El Día

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El Golem de Meyrink

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Hace unas semanas terminé un libro que me dejó pensando, esos libros que uno los lee y necesita satisfacer ese deseo de concluir un «algo» en el interior de su ser. Es la sensación que a uno le deja ese «no entender» e intenta descifrar algún mensaje oculto entre líneas.

Hablamos de «El Golem» de Gustav Meyrink publicado en 1915 en Alemania, ambientado en un gueto judío en Praga. De principio a fin nos encontramos con capítulos que hacen las veces de «escenas» que mantienen una cierta independencia, el lector perderá el hilo entre lo real y lo onírico-el mundo de los sueños-, nos encontramos con el protagonista que también es narrador y nos vamos enterando de todo a medida que suceden los hechos, quien lo lea se encontrará con una duda total, ante todo, con personajes que le serán desconocidos y poco a poco irá descubriendo a medida que continúe la lectura.

Si está usted interesado por la mística, lo esotérico, esa búsqueda de lo metafísico encontrará muchas relaciones con esos temas como ser la cabalística y el tarot, el Zohar, la Torá, el Talmud, entre otros elementos.

A modo de resumen voy a explicar de qué va el libro: En la primera página nos encontramos con un relato que puede resultar bastante difuso, por eso es preciso saber que el personaje está en un estado de hipnosis o quizá podríamos decir, un sueño y a partir de ese momento se empiezan a desencadenar escenas que no podremos ponerlas en el plano de lo real pues siempre quedaremos con esa duda -entre lo real y lo ficticio- que más adelante veremos al final del libro, final que usted deberá descubrir.

En la obra se habla de un Golem, ese personaje mítico de una leyenda judía que un rabino hizo de barro y que tenía forma humana,. Esta figura de barro podía vivir, eso sí, de forma autómata e inconsciente, y regresar a su estado de quietud siempre que el rabino quitara un papel escrito (con una letra, el Aleph) de su boca.

Es importante dar a entender ciertas cosas antes de leer, hay ciertos personajes que remiten a algo más que un simple personaje y sobre todo sus oposiciones, el claro ejemplo es entre Rosina que representa el deseo, lo carnal en contraposición a Miriam, la hija de Hillel, quien tendrá una visión y apertura a lo espiritual, lo transcendental.

«La guía» por ese camino espiritual representada en Hillel el sabio judío, conocedor de la Toráh y el Talmud, vecino del protagonista que conocemos con el nombre de Athanasius Pernath en contraposición a Wassertum ese otro vecino, también judío pero que es la oposición al rabino, buscará siempre hacer daño y tiene atrás una historia que iremos descubriendo, con la ayuda de los demás personajes y sus comentarios.

¿El Golem y su forma de ser autómata representa al  individuo moderno? Probablemente, en ese sentido se habla de las personas del gueto como autómatas, es una sensación que hay en el gueto de la presencia de ese Golem que produce estragos, un «todos» que conforman ese «yo colectivo». El individuo convertido en un autómata que termina destruyendo el mundo y sus significados trascendentales.

Hay en toda la obra una constante pregunta que se repite, no literalmente, pero se da a entender: ¿Quién soy? ¿Es el personaje tal vez ese autómata que se conduce de manera inconsciente a través de los sueños que va teniendo?

Podríamos extender esas preguntas a nosotros mismos: ¿No seremos autómatas en cierto sentido? ¿Cuándo estamos viviendo como personas con ese espíritu que nos indica que estamos vivos y cuándo nos convertimos en autómatas? En caso de estarlo, ¿Podremos hacer algún esfuerzo en despertar la consciencia?

Después de leer el libro necesitaremos un tiempo para procesar la información y probablemente lo mejor que podamos hacer será releer la novela nuevamente.


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