ajenos.

El batllismo hizo del país una república laica por excelencia, separando estado de iglesia, pero garantizando la libertad y el respeto por todas las religiones. Un país integrador de brazo abiertos al inmigrante que huía de la atrocidad de la guerra. Un país que concedió a la mujer el derecho a divorciarse por su sola voluntad y el que garantizó sus derechos civiles. El de las 8 horas, de los consejos de salarios, el que creo por ley los liceos departamentales, la Escuela de Artes y Oficios que luego diera lugar a la Universidad de Trabajo. La de las pensiones a la vejez o la indemnización por accidentes de trabajo. El país que a través de varios intendentes colorados creara los diferentes tramos de la rambla que tanto disfrutamos hoy, que delineara los principales parques y plazas o que creara los principales edificios públicos. El mismo Partido Colorado y el mismo país donde más cerca en el tiempo creara para las familias de contextos más vulnerables los centros Caif o las escuelas de tiempo completo y los centros de formación docente en el interior.

Todos estos logros están allí, son palpables y los disfrutamos todos, nosotros, nuestros adversarios, nuestros hijos y los hijos de nuestros adversarios.

Todos somos aunque más no sea un poco batllistas incluso hasta quienes lo niegan…es muy difícil no serlo.

¿Que han existido errores? Pues claro. ¿Que algunos de sus hombres equivocaron el camino? También.

Varios han sido los tropezones últimos, sería de hipócritas no reconocerlo.

Pasa en todos los órdenes de la vida, ¿acaso, cada uno de nosotros no cometimos errores en el transcurso de nuestra vida?

Pero sin dudas los aciertos y logros se imponen por apabullante mayoría.

No sería común ni normal no equivocarse en 186 años de historia. Otros se han equivocado mucho más en 15 años de gobierno, incluso teniendo entre sus filas al primer y único vicepresidente destituido por corrupción en la vida del país y fundiendo empresas monopólicas.

Nadie va a depositar nuevamente su confianza en el Partido Colorado exclusivamente por nuestra historia por más rica y vasta que sea, la ciudadanía nos va a seguir por nuestra propuesta y nuestros aportes de cara al porvenir. Por la solidez, seriedad y credibilidad de su candidato y de sus representantes. En el futuro hay que apostar sin dudas en gobiernos de coalición. En lo partidario hay que concretar primero y consolidar después las posibles candidaturas.

Con esa rica historia de respaldo, con nuestra propia identidad, ese partido de la libertad, republicano y de justicia social.

El que nos supo tener como el escudo de los más débiles

Es muy vasta la lista de dirigentes del partido colorado que le dieron todo a la institucionalidad del país, incluso su vida.

Un partido de ideas.

El partido de Rivera, Suárez, Arena, Brum, Batlle y Ordóñez, Grauert, Batlle Berres, Maneco Flores Mora, pero también el de Tomàs Berreta, Amezaga, Aquiles Lanza, Hierro Gambardela, Adela Reta, entre tantos otros.

Por eso, estimado Andrés Ojeda, vamos a darle todos continuidad a la coalición republicana, pero sin fagocitarnos, manteniendo identidad y buscando los referentes políticos dentro de la colectividad que tanto le ha dado a la república y que seguramente, tiene tanto más para darle.