El Día

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«Tiempos interesantes»

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Habitualmente, quienes nos dedicamos a la actividad política tenemos una suerte de manía por el control; no nos caen bien los desconciertos, somos precavidos por si algo sale mal, queremos tener siempre contestación y estamos convencidos de que lo que proponemos es idóneo.

“May you live in interesting times”, que traducido al español se lee “Que vivas en tiempos interesantes”, como si se tratase de una condena. Cuando Chamberlain hacía uso de esta frase, argumentaba: “Nos movemos de una crisis a otra. Sufrimos un disturbio y conmoción después de otro”.

Aunque los políticos conservamos la inclinación de adelantarnos a posibles escenarios, nunca había escuchado o leído a alguien asegurar que atravesaríamos un cambio internacional cuyas dimensiones jamás imaginamos. Nadie dimensionó un marco tan cambiante, en el que varios aspectos de nuestra vida entraran en crisis simultáneamente. Ya no me caben dudas, de que estamos viviendo “tiempos interesantes”.

Un virus con un elevado índice de contagio nos exige rigurosos condicionamientos, permitiéndose solamente las actividades de carácter esencial, tratando de evitar que la economía se detenga.

Desde que se declaró la emergencia sanitaria el 13 de marzo de 2020, se  han registrado 39.328 casos positivos de Coronavirus en todo el territorio nacional. Hasta el momento son 407 las defunciones por la pandemia del COVID-19 en Uruguay.

El accionar económico se ha visto interrumpido en gran parte del mundo. Según las cifras que se manejan, esta pandemia ha generado una crisis que se está sufriendo en carne y hueso. El movimiento global OXFAM, que se dedica a combatir la desigualdad y la pobreza, sostiene que más de 500 millones de personas podrían caer en la pobreza. La Organización Internacional del Trabajo publica que 1600 millones de personas del sector informal se verían sin manutención y que más de 195 millones de trabajos podrían perderse.

La Organización Mundial de la Salud dejó explícita su enorme inquietud ante una potencial crisis alimentaria. Son millones los seres humanos que no cuentan con el alimento necesario; miles de personas padeciendo desnutrición severa. El Programa Mundial de Alimentos no tiene certezas de un futuro esperanzador respecto de las actuales cifras. Si bien Uruguay se ha caracterizado por ser un país productivo, son muchos uruguayos los que padecen de hambre. Se espera que conforme avance la pandemia, y la consecuente emergencia económica, los números aumenten.

Seguramente en algunos meses estemos hablando de una emergencia política también, con países amenazados por el autoritarismo. Es una tarea de toda la humanidad, procurar que la violencia y el avasallamiento a los derechos humanos terminen luego de la pandemia del COVID-19.

Estos “tiempos interesantes”, tan distintos a otros que hayamos vivido, acarrean una serie de nefastas consecuencias para todo el planeta y Uruguay no estará ajeno a ello.

Los representantes del soberano, del pueblo uruguayo, debemos caer en cuenta de que tenemos muchísimo trabajo por hacer. Existe una inexorable necesidad de mejorar nuestro sistema sanitario, delineando políticas de unión con la actividad económica privada para cuidar empleos y remuneraciones. Se debe desarrollar un acuerdo que nos permita tener una economía nacional creciente e inclusiva. La responsabilidad política existe, y los representantes tenemos claro algo innegable a los ojos de cualquiera: da igual lo que hubiéramos hecho en 2019, nada resolvería las dificultades que debimos enfrentar en 2020. Corresponde en estos “tiempos interesantes” que quiénes gozamos de cargos electivos actuemos con responsabilidad, demostrando el fundamento por el cual hemos sido votados, tratando de ser un ejemplo para la ciudadanía.


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