El Día

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Jorge, el maestro

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Escribir sobre Jorge Batlle es un desafío por todo lo que significó como figura pública: el hijo de Luis Batlle y heredero de la Lista 15 que se animó a repensar, con una capacidad y honestidad intelectual nunca vista, el pensamiento batllista. Fue el primer preso político por orden expresa de los militares, aquel que en octubre del año 1972 denunció por cadena de radio y televisión el acuerdo entre oficiales de las Fuerzas Armadas e integrantes del Movimiento Nacional Tupamaros. El ideólogo del acto del Obelisco, base para encaminar hacia la reapertura democrática que se consuma con el triunfo de quien fuera, durante su trayectoria, adversario interno y amigo Julio María Sanguinetti. La persona que nunca se rindió e insistió tantas veces (cinco) con la idea de ser presidente de la República, hasta que logró llegar en el año 1999 imponiéndose al recientemente fallecido doctor Tabaré Vázquez en balotaje. El presidente al que le tocó bailar con la más fea, o al decir del propio Jorge «al que le tocó hacer equilibrio arriba de un alambre» por la crisis económica que impactó en Uruguay a fines del año 2001 y la mayor parte del 2002. El primero en atender la inquietud de los familiares que buscaban a los desaparecidos en dictadura, recibiéndolos en el Edificio Libertad y creando una comisión (Comisión para la Paz) encargada de elaborar un primer informe que detallara el paradero de los buscados. También un inquieto dirigente colorado, desde su capacidad para crear candidatos y hacerlos competir hasta el Maestro que recibía semanalmente a jóvenes colorados en su oficina y les prestaba libros de distintos géneros e idiomas para tomarles lecciones a posteriori.

Nacía un líder

A modo de ir ingresando en el desarrollo de esta semblanza, mencionar que cuando fallece «Don Luis» Batlle Berres el 15 de julio de 1964, Jorge Batlle iba por su segunda legislatura desde la Cámara de Representantes. En ese entonces se abre una discusión en el foro interno de la Lista 15 para elegir al nuevo líder, también en el propio Partido Colorado que se veía ganador de las elecciones del 1966. La Carta Orgánica del Partido Colorado Batllismo establecía elecciones internas en noviembre del año anterior a las elecciones nacionales. Aprovechando esta instancia, la Lista 15 decide resolver su problema en los mencionados comicios. La UCB (Unión Colorada y Batllista) no participa de los mismos quedando como una elección interna del sector. Amílcar Vasconcellos por un lado, Jorge Batlle por el otro y un grupo de senadores entre los que se encontraba Alba Roballo y Luis Tróccoli formaron la tercera vía que disputaba el liderazgo. Jorge Batlle logra imponerse y desde allí, durante décadas, se convierte en el titular de la Lista 15.

Pasada la elección interna y rumbo a las elecciones nacionales, promueve la idea de terminar con el colegiado y volver a un sistema presidencialista, campaña titulada por él «Unidad y Reforma». La reforma naranja resulta ganadora y de esta forma es elegido presidente su correligionario Óscar Gestido, quedando Jorge en segundo lugar entre los colorados a una pequeña suma de 40.000 votos y más atrás los colegiadistas como Amílcar Vasconcellos con una baja votación. Indiscutiblemente nacía un nuevo líder en Uruguay, que había recogido el 17, 50% de los votos emitidos a nivel nacional, y repetiría participación en 1971, 1989, 1994 y 1999 cuando logra por fin ser electo presidente difundiendo sus ideas de Libertad. Sí, a secas.

Jorge se definía como un liberal liso y llano. Creía, y comparto, que la Libertad es la base, esencia y el principio principal del Batllismo. Él lo entendía desde la perspectiva humana confrontando contra lo que consideraba autoritarismo; y mirándolo con una perspectiva económica, contrario al proteccionismo, siendo siempre esto último lo discutible cuando hablamos de Jorge como representante de las ideas batllistas. Entiendo que económicamente el pensamiento batllista es adaptación. No hay sentido en este mundo en que Uruguay se cierre, o en palabras de él «que sea una isla en el mundo».

