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Rivera, el arquetipo de caudillo por excelencia

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En estos tiempos en donde se juzga con los ojos del hoy a personas y hechos con una distancia de 200 años, es necesario no caer en la simpleza de señalarlos como buenos o como malos, sino más bien, intentar comprenderlos cabalmente a ellos y a su entorno, que muy distintos son a nuestra realidad. Por lo cual, este va a ser un intento de explicar y aclarar ciertos hechos de una vida extraordinaria, llena de glorias y sacrificios por este país, la vida de Fructuoso Rivera.

Fructuoso Rivera, hijo del matrimonio entre Pablo Hilarión Perrafán de la Rivera y Andrea Toscano, nació un 27 de octubre de 1788 (fecha, que respecto a su nacimiento fue un acuerdo entre los historiadores, ya que no se posee ningún documento que nos diga su verdadero día de nacimiento, siendo establecido el día 27 de octubre debido a que en el santoral cristiano dicha fecha coincide con el día de San Fructuoso).

De este mismo matrimonio también cabe resaltar a dos hermanos de él, Félix con el cual se unió a la revolución artiguista, y su hermana María Luisa que fue la madre de Bernabé Rivera (siendo su sobrino y no un hermano, esta confusión se da debido a que entre ellos tenían un trato afectivo de hermanos). Su padre poseía grandes cantidades de terrenos en los actuales departamentos de Durazno, Florida, Paysandú y Rivera, viviendo la mayor parte de su infancia y adolescencia en el campo, siendo éste, su entorno natural en donde adquirió conocimientos de actividades rurales, del territorio, moldeando su carácter afable y fácil de entender entre la gente del campo, lo que es esencial para ser un caudillo.

Junto a Artigas

En los primeros albores de la revolución oriental encabezada por el General José Artigas se unió junto a su hermano Félix a dicho movimiento, participando en los acontecimientos del Colla y San José, siendo este último donde conoció al general Artigas, generándose entre ellos un vínculo de amistad,

Viendo su potencial estratégico en el campo de batalla fue nombrado por parte de Artigas teniente de las fuerzas artiguistas y posteriormente a la batalla de Las Piedras fue nombrado capitán debido a su gran desempeño en la misma. Finalmente acompañó junto a su familia el éxodo del pueblo oriental hacia el Ayuí.

Participa del segundo sitio a la ciudad de Montevideo, con determinadas acciones, siendo una de las principales robar las caballadas de los enemigos porteños ganando de esta forma el título de Sargento Mayor y la confianza de Artigas. El 10 de enero de 1815 sucede uno de los mayores triunfos que obtiene Ribera, la batalla de Guayabos, donde a sus órdenes fueron robadas las caballadas de las fuerzas porteñas comandadas por Manuel Dorrego y gracias a esta intervención pudo ganar el conflicto bélico. Aunque ciertamente hay fuentes que discuten la participación de Rivera en dicho acontecimiento, es poco probable que eso sea cierto, debido a que se tiene constancia de un testigo muy cercano, como lo era Dámaso Antonio Larrañaga en donde en su ¨Diario del viaje de Montevideo a Paysandú¨ lo describe perfectamente: ¨ En este estado ya prontos para marchar observamos que llegaba del Pueblo en tres columnas la división, que formaba la derecha de la vanguardia del ejercito oriental, al mando del señor Dn. Fructuoso Rivera, y que este dirigiéndose al puerto en una canoa pequeña y puesto de pie dentro de ella en compañía de un oficial venia hacia nosotros. Yo deseaba conocer mucho a este joven por su valor y buen comportamiento. Él fue quien en Guayabo derroto a las fuerzas de Buenos Aires mandadas por Dorrego. Me pareció de unos 25 años; de buen personal carirredondo, de ojos grandes y modestos, muy atento y que se expresa con finura. Su traje era sencillo de bota a la inglesa, pantalón y chaquetilla de paño fino azul, sombrero redondo, sin más distintivo que su sable y faja de seda color carmesí. Este mismo traje vestía su ayudante. En todo guardan una perfecta igualdad estos oficiales, y solo se distinguen por la grandeza de sus acciones, y por las que solamente se hacen respetar de sus subalternos. Detestan todo lujo, y todo cuanto pueda afeminarlos¨

