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China y la consagración hegemónica de su economía

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Pese al impacto a nivel global que ocasionó la pandemia, y la crisis económica estructural que a raíz de la misma se ha instalado en el mundo, China confirma las tendencias y proyecciones de crecimiento y desarrollo que lo nominan como la inminente máxima potencia económica mundial en sustitución de Estados Unidos. Aunque siempre estas afirmaciones y confirmaciones acaban acompañadas de un manto oscuro de controversias sobre los métodos y políticas adoptados por el país asiático, nada parece frenar su avance participativo en el comercio mundial.

A pesar de la reiterada denuncia sobre la falta de transparencia por parte del Gobierno Chino, y las constantes críticas a su gestión, principalmente en materia de derechos laborales e impacto medioambiental, la “Nueva Ruta de la Seda”, como el propio Xi Jinping ha bautizado a la serie de acuerdos internacionales que potencian e impulsan fronteras afuera el proyecto económico chino, continúa expandiendo la influencia comercial y política del gigante asiático en el planeta, y se configura como una de las principales vías de desarrollo para muchos países emergentes.

Esta nueva realidad económica hace que el mundo pose sus ojos cada vez con mayor atención sobre el comportamiento de la economía china. Es sorprendente observar el desempeño positivo que la emergente potencia ha tenido durante el pasado año, en dónde prácticamente todas las principales economías se han contraído por efecto de la crisis sanitaria por Coronavirus. China, habiendo sido el epicentro de la pandemia que aún azota al planeta, no solo no decreció económicamente, sino que anunció un crecimiento de su Producto Interno Bruto de 2.3%.

Si bien esta cifra fue la menor tasa en los últimos 44 años, lo que da cuentas del proceso de crecimiento a largo plazo que el país viene capitalizando, el solo hecho de haber evitado la contracción y sostenido cifras positivas ha sorprendido a la mayoría de los analistas internacionales.

El gran involucrado en estas auspiciosas cifras para la economía del gigante asiático ha sido el comercio internacional. Según datos del Banco Mundial en 1960 las exportaciones chinas representaban el 4.31% de su PIB, cifra que creció hasta el 19% en 2019. También sus importaciones han crecido sostenidamente, pasando del 4.44% de su PIB en 1960 al 14.48% según mediciones de 2019.

En concatenación debemos mencionar como gran responsable de este auge de transacciones internacionales a la mencionada política de expansión comercial, configurada por la ya nombrada “Nueva Ruta de la Seda” y otras medidas de apertura económica llevadas a cabo por el Gobierno Chino. Es paradójico observar que este nuevo modelo económico es adoptado por un gobierno controlado por el Partido Comunista Chino, quienes gobiernan el gigante asiático ininterrumpidamente desde la Guerra Civil de 1945, y quienes llegaron al poder bajo la influencia ideológica del marxismo y la doctrina soviética, en las antípodas ideológicas de las nuevas medidas de apertura que hoy el mismo partido ha institucionalizado y convertido en política de prioridad en su gestión.

Sede del Partido Comunista Chino.

Si sólo tomamos en cuenta los socios regionales, China se anotó el año pasado una nueva gran victoria que venía trabajando desde el año 2012 con la concreción del RCEP (Regional Comprehensive Economic Partnership, Alianza Integradora Económica Regional), el mayor tratado de libre comercio del mundo superando el triple acuerdo entre Canada, Estados Unidos y México, y a la propia Unión Europea, e integrando a su red comercial a 13 países asiáticos más Australia y Nueva Zelanda. Países que representan una población agregada de 2.200 millones de personas, el 28% del comercio mundial y un PIB combinado que representaría el 30% del PIB mundial.

El RCEP es integrado por 15 países.

Esta alianza estratégica se suma al plan de expansión comercial por vía terrestre y marítima, reforzando las infraestructuras de transporte para la salida y llegada de productos, amparando incluso en las conexiones la llegada a países emergentes de África y Latinoamérica. La “Nueva Ruta de la Seda”, según el Banco Mundial, podría suponer un crecimiento cercano al 10% en el comercio mundial. Los 130 países que han participado desde 2014 en este proyecto comercial y logístico representan el 78% de la población mundial y el 42% del PIB acumulado.

