El Día

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El ser humano no es una mercancía

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En su momento a la trata de personas se le refería por el término “trata de blancas”, dado que en sus orígenes se trasladaban y comerciaban mujeres europeas de tez blanca, no obstante, no es el término adecuado en la actualidad, ya que hoy en día se capta, traslada, y se explota a individuos (mujeres, hombres, niños y adolescentes) de todas partes del mundo sin discriminación de raza ni etnia alguna. A pesar de estar frente a un delito que tiene orígenes profundamente remotos, lo cierto es que ésta tan abominable práctica parece no tener visibilidad alguna en nuestra sociedad, dado que muchas son las víctimas que continúan siendo trasladadas a distintas partes del mundo cada día, y el resto de la sociedad pareciera ni siquiera notarlo, continuando con sus vidas como si nada sucediera.

Con lo antedicho no se trata de culpar a la sociedad de no ver lo que ocurre, es entendible, dado que las redes de trata son inmensas y tienen un poder extraordinario. El miedo como comunidad nos paraliza ante estas situaciones y resulta notable que nuestra sociedad está realmente desinformada sobre el tema. Muchos no saben que es el fenómeno de la trata, y por esta razón tampoco se preocupan de dicha problemática. Por todo esto y más, es que nos enfocaremos en brindar información en forma general y específica en nuestro país con el fin de poder ayudar a las victimas e identificar cuando estamos ante una posible situación de trata de personas.

A modo de comienzo es pertinente precisar a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de “trata de personas”; podemos decir que es un verdadero crimen contra la humanidad. Es en general de tipo organizado, cometido contra la dignidad de la víctima, y a su vez, contra la libertad personal de las mismas. Es un delito de tipo complejo, puesto que tiene una gran incidencia a nivel mundial al no efectuarse solamente en una parte del mundo, sino en todas.

Para un  mejor entendimiento del lector, se procederá a mencionar la definición dada en el protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, el cual define al mencionado delito de la siguiente manera: “La trata de personas puede significar el reclutamiento, transporte, traslado, acogida o recepción de personas, bajo amenaza o por el uso de la fuerza u otra forma de coerción, secuestro, fraude, engaño, abuso de poder o una posición de vulnerabilidad, o recibir pago o beneficios para conseguir que una persona tenga bajo su control a otra persona, para el propósito de explotación. La explotación puede incluir, como mínimo, la explotación de la prostitución de otros u otra forma de explotación sexual, trabajo forzado o servicios, esclavitud, o prácticas similares a la esclavitud, servidumbre, o remoción de órganos… El consentimiento de las víctimas hacia sus explotadores es irrelevante cuando cualquiera de las formas mencionadas ha sido usada” También se menciona en dicho protocolo que, en la captación, transporte, traslado, y la acogida, o recepción de un niño con fines de explotación, se considerará también trata de personas.

Por otro lado, en las actividades de lucha contra dicho fenómeno la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) considera que la trata de personas es un proceso de coacción y explotación que se inicia con el reclutamiento en el lugar de origen de la víctima y continúa con la explotación en los lugares de tránsito y destino.

¿Por qué este delito tiene tanta relevancia para nosotros como sociedad?

 La relevancia del delito recae sin lugar a dudas en la importancia de los bienes jurídicos afectados, en la dificultad que implica su penalización, puesto que además de ser un delito que se comete a nivel nacional, también puede ser cometido a nivel internacional, volviéndose más ardua su persecución y castigo a raíz de dificultades como la determinación de la jurisdicción que debemos aplicar.

 Las mujeres cumplen un papel fundamental y protagónico con respecto a la trata de personas, ¿Es una casualidad o simplemente causalidad?

 Con relación a la explotación sexual la mujer tiene un rol protagónico, es decir, generalmente y no en todos los casos, se utilizan a las mujeres con fines de explotación sexual, pero ello no es una casualidad, dado diversos factores, tales como la cultura social imperante y el machismo que se manifiesta en cierta medida dentro de ésta, entre otras ciertas variables a mencionar. Como sabemos, desde la antigüedad se considera a la mujer como un ser débil, uno menos inteligente y, en consecuencia, aquel que no tiene los mismos derechos que el hombre, sin embargo, esto ha cambiado hoy en día en gran medida, pero si bien aún hay cuestiones por mejorar podemos afirmar que hemos cambiado poco a poco para bien.

Lamentablemente lo que no ha cambiado demasiado es la visión de la mujer como objeto sexual, con esto no estamos queriendo decir que no se explote a los hombres sexualmente, pero es claro que las mujeres son víctimas por doquier, dado que basta con visualizar a quienes se intenta raptar en un viaje en Uber, taxi, o incluso caminando por la calle, para saber que las que más padecen este mal son las mujeres.

El protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas es fundamental

Un aspecto realmente importante que debemos tener en cuenta siempre que analicemos este tema, es el Protocolo de las Naciones Unidas para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, pero, ¿Por qué le damos tanta relevancia? Nos resulta indispensable, dado que el mencionado protocolo dio paso a que los Estados miembros asuman la obligación de incluir en su derecho interno aquellas normas que prevean la protección a las víctimas, es decir, llevar a cabo la persecución del delito de una mejor manera. Por supuesto, habrá de ser necesario que existan más herramientas para tal combate, pero al mismo tiempo más oportunidades para las víctimas y su recuperación, en paralelo se procura que la problemática sea más visible. Lo antedicho configura el objetivo que persiguen las Naciones Unidas al asumir en forma proactiva el combate de la trata de personas.

Trata de personas en Uruguay

La trata de personas en Uruguay, al igual que en el resto del mundo es un asunto complejo, muchas veces se puede pensar que nuestro país es insignificante para este tipo de delitos, puesto que podemos creer que los mismos se cometen en lugares con mayor densidad de población, pero en realidad nuestro país fue considerado como un país de “tránsito, origen y destino de la trata de personas”, lo que nos alarma seriamente y fruto de tal estado es que se ha dispuesto la creación a la Ley Nº.19.643 (Ley de Prevención y combate de la Trata de Personas). La Embajada de Estados Unidos nos ha hecho ciertas recomendaciones en tal sentido, mencionando que en realidad no se estaban utilizando las herramientas que se deben utilizar para combatir este delito. A su vez, observaba que la protección con respecto a las víctimas no era la ideal, denotaba también la existencia de fallas en las medidas y en las formas de accionar, dado que muchas veces los funcionarios policiales no cumplían su rol como deberían, hecho que vemos por parte de distintos relatos como lo es el de Sandra Ferrini, quien fue víctima de trata de personas y a su vez, protagonista de un reconocido caso en nuestro país.

Sandra realizó una nota para El Observador y habló sobre la negligencia institucional, ella afirma que: Vio de cerca la complicidad policial en casi todos los lugares donde la forzaron a estar. Cuando le informó a un policía el nombre de uno de los hombres de la red de trata, la respuesta que obtuvo fue: “¿Y vos seguís ejerciendo?”. Al parecer el policía no entendió que ella era una víctima, no comprendía que se trataba de trabajo forzado. También contó que el hombre le dijo que el país no se encontraba en una buena situación económica, y que a ella al parecer no le había ido tan mal ya que por su apariencia parecía que tenía plata.

 La situación actual de Uruguay tiene cuestiones a mejorar, puesto que se visualiza la existencia de explotación sexual, trabajo forzoso, explotación de niños, niñas y adolescentes, entre otras tantas muestras de vulneración de los derechos humanos, pero lo que lo hace más complejo es el avance tecnológico. Las víctimas se contactan por internet muchas veces engañadas y otras veces con su consentimiento el cual no tiene relevancia alguna en cuanto a este delito, pero sí, muchas veces las víctimas son utilizadas con su propio consentimiento ya que se les ofrece oportunidades laborales maravillosas, ayuda a su familia, un cambio de vida rotundo.

Las estrategias utilizadas por los sujetos activos de este delito son realmente sorprendentes, por esto no se puede llevar a cabo de forma sencilla el combate al delito de trata, a lo que se le suma a su vez que las victimas sienten temor a declarar, y el no hacerlo por miedo a que se tomen represalias en su contra o su familia, dificulta aun más el proceso de persecución por parte de la autoridad competente.

La ley 19.643 ¿Es realmente eficaz para combatir la trata de personas?

 Con respecto al derecho positivo uruguayo, este delito implica varias conductas ilícitas, por lo que anteriormente al surgimiento de la Ley N.º19.643, el combate a la trata se llevaba a cabo de distintas formas, procurando perseguir el proxenetismo, la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes, la falsificación de documentos y el lavado de dinero. Los mencionados delitos tienen una gran conexión con lo que hoy es el delito de trata de personas.

