El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

Una perspectiva económica sobre el cierre de los gimnasios

Compartí este artículo con tus amigos

Con el reciente aumento de casos de covid-19 en Uruguay y con el comienzo de la pérdida del hilo epidemiológico, empieza a ser necesaria la reducción de las actividades colectivas para limitar el contacto. Cerrar los gimnasios en esta circunstancia parece ser un mal necesario, si bien no es el único rubro al que se le puede considerar como un ambiente de contagios, y también es cierta la conveniencia de las actividades deportivas para la salud, tenemos que tener en cuenta que hablamos de una enfermedad respiratoria que se contagia en actividades de mayor exhalación y aglomeración. Además de no desaparecer los efectos saludables por la suspensión temporal de estas actividades.

Por otro lado y sin degradar el beneficio que implica la actividad física en las personas, parece ser un área fácil de desactivar o reinventar si la comparamos con otras de la actividad económica. En los siguientes párrafos se explica la complejidad que implican las cadenas de aprovisionamiento de esas otras áreas de la economía.

En primer lugar hablemos de los shopping. En este caso no solo tenemos la tienda en sí, sino que la  cadena empieza con la importación de los productos los cuales llegan al puerto o aeropuerto donde son acomodados y contabilizados por el personal del mismo Luego estos productos son trasladados a depósitos externos por transportistas, y en el depósito son ordenados, etiquetados, y muchas veces contabilizados nuevamente, esto todo realizado por empleados de la propia tienda o por servicios logísticos tercerizados. Finalmente estos productos son trasladados al local mediante nuevamente un transportista, y en destino son contabilizados y acomodados por los empleados o por servicios logísticos tercerizados. Todo esto es el paso previo antes de exponer los productos al público, donde se emplean vendedores para facilitar la elección al público, además de cajeros y personal administrativo que se encarga de coordinar toda la logística que una tienda implica.

Por otro lado tenemos también a los bares y restaurantes, si bien la cadena logística no suele ser tan larga dado que los ingredientes pueden ser comprados directamente al fabricante, o como mucho hay un proveedor mayorista de por medio, si es una cadena altamente variada, dado que los ingredientes necesarios para los platos suelen comprarse a proveedores distintos, y a su vez estos provienen de empresas distintas, las que implican decenas de empleados. Además si a este proceso le sumamos el personal que un restaurante necesita para funcionar, -cocineros, mozos, barman, cajero-, la cantidad de puestos de trabajos ofrecidos termina siendo realmente alta.

Desactivar semejantes cadenas logísticas debe estar asociado a una situación grave, donde sea una necesidad absoluta reducir a 0 el contacto interpersonal debido a los casos.

Lo dicho anteriormente no le quita al gobierno la responsabilidad de encontrar medidas de apoyo a las actividades de los gimnasios, balanceando el cierre con indemnización razonables, dado que si estas medidas no son realmente acatadas y lleva a un surgimiento de la clandestinidad, la situación se vería agravada, debido a la pérdida de la trazabilidad de los casos.

En conclusión, necesitamos reducir los ambientes de contagio para evitar tomar medidas más duras, y a la vez intentar evitar un efecto dominó que implique el cierre de una gran cantidad de rubros de nuestra economía. Los gimnasios, dentro de las muchas opciones de cierres posibles, lamentablemente son el mal menor, dado que no implican una gran cadena de servicios tercerizados y además pueden ser un potencial ambiente de contagio.


Compartí este artículo con tus amigos
Mostrar más

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *