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Pobreza menstrual

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La pobreza menstrual es un problema que afecta a millones de mujeres en todo el mundo, y se debe, entre otros factores, a los elevados precios de los productos de higiene femenina, convirtiéndolos en artículos prohibitivos para muchas de ellas.

Nos encontramos en la obligación de visibilizar las desigualdades en el acceso a productos vinculados a la gestión menstrual. Es importante que se reconozcan como un asunto no solo de salud pública, sino también de derechos humanos.

El objetivo del proyecto es garantizar el derecho a la salud, la libertad y la dignidad de las niñas, adolescentes y mujeres que integran los hogares más vulnerables de nuestro país, por medio del acceso universal, igualitario y gratuito a productos vinculados a la gestión menstrual, considerándolos insumos básicos y de primera necesidad.

Este proyecto se sustenta en el hecho de que un manejo deficiente de la higiene menstrual afecta la vida por completo de las mujeres y las niñas: desde su salud hasta las oportunidades de acceder al mundo del trabajo se ven comprometidas por la pobreza menstrual.

Si bien en Uruguay no existen estadísticas oficiales de ausentismo tanto en el trabajo como en la educación por causa de la menstruación, el Banco Mundial ha estimado que a nivel global se pierden entre el 10% y el 20% de las clases por esta razón.

Esta ausencia se debe tanto a factores físicos como psicológicos, ya que las jóvenes expresan sentir vergüenza y miedo debido a la posibilidad de pérdidas o al mal manejo de los productos de higiene femenina.

El plantearse este tipo de temas relacionados con la menstruación es importante para el progreso: mejorar la higiene menstrual puede tener un efecto notable en las mujeres y las niñas, ya que contribuye a desbloquear el progreso en materia de salud, educación e igualdad de género.

No debe olvidarse que la brecha salarial en Uruguay entre hombres y mujeres es de aproximadamente de un 23%, es decir: las mujeres en nuestro país ganan 23% menos que los hombres. Se vuelve entonces un factor de discriminación para la población femenina, quienes deben afrontar la desventaja del costo de estos productos, y en caso de que no puedan hacerlo, utilizar métodos que no solo son inadecuados e indignos, sino que llegan incluso a poner en riesgo su salud.

Estas prácticas incluyen el uso de trapos, a veces viejos y desgastados, lo que puede causar infecciones en el tracto urinario, así como problemas de salud reproductiva que podrían llevar a la infertilidad. La pobreza inevitablemente lleva entonces a una pobreza en la higiene menstrual. La decisión de comprar comida para sus hijos o comprar artículos de higiene, es un dilema que ninguna mujer debería tener que enfrentar.

El acceso de las mujeres y hombres trans más pobres a los productos de higiene menstrual significaría un profundo cambio en su calidad de vida; mientras que llevaría a un aumento de la asistencia a la educación, llevando a que esta población tenga mejores oportunidades para salir de la pobreza. Por otro lado, en el caso de quienes trabajan, al ausentarse menos días en el ámbito laboral, generará mayores beneficios para la economía y para su futuro laboral.

En suma, este proyecto tiene como objetivo brindar soluciones en la gestión menstrual para las mujeres más vulnerables de nuestra sociedad. Se le impone al Ministerio de Desarrollo Social la obligación de brindarles una canasta higiénica a todas las personas en edad de menstruar cuyos hogares perciban el beneficio de la Tarjeta Uruguay Social. El incluir este tipo de productos en una canasta implicaría además una oportunidad para generar espacios de discusión sobre la menstruación, y aceptarla como una parte natural de la vida cotidiana de la mayor parte de la población femenina.

El Proyecto de Ley está siendo estudiado en la Comisión de Población de Diputados, de modo que esperamos que este año pueda ser aprobado en ambas Cámaras.

Sería muy importante que Uruguay esté nuevamente a la vanguardia en materia de derechos. fuimos pioneros en derechos de la mujer hace 100 de la mano del batllismo, y lo seremos nuevamente hoy con la aprobación de este proyecto, también de la mano del batllismo. Como diputada me llena de orgullo volver a levantar la bandera del Feminismo que tanto nos identifica como colorados y por lo que seguiremos peleando todos los días en el Parlamento.  Nuestro compromiso es con todos los ciudadanos y ciudadanas de la República, haciendo foco en los más vulnerables.


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