Se encuentra ubicado en el título del Código Penal que comprende los delitos contra la libertad, referente a la violación de la libertad personal, pero debemos hacer énfasis a que con la Ley de Migraciones (Ley N.º18.250), publicada el 17/01/2008, introduce a la trata de personas como tipo penal autónomo, es decir, se establecen sus modalidades y sus agravantes, pero ley en cuestión y la normativa internacional claramente no fueron suficientes, por lo que desde entonces se reclamó una normativa más completa. Planteo que ha derivado en la sanción de la Ley N.º19.643 publicada el 14/08/2018. Con la promulgación de esta ley se esperaba que se materializara un paso muy beneficioso hacia la protección de las víctimas y la erradicación del delito, es por tanto que, podríamos decir que es positiva al ser una legislación que reúne en un solo texto normativo todos los aspectos relativos a la trata.

La amplitud de esta ley puede finalizar en una gran incongruencia, dado que si leemos la misma podemos visualizar la cantidad de conceptos que engloba, lo que deriva a diversas interpretaciones, y muchas veces a interpretaciones erróneas. La intención de la norma es buena al querer aumentar las herramientas de protección de las víctimas al incentivar a que se lleven a cabo más acciones con respecto al combate de este delito, pero hay cuestiones que no parecen estar acorde con el derecho penal.

En esta ley el foco se encuentra puesto en la victima y esto lleva a crear presunciones, siempre que la víctima declare, y mencione quienes son los autores del delito, ¿Ya está todo dicho? Al parecer sí, sin embargo, no estamos dejando que el supuesto autor del delito pruebe que quizás no lo hizo, que tal vez existe un mal entendido. Estamos dándole la posibilidad solamente a la víctima al otorgar una serie de presunciones, lo cual considero viola un principio fundamental del derecho penal, como lo es el principio de presunción de inocencia. La ley menciona que el consentimiento no es relevante, y esto es algo grave, no podemos consentir que se nos esclavice, pero ¿Por qué no podríamos consentir ejercer la prostitución? Una persona mayor de edad, puede hacerlo, y no darle valor a ese consentimiento es también desproteger a la víctima, lo cual la protección a la que tanto alude la ley, no se logra. Es una ley simbólica.

La trata de personas es un problema de desinformación

 La trata de personas es un fenómeno oculto, y si bien hace mucho tiempo existe, todavía hay muchas personas que no tienen el conocimiento correspondiente sobre este tema. Una de las maneras para incrementar la persecución, es mediante la mayor visualización y transparencia posible al respecto, concientizando así acerca de la realidad y la relevancia de la trata. Esto podría lograse a través de una mayor cantidad de campañas de sensibilización.

La sociedad es muy cruel, la reinserción de las víctimas en la comunidad y en la vida cotidiana es difícil, la discriminación se encuentra latente, la reinserción laboral es también un asunto complicado y a las victimas les deja como resultado grandes traumas psicológicos, grandes problemas sociales. Por esto, a pesar de la existencia de sociedades que colaboran con asistencia alimenticia, psicológica y habitacional, como por ejemplo la ONG Uruguay mira a la trata sería positivo contar con más sociedades que colaboren en la materia brindando así servicios especializados que sean proactivos en la reinserción en la sociedad de las víctimas reales del delito de trata. Estos servicios deberían brindarse desde el comienzo hasta la finalización del proceso, pero luego debería de existir cierta clase de acompañamiento, ya que como sabemos las victimas deben convivir con muchas secuelas debido a lo acontecido, y no tienen que hacerse cargo por ellas mismas, dado que no tuvieron culpa alguna de lo que les sucedió. 

 Dentro del fenómeno de la trata de personas logramos visualizar a un conjunto de sujetos que forman parte del mismo entramado, entre ellos debo destacar a quien ejerce las funciones de dueño y victimario. Utilizo tal término, dado que su significado es el siguiente: Que ejerce dominio sobre determinada cosa o persona, o tiene poder sobre ella”. Tal definición guarda una estrecha relación con la realidad que viven las víctimas del delito tratado, a veces es impensable que nosotros, seres humanos, podamos llegar a tener un dueño, que nos compre, nos de órdenes y nos quite nuestra libertad, pero esto sucede, y más de lo que imaginamos. Andrea Tuana (trabajadora social, investigadora, gran activista uruguaya), así lo menciona en el programa de televisión Buscadores TV, diciendo que la trata de personas, tanto en su modalidad de explotación sexual, como también de explotación laboral, (las dos modalidades que más se ven en Uruguay) están presentes en básicamente todos los departamentos de nuestro país, ¿podría usted lector creer que incluso en nuestro país hay personas que ejercen el dominio sobre otras?


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1 comentario

  • Desirée Pagliarini
    Desirée Pagliarini

    Un articulo muy ilustrativo de un tema que suele pasar desapercibido porque sus efectos no son evidentes en la sociedad.
    Aprendí un poco más de esta problemática al leer esto.
    Muy bueno

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