El Día

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Alerta Cabildo

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El motivo por el cual se encendió una luz roja en la democracia uruguaya ha sido la aparición de ciertos actores políticos y partidos políticos que, a través de sus discursos y prácticas, ponen en tela de juicio la práctica democrática y el buen funcionamiento del sistema político. 

En una democracia liberal como la nuestra, que se compone de varios partidos que formulan ideas democráticas y construyen cotidianamente la democracia al competir, a través del sistema electoral y sus normas, por el poder.

Sucede que algunas prácticas de los partidos políticos no ayudan a legitimar (en apariencia) la democracia. Es por esto que para el desarrollo de este artículo me voy a apoyar en la teoría de los órdenes sociales elaborada por Emanuel Adler. Éste nos dice que los órdenes sociales son “configuraciones de prácticas y comunidades de prácticas; estas organizan, estabilizan y gobiernan la vida social». Y para que funcionen, no sólo requieren de instituciones sino también de prácticas. Estos órdenes  sociales combinan cambio y estabilidad. Con el transcurso del tiempo, de forma pragmática, se va generando un conocimiento sociocognitivo de fondo (background knowledge) que informa las prácticas y es seleccionado y retenido en las instituciones. 

El orden democrático latinoamericano, que se caracteriza por la experimentación y el aprendizaje colectivo, se ve amenazado por el populismo y la democracia iliberal. A nivel global, la democracia se deterioró según el Índice de Democracia 2019 de la Unidad de  Inteligencia de The Economist. Uruguay, a pesar de ser una comunidad de práctica democrática referente en todo el continente y el mundo, ya que se considera una  democracia plena (full democracy), no es ajena a las (re)nacientes tendencias hacia el populismo y la democracia iliberal.  

En nuestra “comunidad de práctica democrática” (así es como denomina Emanuel Adler a Uruguay) se instalaron actores políticos que cuestionan el Poder Judicial, que traen a la arena política ideas ultranacionalistas y proteccionistas; que impulsan el conservadurismo social, que se oponen a propiciar la inmigración, se posicionan en contra de los grandes avances en materia de leyes sociales que se han concretado a lo largo de la historia en nuestro país y se caracterizan por un liderazgo militar.

Esto sorprende, aunque sabemos que las ideas producidas por los partidos políticos están influenciadas por el contexto específico. Actualmente vivimos en democracia, sin embargo en el ambiente político fluyen ideas que se pueden catalogar como no-democráticas, porque si sucede en el mundo, sucede en Uruguay. Es un fenómeno que en los últimos años viene  creciendo: disminuye el apoyo al sistema democrático y aumenta el apoyo a los regímenes  autoritarios. 

Nuestra Construcción de la democracia 

Fue a través de las revoluciones, los debates y el análisis de las distintas ideas, que la comunidad de práctica democrática uruguaya de a poco fue aprendiendo que ningún partido podía excluir al otro; en especial los colorados, que fueron concediendo espacios de poder a los blancos. A esto hay que sumarle la contribución por parte de los caudillos  y doctores, que generaron cambios en el conocimiento de fondo que hicieron posibles nuevas prácticas y nuevas instituciones. “Compitiendo y cooperando, aprendiendo por  “ensayo y error”, tomando notas de sus propias prácticas…”  (Garcé y García, 2019, “Evolución cognitiva y conocimiento reflexivo.  La teoría de los órdenes sociales de Emanuel Adler y la elección de la Convención  Nacional Constituyente en Uruguay”).

Desde 1985, Uruguay no ha dejado de fortalecer a las instituciones, al sistema electoral, los derechos de los ciudadanos, la organización política y las prácticas de los partidos  políticos. La democracia se instaló, se convirtió en institución y comenzó a reproducirse,  formando la comunidad de práctica democrática que nos caracteriza. 

Es actualmente que se está comenzando a divisar cierta tensión entre las ideas y las prácticas de los partidos políticos. Esto no significa que sea un fenómeno nuevo, sino que, en especial cuando la lucha por el poder era entre las divisas blancas y coloradas, esta tensión entre ideas y prácticas no era tan notoria o pasaba desapercibida. Cabildo Abierto es el protagonista de esta tensión.  

