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Los desafíos del buen gobernauta

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Las redes sociales han traído consigo nuevos códigos y formas de comunicación. Esto se ha presentado como un desafío para los actores políticos que incursionan en este mundo, ya no tan nuevo, y que en la mayoría de los casos pretenden reciclar antiguos códigos provenientes de los medios tradicionales que no tienen espacio en esta realidad que plantea reglas completamente diferentes.

En el campo de la comunicación política existen varias áreas de estudio: electoral, gubernamental, de crisis, de riesgo, entre otras. Todas ellas están vinculadas entre sí, pero cada una se gestiona de manera distinta. Mario Riorda define a la comunicación gubernamental como “un método a través del cual un gobierno democrático intenta hacer explícitos sus propósitos u orientaciones a la opinión pública para obtener apoyo o consenso en el desarrollo de sus políticas públicas” (Riorda, 2006)

Esta definición cobra vida a través de las herramientas de comunicación que utilizan los gobernantes. Si nos remitimos específicamente a las redes sociales, tanto a los asesores como a los actores políticos se les presenta el desafío de comprender el uso que los ciudadanos le dan actualmente. Esto es una parte fundamental en la gestión de gobierno. Las redes sociales producen por sí mismas efectos políticos que parten de conversaciones constantes –poli diálogo- generadas por las personas y son un medio de comunicación caracterizado por su afectividad. Sirven como vehículo para transmitir y difundir contenidos con cierta carga afectiva que se relacionan de forma emocional y expresiva con los asuntos que se identifican los diferentes grupos o aquellos que, debido al contagio, se movilizan y pasan de espectadores a participantes activos (Maldonado, M. A. 2016). Es dentro de esta lógica que emergen agendas que cobran vida en el ámbito público.

En esta nueva configuración la necesidad del cambio ha sido tan repentina que la mayoría de los gobernantes se han enfrentado a lo desconocido y lo han abordado con códigos propagandísticos o discursivos que no tienen espacio en este nuevo sistema.

Las redes sociales no solo garantizan alternativas de comunicación directa, sino que nos dan herramientas claves para gobernar, “una comunicación gubernamental que olvida a sus ciudadanos desperdicia la energía potencial de millones de individuos que podrían ayudar a resolver problemas de la administración pública” (Amadeo, B. 2016). Pero en la práctica, aún son utilizadas para difundir una síntesis de las políticas públicas impulsadas por los gobernantes, esto según Mario Riorda y Luciano Elizalde se conoce como la “electorialización de la comunicación gubernamental, una especie de conservación de la inercia electoral en la faz de gobierno”. (2020)

Las redes sociales no solo se constituyeron en un espacio que refleja en tiempo real las reacciones ciudadanas, sino que han evolucionado mediante el desarrollo de herramientas que nos permiten preguntarles a las personas qué piensan y hacer encuestas de todo tipo. Sin embargo, la utilización de estas es aun escasa por parte de los gobernautas. Es allí donde se identifica una oportunidad de acción.

La construcción de consensos que se menciona en la definición de comunicación gubernamental se da a través de las conversaciones y los diálogos. Esto brinda elementos cualitativos para conocer las diferentes maneras en las que las personas se apropian de las decisiones tomadas por los gobiernos.

La invitación es a entender las redes sociales como un espacio de intercambio y conversación permanente y no como una gran mesa de entrada pública. Comprender este nuevo código y aplicarlo hará que exista más correspondencia entre lo que la ciudadanía exige y lo que la política devuelve. Además, en los casos donde se genera este intercambio se pueden ver repercusiones inmediatas que generalmente impactan positivamente sobre la imagen de quien lo practica.

El buen gobernauta debe ser aquel que logre integrar los valores tradicionales como el control, la eficiencia, la autoridad y la previsibilidad con los “nuevos” valores, aquellos que la ciudadanía busca como: transparencia, confianza, humildad, volatilidad y “voluntad para cocrear nuevos caminos junto a la gente.” (Riorda & Elizalde, 2020).

Maldonado, M. A. (2016). La digitalización de la conversación pública: redes sociales, afectividad política y democracia. Revista de estudios políticos, (173), 27-54.

Amadeo, B. (2016). El estudio de la comunicación gubernamental. Austral comunicación, 5(2), 155-181.

Riorda, M., & Elizalde, L. (2020). Comunicación gubernamental más 360 que nunca (1.a ed., Vol. 1). La Crujía.

Riorda, M. (2006). Hacia un modelo de comunicación gubernamental para el consenso. En: Elizalde, L.; Fernández Pedemonte, D. & Riorda, M. La construcción del consenso: gestión de la comunicación gubernamental (p. 17-142). Buenos Aires: La Crujía Ediciones.


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1 comentario

  • Desirée Pagliarini
    Desirée Pagliarini

    Super interesante!
    Que llame a la reflexión de la importancia de manejar bien las redes sociales en política

    Responder

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