La debacle

En febrero de 1815 las fuerzas de Artigas ya tenían control efectivo de la ciudad amurallada de Montevideo al mando de Fernando Otorgués, pero la irresponsabilidad de éste último generó centenares de revueltas por parte de las propias fuerzas antigüistas a su mando, sembrando el descontrol en toda la ciudad y emitiendo decretos muy radicales hacia los españoles radicados.

Por lo cual, enterado de esto Artigas destituyó a Otorgués poniendo al mando a Rivera, el cual llegó para ordenar la ciudad y ajusticiar a los que cometieran desbordes dentro de las filas artiguistas, llegando en julio a Montevideo.

Ya en 1816 el ejército oriental empezó a mostrar debilidades, con tropas cansadas de tantos años de lucha e invasiones portuguesas que comenzaron a suceder en dicho año. Esto genero las primeras derrotas del ejercito oriental y Rivera no fue ajeno a ello, derrotado de manera rotunda en la batalla de India Muerta, en donde los orientales perdieron la ciudad de Maldonado a manos del General Federico Lecor en el año de 1817. En este mismo año Artigas lo nombro jefe de todas las fuerzas ubicadas ubicadas al sur del Río Negro.

Sin embargo, en toda esta debacle generalizada de los orientales, las fuerzas comandadas por Rivera obtienen algunos pequeños triunfos frente a los portugueses en Guaviyú y Chapicuy. También fue decisivo en una batalla perdida frente a las fuerzas lusas, donde casi es hecho prisionero Artigas, Rivera con un movimiento militar muy bien ejecutado, logra escapar y perdiendo una cantidad ínfima de hombres pudo salvar a Artigas de caer en las manos de los portugueses, siendo conocido este acontecimiento como la ¨Retirada del Rabón¨

Período Luso-Brasileño

Ya diezmadas en su totalidad las fuerzas orientales en la batalla de Tacuarembó en el año 1820, generó que un Artigas ya vencido en su totalidad y traicionado por los porteños se exiliara rumbo al Paraguay buscando el asilo de Gaspar Rodríguez de Francia. Esto dejaba a Rivera como el único con capacidad militar en territorio oriental, por lo cual con su carácter pragmático, se reunió con el General Lecor y pactó una rendición.

 Esta tenía algunas exigencias por parte del caudillo, eran mantener un número de hombres a su mando como fuerza armada y la preservación de los terrenos cedidos por Artigas en el reglamento de tierras, para que ese proyecto artiguista siguiera adelante. De este periodo también se sabe que fue nombrado por los portugueses ¨Barón de Tacuarembó¨ de lo cual muchos lo defenestran calificándolo como traidor, pero poco se dice que rechazo dicho título nobiliario.

Reincorporación al ejercito libertador

Con la formación del ejército libertador encabezado por Lavalleja y obteniendo victorias decisivas frente a las fuerzas brasileñas, Rivera observo estos triunfos y decidió romper relaciones con el Imperio del Brasil para plegarse al ejército de Lavalleja, produciéndose de este modo el famoso ¨Abrazo del Monzón¨, siguiendo la línea de Lincoln Maiztegui, en mi opinión este acontecimiento no fue una verdadera emboscada, sino que fue una fachada para poder plegarse a su ejército. Posteriormente se sumó a Lavalleja con su ejército, consiguiendo triunfos notables, como el acaecido el 4 de septiembre de 1825 en el Rincón de las Gallinas, donde les robó las caballadas a los brasileños para posteriormente enfrentarse en el campo de batalla, teniendo como resultado la victoria absoluta de las tropas orientales. Participó en la Batalla de Sarandí dirigiendo una de las tres columnas que componían el ejército libertador. Posteriormente defendió el legado de Artigas cuando los generales de las Provincias Unidas del Río de la Plata querían incorporar a la Banda Oriental, quitándole la autonomía que gozaba, pero allí salió Rivera a defenderla diciéndoles: ¨Con aquellos dislocamientos no solo se aniquilarían las fuerzas de la Provincia, sino que desgarraría en trizas su autonomía, verdadero fin perseguido desde los tiempos de Artigas¨