El defensor de la Democracia

Siempre Jorge, con su característica de cantar la justa, nos repetía incluso públicamente que sin guerrilla no hubiese existido golpe de Estado. Una gran verdad. Los tupamaros, en los años previos a la dictadura, se encargaron de iniciar un proceso de desestabilización de las instituciones en nuestro país, atentando contra la democracia. ¡Y vaya si tal practica antidemocrática fue innecesaria! El propio referente de muchos tupas, Ernesto Che Guevara, en su visita al país llegó a tildarla con el mismo calificativo de «innecesaria». Ese fue el origen del comienzo de un tiempo gris para los demócratas en territorio uruguayo.

Pasando a narrar hechos y el rol de aquel demócrata debemos recordar que en octubre del año 1972 Jorge denuncia por cadena de radio y televisión que militares y tupamaros -estos últimos presos en batallones por sus conductas delictivas- estaban craneando en conjunto un plan desestabilizador en contra de las instituciones, con el fin de instaurar un gobierno militar de corte socialista. A raíz de este hecho, Batlle es encarcelado, lo que provocó la renuncia de los tres ministros de la Lista 15, entre ellos Julio María Sanguinetti.

Unos meses después, en febrero del 1973, los mandos militares del Ejército y la Fuerza Aérea se sublevan, desconociendo al Ministro de Defensa, el General Francese, quien había sido designado por el Presidente de la República Juan María Bordaberry para retomar el control sobre las FFAA. Este desconocimiento militar a las autoridades legítimas significó la ruptura del orden constitucional y democrático. La coalición de izquierda Frente Amplio apoya de manera expresa en actos y editoriales de sus periódicos esta ruptura constitucional, este verdadero golpe de Estado. La excepción entre los principales voceros del Frente Amplio fue el Dr. Carlos Quijano, fundador y director del semanario Marcha.

Jorge Batlle fue el primero en advertir públicamente lo que venía y estuvo preso otras veces durante la dictadura, además de ser proscripto en el año 1976. Desde entonces, durante unos años vivió en Brasil, específicamente en el estado de Río Grande del Sur comercializando ganado en ferias y remates. Manejó junto a su viejo conocido Amílcar Vasconcellos los hilos de su partido desde la clandestinidad, en el año 1980 militando por el NO al gobierno de facto que se buscaba legitimar por parte de los tiranos. Fue propulsor en 1983 del Acto del Obelisco, también llamado Río de la Libertad, idea que ejecutó en conjunto con sus correligionarios Julio María Sanguinetti y Enrique Tarigo, y los nacionalistas Carlos Julio Pereyra, Juan Pivel Devoto y Gonzalo Aguirre. Ese acontecimiento acaecido un 27 de noviembre tuvo la participación de 400.000 personas que se acercaron al Obelisco de los Constituyentes de 1830 pidiendo por «libertad, trabajo y democracia». El proceso de restauración democrática se completa 15 meses después con la asunción del Dr. Julio María Sanguinetti, quien se impuso en las elecciones celebradas durante el año 1984.

Un presidente que cumplió

El hombre que toda una vida, desde el año 1966 buscaba llegar a la presidencia de la República, tuvo su oportunidad de hacerlo en el 2000 hasta 2005. Le tocó contrarrestar, aunque significó inevitablemente una perdida en la economía, los focos de aftosa (una especie de coronavirus versión ganadero) que tuvo nuestro país. Enfrentó una crisis proveniente de Argentina y Brasil que como efecto colateral impactó en el Uruguay. Dio los pasos adecuados para dejarla atrás y encaminó la reconstrucción económica y política de la mano de Alejandro «El Flaco» Atchugarry, quien en un episodio, cuando Jorge le ofrece hacerse cargo del Ministerio de Economía, lo trató como su padre. Como lo mencioné al comienzo del artículo, fue el primer presidente en recibir a los familiares de los desaparecidos y dejar su mandato con un informe que establecía su paradero. Buscó además defender la Libertad del mundo. Creía, al igual que José Martí, que «la Libertad no es negociable» promoviendo ante la ONU la inspección a la dictadura cubana. Llevó adelante obras modernas como las realizadas en el Aeropuerto Internacional de Carrasco producto de su visión. Bajó impuestos en diversas áreas. Estos titulares y otros más nos dejó su gobierno.

