Héroes sin capa

Héroes sin capa

No es habitual en mí escribir sobre esta clase de relatos, pero hace días, logré convencerme de hacerlo con plena convicción y admiración sobre una persona que a mi entender y al de muchos otros compatriotas ha sido una heroína de las causas justas, pero no de las que usan capa como las que habitualmente vemos en las diferentes obras idílicas de Hollywood, sino una que militó prácticamente toda su vida, luchando con fevor y coraje por descubrir (al igual que muchos) la verdad, por saber el “dónde” y el “porque”.

En febrero de 1973 comenzó una de las etapas más atroces vividas por nuestra República, una etapa que ha dejado marcas, cicatrices que incluso al día de hoy permanecen sin cerrarse. Una momento histórico que enfrentó a republicanos contra autoritarios, época de supresión de libertades y demás atropellos.
Cada ciudadano es consciente y está al tanto de varios de los múltiples motivos que llevaron a su estallido, las luchas previas que se materializaron con anterioridad al mismo, pero no todos (desafortunadamente) conocen la totalidad de las secuelas que la misma ha ocasionado al pueblo uruguayo.

Algunos dicen que son cientos, otros que son miles. Lo que se sabe, es que no volvieron. Dejando un dolor irreparable en muchísimas familias uruguayas, que esperaban en sus hogares, la llegada de quiénes jamás volvieron junto a sus seres queridos. Pero es menester destacar en esta nota, que dichos familiares no han esperado con los brazos cruzados, sino que han luchando incansablemente por saber la verdad, por volver a reencontrarse con los mismos, o por lo menos, tener la oportunidad de erradicar la feroz incertidumbre que los afecta, y tener así, la posibilidad de despedirse.

Un ejemplo de ello es Luisa Cuesta, quién toda su vida se había caracterizado por ser una trabajadora y una madre de familia, que en el año 1973 es encarcelada durante 7 meses. En 1974 su hijo se retiró al exilio ya que desde 1973 su captura era solicitada por las Fuerzas Armadas. Infelizmente, en 1976 fue secuestrado en Argentina con la edad de 32 años, y desde entonces, Luisa no volvió a tener noticias de su hijo.

Destacable siempre ha sido la actitud invencible e inamovible de Luisa, quién desde que no volvió a tener noticias de su hijo, luchó implacablemente por volver a verle o, mínimamente, saber que fue de su destino.
Asimismo, ella dedicó gran parte de su vida a conformar asociaciones (incluso desde su etapa de vida en Europa) cuya finalidad era netamente conocer el destino de los familiares desaparecidos.

Teniendo una avanzada edad, en 1985, regresa a su querida tierra natal, para continuar con la noble causa de la búsqueda de su hijo y la defensa de los DD.HH. Su trabajo continuó con igual énfasis, al igual que muchos, pero desafortunadamente, Luisa llegó al ocaso de su vida sin volver a ver a su hijo.

En este día escribo estas letras con la finalidad de homenajear la convicción, compromiso ético, nobleza y republicanismo de esta heroína. El ejemplo de Luisa Cuesta nos debe servir de inspiración a todos los uruguayos, destacando también la heroíca tarea de quiénes continúan la búsqueda, la lucha de quiénes hasta el día de hoy persisten y siguen buscando la verdad y la justicia.

Batlle, el Batllismo y la cuestión obrera

Batlle, el Batllismo y la cuestión obrera

Es fundamental para realizar un breve pasaje por la historia, dirigirnos de lo “macro” a lo “micro”.

Hemos visto a lo largo de la historia de nuestra especie una constante evolución del trabajo, pasando por el trabajo esclavo que se observaba, por ejemplo, en las pirámides de Egipto o durante las distintas fases de Roma. Luego cursando por el trabajo realizado en condición de siervos durante la época oscura del feudalismo; con posterioridad a esto, el trabajo obrero, proletario observado en las fábricas que tienen su auge con la Revolución Industrial, dando así comienzo a la cuestión social y la consciencia proletaria.

Naciendo estos últimos (cuestión social y consciencia proletaria de clase) debido a los abusos que realizaban los señores “feudales” de la época, motivando así la humana y justa lucha obrera en pro del anhelo de conquistar mejores condiciones laborales y de vida. El Uruguay no fue ajeno a todo esto. En nuestra querida y progresista república del siglo XX, se comenzaba a gestar la lucha obrera por la consecución de mejoras condiciones laborales y de vida. Estos encontraron en Batlle y el Batllismo a un socio, un amigo, alguien que sería su fiel y acérrimo impulsor y protector.

En 1905 una serie de huelgas se agitaron en la capital de la joven República, y Batlle con su espíritu humano, solidario y repleto de empatía sintió la verdadera necesidad de tomar cartas en el asunto. En ese entonces el gobierno no poseía los instrumentos legales para respaldar y tutelar al obrero y no existían en la Constitución de 1830 el reconocimiento expreso de normas que tutelaran tampoco a al Derecho a la Huelga. Por ende Batlle y Arena, tomaron acción en defensa de tan noble y justa causa, estos eran los Derechos Laborales.

Es por todo lo antedicho que en 1906 presentaron un proyecto de ley estableciendo en el mismo la Ley de 8 Horas, el descanso semanal obligatorio y el amparo al trabajo de la mujer y de los menores. Esto tuvo como bandera un fundamento netamente humanista porque el obrero también tenía su derecho, como decía Luis Antonio Hierro, “a gozar del tiempo necesario para cultivar el espíritu, afianzar su moral y disfrutar de los bienes de la vida”. Por ende, es bueno hacer catarsis y recordar que Don Batlle siempre procuró generar leyes más avanzadas y justas.

