El Día

Con la experiencia del ayer, enfocados en el mañana

Hipersexualización femenina infantil: un problema invisible

Compartí este artículo con tus amigos

En nuestra sociedad, el estándar de belleza femenino se basa en cuanta atracción física y sexual es capaz de producir la mujer. Anteriormente se tenía una imagen de “mujer perfecta” como ama de casa, madre dedicada a la crianza de los hijos y a servir a su marido. De un tiempo a esta parte esa imagen ha sido desplazada por la idea de una mujer sexualizada y cosificada, bajo la excusa de la liberación femenina. Efectivamente las mujeres nos hemos liberado bastante de esa imagen de «ángel del hogar» tradicional (Puleo, A. como se citó en Verdú, 2018), aunque aún queda mucho por hacer.

El problema es que eso no implica que nos hayamos liberado de los estándares machistas: la imagen de la mujer cosificada y sexualizada también constituye un condicionamiento que se nos impone, y que termina siendo servil al propio sistema patriarcal. Ambos modelos corresponden en un grado considerable a la proyección del deseo y los intereses patriarcales (Puleo, A. como se citó en Verdú, 2018), que conciben a la mujer en si como un mero objeto de consumo. Por ejemplo, vemos propagandas de distintos productos donde las mujeres están desnudas o muestran parte de su cuerpo con el objetivo de que la publicidad llame más la atención y el producto en cuestión sea “más atractivo”. Son estrategias de marketing que terminan poniendo a la mujer en el rol de accesorio por sus atributos físicos, y a su vez, también terminan alimentando estereotipos de belleza que tienen un gran impacto en la sociedad.

En el año 2007 la Asociación Americana de Psicología define el concepto de hipersexualización femenina, comprendiendo que la misma sucede cuando se produce al menos una de las siguientes situaciones:

  1. El valor de una persona se reduce únicamente a su atractivo o comportamiento sexual, excluyendo las demás características que la componen.
  2. El individuo está sujeto a un estándar de belleza definido que equivale a ser “sexy”.
  3. Se representa a la persona como un objeto de forma sexual, no como alguien con capacidad de acción y decisión independiente.
  4. La sexualidad se impone inapropiadamente a un individuo.

La imagen de mujer hipersexualizada se construye en base a características corporales que se consideran necesarias para ser una mujer bella: la delgadez, la altura, el tamaño de los senos o los glúteos, la depilación, etc. Si bien el concepto de belleza es puramente subjetivo, a nivel colectivo se generan estas ideas previas del mismo que se nos imparten desde que somos pequeños. Crecemos pensando que las mujeres son bellas cuando son altas y flacas, tienen una cintura pequeña, senos grandes, cola grande: el famoso “90-60-90”.

Además de provocar efectos como los desordenes alimenticios, estos estereotipos hacen que las niñas crezcan con una idea de “mujer perfecta” a la cual también aspirarán personalmente e intentarán reproducir a medida que crecen. Dicha imagen tiene un impacto fundamental en el desarrollo de las niñas: condiciona su personalidad haciendo que la misma se adecue a lo que el sistema pide de ellas. Entienden que una apariencia física acorde a estos estereotipos las hará atractivas y exitosas, y por lo tanto, serán aceptadas por los demás. A medida que pasa el tiempo vemos que es cada vez mas frecuente que las chicas de generaciones jóvenes empiecen a vestirse, actuar o comportarse como mujeres mas adultas a menor edad. La hipersexualizacion infantil femenina es un problema latente en nuestra sociedad y cada vez se visibiliza en mayor escala.

El Informe Bailey (2011) hecho en Reino Unido, define la hipersexualización de las niñas como “la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces”. También informa que esto las convierte en objeto sexual muy tempranamente, porque las alienta a adoptar actitudes estereotipadas que no corresponden en proporción a la edad que tienen.

Arteaga-Villamil define el mismo concepto como “la manera en que las niñas y adolescentes, dentro de su contexto social, manifiestan ciertos aspectos que no les son propios, como la desmedida feminidad derivada de la carga sexual” (Arteaga-Villamil, como se citó en Díaz-Bustamante et al., 2017).

En la hipersexualización de tipo infantil “se proyecta una imagen adulta de la infancia, concretamente de las niñas”: se incita a las niñas a parecerse a jóvenes adolescentes o mujeres adultas en cuestiones como la ropa, maquillaje, peinado, etc. La intrusión precoz en la sexualidad acelera la transición de la infancia a la adolescencia, no permitiendo que las chicas disfruten plenamente la etapa infantil. Esto puede derivar en daños psicológicos irreversibles, ya que los niños no están preparados ni física ni mentalmente para dar ese paso (Serrano, 2013).

Para poner un ejemplo concreto y reciente, en el mes de septiembre del año 2020 tuvimos la noticia del estreno en la plataforma Netflix de una nueva película: “Cuties”, o “Guapis” en español. El filme trata sobre una niña de 11 años llamada Amy, que desea “pertenecer a un grupo de chicas de su edad que bailan sensualmente, entonces empieza a explorar la feminidad y desafiar a su familia religiosa”. Así lo decía textualmente el resumen anteriormente disponible en la plataforma. Además, el poster de presentación de la película mostraba al grupo de niñas bailarinas con poca ropa y realizando poses “sexys”. Esto genero una importante cantidad de criticas en muchos países: ¿Cómo vamos a sexualizar a niñas de 11 años bajo la excusa del empoderamiento? ¿Qué mensaje le estamos dando a las niñas en general? ¿Qué mensaje queda en la sociedad? En Twitter fue tendencia el hashtag #NetflixPedofilia por varias horas. Finalmente, la plataforma decidió cambiar la descripción y propaganda de la película, que daba un mensaje incorrecto.

Como este existen muchísimos ejemplos de la hipersexualización infantil femenina, que se destaca en varios ambientes: en los medios de comunicación, las redes sociales, la industria de la moda y el modelaje, las productoras de series y películas, las agencias de publicidad, la industria musical. Debemos intentar romper cada vez más con esta cultura y desacelerar el proceso de sexualización, que cada vez se da a una edad menor. Debemos permitir que las chicas disfruten de su etapa infantil como lo que son: niñas, no adolescentes, ni adultas, solamente niñas.

Bibliografía:

Díaz-Bustamante-Ventisca, M., & Llovet-Rodríguez, C. (2017). ¿ Empoderamiento o empobrecimiento de la infancia desde las redes sociales? Percepciones de las imágenes de niñas sexualizadas en Instagram. Profesional de la Información26(1), 77-87. Disponible en https://www.thefamilywatch.org/wp-content/uploads/tfw-report-hipersexualizacion-de-las-ninas.pdf

Serrano, B. (2013). Hipersexualización de la infancia: cuando los niños crecen antes de tiempo. Bebés y más8. https://www.bebesymas.com/educacion-infantil/hipersexualizacion-de-la-infancia-cuando-los-ninos-crecen-antes-de-tiempo

Verdú Delgado, A. D. (2018). El sufrimiento de la mujer objeto. Consecuencias de la cosificación sexual de las mujeres en los medios de comunicación. Disponible en http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/76689

Zurbriggen, E., Collins, R, Lamb, S., Roberts, T, Tolman, D., Ward, L. (2007). APA task force on the sexualization of girls. American Psychological Association. Disponible en https://www.observatoriodelainfancia.es/ficherosoia/documentos/4503_d_Sexualization_Girls.pdf


Compartí este artículo con tus amigos
Mostrar más

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *