El Día

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Este año, yo elijo no marchar

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“Prorrógase desde el 19 de febrero de 2021 y por el plazo de treinta días la limitación legal, por razones de salud pública, del derecho de reunión consagrado por el artículo 38 de la Constitución de la República y la suspensión de las aglomeraciones a los efectos de tutelar la salud colectiva, establecida por el artículo 1º de la Ley N° 19.932, de 21 de diciembre de 2020.”, dispone el primer artículo del Decreto Nº 61/2021, de fecha 18 de febrero, aprobado por el Presidente de la República actuando en Consejo de Ministros.

El mencionado Decreto extiende la limitación de aglomeraciones por 30 días contados desde el 19 de febrero lo que implica que, en principio, la prohibición continúa vigente hasta el 20 de marzo.

En ese período iba a tener lugar, como todos los años, la multitudinaria Marcha por el Día Internacional de la Mujer pero, como consecuencia del mencionado decreto, la misma no podrá realizarse y aquí está la cuestión…

¿Vamos a la Marcha y hacemos caso omiso al Decreto?

Acaso lo que sufrimos todos los días las mujeres, que nos golpean, nos violan y nos matan, no es también una pandemia y aún no tenemos solución?

¿No marchar este año, es sinónimo de callarnos, perder derechos y ceder terrenos?

Adelantando mi opinión, considero que, como excepción, no marchar este año no implica un retroceso en los derechos de las mujeres, en todo lo que hemos conquistado -y aún nos queda por conquistar-, no lo concibo como un avance o victoria del machismo ni que implique “perder una pulseada”.
La lucha que tenemos que dar, tanto hombres y mujeres, en contra del machismo (muchas veces mal interpretada -por ignorancia o con intención- como lucha en contra de los hombres) no debe ceñirse únicamente a las marchas que hacemos todos los 8M. Con esto no estoy desconociendo el valor que ellas tienen. Las manifestaciones colectivas nos empoderan, dan visibilidad a un problema que muchas veces se quiere ocultar o queda “de la puerta para adentro”, cada año somos más, más marchando, más comprometidos y más conscientes de que este es un problema de TODOS; pero este año yo elijo no marchar, y no marchar no es sinónimo de ser vencidas o doblegadas; es sinónimo de sentido común, de humanidad y solidaridad.

Como todos los años y tal como quedó demostrado este año de pandemia y encierro, uno de nuestros mayores desafíos radica en eliminar los micromachismos cotidianos (uno de los orígenes del resto de los problemas), en nuestra casa, en nuestra familia, en nuestro grupo de amigos, en el trabajo, donde aún queda mucho por hacer. Porque, siendo completamente sinceros, cuántas de esas más de 300.000 personas que asistieron a la marcha del 8M el año pasado conviven y reproducen esos micromachismos? Si al llegar a nuestras casas seguimos siendo las mismas que hacen todas las tareas, se ocupan solas de sus hijos, trabajan fuera del hogar, dejamos pasar los chistes machistas y reproducimos ese patrón que nos vino impuesto –y así podría continuar con una infinidad de ejemplos diarios-, nada cambió. Sin embargo, si trabajáramos para revertirlo sería mucho más productivo que los efectos que generaríamos marchando este 08 de marzo de 2021, en medio de la pandemia.

Con esto no estoy diciendo que dejemos de preocuparnos y ocuparnos por la lucha contra la violencia de género, por lograr una paridad real, por tener el mismo sueldo que los hombres, por estar “en la mesa chica” de las decisiones; no estoy desconociendo la influencia que tiene el contexto en el que nacimos y nos criamos, las herramientas con las que cuenta cada una, nuestra educación y la posible dependencia económica que podemos tener de un hombre. Estoy diciendo que si ponemos en la balanza ir o no a la marcha este año, al final del día, cuando pasemos raya, seguramente el resultado no sea positivo.

En esta línea, por esa razón y a modo de ejemplo, la Marcha del Silencio en el mes de mayo, por primera vez en 25 años se realizó de forma virtual y no por ello su reivindicación perdió fuerza o vigencia; en Madrid  el próximo 8 M no se autorizarán movilizaciones de más de 500 personas (recordemos que tiene alrededor de 6,6 millones de habitantes y sólo el movimiento feminista de Madrid está integrado por 350 organizaciones, las que comunicaron que a la marcha asistirán, como máximo, 250 mujeres), o la propia Intersocial Feminista de Uruguay que, con la consigna “todas las mujeres en todas las calles”, de cierto modo se está afiliando a lo dispuesto en el Decreto Nº 61/2021.

Por todo esto y más, este año elijo no marchar, pero diariamente elijo luchar contra esos micromachismos y volver, más pronto que tarde, a marchar todos los 8M que sean necesarios, hasta que logremos esa igualdad real que hoy, vemos lejana y por momentos creemos utópica.


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3 comentarios

  • Monica
    Monica

    Muy bueno!!

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  • Sofia
    Sofia

    Excelente! 👏

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  • Jorge Caballero
    Jorge Caballero

    Muy buen artículo , felicitaciones a su creador .

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