Luego de haber estado un tiempo en Santa Fe regreso a territorio oriental con un gran número de hombres con un gran cometido, recuperar las Misiones Orientales. Esta campaña fue extraordinaria, consiguió conquistar una gran cantidad de territorio, casi tan grande como nuestro país en menos de veinte días sin grandes pérdidas. En cada pueblo en donde vencía y entraba era recibido como un libertador por parte de sus pobladores. Este extraordinario hecho militar fue una de las causales por la cual se pactó realizar la convención preliminar de paz en 1828 en Río de Janeiro, que posteriormente desembocaría en la independencia del Estado Oriental del Uruguay.

Don Frutos en la primera magistratura

Luego de haber jurado la constitución el 18 de julio de 1830, el nuevo país eligió en agosto a su primer presidente que asumió en noviembre, Fructuoso Rivera. Ser el primer presidente de una naciente nación no tuvo que haber sido nada fácil, en un país en donde todo estaba por hacer. Tenía que reconstruir su productividad luego de tantos enfrentamientos que presenció esta tierra, tenía que ser reconocido frente a las potencias y uno de los principales problemas que tenía este país era resolver sus fronteras respecto al Imperio del Brasil. Frente a todos estos problemas tan grandes que poseía el país, Rivera delego la confianza en aquellos que él creía que podían realizar. Él, con su carácter de hombre libre e indómito desarrolló su gobierno mayoritariamente viajando en campaña pasando más tiempo en San Pedro del Durazno que en la propia capital montevideana, recorriendo los pagos rurales y entablando relaciones con los paisanos, destacando su carácter carismático propio de un caudillo de raza. Una de las principales obras de su gobierno fue incentivar la inmigración europea hacia estos lares, creándose de este modo en las faldas del Cerro de Montevideo un poblado formado íntegramente por inmigrantes llamado ¨Villa Cosmópolis¨. Ya al final de su mandato tuvo que lidiar con las revoluciones provocadas por Lavalleja que fueron fácilmente resueltas. Entregó el poder a Carlos Anaya como presidente interino en 1834.

El caudillo por excelencia

Luego de dejar el cargo, propuso el nombre de Manuel Oribe para que fuera su sucesor en la presidencia. Posteriormente se le dio el cargo de comandante general de la campaña, y pudo hacer lo que al caudillo más le gustaba, poder recorrer la campaña uruguaya en su totalidad, siendo el caudillo máximo en todo el territorio, ya por sus dotes en los trabajos de índole rural o por el carisma que emanaba de su persona, como lo puede describir esta carta ¨Id y preguntad, de Canelones a Tacuarembó, quien es el mejor jinete de la Republica, quien es el mejor baqueano, quien es el de más sangre fría en la pelea, quien es el más generoso de todos, quien en fin, el mejor patriota, a su modo de ver la patria, y os responderán todos: el general Rivera¨

