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Apátridas: el anhelo por pertenecer.

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Quizás alguna vez nos hemos preguntado si es posible no pertenecer al mundo aun viviendo en él, creyendo esta hipótesis algo ilógico e imposible. Sin embargo, hay quienes, teniendo los pies sobre algún rincón de la Tierra, han sido olvidados.

¿Qué es la apatridia? O mejor, ¿Quiénes son apátridas?

La apatridia es la condición que padecen ciertas personas cuando ningún Estado los reconoce como nacionales suyos. En pocas palabras, carecen de nacionalidad.

En el año 1954 la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de las Naciones Unidas ha definido a los apátridas como cualquier persona a la que ningún Estado considera destinataria de la aplicación de su legislación.[1]

Naturalmente, hay dos sistemas jurídicos que se han utilizado en el mundo para otorgar la nacionalidad. El primero de ellos, es el ius sanguini, criterio que otorga la nacionalidad en virtud de la filiación, sin importar el lugar de nacimiento. Por contrapartida, el segundo criterio utilizado frecuentemente es el ius soli, el cual atiende al lugar de nacimiento del individuo para otorgar la nacionalidad.

En Uruguay se aplican ambos criterios, pues la Constitución de la República establece que la nacionalidad se adquiere tanto al nacer en el territorio nacional, como también por filiación. Por lo tanto, en nuestra legislación no cabe posibilidad de apatridia por contraposición de los criterios jurídicos.

Sin embargo, no todas las legislaciones cuentan con la presencia de ambos criterios a la hora de determinar a sus nacionales. Es por esa razón y otras tantas, que abordaremos a continuación, que ciertas personas devienen apátridas.

Pondremos un ejemplo para comprender en profundidad los criterios expuestos. Supongamos que una persona nace en un país donde la nacionalidad se transmite por la filiación, pero sus padres han nacido en un país donde rige el ius soli. ¿Qué ocurrirá con ese individuo? Pues, al presentarse un conflicto entre ambos criterios, ese individuo nacerá apátrida. Este ha sido el caso del reconocido jugador argentino Gonzalo Higuaín, pues su padre era futbolista de un equipo francés, donde nació Gonzalo. El problema surgió ya que Francia otorga la nacionalidad solo a los hijos de ciudadanos, y Argentina solo a los nacidos en el territorio, por lo que Gonzalo no adquirió ninguna de las dos nacionalidades, deviniendo apátrida por unos años hasta que Argentina le otorgó la nacionalidad.

Esta es una de las razones más comunes por las que las personas devienen apátridas, pero no la única.

Imaginemos que vivimos en un país que de repente desaparece y no se crea uno en su lugar, ¿Qué ocurre con nuestra nacionalidad? Parece imposible, pero esto ocurrió cuando en 1948 Corea se dividió y surgieron dos nuevas naciones Corea del Sur y Corea del Norte. Quienes se encontraban en Japón, no pudieron volver a su nación, pues ya no existía, y de esta forma perdieron su nacionalidad, no pudiendo adquirir una nueva, deviniendo apátridas.

También la nacionalidad puede perderse por decisión gubernamental. Es frecuente en ciertas naciones la pérdida de la nacionalidad por pertenecer a minorías étnicas o de otra índole donde el Estado niega el derecho a la nacionalidad. Este ha sido el caso del grupo étnico musulmán Rohinyá, que ha sido víctima de un genocidio en Myanmar en 2017, perdiendo así la nacionalidad.

Otra posibilidad donde cabe la apatridia es en aquellos territorios disputados por más de un país, donde quienes nazcan en ese sitio carecerán de nacionalidad.

Hemos visto variadas posibilidades de caer en la apatridia, pero no hemos mencionado la cara más dura de esta realidad: sus consecuencias. 

Tener una nacionalidad es el portal que nos otorga todos los derechos que podemos imaginar, pues gracias a pertenecer a algún país de este mundo, podemos educarnos, atendernos en un centro de salud, votar, casarnos, viajar, comprar una propiedad, tener un trabajo, así como también el derecho a la libertad de circulación, entre otros tantos. Empero, si no tenemos nacionalidad, ¿Dónde quedan nuestros derechos?

