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NATIVOS SUSTENTABLES: Los jóvenes y el medio ambiente.

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En los últimos años, la cuestión ambiental se ha ido popularizando exponencialmente.
Si bien no es un tópico para nada nuevo, pues en el siglo XIX ya existían científicos que estudiaban las relaciones de los seres vivos con su ambiente, al que se lo denominó “Ecología”; la afectación sobre nuestro ecosistema, los desastres naturales causados por las acciones egoístas de la especie humana, y la escases de recursos naturales, han conllevado a que este tópico entre en la discusión pública, volviéndose un asunto de masas.

                Las generaciones adultas, deben hacer una fuerte y seria reflexión sobre el mundo que quieren dejarle a sus herederos. No podemos negar que ciudadanos, empresarios y políticos han fracasado rotundamente en el cuidado de nuestro planeta, pareciendo en ciertos casos, creyentes de que el mismo es infinito y omnipotente. Reconocer los errores del pasado es esencial para avanzar en esta reconstrucción, no porque haya una necesidad de hacer cargar con culpas a las generaciones precedentes, sino porque la existencia de un espíritu crítico genera conciencia. Tenemos la imperiosa necesidad de tener claro de dónde venimos, para entender dónde estamos y saber hacia donde ir.

                La obsesión por una industrialización acelerada entendida como sinónimo de desarrollo, el egoísmo de las grandes multinacionales, las necesidades económicas de los países y las presiones políticas han convertido al ser humano en una especie que no solo atenta contra la subsistencia de otros seres vivos, sino que también pone en peligro a su propia especie.

                Reconocer el problema en el que estamos inmersos es de precepto, mas los jóvenes no deben quedarse en la retórica simplista de imputar responsabilidades a las generaciones adultas. Es el momento perfecto para tomar la posta, y expresarle al mundo que es momento de hacernos cargo.

                Desde hace unos años, la explosión sobre la problemática del cambio climático y la contaminación del agua ha impactado de forma particular a los más jóvenes. En este sentido, se crearon a nivel global y nacional diversos grupos activistas liderados por hombres y mujeres que en muchos casos apenas superan la mayoría de edad. Sin ir más lejos, la mayor referente en la lucha contra el cambio climático es una joven sueca de 17 años llamada Greta Thunberg, quien creó en 2018 uno de los movimientos más grandes del mundo llamado “Fridays For Future” (Viernes por el Futuro), grupo que incluso tiene una fuerte presencia en el Uruguay.  

                A finales de 2019, Amnistía Internacional realizó un estudio denominado “El futuro de la humanidad”, donde se realizó una encuesta global a más de 10.000 personas de entre 18 y 25 años. En la misma, se les preguntó cuál era, a su entender, el mayor problema que debíamos enfrentar en nuestra era. Intuyo que la respuesta no sorprenderá al lector: en total, el 41% de quienes respondieron expresaron que el cambio climático es uno de los temas graves, seguido del 36% que eligieron la contaminación, mientras que un 31% que seleccionaron el terrorismo.

                Claro resulta, que para las nuevas generaciones la cuestión ambiental no es un mero tema de agenda, por lo que es momento que los dirigentes políticos comiencen a tomar medidas sustanciales para abordar la emergencia climática y la contaminación del mar si no quieren correr el riesgo de traicionar aún más a las generaciones venideras, quienes deberán cargar con la responsabilidad de salvar a un planeta que hoy se encuentra en llamas.

                El hecho de ser testigos de catástrofes naturales, de condiciones indignas en las que viven las personas más vulnerables a causa de los grandes basurales, el deterioro del agua potable que sale de nuestras canillas, la aparición de cianobacterias que afectan nuestras playas atentando con nuestra marca de “Uruguay Natural”, entre otras cuestiones, ha hecho que aquellos que nacimos en las últimas décadas del siglo pasado seamos conscientes de que es necesario cambiar nuestro estilo de vida y caminar hacia un futuro más sostenible. Por esta razón hemos sido denominados como la generación de “los nativos sustentables”.

                Muchos adultos fieles a un pensamiento más tradicional ven el medio ambiente como un problema secundario, lo que evidencia la existencia de un el conflicto generacional; pensar exclusivamente en la herencia material que les dejan a sus hijos, significaría tener una visión parcial y efímera de la realidad, ya que si no dejan un planeta sano, de poco sirve heredar todo el oro del mundo.

                Nadie puede negar la preocupación de los jóvenes sobre la cuestión ambiental, no obstante, las acciones que se están tomando para mitigar este problema aún son insuficientes. En la Argentina, un estudio realizado en 2019 por la Universidad de Palermo buscó determinar cuántos jóvenes preocupados por la situación ambiental habían cambiado su comportamiento para mitigar el impacto en el último año; al hacerles esta pregunta, 7 de cada 10 aseguraron haber modificado poco o nada su actitud. Es momento de transformar esa preocupación, en ocupación.

                El mayor desafío que tiene la juventud es que la concientización adquirida se traslade al mundo fáctico de la realización, incursionando en acciones concretas que logren un cambio sustantivo en nuestro ecosistema.

                Un fuerte cambio de paradigma en nuestro país y en el mundo se hace cada vez más necesario, es tiempo de celebrar nuevo contrato social que cambie la forma de relacionamiento con nuestro entorno. Esto provocará fuertes modificaciones en las formas de consumo y por consiguiente, llevará a que las empresas transformen sus modelos de producción, procurando desarrollar prácticas centradas en impactar positivamente a nivel social y ambiental.

                El cuidado de nuestro planeta no debe ser una cuestión de partidos políticos ni de intereses corporativos, sino una cuestión humana. La influencia de los niños sobre sus padres, la de los jóvenes sobre sus pares y la de los adultos sobre los más ancianos, creará un círculo virtuoso que permitirá garantizar a futuro los recursos suficientes para vivir de forma digna.

                Como nos enseñó Mahatma Gandhi, si no lo hacemos por credo, hagámoslo como una cuestión de estrategia. El futuro está en nuestras manos.


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