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Sobre el Proyecto de Ley sobre la libertad de reunión

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Es necesario empezar a hablar de la libertad, no como un asunto de Estado, sino de humanidad. Debemos preguntarnos a nosotros mismos si la libertad puede ser objeto de cuestionamientos en una sociedad democrática, en la que, al mismo tiempo está relacionada estrechamente con la libertad, ya que una no puede existir sin la otra.

Esta es una relación de “simbiosis” entre un derecho humano y una forma de organización social. En los tiempos que corren, la humanidad entera comienza a ver como la libertad que costó siglos conseguir se comienza a esfumar con las diversas crisis sociales que están ocurriendo. Algunos países utilizan su aparato represivo para controlar las aglomeraciones y usan de forma inescrupulosa un problema que afecta nuestra salud para violar todos los tratados existentes en materia de derechos humanos, como está ocurriendo hoy en Hong Kong, donde el gobierno comunista chino reprime las elecciones y las protestas con esos argumentos.

            Es necesario rescatar las palabras en el párrafo anterior “algunos países”. Esto se debe a que, en Uruguay, la gestión gubernamental se centró en la responsabilidad ciudadana ante el avance del Sars-Covid-19. El llamado a la “libertad responsable” (o lo que es lo mismo, al distanciamiento social) determinó que no habría cuarentena obligatoria y ello redundó en un resultado exitoso en el control de la pandemia.

Sin embargo, en noviembre todo cambió dado el aumento de casos ascendió en forma sumamente rápida, y desde Presidencia se decidió tomar medidas un tanto más “drásticas”. Estas medias tienen que ver con la regulación del derecho de reunión, garantizado por artículo 38 de la Constitución de la República. Naturalmente, esto encendió las alarmas en diversos actores políticos, sociales e incluso de ciudadanos de a pie como quien suscribe. La motivación de la preocupación estaba dada en las garantías del proyecto de Ley.

Surgieron rápidamente voces reaccionarias que afirmaban a viva voz en redes sociales “nos quieren cortar las libertades”, “la dictadura de la derecha”, etc. Penosamente, algunos actores de la vida pública vieron provecho político en esto, como es el caso de la Ing. Carolina Cosse que el 17/12/2020 publicó en su cuenta de Twitter que “Es muy necesario cambiar rumbo para obtener resultados distintos. Aun así, debemos ser MUY cuidadosos/as con temas tan profundos de la democracia. El Parlamento deberá estudiar muy bien la propuesta de reglamentar el artículo 38 de la Constitución”. La palabra “MUY” en mayúsculas marcó la cancha, y desde la oposición los actores políticos intentan resurgir como paladines de la libertad, sembrando esa semilla de cuestionamientos con sutileza.

En una sociedad donde las personas son bombardeadas en las redes sociales con noticias conspirativas, donde otros países a nuestro alrededor se sumen en el caos, el hambre y la represión, sembrar la semilla del miedo puede ser peligroso para la sociedad en su conjunto, y más cuando lo que se intenta hacer es obtener ventaja política.

            Ahora bien, centrémonos en el proyecto de Ley en sí mismo. Existen causales para limitar el derecho de reunión basado en el interés general de la protección de ciertos valores relevantes, entre los que destacan la salud. Para nosotros, a pesar de que podría haber sido mejor, el proyecto presentado es garantista. Se puede decir que en Uruguay no sólo se reglamenta este derecho, sino que es una reglamentación temporaria, dado que se le da fecha de fin a esta regulación en forma clara: el período son 60 días y un máximo de 30 días de prórroga sin derecho a extensión. Se asume que los motivos de disipación de aglomeraciones no deben ser la discriminación ni el menoscabo de la dignidad humana, sino alguna de las causales previstas en el mismo. A diferencia de otros países donde una disposición de similar naturaleza implica incertidumbre, represión y abuso del poder punitivo del Estado, en Uruguay se sigue apostando a la sensatez.