Las personas apátridas viven en la incertidumbre, con el anhelo de algún día pertenecer, y perder el miedo a ser detenidos. Su calidad de apátridas los hace propensos a caer en la explotación, o aún, en redes de trata.  

Al día de la fecha hay más de diez millones de personas apátridas en todo el mundo, que han sido olvidados por no pertenecer, a quienes se les ha quitado, o incluso peor, nunca otorgado los derechos básicos para una vida plena y pacífica.

Es por ello que es de vital importancia conocer su realidad y de esta forma enfrentarla. Los estados son los encargados de establecer las reglas para la adquisición de la nacionalidad, pues forma parte de su poder soberano. Sin embargo, hay tratados internacionales, que le han marcado limites en lo que respecta a la nacionalidad.  Un ejemplo de ello es la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954, donde se define la apatridia y se establecen reglas de tratamiento para dicha población. A su vez, ubicamos a la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961, la cual solicita a los Estados las garantías legislativas para hacer frente a la apatridia, y otorga planes de prevención.

Debido a la importancia y urgencia de tratar este tema, la Asamblea General de las Naciones Unidas encomendó a ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) la identificación y protección de los apátridas, así como también le ordenó prevenir y reducir la apatridia.

El ACNUR procede su misión trabajando con gobiernos y organismos de las Naciones Unidas. Es por ello que el 4 de noviembre de 2014 lanzaron la campaña #IBelong (yo pertenezco) de cara a acabar con la apatridia para el año 2024.

Para alcanzar la meta, se ha encomendado a los Estados emprender una serie de acciones con el apoyo de determinados organismos, entre ellos ACNUR.

Entre las ordenanzas encomendadas, ubicamos a las acciones de precaución, como la prevención de la pérdida de nacionalidad bajo fundamentos discriminatorios, la prevención de la apatridia en caso de desaparición de Estados, así como también el control y garantía del registro de nacimientos en clave de evitar personas apátridas.

También ubicamos acciones de ejecución más inmediata, como la resolución de las situaciones existentes de apatridia, la abolición de la discriminación de género en las legislaciones, la concesión de protección a los migrantes apátridas, la expedición correcta de nacionalidad a quienes la requieran, así como también un registro claro de la población apátrida, asegurando que ningún niño nazca en dicha calidad.

Por último, ubicamos a una de las acciones de mayor importancia, que es la adhesión a las Convenciones de las Naciones Unidas sobre la Apatridia, lo que permitirá configurar todas las acciones mencionadas anteriormente con mayores garantías.

La campaña #IBelong aspira a acabar con la apatridia de cara al año 2024. Para conocer más acerca de esta increíble misión podemos visitar el sitio web y apoyar su trabajo: ACNUR – #IBELONG: Campaña para acabar con la Apatridia.


[1] ¿Qué es la apatridia? ACNUR. Recuperado de: ¿Qué es la apatridia? (acnur.org)


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5 comentarios

  • María Gabriela Méndez
    María Gabriela Méndez

    Excelente e interesante análisis.

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  • Excelente aporte de un tema de derecho internacional que sigue tan vigente como cuando lo definio las Naciones Unidas a mediados del sigo pasado como tu mencionabas, espero seguir leyendo mas de ti saludos.

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  • Virginia
    Virginia

    Muchas gracias por informarnos acerca de un tema poco abordado y tan importante, excelente artículo, felicitaciones!

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  • Vilma Blanco
    Vilma Blanco

    Felicitaciones por tan buen abordaje de un tema del que no se habla pero que deja a muchísimas personas sin derechos,fuera del sistema .

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  • Lucía Juliani
    Lucía Juliani

    Un tema tan importante e interesante que sin embargo es poco discutido y del cual muchas personas no tienen conocimiento. ¡Muchas gracias por este artículo, que apela al conocimiento y la reflexión!

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