Proyección de infraestructura ligada a la Nueva Ruta de la Seda.

El propio Banco Mundial realiza un análisis alentador de las consecuencias de este nuevo panorama comercial, augurando la posibilidad de sacar a través de él a aproximadamente 7.2 millones de personas en situación de pobreza extrema, y 32 millones abandonarían su situación de pobreza moderada. Estimaciones que en general son compartidas por otros organismos internacionales como la Organización de Naciones Unidas y el Fondo Monetario Internacional.

Uno de los lados oscuros de esta política expansionista, que muchos catalogan como el nuevo imperialismo, y que impone las mejoras en infraestructura destinada al transporte a quienes quieren beneficiarse de esta red comercial,  es justamente el nivel de endeudamiento que muchos países contraen con el gigante asiático para la concreción de estas obras, y que generan un marco de imparcialidad en las relaciones bilaterales, lo cual permite la injerencia directa de China sobre asuntos internos de muchos de estos países.

Obras de infraestructura para potenciar y agilizar el comercio.

Finalmente, en este nuevo escenario geopolítico, se ha generado e instalado paulatinamente una Guerra Fría 2.0, con Estados Unidos como principal referente antagónico al expansionismo chino, y que generan constantes escaladas de tensión entre ambas potencias y sus “aliados”. Ejemplo de esto es la reciente llegada de un buque militar estadounidense a Taiwan, isla con 23 millones de habitantes, socia estratégica de Estados Unidos, y gobernada desde 1945 por los refugiados de la Guerra Civil tras la victoria comunista. Es considerada y reclamada como una provincia propia por parte de la República Popular China, que amenaza constantemente con concretar su intervención definitiva.


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5 comentarios

  • José fa
    José fa

    “No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños…” Gracias China por el enorme gesto. Vale recordar al gran Tabare también, responsable de entablar una relación bilateral que genere estos detalles en agradecimiento a nuestra cooperación, tan criticada en su momento por la oposición. El tiempo siempre dispone..

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  • Marcos López
    Marcos López

    En sudamerica los chinos estan pisando fuerte en materia de tratados pensando la region como estratégica por sus recursos naturales para el desarrollo tecnológico. Tienen tlc con chile, tratados con peru por minerales también. Negocian con brasil, con cristina se metieron de lleno en Argentina. Uruguay también amplio fuertemente los lazos comerciales en los últimos años y es el principal socio del pais hoy en dia. La ruta de la seda super presente por estas latitudes, hay que cuidar los recursos naturales mas que nunca.

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  • Rocio
    Rocio

    Si los chinos pasan a manejar los hilos del comercio mundial estamos todos complicados. Lo encuentro mucho más salvaje y depredador su imperialismo que el norteamericano. Ademas, que trae acompañado todo un paquete de influencias culturales muy distintas a las de occidente.

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  • Sebastian D
    Sebastian D

    China ya no solo esta fabricando cosas de baja calidad, esta entrando a mercados mas exigentes en varios rubros, un ejemplo es la industria automotriz en dónde se ha lanzado a competirle a marcas de gama media y alta posicionándose con mejores precios, productos innovadores y calidad a la altura. Estamos viviendo algo asi como un boom expansionista de su industria, solo que todo bajo un manto negro de abusos laborales y falta de etica tremendo. El partido comunista chino al fin y al cabo lo que esta haciendo es bastardeando el mercado en nombre de su supuesto plan supremo, pero en el fondo evidencian que en su modelo original es inviable el Progreso también.

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  • Jorge Martorell
    Jorge Martorell

    Muy buen articulo:claro y concreto sobre la actual economia mundial. Habria que ver que opinan los demas paises «comunistas(aun)»,sobre la expansion amarilla.

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