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Pandemia Plástica

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PANDEMIA PLÁSTIC

El pasado martes 22 de diciembre, el periódico The Guardian encendía las alarmas sobre la presencia de fragmentos de plástico en las placentas de fetos humanos, haciéndose eco de la investigación publicada en Environment International .

La nota no trata de la llegada de lo que denominamos “microplásticos” a las Islas Galápagos, ni a los hielos del continente antártico, lamentablemente eso ya no es novedad, hablamos de partículas plásticas encontradas en las placentas de cuatro mujeres saludables con embarazos y partos normales, ingeridas o inhaladas por sus madres y de dimensiones tan pequeñas (0.01 mm) que pueden circular perfectamente por nuestro torrente sanguíneo.  

¿Pero qué son los microplásticos y cómo algo tan diminuto puede poner en serio riesgo a nuestra salud? Se define como “microplástico” (MP) a aquellos elementos de plástico menores a 5mm, estos ítems plásticos pueden identificarse según el tamaño con el que ingresan en el ambiente, clasificándose entre “primarios” y “secundarios”.

Los MP primarios son aquellos que ingresan directamente en el ambiente con un tamaño menor a 5 mm. Algunos MP primarios son manufacturados directamente con ese tamaño, tal es el caso de los pellets de resina o de las “microperlas” (microbeads) que se utilizan en varios productos de uso diario en el hogar. La Unión Europea y Australia ya están legislando para eliminar la inclusión de estas microperlas en productos como pinturas, detergentes o incluso lápices labiales. Se estima que solo en Europa ingresan cada año al ambiente entre 10.000 y 60.000 toneladas de este tipo de microplásticos.    

Otros MP primarios proceden de objetos más grandes, pero al ingresar al ambiente lo hacen con un tamaño menor a los 5 mm, es el caso de las fibras desprendidas por abrasión de los neumáticos y las fibras sintéticas de los tejidos que llegan al ambiente a través del lavado doméstico.   

Seguramente estemos más familiarizados con los microplásticos de tipo secundario, que son el producto de la degradación y fragmentación de piezas plásticas que al momento de ingresar al ambiente son mayores a 5mm. En este caso, y tras un largo proceso de fotodegradación y otros procesos mecánicos y abrasivos, envases plásticos, juguetes y todo tipo de objetos se convierten en fragmentos de escala diminuta.  

Pero hay una llegada incluso más directa del plástico a nuestro organismo; muchos de los envases y contenedores de uso habitual en el hogar desprenden también fragmentos plásticos, incluyendo algunos tipos de sacos de té o botellas de bebidas. En la investigación publicada en  Nature Food, el profesor del Trinity College, John Boland, estima que los niños británicos que se alimentan con fórmula preparada en biberones de polipropileno consumen alrededor de tres millones de partículas plásticas diarias. La Organización Mundial de la Salud estima que un adulto promedio consume entre 300 y 600 microplásticos diariamente.  

De acuerdo a las cifras manejadas por ONU Medioambiente, cada año se vierten a los océanos alrededor de 13 millones de toneladas de residuos plásticos. Si sumamos a ese dato el hecho que sólo el 9% del plástico producido a nivel mundial hasta ahora ha sido reciclado, obtenemos una mejor perspectiva del enorme problema. 

La situación en Uruguay

Ian Ruiz es el Coordinador de la campaña “Mares Limpios” (Clean Seas), del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en Uruguay. El PNUMA es el encargado de proteger los mares y océanos, además de promover el uso ambientalmente racional de los recursos marinos. “Mares limpios” fue lanzada en 2017 en la Cumbre Mundial de los Océanos en Bali, Indonesia, donde Uruguay fue uno de los 10 países socios fundadores.

Ruiz es un activo batallador contra la creciente contaminación plástica que llega cada día a los océanos, que para ponerla en escala dice “equivale a arrojar al mar un camión lleno de basura cada minuto”. Nos recuerda también que Uruguay está dentro del triste ranking de los 10 países que más residuos plásticos genera per cápita, “con 0,25 kg/persona/día, representando el 0,11% del total de los residuos plásticos generados para el año 2010 con un total de 310.379 toneladas.”.

El Coordinador de Mares Limpios nos recuerda que Uruguay es responsable de casi el 0,1% del total de los residuos plásticos de origen terrestre que entran a los océanos cada año, “lo que equivale a 5.600 Toneladas anuales”. Se estima que para 2025, “los residuos que se transforman en basura marina en Uruguay equivaldrán a 8.037 Toneladas.”

Ruiz destaca el impacto positivo de algunas medidas tomadas en los últimos tiempos, como ser la regulación del uso de bolsas plásticas: “Previo a la ley de uso sostenible de bolsas plásticas, se utilizaban grandes cantidades de bolsas de plástico. Las estimaciones son de 1.200 millones de bolsas de plástico anualmente en Uruguay y su utilidad en promedio es de 10 minutos. Más de 25.000 toneladas de bolsas plásticas, representan una potencial fuente de contaminación marina por microplásticos”

Según Naciones Unidas, al menos 800 especies en todo el mundo están afectadas por los desechos marinos. La contaminación por plástico provoca la muerte de un millón de aves marinas y de 100.000 mamíferos marinos al año.

Uruguay no escapa a esa realidad: “la basura se acumula en lugares donde ha causado daños en la vida marina. Entre los principales animales marinos identificados como víctimas de la contaminación por plásticos en Uruguay se encuentran cetáceos, como el delfín franciscana, tortugas marinas, en especial la tortuga verde, aves marinas, como la gaviota cocinera y peces, tales como la anchoa de banco, pejerrey y corvina rubia.”

Ruiz advierte que recientemente se han encontrado microplásticos en el sedimento y en la superficie del mar, así como en peces, cangrejos y mariscos. “Aún no se conocen exactamente sus efectos adversos, aunque pueden constituir una posible amenaza para la vida marina y la salud humana”.  

El desafío es grande y el objetivo de Mares Limpios en Uruguay ambicioso; “prohibir los plásticos de un solo uso y microplásticos, antes de 2022”. Desde Uruguay, y en coordinación con la Oficina Subregional para el Cono Sur del PNUMA, Ruiz ha venido trabajando con el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y ahora lo seguirá haciendo con las autoridades del nuevo Ministerio de Ambiente.

Existen más organizaciones que se ocupan del problema de la contaminación plástica en Uruguay, a las que iremos dando voz en nuestras páginas. Es esperable que, con la legislación adecuada, y una buena coordinación entre el nuevo Ministerio de Medio Ambiente y los responsables de estas organizaciones, se alcance una política de Estado que atienda este problema tan urgente como ausente en el debate de los uruguayos.  


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