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Partido sobre País

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  “El país está antes que todo, antes que yo, antes que usted, antes que mis hijos, antes que todo, está primero el país”. Estas palabras del ex-presidente Jorge Batlle en una entrevista televisiva hablan de una lealtad y vocación de servicio para todos los ciudadanos que fueron demostradas en las horas más cruciales de nuestro país en el año 2002. 

      Hoy en día, el país enfrenta una crisis sanitaria cuya globalidad no tiene precedentes y que genera desconfianza entre las personas ya que, sin siquiera saberlo, podemos estar exponiendo a nuestros seres queridos a los peligros del Covid-19. Las repercusiones económicas y sociales de esta pandemia son tan grandes, que sus resultados a largo plazo son una incógnita cuya solución efectiva y probada todavía no está disponible para la humanidad. Es en estos momentos de incertidumbre cuando los representantes de los ciudadanos deben estar a la altura de las circunstancias y orientar a la ciudadanía en la búsqueda responsable de su bienestar general. 

     La realidad ha demostrado otra cosa, ya que, desde la aparición de los primeros casos de coronavirus en nuestro país, este tema, en vez de ser utilizado para generar un camino de unidad en la búsqueda de una solución para todos, se ha utilizado como motivo de crítica fácil y rédito electoral por parte de algunos sectores políticos. Esta especulación ha generado episodios inexplicables, por ejemplo, la coordinación de un apagón y cacerolazo en simultáneo a un homenaje a la labor de los funcionarios de salud por parte de la central sindical, y el audio filtrado de otro dirigente sindical insultando al presidente a raíz de que sus medidas económicas lo dejaban con poco margen de manifestación política. El último episodio involucra a actores del principal partido de oposición, quienes pasaron de exigir el decreto de una cuarentena obligatoria a abogar por la libertad para manifestarse, (derecho nunca coartado por el gobierno actual) y el pago de una renta universal. 

     El problema con estas propuestas es la imposibilidad de su aplicación ya que su cumplimiento implicaría el avasallamiento hacia las libertades individuales y los derechos constitucionales de nuestro país, acompañado por consecuencias graves para nuestra economía nacional. Lo peor es la intencionalidad detrás de la militancia de estas propuestas, ya que su objetivo no es el bienestar ciudadano genuino, sino un juego cínico que busca el empeoramiento de la imagen del gobierno para obtener el apoyo popular que ha perdido en las urnas. Aquello de lo que se olvidan los que promueven estas acciones es que no existe posible gobernanza si no hay un país para gobernar, y para que haya un país que gobernar, todos debemos empujar para salir de esta emergencia sanitaria quedando lo mejor parados posible. Es necesario que las oposiciones empiecen a actuar según una visión de Estado que englobe a todos los ciudadanos, independientemente de las divisiones ideológicas existentes entre ellos, porque, al fin al cabo, lo que es bueno para el país es bueno para todos.  


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3 comentarios

  • Eduardo
    Eduardo

    La Nación organizada, a través del cuerpo electoral, los ciudadanos escogemos a nuestros representantes, para que por nuestra cuenta o orden, legislen siempre en beneficio del bienestar genera.
    Pero vemos que los representantes que elegimos, anteponen sus intereses político partidarios y los suyos propios, sobre los intereses de sus representados.
    Esa es una falla de la Democracia que deberíamos resolver, ya que en estricto derecho, alguien que represente legalmente a otro, no puede actuar en su perjuicio.
    Los partidos políticos no pueden cogobernar, solo son el ómnibus en el que se suben los que piensan igual, pero nada más. No pueden estar por encima de los intereses de la Nación ni son dueños de las bancas (curules), todos nosotros somos somos los dueños legítimos.
    Mientras no reformemos las reglas, seguirán haciendo de sus funciones un negocio personal y partidario.

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  • Ceviro
    Ceviro

    La responsabilidad es parte del ADN colorado y batllista, y esta se demostró muchas veces tanto desde el gobierno como desde la oposición. El FA carece de esta cualidad, sobre todo cuando ejercerla puede conllevar un costo electoral. Resumidamente se puede decir que el Partido Colorado se ve tan reducido electoralmente debido al costo electoral que tuvo que pagar como consecuencia de las medidas adoptadas ante la brutal crisis del 2002; precisamente el FA ante esa situación reclamaba el default, a modo de puñalada trapera, en lugar de apoyar como oposición responsable. El FA hizo del «cuanto peor, mejor» el eje de su política para acceder al poder. No se puede pedir peras al olmo. Sí se debe comunicar mejor a la opinión pública para demostrar quienes sienten como parte de su ser el ser fieles servidores del país, en contraposición a aquellos que están dispuestos a traicionarlo a cambio de ostentar el poder.

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  • Ildefonso Aguiar
    Ildefonso Aguiar

    Muy bueno Ignacio, pero la oposición no entiende nada de eso . A ellos sólo les importa defenestrar al gobierno sin pensar que no van a dejar país ni para ellos.

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