Un rincón nerd

Un rincón nerd

Si queremos hablar del entretenimiento del siglo XXI, lo que rompió con el molde y marcó la diferencia, tenemos que hablar de las plataformas de streaming. Han logrado lo que otros no han podido: abarcar varias generaciones, mantener expectante al público y a un precio medianamente asequible para todos.

Desde noviembre está disponible en nuestro país la plataforma Disney Plus,  a un costo mensual de USD 7,49, o anual de USD 74,99. La empresa del ratón más famoso ha generado gran expectativa en los fanáticos de franquicias como Marvel o Star Wars, ya que cuenta con la colección completa de sus películas y series. Dándole un espacio también a sus cintas clásicas de Disney y Pixar, que harán nostalgiar a más de uno con solo ver las primeras imágenes. Presenta un espacio para contenidos de National Geographic que por el momento es escaso, pero que promete a futuro.

Desde su lanzamiento mostró sus cartas en la competencia feroz del streaming. Salió al mercado con la serie original The Mandalorian, un western ambientado en el universo de Star Wars creado por George Lucas. En esta oportunidad magistralmente llevado a cabo por Jon Favreau, siendo el guionista, creador y director. Los hechos se desarrollan posterior al episodio VI El regreso del Jedi estrenada en 1983 y cuenta la aventuras de un mercenario mandaloriano que a fuerza de disparos, le causa más de un problema a La República.  Sin ánimo de spoilear a quienes todavía no cayeron en sus redes, quiero decir que tienen lugar varios personajes icónicos, que participaran en el transcurso de sus 2 temporadas de 8 capítulos cada una.  Muy recomendada para quienes disfruten de los géneros western, ciencia ficción y aventura, sin contar a los fans de la saga que palpitarán con cada disparo de bláster.

Con la promesa de estrenar contenidos originales y con una grilla muy exigente de estrenos, el 15 de enero vio la luz la serie WandaVisión. Producida por Marvel Studios, creada por Jac Schaeffer y dirigida por Matt Shakman. La misma abre la fase 4 del UCM (Universo cinematográfico de Marvel), y tiene continuidad con los sucesos acontecidos en Avengers End Game. La serie contará la historia de Scarlet Witch (Bruja Escarlata) y su marido Visión, en un formato que hará homenaje a las clásicas Sitcom (comedia de situaciones) de todas las décadas. A medida que la trama se va desarrollando, el género comienza a cambiar, pasando de la frescura al misterio sin sobresaltos.  Si te gustan los superhéroes y venís siguiendo el UCM, esta serie es ineludible. Dos consejos: 1) dale una oportunidad posterior a los dos primeros capítulos (mejora mucho). 2) Es interesante la experiencia de ver un capítulo por semana como lo propone la plataforma.

Con el objetivo de cautivar al público más adulto y ávido de contenidos, National Geographic presentó el 05 de febrero una miniserie, llamada Los elegidos de la gloria. La misma está basada en el libro “The right Stuff” escrito por Tom Wolfe, donde se cuenta la historia de la carrera espacial desde la óptica estadounidense. Veremos la formación del grupo de pilotos  “Mercury siete” que participarán del Programa Mercury. La trama se desarrolla en formato drama histórico, estrenando un capítulo por semana.  Habrá que darle su oportunidad en un género plagado de éxitos.

A modo de cierre, comentar que en este espacio dedicado al entretenimiento en general, iremos haciendo actualizaciones del mundo del cine, series y si amerita de algún videojuego que rompa los esquemas, para bien o para mal.  

Salpicón sindical

Salpicón sindical

Jules Adler, La Huelga 1899.

“El que quiera ser águila que vuele,

el que quiera ser gusano que se arrastre,

pero que no grite cuando lo pisen”

Emiliano Zapata

Para esta nueva edición de El Día, se me planteó el desafío de escribir sobre la actividad sindical de nuestro país, un resumen de lo más importante del sector.  Créanme que fue una tarea difícil, por lo tanto celebro nuevamente el incansable aporte del obrero organizado en sus aciertos y errores.