Luego Oribe suspendió el cargo que ostentaba Don Frutos, para posteriormente reestablecerlo y dárselo a su hermano Ignacio Oribe. Por lo cual tras semejante atropello hacia su cargo se alzó en revolución contra de Oribe. Teniendo lugar el primer encuentro entre las fuerzas de Rivera y Oribe en las márgenes del arroyo Carpintería un 19 de septiembre de 1836, en esta batalla se utilizó por primera vez nuestra divisa colorada a las órdenes de Don Frutos de darse vuelta los ponchos, siendo el rojo el color interior de los ponchos, esta medida fue tomada luego de que la divisa original que blandían los seguidores de Rivera no sirviera para distinguirse de los de Oribe, debido a que el celeste empleado se confundía con el blanco. Posteriormente obtuvo algunas victorias importantes, siendo la más importante la de Palmar, con esta situación Oribe renunció a su cargo en 1838 y huyó hacia Argentina con el amparo de Juan Manuel de Rosas. En este periodo fue reelecto presidente de la República y es el único presidente hasta la fecha que juró su cargo fuera de la capital, más exactamente en Durazno. En este periodo Uruguay y la región se ven envueltos en la Guerra Grande, y tras la derrota en Arroyo Grande y una seguidilla de derrotas los intelectuales de la ciudad empezaron a verlo de una manera apática cuestionándole sus modos caudillescos de liderazgo. Por lo que fue sustituido en la presidencia por Joaquín Suarez, para posteriormente irse al exilio en Brasil como un intento de alejarlo lo más posible de la realidad convulsa que vivía el país, en donde sufrió miles de penurias económicas que les pasaban factura en su cuerpo, pero todos esos obstáculos no le quitaban las fuerzas a Don Frutos. Esta fuerza interna que tenía se plasmó cuando en marzo de 1846 se apareció de sorpresa a bordo de un barco en el puerto de Montevideo, tal fue la exaltación popular que generó su llegada, que el gobierno no tuvo más opción que dejarlo entrar a la ciudad, en donde en la capital se oía decir ¨Se viene el patrón¨.

 Uno de los gestos de un Rivera más maduro institucionalmente se refleja cuando él pudo haber tomado el mando de la presidencia al haber sido nombrado presidente del consejo de estado, pero en cambio se subordinó al presidente Suarez y aceptó el cargo de Gran Mariscal, marchando de inmediato al campo de batalla.  Otro acto de madurez institucional fue cuando entabló conversaciones con Oribe para poder mediar una paz, cosa que le cayó mal al gobierno de la defensa y sumado a algunas derrotas a manos de Ignacio Oribe, generó que se le pidiera por segunda ocasión que se fuera al exilio, esta vez le toco informarle de tan amarga noticia a un joven oficial, Lorenzo Batlle. En este exilio siguió pasando penurias, pero esta vez por órdenes de Andrés Lamas fue hecho prisionero en una cárcel brasilera debido a que en esos días se firmarían los tratados de 1851 que cedían de manera definitiva los territorios de las misiones a Brasil, y con el miedo de que al firmarlos Rivera tratara de regresar al Uruguay para impedir dichos tratados, se optó por esa opción.

Un oriental liso y llano

En 1853 se crea un triunvirato formado por Venancio Flores, Juan Antonio Lavalleja y Fructuoso Rivera, apenas entrado del mismo Don Frutos emprendió la travesía de volver a su patria. El 19 de septiembre ingresa a Uruguay, pasa por Durazno, donde todas las personas vitoreaban a su caudillo ya convaleciente por los estragos de los años. Posteriormente viaja hacia Melo y se radica uno días ahí, cuando emprende el viaje para Montevideo tuvo que parar en un racho a las cercanías de Melo debido a sus convalecencias. El 13 de enero de 1854 dejo de existir quien fuera primer presidente de nuestra República, el mejor caudillo que parió este suelo y por sobre todo el creador de nuestro partido colorado. Su cuerpo fue trasladado en un cajón de metal y fue sumergido en caña para poder conservar el cuerpo (algunos hablan de que la escolta iba tomando de a sorbos esa caña) hasta su eterno reposo e la catedral de Montevideo.

Esta vida entregada casi en su totalidad hacia el país sin ninguna retribución hacia su persona, al vencedor de Guayabos, de Rincón y de Cagancha, pero por, sobre todo, fundador de nuestro partido se lo puede describir perfectamente con una descripción que él mismo hizo de su persona, como un oriental liso y llano.


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8 comentarios

  • Marys
    Marys

    Excelente artículo, muestra al caudillo en su faceta humana. Muy buena reseña.

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  • Lucía
    Lucía

    Gracias! Excelente relato.

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