Las malas elecciones:  

Cabildo Abierto es un partido político que nace en 2019 y tiene como líder a Guido Manini Ríos. Se definen como un partido “integracionista” que tiene como objetivo llevar  a cabo los postulados artiguistas, los “valores esenciales de los orientales”. Participaron  por primera vez en las elecciones presidenciales de 2019, alcanzando un 11,04% de los  votos, accediendo a 3 senadurías y 11 bancas en diputados. Es a través de las normas legales, de las reglas de la democracia, que toma poder político en Uruguay, pero que a su vez enfrenta, con sus ideas, la misma democracia.  

Nadie puede acusar a Cabildo Abierto de ser un partido antidemocrático desde el punto de vista jurídico y de sus prácticas, pero sí desde sus ideas. Varios de los integrantes del partido han demostrado una clara intención de un revisionismo histórico y cultural, justificando golpes de Estado, desafiando a la institucionalidad democrática cuestionando fallos judiciales; en resumen, traen ideas que no van en la misma dirección democrática y republicana que la de los  otros partidos políticos.

¿Cómo reducir esta tensión entre ideas y prácticas? En principio no parecería sencillo, pero basándome en los trabajos de Emanuel Adler, el foco estaría  en la ampliación de la comunidad de práctica democrática (Adler, 2018, “Conferencia Inaugural 9no Congreso de ALACIP”).

Resulta paradójico que un partido tenga prácticas democráticas y al mismo tiempo ideas que no están tan alineadas con la democracia. Más aún sabiendo que las prácticas son  “acciones significativas socialmente que al ser actuadas más o menos competentemente,  encarnan, representan, y materializan el conocimiento de fondo y el discurso que las  constituye”  

Los individuos que practican la democracia, que aprenden y desarrollan sus capacidades cívicas en comunidad, ejercen la democracia “en interacción con todos los sectores de la  sociedad. Por lo tanto, la democracia no es sólo una práctica política sino también social”. 

Sumando a esto, Carles Boix nos dice que los partidos son “coaliciones de intereses e ideas”. Cada familia de partidos tiene paradigmas de política que les permiten manejar las expectativas de sus respectivas bases electorales, por lo que Cabildo Abierto no es expresión de una imposición de ideas en el sistema político, sino que es el partido donde convergen individuos que ejerciendo sus capacidades cívicas, tensionan las prácticas  democráticas con sus ideas.  

El partido es un bloque de ideas y no un fenómeno de ideas nuevas porque ya estaban presentes en otros partidos; la aparición de Cabildo Abierto y gracias a que la democracia es directa y representativa, lograron hacerse oír en las instituciones democráticas. Es la  organización política democrática, a través de la coparticipación y la representación de las minorías las que permiten entrar a los órganos representativos a partidos que cumplen las normas legales, pero que atacan a la democracia deteriorándola.  

De no permitirle a Cabildo Abierto su participación legal en el sistema político, se estaría incurriendo en censura, por lo que es una de las [des]ventajas de la representación  proporcional. Es deber de la comunidad de práctica democrática ampliarse y sustentarse en la teoría de la complejidad al igual que la evolución cognitiva. Esta teoría establece que “el cambio y la estabilidad no son opuestas; todo orden establecido está permanentemente cambiando. Sin cambio hay decadencia, sin estabilidad los cambios no tienen permanencia”. Los buenos demócratas, son aquellos que están sujetos a la masa crítica, y  ante ella, en una situación determinada, pasan por un punto de inflexión (tipping point),  como puede ser el cuestionamiento a las ideas de Cabildo Abierto, provocando una  evolución de los órdenes. 

Consideraciones finales: 

Generar más espacio para la discusión de ideas es un mecanismo para prevenir el avance de las prácticas iliberales y populistas, poniendo la integración regional democrática por sobre la integración regional económica.  

Nos debemos un llamado a la unidad democrática, asumiendo los valores morales  liberales de la igualdad, la libertad y la fraternidad. Ante la amenaza de peligros que  atentan contra la democracia, la comunidad de práctica democrática uruguaya debe  expandirse y renovarse constantemente, para seguir siendo referente en América Latina  y el mundo.  

