El Día

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Los desafíos del porvenir y nuestro modelo económico

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El modelo económico alemán, reposa sobre un sistema de economía de mercado como una condición indispensable pero no suficiente por sí sola para plasmar una sociedad libre y justa, ese sistema denominado capitalismo renano que también vemos en países escandinavos, que combina libertad de mercado y sistemas de compensación social que iguale las condiciones de los menos privilegiados, es lo que en Uruguay llamamos Batllismo.


No existiendo un mundo ideal, las libertades individuales requerirán la protección de un Estado activo y fuerte que cumpla distintas funciones complementando y ordenando el impulso de la iniciativa privada. Ello implica, naturalmente, una reacción contra el «dejar hacer» del liberalismo clásico, pero sin caer un intervencionismo extremo. La máxima rectora puede expresarse en “tan poco Estado como sea posible, pero tanto como sea necesario”. Esta máxima que nos guió a los Batllistas durante todo el siglo XX en todas las expresiones del Batllismo, se está inclinando a una necesidad de mayor Estado en este principio del siglo XXI, por varios fenómenos que se desarrollan y afectan la creación de trabajo como nunca antes, la tecnificación, la robótica y la precarización del trabajo que implican ciertas tecnológicas, requiere que los Batllistas luchemos por volver el fiel de la balanza al justo medio que garantice los derechos de los trabajadores uruguayos.


La misión del Estado es básicamente ordenadora y global, pero también garantía de una compensación social que será cada vez más necesaria marcando presencia en función de cuatro objetivos fundamentales:

El establecimiento de un marco jurídico adecuado dentro de una concepción liberal y garantista de condiciones mínimas para todos los ciudadanos de la República. Los individuos estarán dispuestos a ofrecer prestaciones y a asumir riesgos cuando sientan asegurados sus derechos y libertades. Será necesario entonces garantizar la protección de la propiedad privada salvo expropiación por razones de interés general mediando justa indemnización, la consagración de los principios clásicos de la responsabilidad civil, de la libertad de trabajo y de industria y paralelamente un orden interno del Estado que opere como factor estimulante dentro de un sistema fiscal que marque una carga tributaria que puede ser alta mientras sea estable y previsible tal cual los países escandinavos, pero que también asegure servicios de calidad para todos.
El respeto a la libertad contractual, la existencia de tribunales independientes que administren justicia sancionando el incumplimiento y facilitando la reparación a tiempo, la estabilidad de la moneda, son todos factores fundamentales para conformar el marco de garantías indispensables para el libre ejercicio de la actividad económica.
La protección de la competencia por cuanto el mercado no asegura por sí mismo una competencia libre y sana debido a la actuación de los poderes fácticos dentro la economía que lo exponen a la tentación de ser dominado por vías de los carteles, acuerdos o fusiones que pueden conducir a monopolios de hecho. Por eso, el Estado deberá asegurar una competencia dinámica, tener mercados abiertos y controlar toda forma de abuso de poder económico.
La corrección de las deficiencias del mercado a través de la política económica del gobierno, cristalizada en normas estándar, influenciando con los instrumentos fiscales y asegurando la estabilidad monetaria con políticas que prevengan y corrijan los ciclos económicos.


La compensación social que caracteriza nuestro modelo distinguiéndolo, como componente teleológico adicional, dentro de una concepción capitalista liberal, pero con designio humanizador. Por eso impulsamos desde la primera hora los institutos de seguridad social, jubilaciones dignas, seguros de paro, de enfermedad e invalidez, y nos construimos como Partido sobre el concepto de seguridad social. Defendemos la competencia dentro del libre mercado, pero la competencia comienza cuando todos tienen las necesidades básicas satisfechas por la sola calidad de ciudadanos en una concepción amplia de los Derechos Humanos.


Es por esto, que los desafíos planteados al principio sobre los drásticos cambios de los que vamos a ser testigos en los próximos años, nos hacen mirar el porvenir con cierta apertura mental hacia soluciones audaces que, sin plantear ninguna en particular por ahora, debemos estar abiertos al estudio de todas, renta básica universal, impuesto al robot y todas aquellas que ayuden a palear una situación de vulnerabilidad de los trabajadores uruguayos en el mediano plazo. Todas ellas, planteadas desde la perspectiva liberal que nos ha caracterizado y son fundamento de nuestro pensamiento desde Batlle y Ordóñez.



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