Responsabilidad republicana

Fue durante su mandato que algunos nostálgicos del Frente Amplio creían que Batlle y todos sus colaboradores tenían que irse, ya sea para instaurar un gobierno con otras características o por considerar que el presidente no daba la talla. «La crisis sobrepaso a Batlle», «no es el presidente adecuado para el momento que vive la nación», «debe ser sustituido», eran frases que se escucharon durante el año 2002. El senador socialista Manuel Núñez llegó a evaluar públicamente que terminaría como De la Rúa en Argentina. El tupamaro Eduardo Bonomi manejó la hipótesis de que, ante la crisis económica y los problemas que se estaban ocasionando, no debía descartarse que se produjera un vacío de poder y se adelantarán las elecciones. El Partido Comunista discutió formalmente «tirar abajo el gobierno o no» en medio de una crisis financiera. Estas personas veían únicamente la oportunidad de llegar, se negaban a contribuir y ayudar al Presidente.

En la casa del expresidente Sanguinetti llegaban a diario personas pidiéndole consejos, solicitando apoyos y buscando información. A los que llegaban con malos augurios, el propio exmandatario se encargaba de echarlos. Ambos, Julio y Jorge, tenían clara aquella frase que les enseñó Don Luis cuando eran jóvenes: «Del gobierno se sale caminando o en el ataúd, pero se sale», muestra fiel de republicanismo. El propio Batlle reconoció en más de una oportunidad este apego de Sanguinetti defendiendo la institucionalidad que caracteriza a los colorados. Elogió también la conducta sensata de su vicepresidente Luis Hierro, comentando que si él hubiera sufrido un accidente y fallecía, el Uruguay quedaba con una persona que habría sido, en ese caso, una garantía para asegurar la continuidad de su gobierno. Y a nosotros, los más jóvenes que lo visitamos con frecuencia años después, ya fuera del gobierno y en su oficina, siempre nos decía: «Algún día la gente va a reconocerme el extraordinario esfuerzo que yo hice en aquellos dos años (2001 y 2002) y cómo el Partido Colorado unido sacó esa enorme crisis adelante».

«Colorado, verdadero colorado, colorado de nuestra agrupación quiere decir: enemigo de las tiranías, amigo de la libertad, obrero incansable en la destrucción de la injusticia que aún domina al mundo», esta frase de su tío abuelo José Batlle y Ordóñez define a Jorge Batlle. Fue una persona digna de llevar la marca del Partido Colorado y ese apellido durante su vida. Terminaré este articulo de la mejor forma que encuentro para terminarlo:
¡Viva el Partido Colorado!
¡Viva el Batllismo!
¡Viva Jorge Batlle!


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6 comentarios

  • Alfredo Menini
    Alfredo Menini

    Me gustaría colaborar con artículos .seria posible?

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  • Hugo
    Hugo

    Qué bueno volver a poder ver EL DIA…

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  • Ruben Rodríguez
    Ruben Rodríguez

    COMO LO HE EXPRESADO EN VARIOS POSTEOS,TUVE EL PRIVILEGIO Y HONOR DE TRABAJAR A SU SERVICIO DIRECTO DURANTE SU MANDATO. UN HOMBRE NOTABLE,UNA INTELIGENCIA FUERA DE SERIE Y UN SENTIDO DE LA LIBERTAD COMO MUY POCOS. EL MAS GRANDE ENTRE LOS GRANDES Y AUN HOY,VARIOS AÑOS DESPUES DE SU MUERTE SUS PALABRAS SIGUEN CANTANDO LA JUSTA
    VIVA BATLLE,VIVA EL PARTIDO COLORADO,VIVA LA DEMOCRACIA!!!

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  • Zelmira Marroni
    Zelmira Marroni

    Excelente publicación!!! Al estilo de Jorge, «canta la justa». Estas verdades hay que repetirlas hasta el cansancio, para contrarrestar el relato impuesto por el F. Amplio.

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  • Eduardo Moreira (Eddy)
    Eduardo Moreira (Eddy)

    Excelente artículo, me emocionó hasta las lágrimas. Como se extraña a Jorge.

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  • JUAN MÁSPOLI
    JUAN MÁSPOLI

    Excelente Ramiro
    No es una mera crónica
    Hechos con contenido

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