Ahora bien, así como cuestionamos la vergonzosa actuación política para obtener ventajas electorales de esta crisis, también debemos cuestionar la escasa difusión que se le ha dado a este tema, y que cuando se lo ha hecho ha sido en forma simple. Un proyecto enviado desde Presidencia al Parlamento no tuvo posibilidad de recibir opiniones desde fuera del gobierno. Se nos han mostrado diversas opiniones, diversos artículos de qué opinan las figuras políticas, pero no ha sido titular de prensa la difusión del texto del proyecto en forma general, para que todos lo podamos leer, debatir, cuestionar, interpretar. El fácil acceso de las fuentes de información no debe estar supeditado a los intereses del mercado o del gobierno, y los mecanismos de reclamo deben hacerse conocidos a la ciudadanía.

Esta limitación al derecho de acceso a la información en el sector público la limitación pasa por el acceso engorroso que se puede tener a las fuentes, y es difícil que una persona que no tiene conocimiento previo entre a la página del Parlamento uruguayo o el Poder Ejecutivo a buscar un proyecto de Ley que se encuentra en los recónditos lugares de la página, con un motor de búsqueda obsoleto y desorganizado. Es casi imposible para las personas saber en forma simple cómo ejercer sus derechos de comunicación con sus legisladores o acceder rápidamente a la información, tal y como se hace en otros países en forma clara y simple. Por tanto, se puede determinar que si bien con la ley que regula el artículo 38 de la Constitución no existe una violación de los derechos humanos, el difícil acceso a la información que regula algo tan importante como nuestra libertad de reunión debe ser ampliamente cuestionado y tanto el Poder Ejecutivo como el Parlamento deben tomar medidas antes de aprobar el proyecto respecto a esto.

            Si bien no podemos calificar como bueno el proyecto de Ley (ya que en nuestra conciencia republicana y democrática de gobierno ningún proyecto que limite las libertades individuales es bueno), reviste sí la condición de necesario y temporario. Debemos exhortar a las fuerzas políticas a dar máxima difusión del mismo, a no entrar en debates nimios e intentar sacar ventaja política de algo que todos lamentamos que suceda y a exhortar también al Gobierno Nacional a que le de máxima difusión y fácil accesibilidad al proyecto de ley.

Desde las raíces batllistas siempre velaremos por la protección de las personas que se encuentran en el territorio nacional, y mientras éstas garantías que limitan el tiempo de vigencia de la Ley y su aplicabilidad se cumplan sin abusos, respaldaremos entonces la medida adoptada en la presente Ley, aun así esto no es una carta blanca, y si las garantías son transgredidas o la norma misma se usa con fines espurios estaremos siempre en la vereda de la libertad.

Fuentes:

https://parlamento.gub.uy/documentosyleyes/ficha-asunto/149358/ficha_completa

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6 comentarios

  • Noelia Álvarez
    Noelia Álvarez

    Exelente!!! Muy bien dicho

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  • Pablo

    Totalmente de acuerdo! Excelente posteo. Mucho éxito y saludos

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  • Sandra
    Sandra

    Muy bueno el articulo ya que la libertad va a permitirnos como sociedad a volver a la normalidad y a dar credibilidad de un accionar político en caminado a dar garantía de que la responsabilidad es de todos y para un bien en común. Por eso si pensamos en conjuntos podremos actuar en conjunto porque el se humano es un ser social por naturaleza y si perdemos eso es perder la libertad en todo su sentido. Hoy si preguntas sos libre la mayoría te diría que no por una pandemia algo ajeno a nuestra voluntad. Pero es así.

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  • Jess
    Jess

    Muy bien dicho👏.
    Ojalá nuestro país logre seguir tan libre como siempre.

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  • Martín lema
    Martín lema

    Formidable

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  • María Noel cabrera
    María Noel cabrera

    La libertad de elegir de manera responsable su propia forma de actuar dentro de una sociedad… no olvidemos la sociedad, lo humano. Excelente 👏🏻👏🏻

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