El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

Gracias, Flaco.

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Nadie puede poner en tela de juicio la grandeza e importancia de Alejandro Atchugarry en nuestra historia, su temple de acero y su compromiso con nuestra República. Tomando un fierro caliente, jugándose su vida y apellido por y para el país.


Alejandro Atchugarry Bonomi nació el último día de julio de 1952, en un mundo bastante distinto al actual, pese a la cercanía en la línea de tiempo. Estamos hablando de los inicios de la guerra fría y no había transcurrido una década del fin de la Segunda Guerra Mundial.

El 27 de junio de 1973 sucedió un hecho que todos conocemos, pero que marcó el futuro de aquel joven de apenas 20 años, el Golpe de Estado ocurrido en nuestro país. Esto, es declarado por él mismo en su frase «Yo era un ciudadano común y corriente, pero en este país hubo un golpe de estado». 7 años después del trágico acontecimiento, en el Cine Cordón, Alejandro empezó a dar sus primeros pasos en Política, militando por el «NO» de cara al Plebiscito de 1981.

Fue subsecretario de Transporte y Obras Públicas durante la primera presidencia de Julio Maria Sanguinetti, teniendo un breve pasaje como titular de la cartera hacia el final de dicho periodo. 

En las elecciones de 1989, cuando sucedió la secesión entre Julio y Jorge Batlle, «el Flaco» decidió mantenerse al lado de Jorge, logrando una banca como Representante en la XLIII Legislatura de la Cámara de Representantes. En 1994 fue reelecto como Diputado.

En las elecciones de 1999, Alejandro fue elegido como Senador, ya que encabezó la lista al Senado de la 15, donde en el ballotage, Jorge Batlle fue electo como Presidente de la República.

Durante este período, el más recordado en la vida de Atchugarry, siempre ha sido destacado, por parte de la totalidad del espectro político oriental, la capacidad de negociación y serenidad que «el Flaco» dominaba, siendo el actor clave en la negociación y votación del presupuesto del año 2000.

En 2002, ocurrió lo que todos conocemos, la crisis. Alejandro sabía mucho sobre economía, mas era abogado, no economista ni contador. El 22 de julio sucedió la renuncia del Ministro de Economía, el Cr. Alberto Bension. El Presidente necesitaba un Secretario de Estado con el conocimiento necesario, pero seguramente era consciente de que se necesitaba alguien con un gran temple. El elegido, fue Alejandro.

En una reunión organizada el 24 de Julio, Alejandro estaba convencido de que iba a ser la designación del nuevo ministro, allí mismo se enteró que el candidato era él. En el primer momento, le dijo al presidente Batlle que él, siendo abogado, no era el indicado. Sin embargo, el Presidente estaba firmemente seguro de su capacidad, ante la negativa de Alejandro y la proximidad de la apertura bancaria, amenazó con renunciar a la presidencia. Atchugarry respondió inmediatamente «Vaya y anuncie que tiene Ministro».

El ya mencionado temple de «el Flaco», fue sin dudas el gran factor para la salida de la crisis, quedando demostrado en su negativa a dar el Default en enero de 2003.

En agosto de 2003, cuando entendió que su ciclo había terminado, renunció a la cartera, regresando a su banca en el Senado. En ese momento, el FMI que tanto lo presionó a declarar la quiebra, declaró lo siguiente sobre él:
«jugó un rol crucial en la administración de la crisis financiera y económica de Uruguay, incluyendo la resolución de la crisis bancaria y más recientemente la exitosa realización del canje de deuda»
Finalmente, pese a ser uno de los nombres más fuertes para la candidatura a la Presidencia por el Partido Colorado, decidió no postularse a ningún cargo electoral a partir las elecciones de 2004.
Alejandro, sin duda fue un hombre que contaba con amplias cualidades, pero me gustaría destacar dos en particular: Su enorme humildad, la cual era reflejaba en sus exposiciones, y su amor intrínseco por la libertad, demostrándolo en su manejo del ministerio.

El Flaco, aquel hombre de complexión frágil pero de fortalezas internas, que en solo unos meses hizo lo necesario para que vivamos unos años prósperos.

Vaya de mi parte un fuerte abrazo a sus tres hijos, Gastón, Tania y Mariana, de quienes su padre estaba inmensamente orgulloso.Finalmente, una vez más, y en nombre de todo el país: Gracias, Flaco.


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2 comentarios

  • Maricarmen Retamoza
    Maricarmen Retamoza

    Felicitaciones Guillermo Crucci es muy importante q tu generación reconozca lo grande e importante q fue Atchugarri..

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  • Ceviro
    Ceviro

    Merecido homenaje al político más noble que se vio en Uruguay en los últimos años. Se hizo acreedor a todos los reconocimientos que puedan hacerse a su persona. Fue humilde de verdad, no para la galería, al punto de no aspirar a ninguna distinción pública en forma de cargo, que le hubiera correspondido por el prestigio bien ganado. Demostró con hechos su capacidad y vocación de servicio al país en los momentos más difíciles, y dignificó al Partido Colorado. Un acierto de Jorge Batlle al tener la visión y confianza en su persona. Un BATLLISTA con mayúsculas que, como sucede en todos los ámbitos de la vida, basó el éxito de su accionar en sus cualidades y calidad como persona de bien que era. Su desaparición supuso una pérdida irreparable para el país y para el Partido. Es un ejemplo en el que deberían mirarse aquellos que eligen dedicarse a la política como vocación de servicio a la sociedad y al país.

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