A  comienzos del mes más caluroso del año, tuvimos el primer cortocircuito entre el gobierno, representado por el Ministro Daniel Salinas y el PIT-CNT. Teniendo origen en declaraciones del ministro en la comisión de salud del senado, donde dio a entender que el aumento exponencial de casos positivos de Sars-cov2, pudo haber tenido su punto de partida en marchas sociales. Textualmente dijo: “Tuvimos todas las marchas que quisimos ¡y déjenme decirlo, porque alguna válvula de escape tengo que tener!”. También hizo alusión a filmaciones en las que se veía gente sin tapaboca y sin respetar el distanciamiento requerido. No faltaron quienes salieron a responder estas acusaciones. Uno de ellos fue Fernando Pereira, presidente del PIT-CNT quien solicitó que se presente la evidencia científica que compruebe lo planteado. Además agregó que ningún hilo epidemiológico de los rastreadores tuvo punto de partida en marchas, ni se registraron picos a los 15 días de realizadas las mismas.

Es de conocimiento popular que el GACH (Grupo asesor científico honorario) recomienda el distanciamiento físico y el uso de tapabocas como pilares de la prevención. También es sabido que todo trabajador tiene derecho a manifestarse si ve vulnerado sus derechos, y más aún en épocas de reducciones salariales y despidos masivos. ¿Qué se supone que deba hacer? ¿Aceptar la injusticia? ¿Rápidamente asimilar que perdió su fuente de ingresos y con ello el sustento de su familia? Aunque claramente pareció inoportuna la realización de la marcha de la diversidad y la conmemoración de los mártires estudiantiles. Nadie duda de la importancia de defender derechos ganados, festejarlos y conmemorar a los caídos, pero dado el enemigo común que representa la pandemia, debería primar la causa nacional. En conclusión: No todas las marchas se justifican de igual manera.

A mediados de enero surgió una nueva polémica que involucró al diputado Felipe Schipani, del sector Ciudadanos del Partido Colorado. Quién denunció públicamente la junta de firmas a favor del referéndum contra la LUC en edificios públicos, puntualmente en el Hospital de Clínicas. Alegando que es “violatoria de la constitución y atenta contra la laicidad”, haciendo alusión al artículo 58, el cual transcribo para no realizar interpretaciones:

“Los funcionarios están al servicio de la Nación y no de una fracción política. En los lugares y las horas de trabajo, queda prohibida toda actividad ajena a la función, reputándose ilícita la dirigida a fines de proselitismo de cualquier especie.

No podrán constituirse agrupaciones con fines proselitistas utilizándose las denominaciones de reparticiones públicas o invocándose el vínculo que la función determine entre sus integrantes”.

La unión de trabajadores del Hospital de Clínicas (UTHC) en un intento de defensa declararon que es una “iniciativa ciudadana”,  no política, agregando: “lo hacen o por desconocimiento o por el afán de generar odio hacia quienes tenemos el derecho de pensar distinto al gobierno de turno”.

En este asunto no hay dobles lecturas, es un acto ilícito, no se permite el proselitismo de ningún tipo. Quienes vivimos muchos años transitando la Facultad de Medicina, y el Hospital de Clínicas sabemos que estas actividades son moneda corriente en esas dependencias. Donde el hall de ambos edificios se convierte en un carnaval de banderas y pancartas. El hecho de que se haya hecho siempre no contrarresta el sentido de que es inconstitucional. Partiendo de la base que la Constitución de la República se encuentra por encima de La Ley Orgánica de Udelar, (por las dudas que alguien lo haya pensado). Con respecto a las declaraciones sindicales, parece pertinente que se entienda, que hacer cumplir las normas de buena convivencia no es una incitación al odio, todo lo contrario. Cada actividad tiene su espacio y debe respetarse.

Otra noticia importante que mantiene la atención sindical es el aumento del sector público para el 2021, el cual alcanzará el 4,41%, muy por debajo de la inflación que fue de 9,41%. La encuesta de expectativas del Banco Central dio una proyección que sitúa a la inflación en el 7,5% para 2021, lo que establecería una pérdida de 3.09% de poder de compra para este año. Estimándose alrededor de 18 jornales perdidos en el año, según datos que brindó Fernando Pereira. En la comisión de presupuesto se previó una recuperación gradual del poder adquisitivo de los funcionarios públicos a finalizar en 2024. A pesar de las intensiones de recuperación a futuro, y de la complejidad que conlleva manejar el Ministerio de economía en estos tiempos, es entendible y es mínima la empatía necesaria para comprender el malestar del sector público. ¿Quién quiere esperar a 2024 para que su salario esté acorde a la inflación?