Finalizando, cabe destacar que esta ley tiene su sanción durante la presidencia de Feliciano Viera (Salteño), el 10 de febrero de 1916 y su entrada en vigencia el 17 del mismo mes. Podemos concluir que desde el Batllismo siempre se procuró y se procurará tener una sociedad cada día mas justa e igualitaria, teniendo presente que la lucha incesante por una República cada día más feliz y justiciera no ha acabado.

FRENTE AMPLIO, LA PERPETUA OPOSICION IRRESPONSABLE.

FRENTE AMPLIO, LA PERPETUA OPOSICION IRRESPONSABLE.

Esto lo escribo a modo de que muchas personas puedan concientizarse con respecto al “modus operandi” que ha venido implementando dicha colectividad política, la izquierda uruguaya a lo largo de los últimos 20 años, en las ocasiones que le ha tocado ser oposición.

Lamentablemente no podremos decir cosas positivas, debido a que el actuar ha dejado mucho que desear y esperar por parte de un partido político que se decía ser distinto al resto, pero gracias al pasar del tiempo y la empírea hemos logrado apreciar lo contrario.

Asimismo, logramos ver su verdadera cara, su verdadera intención: la de que querer perpetuarse compulsivamente en el poder, utilizando cualquier método que se les sirva para lograr dicha finalidad, esto lo digo sin temor a represalia o critica alguna.

Lastimosamente, utilizaron el discurso de “querer ayudar” a los menos privilegiados, a los más agobiados, pero en fin y al cabo, fue a quienes menos ayudaron. Podemos decir que cuando les toco gobernar, lo hicieron con un gobierno saneado, que poseía un déficit fiscal muy disminuido, un país en pleno crecimiento económico y demás, pero no lograron gestionar los dineros públicos de manera efectiva, de manera correcta.

Existen a lo largo de la historia contemporánea ciertos hechos puntuales que debemos tener presentes para afirmar su irresponsable oposición: En primer lugar, cuando a Batlle y la primera coalición de gobierno que se conformó en nuestro país, le toco afrontar una crisis económica de carácter regional, el actuar del Frente Amplio fue tétrico, en vez de anteponer el bienestar de la República y su futuro se dedicaron a poner constantes “palos en la rueda”.

¿Por qué digo esto? Bien, es claro y de público conocimiento que en dicha época Batlle al apreciar el mal augurio que se nos avecinaba como país, cito a Vázquez y diferentes referentes de otras colectividades políticas para comentarles su plan para tratar de sobrellevar la catastrófica situación que se avecinaba y afrontaría prontamente el país.  Para la mala suerte de nuestro Estado, la mesa política del FA decidió casi por mayoría enfrentar las decisiones del gobierno y mostrar un pleno rechazo a cualquier negociación de cualquier naturaleza; en líneas reducidas decidieron ejercer una oposición muy frontal.

No solamente se pudo justipreciar o estimar la actitud negativa del FA, sino que asimismo logramos aquilatar una fuerte confrontación por parte del PIT-CNT, principalmente por parte de Castillo, un sindicalista muy radical que ejercía el Secretariado Ejecutivo de dicho brazo político, que respondía desde hace mucho tiempo a las decisiones del “Frente”. La mayoría (casi la totalidad) del sindicalismo decidió buscar perjudicar al oficialismo, decidiendo organizar una marcha a Punta del Este en nombre de “reivindicaciones” pero que solamente buscaba desestabilizar y perjudicar el turismo, asustando a varios turistas (principalmente argentinos) mostrándoles una realidad turbulenta como la que venían viviendo en su nación.

Por otro lado, en segundo lugar, pero con posterioridad considerable en el tiempo, luego de 15 años de hegemonía de izquierda, luego de gozar con las mayorías necesarias para hacer lo que quisieran y de haber pesimamente gobernado perdieron el gobierno, ganando en esta oportunidad nuevamente una coalición de gobierno, pero en esta ocasión encabezada por el Presidente Lacalle Pou.

La historia nuevamente se repite, observamos que vuelve la irresponsable oposición, primero solicitando medidas extremistas para afrontar la pandemia causada por el Covid-19, entre ellas la cuarentena obligatoria, solución que puesta en la práctica fracasa y es perjudicial para la ciudadanía y la estabilidad económica del país. Luego enfrentando a una Ley de Urgente Consideración (en plena pandemia) que busca lograr el bienestar ciudadano, tachándola de inconstitucional, luego buscando derogar algunos de sus artículos mediante instrumentos de democracia directa. Incitando de esta manera a muchos sindicatos de izquierda a trabajar en su favor, y en algunos casos estos realizando dicha recolección de firmas en lugares donde la Constitución lo prohíbe, no importándoles violar la laicidad.

Claramente el respeto por el dinero de los contribuyentes, la transparencia, el respeto por Constitución y la legalidad nunca fue su “fuerte”, lo cual nos deja una moraleja que debemos tener presentes a la hora de votar en los próximos comicios: el Frente Amplio como fuerza política siempre ha antepuesto sus propios intereses antes que los de la ciudadanía y la República.

A lo largo de la historia contemporánea han demostrado que no les interesa el futuro de la patria, ya que en reiteradas cuando la misma necesito de su colaboración, seriedad y esfuerzo, los mismos decidieron darle la espalda para perjudicar al oficialismo con el anhelo de perpetuarse en el poder.