Agregando a lo anterior, comparto la visión de Dewey (1916) que tanto el aprendizaje como la educación son dos pilares de la democracia. A través de la educación las personas  adquieren y difunden conocimiento de fondo que constituye las prácticas democráticas.  Hay otro aspecto que hace a la democracia, el conocimiento experimental adquirido a  través del aprendizaje. Podemos agregar lo que dice Adler “Por intermedio de la  reflexividad experimental se construye el conocimiento democrático y así las prácticas  democráticas, como dijo Philippe Schmitter, se van reformando, o –en mis propias  palabras- renovando”. 

La tensión entre ideas y prácticas es compleja de abordar, requiere aún más de  investigación y de recaudación de datos. Pero lo que sí podemos intuir es que ampliando  la comunidad de práctica democrática, haciendo énfasis en la educación, y a través de un  proceso creativo, estas tensiones se podrían reducir, por medio de la discusión plural de ideas. Los partidos que usan la democracia, entrando en la arena política a través de prácticas democráticas, y luego la desafían con sus ideas que atentan en su contra, son  producto del estancamiento de la democracia actualmente. Se necesita un  cuestionamiento constante y estable, que permita siempre la renovación y la generación  de mecanismos de prevención ante los peligros que corre la democracia.  

Creo pertinente recordar las palabras de Domingo Arena sobre su querido amigo Don Pepe: “Batlle vive permanentemente obsesionado por la pesadilla de que el país juega su suerte toda en cada elección presidencial, por la desesperante pesadilla de que todos los progresos conquistados a fuerza de tantos sacrificios puedan perderse en un día por la elección de un mal presidente. Batlle ha vivido y vive perpetuamente asombrado ante el  formidable y tenebroso salto atrás que puede hacernos dar en cualquier momento una mala elección”.  

Proteger la institucionalidad democrática debe ser prioridad para todos los miembros de la sociedad como de los actores protagonistas de la democracia ante las amenazas constantes de una mala elección o ser derrocada. 


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3 comentarios

  • Emilio SEQUEIRA
    Emilio SEQUEIRA

    Sorprende primero el medio: «El Día», que en lugar de presentarse como ícono histórico del Partido Colorado, aquí se parece más a un órgano panfletario de la Izquierda.
    Después, desde el título hasta el final sorprende y desagrada todo.
    El autor de este artículo «alerta» que Cabildo Abierto «pone en tela de juicio la práctica democrática y el buen funcionamiento del sistema político», falseando entre otras cosas que este Partido (dicho sea de paso socio de la Coalición de Gobierno que también integra su Partido) se «opone a la inmigración» y a los «avances en materia de leyes sociales», generalizando que es un «partido antidemocrático», el único en el país que «no va en la dirección democrática y republicana»; que «usa la Democracia entrando en la arena política» y después «desafiando con ideas en su contra».
    Más abominable imposible.
    Parece que el autor ignora deliberadamente y para nada lo inquieta por ejemplo, el Partido Comunista del Uruguay que con sus 100 años recién cumplidos y controlando la mayor parte: del Frente Amplio; el Movimiento Sindical y el Movimiento Estudiantil, con absoluta injerencia en la Educación, habiendo rechazado hasta la Perestroika; ha mantenido hasta hoy inalterada desde su fundación, su doctrina marxista leninista teniendo como medio perenne, la Dictadura del Proletariado para llegar a su utópica Sociedad Ideal.
    Cuando se aprecia que el autor de este artículo, se percibe integrante del Partido Colorado y en su calidad de estudiante de Ciencias Politicas de la UDELAR emite estos conceptos que realmente lo separan «un océano» del pensamiento político de la mayoría de los adherentes de la Coalición Multicolor; es cuando se comprende cabalmente, qué significa la «Hegemonía Cultural de la Izquierda».

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  • Horacio
    Horacio

    Comparto la observación de Elena. Para el señor Bilat, el Partido Comunista o el MLN no ameritan ningun alerta?

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  • Maria Elena
    Maria Elena

    Si tal análisis merece este nuevo Partido… no amerita primero hacer un análisis al Partido Comunista, que por décadas ha labrado la piedra del odio y daño en todas nuestra sociedad e instituciones?

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