            Sin ánimo de ser reiterativo, no puede haber la menor duda que la actividad sindical es un pilar fundamental en el balance que toda sociedad justa debe tener. Esto no la exime de cometer errores, caer en actos ilícitos, ya sea por desconocimiento o con el afán de aportar a la causa. Está en el rol del estado democrático republicano mantener la convivencia, respetando la constitución y permitiendo ejercer las libertades individuales y colectivas.

Más de un siglo de luchas

Más de un siglo de luchas

Para hablar del movimiento obrero organizado en el Uruguay,  hay que remontarse a  sus orígenes  en 1870, con la formación de la Sociedad Tipográfica Montevideana, como los precursores del mismo. Pero no fue hasta 1984, casi un siglo después, que nace el  PIT-CNT, tal como lo conocemos actualmente, bajo el lema “un solo movimiento sindical”. Trayendo una herramienta novedosa, unitaria y sumamente potente en lo que respecta a la lucha por los derechos de los trabajadores.

Luego de crisis económicas, guerras mundiales, dictaduras, y gobiernos de diferentes colores  que pasaron desde la formación del primer sindicato, cabe preguntarse: ¿los sindicatos uruguayos están actualmente defendiendo los derechos de los trabajadores? Creo que la respuesta sin lugar a dudas es afirmativa, basta con ver los esfuerzos que han realizado los empleados del Hotel Enjoy (AFUC) en Maldonado,  para conseguir un acuerdo histórico que brinda estabilidad laborar por 2 años, en tiempos de incertidumbre mundial. O los planteos de los maestros de Montevideo (ADEMU),  para adelantar la fecha de cierre de cursos, con el objetivo de salvaguardar la salud de docentes, auxiliares, alumnos y familias. O la lucha que está  dando la Asociación de Servicios para Fiestas y Eventos (ASFEU),  para  dar a conocer la difícil situación que están  viviendo en el sector y buscar amortiguar de alguna manera las pérdidas.  La de la Mutual de futbolistas profesionales (MUFP),  para mantener y fijar la licencia anual reglamentaria,  y no ser llevados por delante con calendarios e intereses económicos. Ejemplos como estos hay en gran cantidad y surgen casi de forma diaria, lo que hace que la opinión pública pierda interés en ellos o se tomen con normalidad, sin darle la trascendencia que merecen.

¿Se puede mejorar el accionar sindical? Sin lugar a dudas. En oportunidades, las formas de manifestarse no son aceptadas por la gran masa social. Generalmente las críticas surgen, cuando nos vemos afectados por alguna medida, ejemplo: paro de transporte, suspensión de clases, etc. Pero si nos sinceramos y aplicamos la tan necesaria empatía, ¿Realmente creemos que hay medidas de lucha más efectivas? ¿Sabemos cuánto resignan de su salario los huelguistas por cada día de paro?

¿El PIT-CNT representa a los trabajadores de todos los sectores políticos?, esa interrogante genera discordia en cualquier mesa de domingo. Los sindicatos históricamente se han identificado con movimientos de izquierda o anarquistas, pero ¿eso impide que defiendan los derechos de todos?  No debería impedirlo, la independencia de los gobiernos y los partidos es una premisa fundamental del movimiento sindical. Son los extremismos, las frases anacrónicas cargadas de ideología, de lucha de clases, las que generan rispideces e impiden la percepción de representación total.

Parece una obviedad remarcar el rol fundamental que cumplen; parece innecesario hacer el sencillo ejercicio de pensar qué sucedería si estos grupos no existieran. Pero no lo es, estamos viviendo épocas en que importamos polarizaciones, que dividen a la sociedad en términos de “buenos” o “malos”, de “izquierda” o “derecha”, que dicotomizan el diario vivir a extremos inimaginables.

Es esencial conocer la importancia del obrero organizado, como engranaje en el correcto funcionamiento de una sociedad justa. Si no hubiera un grupo de trabajadores que defendieran los derechos del resto, ¡imagínense lo que sería! Todas las inquietudes e injusticias que cada uno identificara en su trabajo, morirían en charlas de almuerzo entre compañeros o en “negociaciones” con el empleador, donde el obrero en su individualidad tiene poco con qué negociar.  

Desde este espacio y a modo de cierre, parece pertinente celebrar el protagonismo social del movimiento sindical uruguayo en general. Su alta representatividad y nivel de organización, con sus innumerables triunfos en épocas complejas, incluyendo la actual, permitieron la formación de la sociedad que tenemos, y ayudarán a articular la que anhelamos, que debe ser un orgullo para nosotros y ejemplo para los demás en la región.